jueves, 18 de diciembre de 2014

Fwd: feliz navidad


---------- Mensaje reenviado ----------


FELIZ NAVIDAD
haikus

En la pradera
tibios rayos de sol
sobre la nieve

Solo el ciprés
sobresale su copa
entre la niebla

La tarde tiñe
de perfectos colores
robles hermosos

Duro carámbano
teje su manto frío
sobre la charca

Aún hay nieve
pronto acuden las garzas
hacia los campos


Antonio Delgado
diciembre 2014

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martes, 16 de diciembre de 2014

Fwd: Jueves 18: Jaime Alejandre

Jueves 18: Jaime Alejandre
Centro de poesía José Hierro
Jueves 18 de diciembre Jueves 18 de diciembre
Lectura de Jaime Alejandre

Ciclo Panorama Literario
Auditorio del Centro, 19.30 h

 

Jaime Alejandre (Las Huelgas, Burgos, 1963) ofrecerá una retrospectiva completa de su obra poética desde sus primeros versos publicados (Vértigo Cotidiano, 1979) hasta sus más recientes inéditos.

Repasando toda su trayectoria se desvelarán las diferentes claves de su obra: la estupefacción ante el misterio de la identidad, la mirada del escritor frente a lo efímero de la existencia, el amor como imperativo humano, la búsqueda de la serenidad interna y la armonía con el universo a través de la reflexión y la emoción, la diversidad como compromiso con la dignidad del mundo.

Jaime Alejandre ha publicado:

- las novelas Fugu, Donde sea lejos y Hacia las sombras;

- los libros de relatos El Alfabeto Matemático, Manual de Historia Prescindible, Bulevares, El rencor y De entre las ruinas;

- los libros de poesía Espectador de mí, Palabras en desuso, Los Héroes Fatales, Autorretrato Póstumo, Los guerreros de terracota, Derrota de regreso, Lo que queda, Vértigo Cotidiano (1979-1981) y Los versos del Capitán Jaime Alejandre (Antología);

- las obras de teatro Patera-Tierra y Casa con jardín;

- el libro infantil Owané (la niña que cruzó el río); y

- la Antología poética de la literatura española (siglos IX-XX) en lengua de signos para personas sordas.

Socio de ediciones Evohé, dirige la colección de poesía Hazversidades poéticas y codirige la de libros de viaje El Periscopio y la colección de literatura heterodoxa Intravagantes. Ha sido traducido al árabe y al alemán y publicada parte de su obra en Braille y en audiolibros. Algunos de sus poemas han sido interpretados en Lengua de Signos Española. Ha obtenido diversos premios literarios, es prologuista y columnista de prensa escrita y su obra está recogida en diversas antologías. 

 

Este calendario puede sufrir alteraciones, rogamos lo confirmen en nuestra web.

 
José Hierro 7, 28905 Getafe (Madrid) / Tel. 91 696 82 18 / info@cpoesiajosehierro.org
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http://creacionpoetica.blogspot.com/

Jaime Alejandre (Las Huelgas, Burgos, 1963) ofrecerá una retrospectiva completa de su obra poética desde sus primeros versos publicados (Vértigo Cotidiano, 1979) hasta sus más recientes inéditos.
Repasando toda su trayectoria se desvelarán las diferentes claves de su obra: la estupefacción ante el misterio de la identidad, la mirada del escritor frente a lo efímero de la existencia, el amor como imperativo humano, la búsqueda de la serenidad interna y la armonía con el universo a través de la reflexión y la emoción, la diversidad como compromiso con la dignidad del mundo.
Jaime Alejandre ha publicado:
- las novelas Fugu, Donde sea lejos y Hacia las sombras;
- los libros de relatos El Alfabeto Matemático, Manual de Historia Prescindible, Bulevares, El rencor y De entre las ruinas;
- los libros de poesía Espectador de mí, Palabras en desuso, Los Héroes Fatales, Autorretrato Póstumo, Los guerreros de terracota, Derrota de regreso, Lo que queda, Vértigo Cotidiano (1979-1981) y Los versos del Capitán Jaime Alejandre (Antología);
- las obras de teatro Patera-Tierra y Casa con jardín;
- el libro infantil Owané (la niña que cruzó el río); y
- la Antología poética de la literatura española (siglos IX-XX) en lengua de signos para personas sordas.
Socio de ediciones Evohé, dirige la colección de poesía Hazversidades poéticas y codirige la de libros de viaje El Periscopio y la colección de literatura heterodoxa Intravagantes. Ha sido traducido al árabe y al alemán y publicada parte de su obra en Braille y en audiolibros. Algunos de sus poemas han sido interpretados en Lengua de Signos Española. Ha obtenido diversos premios literarios, es prologuista y columnista de prensa escrita y su obra está recogida en diversas antologías.

ANDAMIOS (de lfc)


ANDAMIOS



Andamios amarillos cuando en ti veo muerte
[‘cuando en ti veo muerte… luctuosa sinalefa de mis ojos]…
andamios tan paródicos de esto y esto y esto que es la vida…
andamios de la busca en el relato caótico, infinito e ininteligible…
andamios de la cábala
y de los espejos con marco art decó y pan de oro…
andamios eruditos con gárgolas rampantes en su ferralla…
andamios que parodian a Chesterton con un perfil metálico de Charles Auguste Dupin…
‘handamios’ novedosos para un mundo futuro…
andamios de aquella manera,
como estás esta tarde, tirado, incongruente, laxo, yerto…
andamios paradójicos para templos católicos que aún están por hacerse y derribarse…
andamios amarillos y oxidados para mirar atrás y ver lo imprescindible prescindible…
andamios como desorientados, juveniles…
andamios investidos de cátedra y birrete…
andamios de suburbio, caedizos…
andamios posmodernos que ya no son andamios…
andamios sicológicos,
de alambre de funámbulo y vacío…
andamios de jardín, con hiedras trepadoras…
andamios con sensación de siempre, altos…
andamios objetivos, nada armónicos, seguros…
andamios nihilistas que prometen cabezas destrozadas…
andamios para el plagio de otros andamios hechos y amarillos…
andamios algebraicos, tan secretos…
andamios inconscientes, muy freudianos…
andamios que me angustian
porque ante su estatura me siento en desamparo…
andamios en el aire, políticos, sin base…
andamios aparentes, puro mundo…
andamios enredados, por siempre impenetrables…
andamios femeninos,
sinuosos…
andamios que especulan sobre toda esa flora inabarcable…
andamios generosos [se caen siempre]…
andamios de memoria…



© Luis Felipe Comendador
viernes, octubre 02, 2009:
"Los 400 golpes", POEMAS
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DUDAS Y CERTEZAS


…venid bajo la sombra del almendro
no juguéis con la tierra
ni con la flores rojas y amarillas
que atrapan la mirada con su seda
y crecen voluntarias y salvajes
en ese terraplén de la cuneta
mirad que vuestro padre llegará
un día por la siega
o a lo más en las sombras del otoño
cuando la sementera
que me han dicho los pájaros del llano
que ya acabó la guerra
y él no lo sabe pero en estos meses
de paz que han sucedido a la contienda
y seguro en los muchos que vendrán
hasta la primavera
de un año que se antoja muy lejano
que Dios pronto lo quiera
vecinos emboscados en la noche
antes de que amanezca
armados con el odio más odioso
que cualquier munición de cartuchera
conducen a vecinos asustados
medio vestidos sin peinar siquiera
con el terror pintado en el semblante
y el frío del verano por sus venas
a estos angostos lares descampados
en carros y vencidas camionetas
y en la loma más alta
que oculta la roída carretera
despertando a los bichos y a los hombres
habitados de dudas y certezas
los bajan arrastrados
y les pegan un tiro en la cabeza
luego sin detenerse a ver si viven
hay balas que se pierden en las eras
de algunos tiradores
que temen por su vida si se niegan
y disparan al frente
sin apuntar siquiera
y hasta cierran los ojos cuando tiran
poniendo en sus temores su bandera
alineados al borde del asfalto
van enterrándolos en la cuneta
y temo que en la linde del olivo
alguna noche de esas
de luna nueva o nubes agrisadas
por aires de tormenta
hayan llegado con su cargamento
de miedo y llanto y sangre hasta mi puerta
que no juguéis que sin estar viuda
padre se fue a la guerra
y esas flores trepando la vaguada
tan vivas y tan tristes y tan bellas
quizá fueron regadas
con sangre roja e inocente y fresca
quiero evitar que sin querer se manchen
jugando con la tierra
las manos infantiles de mis hijos
en esa desgraciada sementera…

Mamá, ¡qué cosas dice
tu madre en este amargo duermevela!
Vivíais en el campo en esos años…
¿Delira, o es verdad eso que cuenta…?


©pbaediciones
(2014, para “Escritores por Ciudad Juárez”)

martes, 9 de diciembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA



ANDUVE POR EL DORSO DE TU MANO, CONFIADA...

Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
segura de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.

