martes, 3 de mayo de 2016

contra las piedras



contra las piedras
espuma vida furia
despierta el agua

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AL FONDO DE LA ESCENA

He cruzado el umbral. Estoy en casa.
Después del frío, y el viento y los veranos
he venido. Saludo a los objetos
con un suspiro grave y respetuoso.
La sala decorada con flores que parecen
desplomarse carnívoras sobre los comensales.
He ocupado mi silla. Alguien comenta
el precio escaso de la vida humana
en un país remoto y las noticias
dejan caer promesas de un futuro
que merezca la pena. La mujer
me sirve una sonrisa.
El hombre habla con ella como quien acaricia
un sueño que se hiciera cotidiano.
Bajo el mantel los niños se pelean.
La sal. El pan. La mesa como siempre:
cada cual en su sitio, absorto en la tarea
de ser el personaje que la trama
dispone.
Así, ya ves, somos felices.
Ignoramos que un día la ausencia de la madre,
esa silla vacía, inconcebible,
hará que el niño aquél -al fondo de la escena-
escriba estas palabras.

© Eduardo García
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22 RÉPLICA A FAVOR DE LA RIMA
(ejercicio)


La mañana en tu mesa. Tú, recién levantado,
y en el papel, sorpresa: te nace un pareado.

Que sé que te va a gustar;
voy a cantarlo bajito,
chiquilla, ven para acá.

do-re-mi-la-si-sol
do-re-mi-si bemol

Bella urí
de Nador,
ruiseñor
alauí,
descubrí
con honor,
y su olor
aprehendí;

disfruté
del jardín
y el rumor
del verdín
nido fue
del amor.




Distinguí
con fervor
el olor
de alelí,
intuí
su primor,
y en el por-
che la vi;

el rumor
del jardín
disfruté
y el amor
del verdín
nido fue.

En la si-
lla del por-
che se dor-
mía, sí;
percibí
su candor,
y a su amor
sucumbí;

nido fue
del amor
el jardín;
disfruté
su rumor
y verdín.


¡Ay de mí!
Su favor
con valor
conseguí,
Sinaí,
monte Thor,
labrador
alauí;

disfruté
del amor
y el verdín
del jardín,
su rumor,
nido fue.

Si me fui
(qué dolor)
fue por mor
de aquel sí;
porque sí,
por amor,
con dolor
la perdí;

un amor
el jardín
nido fue
y el rumor
del verdín
disfruté


©pbernal

martes, 26 de abril de 2016

A VECES EL AMOR TIENE CARICIAS




Foto: Álcaro: en la cuerda larga

la travesía
rastro sobre la nieve
nunca se acaba

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A VECES EL AMOR TIENE CARICIAS FRÍAS


A veces el amor tiene caricias
frías, como navajas de barbero.
Cierras los ojos. Das tu cuello entero
a un peligroso filo de delicias.

Otras veces se clava como aguja
irisada de sedas en el raso
del bastidor: raso del lento ocaso
donde un cisne precoz se somorguja.

En general, adopta una manera
belicosa, de horcas y cuchillos,
de lanza en ristre o de falcón en mano.

Pero es lo más frecuente que te hiera
con ojos tan serenos y sencillos
como un arroyo fresco en el verano.


© Antonio Carvajal
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18 MANU



Avanzas por tu cosmos, meteoro impulsivo,
a punto de zanjar la larga ruta hecha
en complicada marcha por el medido tiempo
de fulgores cromáticos y risas intuidas.
Los cálidos afectos llegaron a tus manos
igual que las canciones que te comunicaban
sin ropa ni equipaje ni cuentos ni miserias.
Te abres camino; vienes; empujas; te comprimes
y expandes, y atropellas todo lo que se oponga
al inefable avance explícito, secreto,
de tu largo periplo…
Conduces con pericia tu nave luminosa
en medio de una nada que fue todo en tu ruta,
has visto ya las luces en el final de un túnel
y allá pones el rumbo: tu meta, tu destino,
prisionero del sueño de las curiosidades.
Maniobras impaciente por virginales aguas,
impetuoso, raudo, abriéndote camino
en busca de un abrazo maternal.


