El pintor y la musa
la contempla
sereno sin agobio
ella en
escorzo posa firme quieta
sin ropa
sin temores sin adornos
tranquila y
expectante y bien dispuesta
con el
pincel batuta y unicornio
entre dos
dedos de su mano diestra
capta su
esencia sombras los contornos
del rostro la
sonrisa las caderas…
en un vuelo
navegan hacia el cosmos
y llegan a
la cumbre y se dispersan
palomas mensajeras
temblorosas
puntiagudas,
sutiles y perfectas
le sugiere
el pintor en un susurro
que suelte
su cabello y lo revuelva
y una gasa
en cascada cubre el pecho
de dorados
crepúsculos de cera
insinúan las
curvas los despojos
de una
Venus nacida de la tierra
y solicita
un giro de sus brazos
bajo la
urdimbre viva de la tela.
Y apunta sus
pinceles y sus ojos
a la visión
de novia peripuesta
con el velo
nupcial sobre sus hombros
y la figura
de una virgen nueva
y en el
lienzo soporte inmaculado
traza trazos
trazados con presteza
y vuelca
con colores agitados
sus sueños
su ambición y su tristeza.
pb/2025