De "Hainuwele" 1990

© Chantal Maillard

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DESDE LA PENUMBRA

45


Mis ojos ya no están. Tus ojos miran
territorios vacíos
cuando la noche… cae.


©pbaediciones


Estos versos cierran el poema “DESDE LA PENUMBRA”. Si quieres, puedes pedírselo al autor, bien directamente o a través de fb, contactando con “Candela Y.” La obra se ofrece gratuita, en formado PDF. Se enviará por email, personalizada y numerada.

martes, 2 de diciembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA



LA MÚSICA

(Plaza de la Estación, en Charleville)

A la plaza que un césped dibuja, pobre y ralo,
y donde todo está correcto, árboles, flores,
traen todos los jueves, de noche, su estulticia
los burgueses jadeantes, que ahogan los calores.

La banda militar, en medio del jardín,
con el vals de los pífanos el chacó balancea:
Se exhibe el lechuguino en las primeras filas
y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan.

Rentistas con monóculo subrayan los errores:
burócratas henchidos arrastran a sus damas
-mujeres con volantes que parecen anuncios-
a cuyo lado corren, fieles como cornacas,

A la par que la arena con su bastón atizan,
sentados en los bancos, tenderos retirados,
aspiran rapé en plata, y siguen: «¡Pues, decíamos!...»
con mucha dignidad discutiendo tratados.

Un burgués con botones de plata y panza nórdica,
aplastando en su banco un lomo orondo y fofo,
saborea su pipa, de la que cae una hebra
de tabaco; -Ya saben, de estraperlo lo compro.

Y por el césped verde se ríen los golfantes,
mientras, enamorados por el son y el disfrute,
ingenuos, los turutas, husmeando una rosa
acarician al niño soñando con la nurse...

Yo sigo, hecho un desastre, igual que un estudiante,
bajo el castaño de indias, a las alegres chicas:
lo saben y se vuelven, riéndose, hacia mí,
con los ojos cuajados de ideas clandestinas.

Yo no digo ni mú, pero miro la carne
de sus cuellos bordados, blancos, por bucles locos:
y persigo la curva, bajo el justillo leve,
de una espalda de diosa, tras el arco del hombro.

Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias...
Ellas me encuentran raro y van cuchicheando...
Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas,
y mis deseos brutos se enganchan a sus labios...

© Arthur Rimbaud

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DESDE LA PENUMBRA

44


Asomas al espejo.
Ante ti se presenta un ser ajado
con hábitos de viejo
y tono demacrado.
¡Qué poco para ser papel mojado!

El vaho difuminas
y la luna se torna transparente.
En su seno adivinas
- misterio sorprendente –
que con tu rostro vive mucha gente:

Una sombra de musa;
cinco sabios pinceles, aplicados;
la mirada confusa
al interior; cegados
ojos y labios cuando son besados…;

una gota de ducha;
fuego helado que viene del invierno;
alguna mano; mucha
negación del infierno…,
y un vaciarte súbito y eterno.

Miras la marioneta
con los hilos marchitos, desmembrada,
su pantomima quieta,
su talla quebrantada,
y en el baúl del tiempo abandonada;

y ese convoy varado;
y la escuela vacía; y un querer
con un verso rayado…;
y la guapa mujer
que te sonríe con amor de ayer...

Son un recién nacido;
y un joven; y un soldado; y un reflejo
de cónyuge marido;
y un prójimo perplejo...
Entonces te ves, pedro, en el espejo.


©pbaediciones

martes, 25 de noviembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA


ODA A LA BELLA DESNUDA

Con casto corazón, con ojos puros,
te celebro, belleza,
reteniendo la sangre
para que surja y siga
la línea, tu contorno,
para que te acuestes en mi oda
como en tierra de bosques o en espuma:
en aroma terrestre
o en música marina.

Bella desnuda, igual tus pies arqueados
por un antiguo golpe del viento o del sonido
que tus orejas, caracolas, mínimas
del esplendido mar americano.
Iguales son tus pechos
de paralela plenitud, colmados
por la luz de la vida,
iguales son volando tus párpados de trigo
que descubren o cierran
dos países profundos en tus ojos.

La línea que tu espalda ha dividido
en pálidas regiones se pierde y surge
en dos tersas mitades de manzana
y sigue separando tu hermosura
en dos columnas
de oro quemado, de alabastro fino,
a perderse en tus pies como en dos uvas,
desde donde otra vez arde y se eleva
el árbol doble de tu simetría,
fuego florido, candelabro abierto,
turgente fruta erguida
sobre el pacto del mar y de la tierra.

Tu cuerpo, en qué materia,
ágata, cuarzo, trigo,
se plasmó, fue subiendo
como el pan se levanta
de la temperatura,
y señaló colinas plateadas,
valles de un solo pétalo, dulzuras
de profundo terciopelo,
hasta quedar cuajada
la fina y firme forma femenina?

No sólo es luz que cae
sobre el mundo
la que alarga en tu cuerpo
su nieve sofocada,
sino que se desprende
de ti la claridad como si fueras
encendida por dentro.

Debajo de tu piel vive la luna.

© Pablo Neruda

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DESDE LA PENUMBRA

43


El mirlo no ha cantado a la mañana.

Desfilo a contraluz del horizonte,
deslumbrado de sol y amaneceres.

Camino junto a sombras
que niegan una meta.

Vamos hacia la noche del ocaso…,
la mano con la mano, tallados por el tiempo,
arrastrando los pasos a la Nada.


©pbaediciones

martes, 18 de noviembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA



EL JUEGO DE HACER VERSOS


El juego de hacer versos
—que no es un juego— es algo
parecido en principio
al placer solitario.

Con la primera muda
en los años nostálgicos
de nuestra adolescencia,
a escribir empezamos.

Y son nuestros poemas
del todo imaginarios
—demasiado inexpertos
ni siquiera plagiamos—

porque la Poesía
es un ángel abstracto
y, como todos ellos,
predispuesto a halagarnos.

El arte es otra cosa
distinta. El resultado
de mucha vocación
y un poco de trabajo.

Aprender a pensar
en renglones contados
–y no en los sentimientos
con que nos exaltábamos–,

tratar con el idioma
como si fuera mágico
es un buen ejercicio,
que llega a emborracharnos.

Luego está el instrumento
en su punto afinado:
la mejor poesía
es el Verbo hecho tango.

Y los poemas son
un modo que adoptamos
para que nos entiendan
y que nos entendamos.

Lo que importa explicar
es la vida, los rasgos
de su filantropía,
las noches de sus sábados.

La manera que tiene
sobre todo en verano
de ser un paraíso.
Aunque, de cuando en cuando,

si alguna de esas nubes
que las carga el diablo
uno piensa en la historia
de estos últimos años,

si piensa en esta vida
que nos hace pedazos
de madera podrida,
perdida en un naufragio,

la conciencia le pesa
—por estar intentando
persuadirse en secreto
de que aún es honrado.

El juego de hacer versos,
que no es un juego, es algo
que acaba pareciéndose
al vicio solitario.


© Jaime Gil de Viedma
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DESDE LA PENUMBRA

42


Nos queda poco tiempo, amor, no te demores,
mira que es tarde, y luce la farola
nostálgica de lunas,
y la reja se cubre de libélulas negras
que traban nuestras manos en el trance de un beso.

No te demores tanto, amor, no te demores,
y acércate a la umbría. Ya se han secado verdes
las flores del jazmín de nuestra infancia;
y en el bruno rincón de las adelfas, donde
nacen promesas y secretos duermen
Cloris está esperando tu llegada.

Mira que se hace tarde, amor, y es medianoche,
y apunta por la reja la mañana
cuajada de palabras diluidas
en la fronda que vela tu misterio.

No te demores tanto; hace frío en la calle
y la luna con Eris alienta desvaríos
en la penumbra de la madrugada;
y Dionisos reniega, (no te demores tanto),
de todos los placeres de la vida…
…y ya
nos va quedando
poco tiempo.

©pbaediciones

martes, 11 de noviembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA



UNA PREGUNTA QUE ME HAGO CADA MAÑANA Y CADA NOCHE

¿Por qué ha de ser difícil cada día,
si llevo doce lustros ensayando
este papel de hombre adocenado,
si ya sé qué conviene o no conviene,
si sé quién es el turbio o el castrado,
si conozco al dedillo cada acción/reacción,
cada exacto “ya es tarde”,
cada barrera y foso…?,
¿por qué ha de ser difícil cada día
si sé cada “tendríamos”,
si recito al dedillo las leyes y los salmos
que no fueron escritos,
si el bancario diario
no pasa aún de los treinta
y yo soy un mordaz quincuagenario,
si sé lo que me gusta y no me gusta y ya me da lo mismo
la rima consonante que el verso libremente desquiciado?…
¿Por qué cuando amanezco,
después de tantos meses respirando,
me tropiezo a la mínima
con el aire que sopla justo al salir de casa… y caigo,
y quedo oscuro como un nublado viejo,
y me siento más nada que la nada, limitado
por todo, distinto –muy distinto–
del sueño que soñé hace diez minutos?…
¿Por qué, si sé quien soy
–que llevo conociéndome nosecuantosmil días–,
dudo al pisar la calle
y no sé hacia qué lado dirigirme
–si viene a darme igual–
ni en qué bar recalar para comprar tabaco?…

Y porque al final, me ponga perro o gato,
cada día es difícil…
me tomo unos minutos para armarme
de algún roce de piel antepasado,
de una mirada lánguida que un día
me atropelló los ojos como náufragos,
de un cansancio tranquilo sesteando,
de un minuto que tuve con luz propia,
del amor que sentí durante un rato
un día que me amaron,
del agua resbalando en los cristales
de las ventanas de mi cuarto,
de una magia regada de palabras
que terminó en un poema mío y charco,
de un temblor rebonito con su vértigo
–un vértigo de abrazos.