Manuel, mira, muchacho, no llores todavía
y atiende los consejos que vienen sin pedirlos:
El mundo es una fragua. Todo lo funde el fuego
y luego lo somete al frío de una horma
para fijar la forma a lo que el frío quiera.
El mundo es una fragua, y al respirar candente
le aplica su gran maza para forjar la vida.
Aguanta los tirones, el trenzado, la fuerza
del golpe de la maza sobre la carne roja;
no tiembles ante el hombre que con el mal disfruta;
palpita con la suerte del débil y el ausente.
Deja correr la vida. No permitas que el éxito
te lleve de la mano por donde tú no quieras.
Aprende que no es fácil una dicha sincera;
solo es feliz quien quiere buscando la quimera,
y persevera en ello: no habrá nunca una meta.
Solo es feliz quien busca hacer caminos nuevos
y solo le limita la dicha del distinto...

©pbernal
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martes, 19 de abril de 2016

Besarte no es amor...


Foto Drus: montón de trigo

nubes acechan
la ladera rocosa
sobre la nieve

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BESARTE NO ES AMOR...


Besarte no es amor, es irte oliendo
igual que huele el macho a su collera;
es saberte paloma mensajera
al gavilán las alas abatiendo.

Besarte no es amor, es ir pidiendo
besana donde hundir mi sementera;
es ser igual que el toro en la pradera
huyendo de la hembra y embistiendo.

Igual que el ciervo oculta el baluarte
donde el celo resiste y le reclama,
así mi boca llega hasta tu boca.

Porque besarte entonces, no es besarte.
Es dejar en los labios la proclama
donde la sangre asusta de tan loca.


© Ángel García López
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16 BOTÓN(2)
(versión)



Me miras con los ojos como faros,
negro azabache, rojas tus mejillas,
curiosa, juguetona, confiada,
sentada en mis rodillas.

Mis ojos te contemplan extasiados
buscando tu sonrisa
que en un momento, sin razón, estalla
en carcajada limpia.

(Una ráfaga fría de tristeza
en mis manos anida,
mientras tú jugueteas
con ese botón gris de mi camisa.)

Tus risas, y tus llantos y rabietas;
tus besos y caricias;
tus juegos con mis manos...
se pasarán de prisa.

Y crecerás de pronto una mañana;
y te irás a la escuela cada día;
y aprenderás las cosas
que, dicen, necesitas en la vida...

Harás muchas amigas en la escuela;
no querrás que te lave ni te vista…;
te reirás leyendo los tebeos,
y con chicos saldrás por la avenida...

Quizá, tal vez me entere
antes de que lo digas,
que sientes una cosa diferente
por alguien que te ronda en la pandilla

Y un día fundarás en otro sitio
una nueva familia,
y yo me alegraré con tu ventura,
con tu casa y tu dicha.

Aunque tus ojos ya no sean faros,
y pintes y maquilles tus mejillas,
y te hayas olvidado
cuando jugabas sobre mis rodillas...

No es una lágrima
eso que te ha caído en la manita.
Sigue jugando
con ese botón gris de mi camisa.


©pbernal

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martes, 12 de abril de 2016

INVIDENTES


Foto Drus. Grupo de invidentes en la nieve

abren fronteras
amplifican la vida
las ilusiones

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BORDAS DE HIELO


Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
¡Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!
Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
¡la estrella de la tarde partirá!
Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
¡de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
¡y quien habrá partido seré yo...!


©César Vallejo

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17 CUATRO AÑOS



Cuatro años mi nieto. ¡Mi nieto cuatro años!
Caminamos al parque, su mano de mi mano,
que yo le dije ¡venga!, y él me dijo que: vamos.

Quería columpiarse y jugar en la arena,
y tirar de las trenzas a una niña morena
de calcetines blancos y blusa de verbena,

montarse al caballito y subirse al castillo,
saltar el tobogán, espantar pajarillos,
correr y provocar a los otros chiquillos…

Avistamos el parque dentro de aquel jardín,
un parque en otro parque, el uno chiquitín,
con niños que jugaban al rosa y al verdín.

Pero yo no quería entretener el tiempo
mirando sus cabriolas en tobogán y juegos,
de modo que le dije: no es de tu edad, mi cielo.