Y en días tan difíciles como éste,
me viene Fonollosa como un trago…
‘La pareja perfecta es uno solo’…
me dice… ¡Puto sabio!

© luis felipe comendador ,
30 de octubre de 2014

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DESDE LA PENUMBRA

41


En dónde se quedaron esos años.

La tarde se cernía sobre los ventanales.
Vagábamos unidos. Charranes floreaban
entre renuevos de una palma joven.

Sus trinos alentaban el amor.
Deseo susurraban al oído,
y yo me resistía negando tus razones…

La calle permanece. La sombra del paseo
cobija enamorados de cuerpos adheridos,
la cara luminosa urdiendo su mentira…

En dónde se quedaron esos años…


©pbaediciones

martes, 4 de noviembre de 2014

DESDE LA PENUMBRA


UNA ELE Y DOS PALOTES

Las tardes de sofá,
los días largos
pasados a cuchillo de cocina,
la mano de madera de Marisa
mirándome sin ver,
el café de las tres tomado a tientas,
saber que tengo amigos para ser,
los ojos de Youssouph vistos de noche,
cartones en la puerta a media tarde,
los cigarros a solas calmándome la sed,
la marea,
el rostro de la muerte justo enfrente,
lo que habrá de venir después de ayer,
Manolo y sus golosos bebedizos,
un rostro de mujer,
el mar en otro sitio siempre y nunca,
la esfera de Gerardo en su doblez,
las caras de mil críos que me asolan,
la empresa y su ciprés,
el rol de la verdad en algún libro,
la nevera,
el pincel,
los libros que pinté noches enteras,
los fósiles,
mi piel,
el cartabón antiguo de la mesa,
Cumbreño, Antonio, el pie
con su uña rota para siempre,
Mayca y su calidez,
Antúnez sonriendo aunque no escampe,
filosofar con gafas,
ser sin ser…

Ha sido un año largo,
indescriptible,
lleno de asuntos feos y también
de tantos ratos buenos, grandes, vivos…
que no sé procesarlo…
y ni siquiera sé
en qué he crecido o he muerto,
en qué me he hecho o deshecho,
en qué pude acertar
o en qué me equivoqué…
sé solo que ha pasado
y yo sigo hacia Ithaca,
y que lo hago con fe
en mí mismo, primero,
y en los demás, después…

Lorena
[grande, hermosa,
directa, biunívoca…
la fuerza del envés],
los ratos Guadalupe
[siempre atenta],
Malick,
el viaje intenso,
las tardes como puesto del revés,
la soledad
[a veces compartida,
a veces dolorosa,
a veces cruel],
creer en la justicia
y luego descreer,
la Coke en la nevera,
el trozo de pastel
en el plato reciente
[no como igual que ayer],
Magdalena en los ojos
[y también en la piel],
Perú con su misterio,
Trujillo, Lima, Moche…
y aquella capillita de colores
alzada con esmero a Raphael,
los rostros sucios,
mi terquedad,
el tren,
[siempre el jodido tren]
la turba, los soldados,
Juanito en el andén con su pierna quebrada
[¡qué tipo!],
languidez,
los muertos más recientes,
Josetxo, Luis, Esther,
el lujo de Ballestas,
Fabio, Fernando, Andrés…
Alberto por la tarde de un sábado
y café…
y este afán escapista,
y estas ganas de hacer,
y esta rabia por dentro,
y este desenvolver
cada día con hambre…

Una ele y dos palotes
es lo que soy… ya ves

© Luis Felipe Comendador, 2009
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DESDE LA PENUMBRA

40


Dejo pasar el día
largamente salvado por la tarde.

Cantan las espesuras. Las hojas desprendidas
arrullan a los mirlos que burlan la pradera.

El cielo se recorta con la fronda:
el sol se volatiza en escarlata.

Anegada de lodos, una fuente.
El invierno se acerca

y en la esquina en penumbra,
tú, a mi lado,
respirando los ecos del silencio.

©pbaediciones

martes, 28 de octubre de 2014

DESDE LA PENUMBRA


SOBRE LA FALSA FACILIDAD DEL VERSO LIBRE

Aclaremos primero, antes de entrar en la materia oscura, que el verso libre es campo abierto para quienes no saben nada de poesía, porque no tuvieron voluntad ni reaños para formarse, y la intentan; para poetas malos que quieren epatar ante las chicas con gestos grandilocuentes y no aprendieron nada en el colegio [ni siquiera dónde se ubican las tildes diacríticas] –para ellos es una solución estupenda el verso libre, pues si atacan estructuras cerradas, suelen equivocarse en la medida, no controlan el ritmo y arman con rimas fáciles monstruos farragosos e hilarantes que los dejan en el más puro ridículo y nos llevan a la vergüenza ajena–, para poetas jóvenes con prisa y sin valores de vida aún marcados y para mercaderes del slogan y el hip-hop.
Cuando se huye de las estrofas medidas y de las formas rimadas, y se hace con criterio, conociéndolas y habiéndose entrenado en ellas, y se decide crear en verso libre, uno se da cuenta enseguida de que es la más dificultosa de las formas poéticas, pues exige que el poema se sostenga con afinación, ritmo interno y esas pausas blancas de respiración que le otorgan al poema su exacta cabalgadura... el poema entonces toma musicalidad [es fundamental, pues, tener instinto en la entonación y ser poseedor del ritmo, circunstancias que suelen tomar algo de facilidad cuando uno ha caminado mucho tiempo por las estrofas de metro fijo y los tipos clásicos de versificación, hace que el verso libre termine siendo poesía].
Mientras que en las estrofas clásicas existen ciertas afinidades temáticas que se adaptan mejor a uno u otro tipo de contenidos [las décimas van de lujo con la poesía lírica, los versos de pie quebrado enganchan sin problemas con la muerte, los tercetos caen estupendos en las elegías o en los poemas con enseñanza...], en el verso libre es el poeta el que debe adaptar la extensión de los versos, las respiraciones, los acentos, el ritmo y las rupturas poemáticas al tema sobre el que está creando, de tal forma que el poema responda en su cadencia musical a la sensación que quiere dejarse en el receptor, circunstancia que deja un campo infinito de trabajo que no presentan nunca las estrofas clásicas por ser cerradas y muy concretas en su estructura... así, un buen poeta en verso libre –quien lo conoce y lo usa contando con todos sus valores y potencias– es un poeta magnífico, y quien no lo conoce y lo practica sin rubor, termina siendo una pifia que, además, demuestra en su descaro sus carencias sin siquiera saberlo, mientras alza la cabeza con orgullo narciso [algo así como cuando de críos hablábamos inglés en ‘guachi-guachi’ para hacernos los importantes].
Por otra parte, el poder del buen verso libre radica, desde mi punto de vista, en sacar a la poesía de su carácter ritual [conformado por la reiteración de sonidos, algo que pertenece a las formas más primarias del pensamiento humano] y llevarla a una altura intelectual acorde con los nuevos caminos tomados por el hombre que siente, piensa y habla en parámetros de evolución hacia mejor y más complejo o mejor y más simple [ambas soluciones sirven al avance humanista]. Al huir de la rima y el metro, se elimina del poema previsión y facilidad, consiguiendo con ello predisposición del receptor a la atención y a concentrarse en aras de obtener cierta altura reflexiva.
Así las cosas, el verso libre se conforma como el de mayor dificulta de ejecución, a la vez que termina siendo la mejor herramienta de desenmascaramiento de los falsos poetas.
Yo le pido a un poeta que sepa escribir en estrofas clásicas y lo haya hecho [aunque haya sido solo como entrenamiento y formación], bordando temas y formas, ciñéndose con éxito a cada norma impuesta por conocerlas y practicarlas... y que luego me demuestre su pericia en el dificilísimo arte del ritmo interno... y de ahí al respeto van solo unos milímetros... me tiene ganado.
Visto el asunto, podría decir que el 99% de los poemas que leo y están realizados en pretendido verso libre me suenan igual que cuando escucho cantar a Leonardo Dantes ‘El Baile del pañuelo’.
Es triste, pero es cierto.

¿Entendéis ahora por qué no quiero escribir sobre estas cosas?... acabaría con un montón de gente cabreada conmigo... y no es que me importe demasiado, pero ya ando mayor para malos rollos.

© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

39


Amor, estoy aquí.
Cerca.
Velando
la fiebre que te abrasa.

Enjugo
esa gota menuda que palpita
y asedia con sus dardos tu naufragio.

En lo bueno y lo malo.

Mañana seré yo… Hoy acompaño
la singladura
de tu velero
zarandeado
por este negro mar tempestuoso.

Hay un recodo allí, donde la sombra
es apenas penumbra. Llegaremos.

El tiempo volverá a ser con nosotros.




©pbaediciones

martes, 21 de octubre de 2014

DESDE LA PENUMBRA


DE LA POESÍA



La poesía consiste en construir lugares que de otra forma serían inexpresables... si nombro ‘pluma’ a mi pluma, la estoy enunciando en su calidad de objeto físico, y ese nombrar no es poesía, es mera comunicación con quien me escucha... si la pongo en relación con otras cosas nombradas [como papel, tinta, mano...], estoy aumentando la dosis de comunicación con el que está enfrente y me estoy haciendo entender hasta llegar a expresar usos y funciones [la pluma con tinta escribe en el papel y va de mi mano... la pluma sin tinta, aunque vaya de mi mano, no escribe en el papel], y ese relacionar lo nombrado no es poesía... puedo incluso hasta jugar con las palabras que representan esos objetos para, sin llevarlas a efectos físicos, buscarles las distintas posibilidades reales [con la pluma y la mano me puedo rascar la cabeza... con la tinta puedo manchar mi mano y cambiar su color... con mi mano puedo arrugar el papel y lanzarlo...], y ese trabajo mental sobre la posibilidad tampoco es poesía.
¿En qué consiste entonces la poesía que pueda hacerse con la pluma, la mano, el papel y la tinta?... pues sencillamente en llevar esos términos con representación real a planos en los que comiencen a descontextualizarse para configurar un universo distinto de pura construcción mental, un universo que precisa de belleza, autenticidad, ingenio y crecimiento libre en la cabeza de quien lo recibe [o sus contrarios si son buscados por el poeta]. Pero no debemos equivocarnos y pensar que la poesía debe ser un camino hacia la fantasía y que debe estar ajena a nuestra experiencia cotidiana [eso sería un error de bulto], sino que la poesía es pura atrevimiento en la construcción de una nueva realidad [algunos filósofos la llaman ‘realidad última’], cambiando los valores de lo nombrado y cambiando sus relaciones... y siempre buscando una comprensión última, siempre moviéndonos en un camino de conocimiento... así, conseguiremos ir creando un mundo distinto dentro del mundo... para que lo imaginemos mejor, es como si el mundo real fuese nuestro cuerpo físico y la poesía comenzase justo en la sombra que proyecta, que según le incida la luz, puede ser penumbra y sombra nítida a la vez o puede multiplicarse según el número y la posición de los focos... y aunque tú midas un metro con setenta centímetros, tu sombra puede medir diez metros o unos escasos 30 centímetros... y puede aparecer y desaparecer, girar a tu alrededor, quedarse a tu espalda o buscarte siempre el frente... puede adaptarse al terreno, ser suelo y pared, rocas informes e incluso estar sobre otro hombre o poseer poco a poco a una mujer... mirar tu sombra, seguirla, jugar con ella... puede perfectamente hacerte entender lo que es la poesía... así, la poesía siempre está más allá de la realidad que le da luz, componiendo y descomponiendo un nuevo universo que, cómo no, también es real [la realidad última]... y junto a ello está el lenguaje [y también el idioma, que es el encargado de la plasticidad] como única herramienta de ‘posibilidad’... con él nos hacemos humanos en su más hermosa dimensión, con él ordenamos el mundo, lo creamos y lo recreamos; desde él nos salimos de la dimensión física y llegamos a la dimensión poética, nadamos en su polisemia y nos ahogamos a veces en ella, con él nos equivocamos y acertamos, con él construimos y deconstruimos, con él encontramos claridad y también todo se hace turbio y confuso... así las cosas, debemos tener claro que la poesía no aclara conceptos, sino que abre caminos y alumbra nuevas dimensiones sobre las que trabajar para lograr una experiencia estética individual que puede ser llevada al otro [en el que probablemente será radicalmente distinta a la obtenida por quien poetizó]... la poesía no debe nunca demostrar, sino que debe quedarse en el ‘mostrar’ mediante la herramienta de la posibilidad [el lenguaje] los caminos de la imposibilidad.
Hacer un poema es una de las labores más altas y serias que puede plantearse el ser humano... e intentar un poema (?) sin saber qué es la poesía, lo que contiene, a lo que lleva, en qué consiste... es una de las formas más preclaras de no estar hecho como hombre.

domingo, enero 03, 2010
POÉTICA

© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

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Penetras el silencio. Desciendes a su lado.
Besos adolescentes sus labios aventuran.
El éxtasis convoca la danza de la lumbre,
y el roce de los dedos enciende la penumbra.

Su boca resucita senderos olvidados,
arranca rebeldía bajo la luz oscura,
en un feroz ataque los ritos deshereda
y rompe con estruendo tabúes y ataduras.

El sol, desprevenido, descubre la contienda
cuando rendidas quedan las armas de la lucha,
y en el marchito campo las víctimas quebradas
un armisticio firman que no romperán nunca.



©pbaediciones

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Notas de indignación

- 13 de Agosto de 2014. El técnico de Comfica llega decidido al armario de la esquina que da servicio al barrio. Abre la puerta gris. Comprueba la regleta de conexiones, y ve que todo está en orden. Luego da un paso atrás, se pone en cuclillas, retira la carcomida tapa de hierro de la arqueta, y escudriña las canalizaciones que se pierden en tubos hacia diferentes direcciones. Identifica la que le interesa, se incorpora, sigue la línea imaginaria que conduce el cableado, cruza la calzada y se dirige por la acera hasta el primer registro. Lo abre con el alicate, y encuentra un par de cables pelados sueltos, otros que continúan, y un par de marfil que no debía estar. Con la trampilla del registro abierta, vuelve al armario de la esquina, e introduce una guía en la canalización, que queda atascada a cuatro metros del registro. Saca la guía, y la intenta pasar desde el registro, pero apenas entra un par de metros. Calcula el punto en donde se atasca, y observa que hay una huella de cemento como de un irregular metro cuadrado.

- Agosto de 2013. Esa huella cumple un año. En agosto de 2013, en ese punto, se originó la rotura de la acometida de agua a la vivienda correspondiente. Los inquilinos estaban de vacaciones, y fueron los vecinos residentes quieres alertaron al Canal de Isabel II: la calle estaba inundada. Vino un equipo de Cobra a altas horas de la noche, cortaron el agua, y aislaron la avería. Al día siguiente trajeron maquinaria y abrieron un boquete que abarcaba la acera y la calzada. En la maniobra de limpieza del hueco, la maquinaria enganchó el cableado y dejó a media manzana sin línea telefónica. Los vecinos avisaron a los servicios de mantenimiento de las diferentes compañías, y vino un técnico de Comfica a repararlo. “Esto está muy mal, hay que hacer obra,” dijo: “voy a enlazarlo para que tengan servicio, pero antes de que lo cierren tenemos que rehacer las acometidas…”
Esa noche, el equipo de Cobra, que trabaja para el Canal, cerró el boquete con cemento, y, cuando por la mañana se presentaron los técnicos de Comfica, solo pudieron constatar la chapuza, comentando que daría problemas.