Y el niño, convencido, miró para otra parte,
dijo que no quería entrar en ese parque,
porque era de pequeños, aunque jugaran grandes.

Le dije: buscaremos un parque más allá
en donde con los niños de tu tiempo jugar,
¿o quieres que pasemos a ese de más edad?


Mi nieto, convencido de sus cuatro veranos,
dijo que nunca iría cogido de mi mano
a un parque de mayores ni a un parque de enanos.

Para un niño pequeño, razonar, imposible,
sin darse cuenta aprende a hablar lo imprescindible,
pero que no le pidan que piense lo plausible.

Un niño es un arcano de todo lo presente,
ve solo lo que toca, eso que vive y siente,
en su mundo no existe aquello que está ausente.

Mi nieto, cuatro años, será de cinco un día,
pienso con una pizca de vil melancolía,
y caigo en la certeza de mi lenta agonía:

qué iluso, que pedante la mente del abuelo,
pensar que son el mismo de cuatro y cinco el nieto.
Él tiene la evidencia. Él sí que está en lo cierto.


©pbernal

martes, 5 de abril de 2016

Escúchame, Señor


Foto Drus. Bola del mundo

desde la cima
adornada de gasas
una promesa

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GIACOMO CASANOVA ACEPTA EL CARGO
BIBLIOTECARIO QUE LE OFRECE,
EN BOHEMIA, EL CONDE DE WALDSTEIN

Escuchadme, Señor, tengo los miembros tristes.
Con la Revolución Francesa van muriendo
mis escasos amigos. Miradme, he recorrido
los países del mundo, las cárceles del mundo,
los lechos, los jardines, los mares, los conventos,
y he visto que no aceptan mi buena voluntad.
Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso
ser soldado en las noches ardientes de Corfú.
A veces, he sonado un poco el violín
y vos sabéis, Señor, cómo trema Venecia
con la música y arden las islas y las cúpulas.
Escuchadme, Señor, de Madrid a Moscú
he viajado en vano, me persiguen los lobos
del Santo Oficio, llevo un huracán de lenguas
detrás de mi persona, de lenguas venenosas.
Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
sonreír a la luz de cada nuevo día,
mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca,
traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
sueño con los serrallos azules de Estambul.


©Antonio Colinas

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19 CUANDO VIENE LA MUSA



Sabe que no debió campar tan tarde
por barrios y callejas tan desiertas.
El espejo del Segre dibujaba
en su fondo las nubes que no eran
en el ocaso limpias. Caminaba
sin rumbo fijo. Fuego y cristaleras
en el verde paseo se agolpaban
sembrando de luciérnagas
la miscelánea raza de la calle,
siempre de gente llena.
Torció por una cuesta: Caballeros.
Se detuvo en el arco de una iglesia.
Y junto a la escalera descarnada
que bajaba o subía, ya la cuenta
perdió de su destino no fijado.
En la maraña de la noche cierta,
por una encrucijada tuvo miedo
a estar perdido o a que lo perdieran:
no eran morenos, no; tampoco blancos
bajo la sombra de un farol cualquiera,
apostados al viento
de una disputa sorda, compañera
de manejo de manos que apoyaban
razones, fundamentos… Por la cuesta
(no sabe si bajaba o si subía)
se acercaba a la esquina. La respuesta
a esa duda que nace y que atenaza
(cada paso más cerca)
le hacía caminar como un juguete
mecánico, de aquellos que la cuerda
impulsa con un ritmo estrafalario,
tembloroso, de feria.
Soñó pasar por el farol de sombra
como si no pasara, sin ofensa,
pero no fue posible: lo pararon
con un gesto amistoso, sin violencia:
—Amigo —dijo el que manoteaba—
¿no tendría un papel? ¿—Papel moneda…?—,
le contestó mientras su mano zurda
buscaba no sé qué en la faltriquera.
—No señor, no es dinero; lo que pasa…,
perdone usted…, es que mi compañera…
(cayó de pronto: con los pantalones…)
…en el bar ha olvidado mi libreta,
donde apunto las cosas que me vienen,
y me viene la musa: ¡soy poeta!


©pbernal

martes, 29 de marzo de 2016

HABLARÉ POR VOSOTROS


foto: Álvaro


sobre la ruta
desnuda frente al viento
baja la vida


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HABLARÉ POR VOSOTROS

Excavaré con mi palabra hasta encontraros
en las sangrantes raíces sumergidas
de vuestros corazones enterrados.

Hablaré por vosotros.

Reconstruiré la voz de vuestros labios,
su semilla final, la de aquel grito
constelado de estrellas y balazos.

Hablaré por vosotros.

Y extenderé el secreto que os dejaron
en la oquedad terrible de los ojos
la voz estremecida de los astros.

Hablaré por vosotros.

Jamás olvidaré aquellas madrugadas,
los últimos abrazos, las gargantas
de vuestra dignidad amordazadas.


©Marcos Ana
(De: "Poemas de la prisión y la vida")

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15 PREFACIO


antes de que mi ser se borre en el olvido
tornillos y quincalla serán pasto del suelo
un cúmulo de humo ceniza de mis cosas
dedicación y sueños tachará con un gesto

el halo de tibieza con trazos de nostalgia
deshará la barrera que mis hados tejieron
y por el ancho hueco se irán difuminando
el aura de mis años la luz de mi recuerdo

romperé las amarras un otoño cualquiera
de los que paseamos bajo el gris de aquel cielo
y en las umbrías sombras de dorada hojarasca
germinará marchita la escoria de mi duelo...


©pbernal

martes, 22 de marzo de 2016

sobre las piedras


foto: Álvaro. Vista desde Navahondilla: Cabeza de Hierro Mayor, Cabeza de Hierro Menor; A la derecha, Peñalara

sobre las piedras
una pradera blanca
fácil difícil

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AUTOPSICOGRAFÍA

El poeta es fingidor.
finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor cierto que siente.

Y quienes leen lo que escribe,
sienten el dolor leído,
no los dos que el poeta vive
sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón.

(Version)

© Fernando Pessoa


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Roberto, José Antonio...: en este grato día
en el que celebramos vuestra jubilación,
envidia nos produce veros tan relajados
mientras nosotros somos pura perturbación.

Historia ya lejana es la de madrugones,
noches en las estrellas, y siempre sin parar
andando los andenes al frío y los calores,
padeciendo presiones, temiendo molestar:

el pincho, la corbata; las canas a cepillo;
la chapa en la chaqueta y el betún en los pies;
las alas en el pecho; raya en los pantalones;
la cartera preñada… y la mirada al bies;

Ganasteis el sosiego al celo y a la prisa,
y ya miráis el mundo de frente, sin farol;
y el sábado, de fiesta; y el domingo, de gloria;
y del martes al viernes, con los lunes al sol.

Brindamos por vosotros; alzamos nuestra copa
con la mirada puesta en la satisfacción
de saberos templados, la jornada ya hecha,
y el tiempo detenido en gaya vacación.


©pbernal

martes, 15 de marzo de 2016

Cabeza de hierro mayor


Cabeza de Hierro Mayor
Foto: Álvaro


meta lejana
pasos sobre la cuerda
reto cumplido


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EN LA DESOLACIÓN

"en la desolación está la raíz cuadrada
de algún problema no resuelto en la
parte trasera de otro tiempo hay
otro espacio y detrás de lo que
veo está lo que ves y vicever
sa en el verso no hay verdad
pero sí hay animales intran
quilos de peso de pesar
de posar de pisar de
junio es un mes pa
ra parar estacio
narse aquí
normal
así"


© Gonzalo Escarpa


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24 EL TEMPLO



hay un lugar armónico de juego
donde resuenan ecos de colores
y fragancias de mar y de pasiego
montañés
ágora donde acude diligente
cabalgando mil sueños ingeniosos
la musa con poemas renuentes
para ofrecer
es un lugar de luz y corazón
baluarte proclive a la utopía
tierra-promesa donde la ilusión
cobra su ser
con raudal de memorias y planteles
rebosantes de textos y relatos
encrespados en baldas y anaqueles
para crecer
lejos del mundanal ruido causado
al otro lado de los gruesos muros
luz cristalera flores verde prado
vas a aprender
a escuchar de la fuente las canciones
a compartir afectos y destrezas
y de los eruditos las lecciones
y amanecer
en este templo donde el verbo habita,
rima cuaderno sensación taller
alma de tacha (hierro y margarita)
desde el ayer.