- 12 de agosto de 2014. Un equipo de Celer, instaladores de fibra óptica a “tanto por contrato”, se dispone a introducir cable para cumplimentar uno. Pierden la mañana en el intento. Avanzada la tarde, los vecinos detectan el fallo de Internet, y avisan al 1002. No hay línea de voz. Pero los de la fibra han conseguido pasarla…

- 13 de Agosto de 2014, llega el técnico de Comfica, decidido, al armario de la esquina que da servicio al barrio...: “Esto va para largo”, dice a los afectados: “Puede que con jabón y agua lograran hacer pasar la guía… y al pasar la fibra se llevaron por delante los empalmes. Ya veremos cuando se seque el jabón… O que, ante la imposibilidad de hacerlo, tiraran de un cable, al que habían enganchado la fibra… y luego les fue imposible rehacer la instalación, porque enrollaron dentro los cables... Sólo consiguieron introducir un par de marfil…”

- 4 de octubre de 2014. Mediodía. Un equipo subsidiario del Canal rompe la acera, descubre la canalización, y se retira. Otro equipo subsidiario de Telefónica sanea la canalización con dos tubos de pvc, de 60 m/m de diámetro y casi dos metros de longitud. Vuelve el primer equipo, y cierra con cemento la brecha de la acera. Todo en menos de hora y media. Comentarios vecinales hablan de un ultimátum de la OCU…

- 4 de octubre de 2014. 16:30 horas; llama a la puerta un técnico de Comfica. Viene a verificar la continuidad de la línea telefónica desde la conexión interior: enchufa un aparato en ella, y va abriendo los registros en sentido descendente, acercando un detector al cable. El artilugio emite un sonido agudo. Mientras, otro técnico de Comfica ha pasado un cable de 6 pares desde el armario de la esquina hasta el primer registro. El primer técnico llega hasta el segundo registro, y el aparato emite un borboteo débil: detecta falta de continuidad. ¡Sorpresa! Han pasado 54 días desde la denuncia, y la avería de la acera no afecta directamente a esta línea telefónica. Al técnico de Comfica que acudió el día 13 de agosto se le pasó hacer comprobaciones básicas, dando por sentado que la rotura bajo la acera afectaba a todos los vecinos…

- 4 de octubre de 2014, 18 horas. El técnico de Comfisa piensa en voz alta: “los de Celer, al introducir la fibra óptica, movieron todo el cableado arrastrándolo por la canalización. En el primer registro, un empalme que no debía estar, correspondiente a esta línea, quedó oculto en la tubería, en el tramo siguiente. Roto. Hemos intentado reemplazar el hilo, pero no hemos podido ni introducir la guía. No podemos hacer nada. Comunicamos al jefe que deben intentarlo con el “carro”, que lo introduce mecánicamente. Me dicen que les diga que ya avisarán...”

- 21 de octubre de 2014. Hoy, cuando escribo esto para publicarlo, se cumplen 70 días del inicio de la avería, y aún no lo han reparado.

Me ha costado mucho ser objetivo, y casi lo consigo: Las empresas grandes se amparan en las pequeñas para diluir responsabilidades; las empresas pequeñas, presionadas a la baja, contratan a personal sin la adecuada formación, y les paga mal. Las prioridades de los jefes están en lo fácil, en lo económico, y en evitar las penalizaciones ocultando los casos problemáticos a las empresas matrices…

Estos son los hechos, tuyas las conclusiones.

martes, 5 de agosto de 2014

DESDE LA PENUMBRA



COMERTE CON LOS OJOS

Comerte con los ojos
porque me están saliendo los dientes de leche
y aún no son cuchillos, pero son incisivos
y alumbran el marfil del proboscídeo
que voy a ser en poco tiempo,
ese proyecto anfibio que abre sendas
y no sabe cerrarlas,
que pasta en los paisajes de la carne
siendo herbívoro y amo de su huella.

Comerte con los ojos porque hay hambre
y los pastos escasean por la falta de lluvias,
porque hay necesidad
y aún me resta energía en estos músculos ciegos
que son como pistones o murciélagos.

Comerte con los ojos porque hay un no sé qué de acantilado
justo entre las pestañas,
y también hay almendras y tarde y noche y senos.

Comerte con los ojos porque hay que morir solo
y una nostalgia verde se hace trama en las uñas como un viento.

Comerte con los ojos y ser delirio o calma,
esqueleto o razones, muérdago o contrapunto.

Comerte con los ojos y sentirme capaz de la próxima caza,
y colgar en las perchas
las piezas que se cobren mis fauces
como una voz o un lirio,
y esperar apostado a que las trampas salten y comience el banquete.

Comerte con los ojos
y dibujar el plano de tu coreografía,
y escarbar y engañarme con cierto ardid eterno sobre la hierba fresca,
y verte de perfil con el filtro ultramar,
y cruzarte los brazos como si fueran humo,
y fingirte en la arena con trazos impecables.

Comerte con los ojos porque debo asombrarme antes de merecerte…
y cribarme la voz
y espantar a los pulpos que duermen en el pozo,
y limpiarme de muertos,
y hacer eucaristía pagana del reflejo.

Comerte con los ojos porque persistes en enfrentarte a ellos,
como recién nacida
para ser comulgada por mi iris hambriento.

Comerte con los ojos
y buscar que me ignores para saberte cierta,
y mirarte yaciendo con un candor de hormigas,
y sentir tu doblez como un impedimento de jabón y de agujas.

Comerte con los ojos
dejando que el instinto tome caudal abajo para tornarse ayuno,
que el sabor del milagro me hinque de rodillas entre tus dos pezones…
y humillarme sea dulce,
y llagarme sea insomnio,
y tenerte sea impúdico.

Comerte con los ojos,
y luego con las manos,
y luego con la boca cansada de vigilias.

Comerte en mil posturas,
con raíces y almenas,
con la garganta espesa y reincidente,
con la piel abismada como en un exterminio.

Comerte…
ensalivarte…
masticarte…
y roer tu columna vertebral hasta que sea la mía


© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

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En esta tensa y larga duermevela
solo tu sombra y yo…

Una estrella fugaz. Pido un deseo
que se diluye azul, con la mirada
en la tranquilidad de tu abandono.

En la linde nocturna, mi capricho
como vilano tiro en un rincón
donde reposan vanas otras irrealidades.

Pero yo sigo cerca,
hilvanando el placer de recrearte,
de reinventar la curva de tu espalda,

y te recito cuentos de misterio
vividos a deshora, cuando la madrugada;
de locuras cumplidas,
doloroso recuerdo.



©pbaediciones

viernes, 1 de agosto de 2014

DESDE LA PENUMBRA



¿POR QUÉ NO DESNUDA?


¿Por qué no desnuda?...

sin los engaños en el pecho,
sin las presiones de la muda
y sin el vuelo del vestido
para ocultar tus posturas...

enséñate a los ojos como eres,
sin el musgo de las cosas cubriendo tu piel,
sin el truco en las colinas
y en las blondas del cuerpo...

sé el tapir en los juncos
y deja que mis ojos sean manos...

que me admire de todo tu desastre
y te contradiga,
que me deje goloso el caucho que derramas
y me mate todo lo pálido...

Gústate hasta que te ciña tu desnudo
y se desate...

gústate de la nube que eres
hasta en la borrasca...

gústate en la porcelana
que levanta polvaredas en tus iris...
en el brío de tus gestos,
en el aire que agotas al girarte...

y quiérete comer a dentelladas
como en un adulterio con tus formas...

y luego ese olor a mandarina de tu vientre,
la desazón que lleva...
que entre por tu nariz
y te deje agotada.


viernes, abril 23, 2010
© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

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Licantropía bajo el sol.

Busco la sombra. De la luz escapo,
ardiente de bullicio en el silencio.

Añoro,
como la desnudez y la vergüenza,
huellas
de aquella intimidad lejos del mundo,
que nos oprime con anhelo falso,
rastro de madriguera en la penumbra.


©pbaediciones

martes, 22 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA


conflicto

ROMANCE DEL CRIMEN (1937)

(A ti, en Vizna, cerca de la fuente grande,
hecho ya tierra y rumor de agua eterna y oculta)

Al acordeón del puerto
le han estrangulado el cante.

En Argel y Alejandría,
en Melbourne y Buenos Aires.

Se han secado las espitas
en el cristal de los bares.

La policía ha prohibido
cierta música en los bailes.

Los niños llevan a casa
pistolas, bombones, guantes.

La sombra quedó cosida
con el cuchillo, a la carne.

Por el asfalto resbalan
serpientes de verde sangre.

En Tokío y en Marsella,
en Liverpool y en el Havre.

Y en todo el mundo la prensa
llevará con gran detalle

a los hogares honrados
cinco columnas de sangre.


© Romero Murube

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DESDE LA PENUMBRA

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Las noches a tu lado
son ecos de penumbra,
fantástica sustancia
difícil de domar.

El sol, cuando repica
su luz en la ventana,
no quiere saludarla:
la quiere eliminar.

Evita sus reflejos
que lanza como dardos;
entorna los postigos:
impídelos entrar,

que no desaparezca
la leve telaraña
velando tu desnudo.
Y déjame mirar.


©pbaediciones

martes, 15 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA



ÁNGELES

Cuando bajaban ángeles
a la tierra y decían esas cosas,
esas cosas que sólo eran capaces
de proclamar los ángeles,
y anunciaban sucesos, catástrofes, diluvios,
mágicos embarazos, destinos imperiales o fatídicos,
castigos celestiales, plagas, pestes,
incendios, terremotos…

Cuando exhibían su plumaje extraterrestre
los ángeles, ambiguos, ambidextros,
mientras sonaban músicas de arpa,
flauta, chelo, bandurria,
teclados electrónicos,
y olía a humo de incienso, a nardo, a pachulí,
y entre nubes blanquísimas surgían
y desaparecían
los enviados celestes
y alelados dejaban a los pobres
humanos, torpes, feos
y privados de efectos especiales…

En aquellas calendas
prodigiosas,
cuando los más hermosos travestidos
brindaban su imposible envergadura
a los ojos mortales…

En los felices siglos de la fe,
cuando pasaba un ángel
por tu frente
y ya te iluminaba para siempre…

Había ángeles con copas,
había ángeles con peces,
ángeles con espadas, con lirios, con trompetas,
ángeles con antorchas,
ángeles con pinceles…

Y eran de tal dulzura aquellos seres
que hasta de su cabello
se hizo dulce…

Había también ángeles con ojos de serpiente,
con ojos de los que brotaban rayos,
con ojos de esmeralda
y con ojos de fuego…

Terribles los llamaba aquel poeta,
todo ángel es terrible, dejó escrito
y fue felicitado
y aclamado
y leído en la parte más culta del planeta,
y aún seguimos leyéndolo.