©pbernal

martes, 8 de marzo de 2016

Poemas


Montes de León


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PERO NO PARA TI

Esta primavera
olerán las rosas
pero no para ti
por hacerme sufrir,
olerán las rosas
para todas
pero tú llorarás
por hacerme sufrir.
Esta primavera
volveré a sentir
los aires de mi ayer.
esta primavera será para mí
y no para ti
olerán las rosas
y tú volverás a llorar
olerán las rosas
y tú lo sentirás
por haberme dejado para siempre,
por no compartir juntos
los manantiales de la vida.
Esta primavera olerán las rosas
pero no para ti.

© José Raul Díaz Viera
« El Canario »

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21 OTOÑO EN PRIMAVERA



Rezuma de lluvia
la tarde mojada.

La melancolía
empaña de sueños
los pinos y robles
de la sierra en calma.

Callan los jilgueros.

Vestidos de luto
mirlos picotean
brotes temerarios
del verde sendero.

El aire se aquieta
templando temblores
en la firme copa
del álamo viejo…

Nosotros seguimos
con nuestro paseo.

Ella, evanescente;
yo, con mis recuerdos…



©pbernal

martes, 1 de marzo de 2016

Gastalápiz


La Pedriza

niebla creciente
precisión riguroso
con cada paso


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Te fuiste

Te fuiste en ese ocaso de silencio
sin decir donde,
sin saber a qué,
como siempre
sin preguntarte.

Me retorcía en este abismo de inseguridad.

Solo me complacía
pensando
en tu muerte:
que ningún otro te pudiera
gozar jamás.
Que ningún otro
podría
admirar tu deseo en la penumbra.

Solo admitiéndolo
puedo vivir en esta agonía
constante.

Y ahora te veo,
te siento,
sé que estás ahí
en alguna parte,
y sé que mañana,
o luego,
—o nunca—
vendrás a mí.

© Inés M. Vega
(Gastalápiz)

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23 EL HOMBRE DEL BAR


Entran los parroquianos.
El mostrador, brocal en la cantina,
reposo proporciona
al viejo, y al guerrero, y al mendigo…,
y más allá está el hombre.
Sentado en una esquina.

El cielo se ilumina
y mil rayos dorados se convierten
en sombras que desfilan…
Desfilan por la senda de la muerte.

Entran y salen hombres en el bar.
Y el hombre de la esquina
camina por caminos
de penas, de recuerdos, de destinos
preñados de secretos…

En la mesa se inclina;
desgrana el sentimiento
de los campos de trigo y de sudores,
de las cárceles viejas,
de los fríos del negro cementerio…

Entra la gente; y sale,
y charla en el silencio
del hombre solitario de la esquina,
sentado en su rincón.

Y en su misterio…

©pbernal

martes, 23 de febrero de 2016

GASTALÁPIZ


Foto: ©Drus, "septiembre"


en la distancia
un paisaje discreto
valores cobra

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CONCORDANCIA


El Universo entero es armonía,
todo guarda el secreto de la esencia.
Mas allá de la rosa está la vida
y, más allá, el fulgor de una presencia.

Ante el Ser se reclina mi cabeza
y canta el corazón: “Gracias, al Sabio”
por el saber mi mente se desvela
y brilla candorosa ante lo dado.

Salmos vibrantes al Timón del Mundo,
que dio al humano, en el dolor, placeres,
y puso entre las sombras de lo injusto
la llama salvadora de las preces.


© Gladis Casco Bouchet
(Gastalápiz)

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10 BENI, La panaera


La panaera, mare, la panaera.
Un niño l´ha venío a la panaera.

Que no es un niño.
Que si s`entera… ¡ay!, si s`entera:
una niña ha parío la panaera.

Tiene los ojos, mare, de sol y menta
la niña que ha tenío la panaera,
de sol y menta,
y con lunas y bollos,
la panaera,
con eso l`alimenta.

La niña que ha parío la panaera
rollitos tiene, mare,
de primavera.