Pero otros son los tiempos, los sistemas,
las costumbres,
los ángeles
ahora.

Los ángeles ahora pueden ir en vaqueros, deportivas,
camiseta sin mangas,
con piercing en la ceja, tatuajes en los bíceps,
tener ojos azules
y muy malos modales…

Los ángeles ahora
pueden cobrar por exhibirse,
trapichear con su imagen, alquilarse
y anunciar no prodigios, prodigiosos
productos…

Los ángeles ahora pueden venderse caros,
insertarse en la prensa,
lucirse ante los focos
y vivir de su sexo,
ese secreto
tan bien guardado como cotizado…

Los ángeles ahora ya no son lo que eran,
han sido desplumados,
se atrofiaron sus alas,
perdieron sus poderes
y los hay hasta seropositivos…

Los ángeles
ahora
ya son sólo
terrestres,
y es muy escaso el crédito
que les prestan
los fieles…

Los ángeles auténticos son ya
como los dinosaurios,
una especie
extinguida.


©Jesús Munárriz
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DESDE LA PENUMBRA

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Eternidad de contemplar tu cuerpo
tan cerca de mi piel, mientras palpita
despreocupadamente.

La levedad de tu respiración,
vaporosa, trivial,
como si no quisieras herir a los vecinos;
tu silueta velada; los murmullos
del sueño transparente;
huir sin avanzar al borde del abismo;
la lenta brusquedad de la caída;
esos amagos de querer hablar
volviendo la mirada;
los miedos reprimidos desatados
por alguien que se ha ido;
la flor que se dibuja en tu semblante…

La penumbra concede
toda la eternidad de contemplarte.


©pbaediciones

martes, 8 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




CANCION PARA UN NIÑO DE LA CALLE - MERCEDES SOSA

Calle13 ft. Mercedes Sosa – René Pérez
Para un niño de la calle


A esta hora exactamente,
hay un niño en la calle.
¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate
poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Todo lo toxico de mi país a mi me entra por la nariz:
lavo autos, limpio zapatos, huelo pega y también huelo paco,
robo billeteras pero soy buena gente, soy una sonrisa sin dientes,
lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobro de la guerra,
un estomago vacío, soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío,
el mejor guía turístico del arrabal, por tres pesos te paseo por la capital,
no necesito visa pa volar por el redondel, porque yo juego con aviones de papel.
arroz con piedra, fango con vino, y lo que me falta me lo imagino.

No debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez arriesgada a una estrecha ganancia
porque entonces las manos son inútiles fardos
y el corazón, apenas, una mala palabra.

Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto
por si los tigres me escupen un balazo, mi vida es como un circo pero sin payaso,
voy caminando por la zanja haciendo malabares con 5 naranjas,
pidiendo plata a todos los que pueda en una bicicleta en una sola rueda,
soy oxigeno para este continente, soy lo que descuido el presidente,
no te asustes si tengo mal aliento, si me ves sin camisa con las tetillas al viento,
yo soy un elemento más del paisaje, los residuos de la calle son mi camuflaje,
como algo que existe que parece de mentira, algo sin vida pero que respira,

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños que viven en la calle
y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,

Sobre el poema de
©Armando Tejada Gómez
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DESDE LA PENUMBRA

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Igual que la raposa merodea,
yo no soy yo.

La calle me deprime:
empuja mis caminos, cautelosa,
en obras y tareas que obligan el diario:

saludos, discusiones, compromisos…

Escapo como nube deshecha por el viento
y anido en tu paisaje.

Entonces, ¡qué regalo!,
cuando tu cuerpo brilla en la penumbra.


©pbaediciones

martes, 1 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




HAY UN NIÑO EN LA CALLE

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
una oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...

©Armando Tejada Gómez
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DESDE LA PENUMBRA

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Te miro cuando duermes. Yo vigilo
esa ternura con la que reposa
tu cabeza en la almohada. La serena
respiración desliza tu semblante
en deriva de sueños, y sigo vigilante
para que las canciones que te llevan
no turben la dulzura
de tu presente ausencia.

Y espero la mañana. Quiero ser
quien descubra en la luz de tu mirada
el aroma de un beso.


©pbaediciones

martes, 24 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




CAJÓN OSCURO PARA JUGUETES ROTOS

Musa y mujer que al ojo en sombra ofrece
agua y sed llena y en la herida es duda:
rota tu imagen, tu presencia ayuda
inequívoca al ocio. Y no parece

amor -qué nombre bajo el que no crece
jamás la suerte- y con su juego escuda
ora el labio, ora el pie: ahora la aguda
senda de un trazo que no pierde trece.

Esta es la siempre habitación del juego:
mujer o rosa que entre el hoy y el luego,
ordenas los segmentos de una huída.

Rama de olvido, condición confusa,
alma sin dueño, si mujer no musa,
si musa no mujer: si boca, vida.


©Jesús Urceloy / abril de 2008

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DESDE LA PENUMBRA

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La luna se retira del estero.

Castillos de papel las olas han trizado,
como la luz el brillo de los astros.

El canto de la alondra compite con el mirlo
mientras el sol germina el horizonte,
y ves cómo perfila fruncidos y espejuelos
en el reverberar de tu ventana.

Yo ya no estoy. Me fui con la penumbra.


©pbaediciones

martes, 17 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




EL QUE BUSCA SIN PRISA EL "sub hoc tumulo...*"

Soy el sordo de la esquina,
el que busca sin prisa
el “sub hoc tumulo…” que le resuma y reste,
el delator sin lengua,
el sastre de palabras mal cosidas,
el tartamudo…
soy el marqués sin frac ni sobretodo,
la nube que no acierta a llover cuando es preciso,
el patán indolente con zapatos,
el gorrión dañino [no soy el siervo
de Dios, que Dios me libre]…
soy el tesoro
que quise juntar un día y se quedó en decir,
soy cuanto quise ser [pero aún no todo],
soy boca arriba a veces,
soy la imposible hazaña que imaginé de chico,
soy el que inclina y alza, el que pretende y vota
[pero siempre a bríos],
soy el que entiende mal lo que le dicen
y el que se dejó la cabeza en el sombrero,
soy el bufón de Aquino
[que nos cantó el fulero
Gaspar Melchor de Jovellanos],
soy capítulo aparte en otras vidas,
soy el que se levanta de la cama
siendo plebeyo hasta que llega al baño,
soy a veces huraño
y otras puro veneno,
soy un álgebra viva si me miras
y el óxido sonido de grilletes
si me oyes,
soy la parca más fiera por las noches…
y hasta soy al que más quiere mi coche…
Si me buscas fatal,
me veras neto en mi tristeza fuerte.
Si me quieres romántico, mastico.
Si me infieres misterio, busca el pico
que duele en mi antebrazo.
Si me extrañas parlero,
busca el tapón de cera en tus oídos.
Si me quieres directo, aquí me tienes.
Si me supones frigio [como el gorro],
soy montera.
Si quieres que te arrastre,
tan solo déjate arrastrar y espera…
Soy el que quiso la elocuencia
y se encontró en ingenio silenciado,
soy el tonto de misa en el estrado,
soy incluso la pera si me pongo,
soy el jefe del todo que es la nada,
soy algún día la espada
[nunca el sable],
puedo ser –si me quieres– adorable,
soy galeote penando en un poema,
soy amigo de algunos [o eso creo],
soy feliz diez minutos en mi jaula,
soy agnóstico hebreo,
soy pularda poco hecha en el plato y con su salsa,
soy el que apaga todo por las noches,
soy el ministro único en mi casa,
soy quien come deprisa y luego arrasa
con esos panetones de frutas escarchadas y de pasas…
Si me buscas guerreando, estoy de baja
con este cabestrillo en la cabeza
que me sujeta entero,
de una pieza,
hasta que acabe todo el bombardeo.
Mi lema hasta mañana
es no dejarme afectar por la mierda de los hombres…
que no me borre esta sonrisa un nombre
o una cifra o un mal augurio absurdo,
que no pierda lo neto en ese burdo
trajín de los desmanes
que se traen entre piernas los notarios,
los bobos funcionarios,
los gregarios que asumen sumisión…
ni los hurones
de despacho oficial y oposiciones…
ese mundo de números cagones
que se empeñan en darme puerta y aire
me tocan, como digo, los cojones.