Unos rollitos
en sus piernas y brazos
y el ombliguito.

No sé que tiene, mare,
la panaera.

Loca, loquita,
to er mundo me lo dise,
desde que tuvo, mare,
a su chiquita.

©pbernal

martes, 16 de febrero de 2016

Gastalápiz



nido de agujas
cobijo de la piña
agazapada

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CAMINANDO

Las calles y las noches
nuestros pasos van creando.
Desde el vértice
de nuestros pies
abrimos ángulos
dulcemente,
los penetramos.

Senderos de hojas
bellas acariciamos
que en un leve crujir
se rinden y se quiebran
para hablarnos

Trémulos los astros
nos contemplan;
nosotros solos
solos nosotros
caminando.

©Gema Abarca
(Gastalápiz)

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ANA


Ana.
Soberana.
Menuda.
Galana.
Coqueta,
(chica, es-
tate quieta.)
Cariño-
sa y vana.

Ana,
los azules
ojos
abedules
envuelven
si miran,
suspiran
y ríen
y se meten
dentro
con su
senti-
miento,
y moja,
tozuda,
su lagri-
ma al viento,
y dice que
quiere
o dice que
nones.
Si lo dice
Ana,
reina,
soberana,
dicho queda y
¡ole!


©pbernal

martes, 9 de febrero de 2016

limones


Pintura de ©Isabel Guerra

en la canasta
de las manos milagro
zumo reposa
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Caen los limones azules
al suelo de azul y hielo.
Ven a quitarme este frío,
ven a sacarme este miedo.
Sobre la miel y la escarcha
se besan los limoneros
danzando azules batallas
entre tu cuerpo y mi cuerpo.
Se me agrieta el vaho del alma
esperando en el estero.
A la luz azul del alba
los limoneros ardiendo
restañan con azul zumo
las heridas del destierro.
Ven a sacarme este frío,
azul hielo bajo el miedo.
Ven y quítame la escarcha
bajo el azul limonero.

© Pon ( Madrid, España)
Del blog “palabras prestadas”

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20 LA SEU VELLA



Peinas el aire en el azul translúcido,
torre de un ajedrez indescifrable,
reina consorte del ayer perdido,
en la roca profunda, baluarte,
madre de tus raíces legendarias:
peinas entre algodones, en el aire,
esos tejados que cobijan flores
de lis y de gentiles los linajes,
esos aleros llanos de sus cúspides
creyéndose magníficos gigantes
en un paisaje de verdín y Segre.
Saben de guerras y de tempestades
tus piedras arañadas por el viento:
de asedios, de traiciones y de de sangre
elucubradas desde tus enigmas,
fortaleza de fueros insondables.
En torno a ti medraron los villanos
venidos de las villas y lugares
a ofrecerte su fruto y pleitesía:
soñaban progresar junto a tu auge.
No alejes el respeto que te brindan
los bárbaros extraños, paseantes
que buscan a tu sombra tenebrosa
el secreto imposible de tu empaque.



©pbernal

martes, 2 de febrero de 2016

¿POR QUÉ ESCRIBES?


©Drus, de la foto

abre la fronda
caminos que nos llevan
a ningún sitio


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¿POR QUÉ ESCRIBES?


No quiero ser un contador de historias,
no quiero que te escondas en algún verso mío
como si se tratase de un refugio
para que el mundo deje de importar.
Si sólo te entretiene lo que escribo,
di que me estoy equivocando,
porque no quiero entretenerte, al menos
no tan sólo, no siempre, no a pesar
de cuanto nos sucede y nos importa.
Lo que busco es gritar para que grites,
reír si estás riendo
y que llores conmigo cuando lloro.
Quiero enfrentarme al mundo codo a codo contigo,
sin más intermediario que el papel de unos versos
contra la irremediable soledad,
contra la muerte siempre a nuestra puerta,
Contra el dolor que tanto nos visita,
contra la insolidaria turba de mercaderes
que hacen negocio y burla de la vida.
Contra los dioses falsos,
los dioses verdaderos si es que quedan.
Contra la indiferencia de los cómodos
y la complicidad del oprimido
contra el que miente y manipula,
contra el que ofende nuestra inteligencia.
Que sea tuya el ansia de mi mano,
míos tu voz y tu cansancio, tuyas
las palabras que vuelco en el papel
como se vuelca el corazón al beso.
Y que la indiferencia no nos tenga
cogidos de la mano
como una madre protectora y ciega .