Poema inédito de
©Luís Felipe Comendador
*sub hoc tumulo: “bajo esta losa”, más o menos
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DESDE LA PENUMBRA

30


A plena luz del día nada es claro.
Engañan los sentidos. La certeza
se oculta bajo el sol.

Es todo tan diáfano, tan verdadero es…

Esa puerta cerrada
desvaneciendo el trance de un susurro…

¿Cómo vas a dudar?

Eso que ves sucede; es evidente, -dices-,
y te confunde cuando más allá de la puerta,
a plena luz del día, averiguas
lo que nunca quisieras encontrar.

Pero duda. Reniega de tus ojos.
Eso que ven, no-es-lo-que-parece.

Créeme cuando afirmo
que solo en la penumbra existe la verdad.


©pbaediciones

martes, 10 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




EL POEMA DEL ÁRBOL

voy a escribir un poema que hable de un árbol de un
objeto de un amigo

para eso es necesario pedirle ayuda a alguien alguien
cercano alguien a quien decirle ¿podrías ayudarme a
escribir este poema?

convoco entonces al tronco del árbol a la transparencia
del objeto y a los cabellos blancos de mi amigo y les
pregunto si pueden ayudarme a escribir este poema
el tronco del árbol mueve sus estrías hasta una altura
inalcanzable provoca un pequeño viento hace que las
aves eleven su anchura que caigan al suelo pequeños
frutos

el objeto acerca un rayo de luz que lo atraviesa y funde con
un brillo circular y desnudo

mi amigo abre sus manos me muestra un libro que habla
de sátrapas y venenos

hay algo de prisa de mandato de lejanía en estas muestras
de cariño

mi amigo se sienta a la sombra del árbol una sombra
que se extiende hasta la ciudad que atraviesa la ciudad que
llega justo hasta la altura de mis manos

entonces abre su cartera y me ofrece un poco de agua
no sé la respuesta aún no he logrado aprender el
lenguaje de los árboles de los objetos útiles de los
amigos

y tengo que escribir el poema

tengo que escribir el poema porque se está haciendo
tarde porque hay grupos de hombres en el bosque
porque cerca de la orilla del río están oyéndose
disparos

tengo que escribir el poema porque hay niñas que
rompen con ira las muñecas de paja y les sacan los
ojos con la punta de un cuchillo y abandonan los
pedazos a la boca de los hormigueros

el poema donde un amigo bajo un árbol descansa y
bebe

el poema donde un árbol da sombra y agua a un
amigo

el poema donde un cristal moja los labios de un
amigo y riega un árbol

donde no caben árboles ni cuencos sino hombres o
mujeres que se acercan turnándose en los gritos y en los
disparos

donde sólo cabe una niña que esconde aquellos ojos
un poema donde nadie podrá ser convocado
donde nadie podrá ayudarme

(De “Hazversidades Poéticas”, 2012)

respuesta

tengo que responder con un poema
a un amigo que tengo tengo que responder porque
nada es tan desolador como esperar
debajo de un árbol a un amigo
que pide ayuda para calmar su sed
y nadie llega y hasta las ramas más altas
del árbol ignoran la transparencia de su pena
cimbreándose al viento como si
se desentendieran de su huésped junto al tronco
que escucha sobrecogido a las niñas
rompemuñecas
y al ruido de disparos
y sufre la insensibilidad del amigo
y de la niña
y de los que disparan
y del árbol escarmentado de la sociedad
y añora los ojos de la niña en su poema
y no quiero que su pensamiento vague por
donde nadie podrá ayudarle


© Jesús Urceloy
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DESDE LA PENUMBRA

29


Salir de las estrellas dejando atrás la sombra.

Errar pasos perdidos perdido el horizonte.

Sentir nada en la nada de la nada absoluta.

Perder la cortesía de las necesidades.

Ignorar las funciones marcadas por las horas.

Demoler el castillo aventando los naipes.

Reconstruir infancias con miembros aviejados.

Sufrir la desmemoria de tu ausencia.


©pbaediciones

martes, 3 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA



Quédate en las islas,
tú, la niebla desnuda
que trajo el espejismo hasta mis ojos,
que quiero volver
a ser el lienzo en blanco,
el que aguarda a su amante entre los acebos,
el que no fue torturado aún
y no conoce sino el dolor de verse abatido
una tarde de otoño.

Hace demasiados años
que espero a que mi cuerpo me sorprenda
con su peso,
con emoción, entre los arabescos de plata
o entre las voces de los supervivientes.

Quédate en las islas
y deja el brocado de ortigas para otro,
que no quiero el resplandor,
pues siempre trae la furia si refulge,
que busco ser besado en el cuello
por la boca más dulce
sin que nadie lo sepa
y no quiero ser despedido
si decido marchar.

Quisiera, antes de que desaparezcas,
que tan solo me dejes las respuestas
que preciso y que busco:
¿Qué gozo le dará el oro a los muertos?
¿Divagar es de estúpidos?
¿Debe implicarse el poeta
o solo ser la voz de cada máscara?
¿Es un tullido el triste?



© Luis Felipe Comendador, agosto de 2009
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DESDE LA PENUMBRA

28


Espío en el escorzo borrosa geografía
velada en la negrura. Un pálpito rebelde
quebranta con silencios el leve desconsuelo
de la noche. Las horas se desperezan lánguidas
en la penumbra. Nacen ecos en el ambiente
apenas habitado bajo el refugio blanco
de vulnerable lienzo. El pálido sosiego
gana la encrucijada, y ensaya la vigilia,
con vaporoso tacto, un trazo con el dedo,
preludio del estío. La brisa, mansamente,
temblores estimula de lumbres olvidadas,
y el mirlo recupera memoria verdecida
de brazos enlazados en cuerpos inmortales.


©pbaediciones

martes, 27 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA


ME SEDUCE SEDUCIR

Me seduce ver a una mujer fumar,
ver a una mujer leer,
ver a una mujer caminar delante de mí,
ver a una mujer desnudándose frente a un espejo…
me seducen demasiados asuntos de corte femenino
mezclados con cierta cosa estética…
pero lo que realmente me seduce es seducir,
pero no a otra mirada
[esa mirada real que se nos pone enfrente],
ni en ese plano físico de la carne,
sino en el lugar de la lectura,
en el sitio de las ideas,
en esa máquina desconocida capaz de capturar deseos
sin que medien las alquimias de la bioquímica…
seducir desde una retórica del simulacro,
desde el juego de esconder y decir a la vez,
desde la provocación a cada uno de los sentidos,
desde una polisemia
solo digna de quienes deseen entrar en mi juego de seducción,
sugerir con intención de que se me odie o se me quiera
[o ambas cosas],
provocar el prodigio significativo de una palabra retorciéndolo,
insinuar un enigma en cada frase
y perderme en sus fauces con quien desee acompañarme…
y para seducir, a veces me hago críptico y difícil,
otra veces me quedo en lo blandito y sinuoso,
en lo húmedo y mojado;
algunas ocasiones me trastorno en preclaro
o simplemente me desligo de la imaginación
para ser la descripción cromática del ojo…
unos días soy denso y otros nebuloso,
unas tardes me florezco inseguro o me desfloro radical y contundente…
me desnudo en imágenes o me visto despacio como una trapecista en su caravana,
juego a designificar y consumirme,
a descontextualizar y a caotizarlo todo,
a exacerbar o desnecesitaros,
y pornosensualizo o me erodisminuyo…
y creo signos,
signos constantes e inconstantes, contradictorios,
signos secretos e incoherentes,
signos banales,
signos obscenos,
signos vacíos y rellenados,
signos paradigmáticos y falsos,
signos de percepción y de no existencia…
y siempre buscando provocar risa,
ahogo,
sudor,
llanto,
miel abajo,
tristeza,
lástima,
pasión,
encanto
y desencanto.

Me sé débil y, sin embargo, me descalzo
en esta sensación particular de grandeza que no va a parte alguna…
y quizás por ello,
cada vez con más frecuencia,
intento oscurecerme en mi correlato…

lo mismo es mi exotismo desatado,
mi arqueado solipsismo de pedante
al que no le interesa el “tú” que vive al otro lado,
sino el “nosotros” sin que estés.

En fin… que no os necesito…
pero os necesito tanto… o también:
quiero seducirte… pero te rechazo.


© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

26

Acecho tu silencio. Traman contestaciones
tus palabras veladas en la jurisdicción
de la penumbra, mientras
el brillo talla luz en mis pupilas,
vigilia de tu calma.

No dan con la respuesta. Flotan en el vacío
de la interrogación ausente todavía;
te giras, y me ignoras como si me cedieras
el aire que respiro, e invento la mentira
que vas a silenciar en esta larga noche:

mañana con el sol; tal vez mañana.