©Enrique García Trinidad
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13 PAQUITA



Escuchar la razón de la montaña
en un atardecer incierto. El vano
sentimiento perdido de lo urbano
cuando es inmensidad quien te acompaña.

Subir por un camino, telaraña
de riscos y de hielos; y en el llano
que se adivina cerca, cartesiano,
dejar que el mundo juegue en su cucaña.

Si los río saludan; si la roca
te sonríe como quien se coloca
para esa foto que te solicita,

atiende su mensaje solidario,
olvida los problemas de diario,
y busca ser feliz, prima Paquita.

Ya sabes: esta cita
es esa huella más de cada año
que pones en el monte y el peldaño.

©pbernal

martes, 26 de enero de 2016

asoma el pino


pino joven

de las entrañas
hendidas por la sierra
asoma un pino


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CUATRO DÉCIMAS
(al primer nieto)

Gael García Romero
abrirá en abril sus ojos,
en abril de los sonrojos,
luna nueva y aguacero.
Gritará a la luz primero
agradeciendo a la vida
radiante su bienvenida
con un jubiloso llanto;
iluminará su canto
a su madre dolorida.

Porque me llamo Manuel,
a mí me llaman Manolo,
¿te dirán a ti Gaolo
porque te llamas Gael?
Tu nombre de cascabel
suena a risa y caramelo.
Ya está esperando tu abuelo
que corras, pájaro pillo,
a gatas por el pasillo
sacándole brillo al suelo.

Lleva consigo un clavel
Abril de las aguas mil,
lleva un clavel varonil
con corona de laurel.
Abril se abrirá y Gael
se asomará en el brocal,
el cordón umbilical
será una clave de sol
y con llanto en sí bemol
saludará al personal.


He recogido simiente
del ciprés que germinó
cuando tu madre nació.
La sembrará sabiamente
tu padre en luna creciente.
Ojalá nazcas el tres
de abril, que es el día y mes
en que nació la poesía,
y tendrás de compañía
un hermanito ciprés.

©Manolo Romero

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12 MARISOL


Parece que fue ayer. Evocas el camino
con pulso solidario y corazón abierto
del momento fugaz, eterno, indestructible,
ése que te alumbró en el feliz instante.

Parece que fue ayer. Aquella primavera
de tus pasos primeros; la escuela; las palabras
y los ligeros brazos que abrigaban tus risas
y tu vida curtían pacífica y alegre.

Parece que fue ayer el álbum efusivo
de aquella comunión. Estudios y trabajo
colmaban de vivencias tus pródigas estrellas,
y abrían sus misterios al goce de los días.

Parece que fue ayer de soles y marías,
y, sin embargo, temes iguales avatares
que alguna vez movieron tus locas ilusiones.
Esas que ahora te toca conducir con prudencia.

Parece que fue ayer de mañana, y ahora
tienes el horizonte abierto ante tu puerta.
La luna resplandece, y en tu traje de soles
primaveras recitan aleluyas de novia.


©pbernal

martes, 19 de enero de 2016

El mundo


©Drus: El buitre negro

desde lo alto
hormiguitas flasean
entre los pinos


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EL MUNDO

Un hombre del pueblo de Neguá,
en la costa de Colombia,
pudo subir al cielo.

A la vuelta, contó.

Dijo que había contemplado,
desde allá arriba,
la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso- reveló-.
Un montón de gente,
un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia
entre todas las demás.
No hay fuegos iguales.
Hay fuegos grandes
y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno,
que ni se entra del viento,
y gente de fuego loco,
que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos,
no alumbran ni queman;
pero otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende.


© Eduardo Galeano
“El libro de los abrazos”

(¿versión?)