©pbaediciones

martes, 20 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




COMO CORISCO O LA ISLA DEL TIEMPO
[mi homenaje pequeño a Emilia]


Como Corisco o la isla del tiempo...
y también frugal como un sin nombre.
Hay un puente fatal que separa el ardor
de lo que ya haya sido, el pálpito del palor,
el siendo del simple no ser... pero el problema
es lo que dejas y lo que te dejas...
el problema o la suerte, claro.
Roscas calientes y olor a café,
sandalias pensadas en invierno,
la culpa, el ricino del tiempo encapotándose,
la pasta de betún [¡su olor!], el caroteno,
las furcias de verdad esperando luciérnagas
en el local de carretera,
el plinton y las alas de ángel con gomitas...
Corisco en el aparato de radio
y también en la cabeza,
pero de otra forma...
la monja enana subiendo al árbol,
La Castuera [siempre la nombraban en casa],
limones verdes ácidos,
claveles,
el ron de medianoche,
Coltraine, Malou, lo yermo, vinagre y berberechos,
Garbage, lilas, hierba... también rocas calientes
y helados semifríos...
desinfectante, azúcar,
membrillos, clavo, enconos...
la luz de media tarde
retira a las muchachas de las calles
y hace un frío industrial que aparca el tiempo...
desvanece el paisaje la noche que se encima
y hay remanso de mantas y de cenas golosas
a las diez, siempre a las diez y siempre
a la luz tenue de un techo que acoge y deshereda...
la luz de media tarde retira a las muchachas
hacia los barrios roncos de los trabajadores,
las archiva en camastros cubiertas de edredones
y gatos de peluche...
Aún silba el capitán en la cubierta
y vuelan a su lado las últimas gaviotas
como pañuelos blancos... el mar busca sus rizos
y me hago una sonrisa de latas viejas y óxido...
no sabe el capitán que flota tierra adentro.
La clave está en la línea de los montes del fondo,
te lo dije, en línea quebrada de los montes...
allí vive la huida y habita el otro lado,
te lo dije, ¿no recuerdas?... desde ese justo allí
la vida es otra, la mujer es otra, la soledad es otra...
¿pero es que no lo ves?... allí, justo en el fondo,
donde se piensa el mar y el otro lado suyo,
donde todo es más grande y más intenso... allí,
¡coño!... ¿pero es que no lo ves?...
de aquel allá quisiera las copas de los árboles
y el nudo de los ríos salvajes,
el viento en los oteros que enseñan los océanos,
los pastos en las tardes larguísimas, el acento...
y turbarme mirando el horizonte
de acá predeseándolo... ¿es que no puedes verlo?,
si basta imaginar para asombrarte...
me dijo el capitán y bebió un trago
de cerveza barata marca blanca.
Pongamos proa allá, viejo... me dijo.
Yo sonreí.
Callamos.


© Luis Felipe Comendador

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DESDE LA PENUMBRA

25


Rendición, abandono. Con los ojos cerrados
después de la batalla,
(la sábana palpita
como bebé mecido en el regazo,
enteramente mío),
el tiempo se detiene.

¿Dónde el ayer? Mañana todavía…

Solo el ahora, y yo, que te respiro.


©pbaediciones

martes, 13 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




COCHE DE LÍNEA


Al fondo está la casa,
entre almendros, en ruinas
sobre los campos yermos.
Di, tarde de febrero,
¿volveré a ver un día
este lugar callado,
bandadas de estorninos,
el evónimo verde y las violetas,
o moriré sin recordar la luz
que vuelve esta tristeza casi alegre?
Sólo quiero quedarme en este sitio
y ser para mi siglo
nada más que el pasado,
un era, alguien oscuro
que deja que ese coche de línea
pase
lentamente de largo.


© Andrés Trapiello
(de ”Junto al agua”

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DESDE LA PENUMBRA

24


Avanza despejada por su cauce.
Termina la mañana su promesa.
La tarde se atarea, y el momento
conformidad proclama.
De repente,
sin avisar, sin demostrar premura
ni en el aire sentirse desosiego,
mil trozos esparcieron
partículas informes y deshechas
contra el suelo impoluto.

Son cosas que suceden. Lo lamento.

(Yo me quedé en la gloria.)

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EL JAZMÍN

Tiene predilección por el jazmín.
Saborea el café del primer vaso
viviendo despertares de la calle:
la luz del sol creciendo al otro lado;
cansados viandantes; repentinos
coches apresurándose al trabajo;
mochilas de los niños a la escuela;
madres y chachas; líricos ancianos…
Todo se reproduce en su ventana
como una telaraña en un cedazo:
hojas de la aspidistra la reciben,
la fronda del frutal le cede el paso,
la hiedra le saluda desde el suelo,
gritan las rosas puestas en lo alto,
y le susurra el diario de las ondas
con el primer fortuna entre las manos.
Pero a ella le apasionan los jazmines
con su trama sutil de sueños blancos.


©pbaediciones
Mayo/2014


martes, 6 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




YO EN EL FONDO DEL MAR

En el fondo del mar
hay una casa de cristal.
A una avenida
de madréporas
da.
Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.

Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.
Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.
Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del
mar.


© Alfonsina Storni

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DESDE LA PENUMBRA

23


Peregrinar el tiempo sentado en una loma
a la espera de un fin imprevisible y cierto.

Rellenar el espacio con equívocos hechos
diseñados por nadie, robados a la niebla.

Mirar el escenario representando nunca
la escena ebullescente del siempre de la vida…

* * *

…y desde la mirilla,
limitada la breve panorámica
de la existencia,
tomar eso que ofrece, y disfrutarlo.

Somos así.
La meta es el camino.


©pbaediciones


martes, 29 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA





EL MUNDO QUE YO NO VIVA

El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.




© Agustín García Calvo


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DESDE LA PENUMBRA

22


Ayer, cuando mi boca,
como valle dispuesto a ser vencido,
a tu labio se abrió, y derrochamos
toda la sed inmensa de la noche,
sellamos alianza.

Mañana, en el recuerdo del olvido
de mi ayer, de tu ayer,
sin haber aventado las cenizas
de nuestra combustión,
tendremos la palabra.

Roto el reloj de arena en el ahora,
una vez más la seda se resiente,
y en el sendero entre tu yo y el mío,
precario como el hielo que se funde,
se funde, diluido en la enramada

de tu cuerpo mi cuerpo.


©pbaediciones


martes, 22 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



...te vas, pero te quedas para siempre
en cada filigrana de tus libros...

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SÁBADO:

El animal que llora,
ése estuvo en tu alma antes de ser amarillo;
el animal que lame las heridas blancas,
ése está ciego en la misericordia;
el que duerme en la luz y es miserable,
ése agoniza en el relámpago.

La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin descanso,
ésa es tu madre dentro de la ira;
la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,
ésa fue música en tus ojos.

Vértigo en la quietud: en los espejos entran sustancias
corporales y arden palomas. Tú dibujas juicios y tempestades
y lamentos.

Así es la luz de la vejez, así
la aparición de las heridas blancas.


© Antonio Gamoneda

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DESDE LA PENUMBRA

21


Mensaje corto, breve.
Mensaje lento, largo.
Mensaje por encargo.
Mensaje de relieve.

Mensaje porque llueve.
Mensaje sin recargo.
Mensaje de letargo.
Mensaje de la nieve.

Mensaje que te mando.
Mensaje que te llega.
Mensaje que te alumbra

y se oscurece cuando
tu réplica se niega
a entrar en mi penumbra.


©pbaediciones


martes, 15 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




ENTRO, SEÑOR, EN TUS IGLESIAS

Entro, Señor, en tus iglesias... Dime,
si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu Pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime.

Confiésalo, Señor. Solo tus fieles
hoy soy esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados...
Y no te encuentran por ninguna parte.


(De Roma, peligro para caminantes)

© Rafael Alberti

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DESDE LA PENUMBRA

20


Sutiles vaguedades al abrigo
de la playa vacía,
como veleros en la madrugada,
evocan maniobra de cruzada.

El mar besa la duna.

Una senda de fuego por el páramo tibio,
para explorar el eco de las vacilaciones,
edifica tu dedo corazón

y, enredado en la fronda,
sucumbe a la pasión sellada de silencio.


©pbaediciones


martes, 8 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



SERÁS LUZ
sobre los escombros
de lo que un día fue brasa
y cuerpo amado.
El hilo pulcro del ajuar,
la hogaza sobre la mesa,
las voces por los cerros,
la escarcha primera
que anuncie el frío.
Y antes del derrumbe,
la flor en la espadaña.

De La pureza de la tierra

© Felipe Sérvulo

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DESDE LA PENUMBRA

19


Cariño
profesa.
Le besa
lampiño.

El niño
expresa
princesa
con guiño.

Le mima
y estima
su mama.

Juguete.
Chupete.
Y acama.



©pbaediciones


martes, 1 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


©Mario Benedetti
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DESDE LA PENUMBRA

18


Vino de madrugada,
su lamento sentido y apremiante;
sudores en la almohada;
el alma vacilante,
y en la penumbra un cuerpo palpitante.

Sus manos se cernían
en puños defensivos contra el viento.
Sus pulmones gemían.
Acurrucó su acento
y en mi pecho calmó su desaliento.

©pbaediciones