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11 ROSANA



en la noche de un verano
luna llena en cada esquina
yo sin dinero de mano
te pedí una golosina
(yo sin dinero de mano)

suena tu voz maravilla
en el jardín de colores
donde tienes tu cocina:
¡cuantos hombres como niños
reclaman su golosina!

muchacha de dulce boca
que cuidas los caramelos
mira el arcón con cuidado
pues el fuego de tus ojos
puede fundir los helados.

luego se paró la noche
de tu pelo en mi pestaña
mientras ponías pedazos
de ese pastel de canela
que componían tus brazos.


©pbernal

martes, 12 de enero de 2016

felicidades, maestro escarpa


©Brus: niebla en La Pedriza

difuminada
la vista se diluye
paso de largo
buscaba el laberinto
de la pedriza


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hoy cumple treinta y nuevo años el maestro escarpa
felicidades y éxito

TIERRA DE BREZO (AUTOBIOGRAFÍA)

me desvelan preguntas como cuándo / ando
normalmente feliz de cosa en cosa / rosas
de pálido trabajo que me dan
de comer / merman el tiempo, eso
sí, pero / (erótica
del poder) / era todo
tan fácil cuándo / ando
normalmente feliz en / entiendo que esto ya
lo he dicho, pero quiero
decirlo y repetirlo / (irlo
diciendo) a todas horas / astas
que se levantan para arar y
arar es rara arra, ignacio / iones
positivos que son los que / querido
amigo: luz para todos / ósmosis
que busca /
caen los que no han sabido que este zumo
modela lenguas / así son las cosas /
rosas
de tímido trocar tremendos sones / es
un poema / ah / tremendos si bemoles
para esculpir / ir / ir llenando el blanco
y negro
de la página / nadie
podría odiar el ruido
que escapa / ha aparecido
tu nombre, yo no sé / será un castillo
que falta / tablas sobre
tablas de palabras / así
como si hablaran / antes
de la poética está el hombre / brezo
crecido en su raíz cuidadamente / temo
desvelarme otra vez ser encendido clamor nunca se sabe cuándo
ando
don


© Gonzalo Escarpa
De “Fatiga de materiales”
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GONZALO

I

Pintar paisajes, dibujar secanos
para que reverdezcan margaritas.
Arañar en la piel de las termitas
para que broten versos de las manos

de tus alumnos. Dividir hermanos
para que surjan las estalagmitas
y se rompan. Fundir en las marmitas
los verbos y los nombres más humanos

para que de una mezcla tan divina
salga una nueva vida, golosina
que rompa y suene a música de arpa…

Descabellada miran tu misión
de búsqueda, de clave, de invención
que motiva tu ser, Gonzalo Escarpa.

II

Pero mira: tu ser no es lo que es.
Ayer queda tan lejos… La pregunta
de tanto atormentar ese momento
que pasa sin mirarte, pasará

sin respuesta. Y otra pregunta más
le tomará el relevo; y cuando salgas
de nuevo al escenario, tal vez, de
tanta vida, no sepas si eres tú,

o hay otro dentro, o fuera, o en la esquina,
o delante o atrás, que te suplanta.
Porque la vida es eso: la ignorancia

de saber cuánto sabes, cuánto ignoras.
Mañana volverás a ese momento
de preguntar sin esperar respuesta.

©pbernal

martes, 5 de enero de 2016

Estampas del belén


foto:pb

desde la luz
esperanza confusa
presente amargo


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PASÉ… Y SÓLO ME QUEDÉ


Conocí…
el perfume
de tu amargura.

Sentí…
el azote
del Universo
estallé por los desiertos
y huí de esta vida…

Pasé…
por amores
sin romances

Uní…
a la boca
del tiempo
hasta que paré
a mi destino.
Lloré.
Sin haber llorado.

Caminé...
Por surcos errando
hasta que
me encontré solo
en un mundo
donde apenas
le dan salida
a lo que
se llama arte.

Pasé…
Entre rosas
de luna.

Invadí...
Las calles ajenas
hasta que por fin
soñé verla
pero no la vi.

Solo…
me quedé
en espera
hasta que me fui
en silencio.

Busqué…
En noches enteras
la onda del amor
y solo encontré
espacios en blanco
despertares rotos
lluvia de niebla
caminos sollozos.

Conocí… Sentí... Pasé.
Uní... Lloré... Caminé.
Invadí... Busqué.

Y... Solo me quedé.

© José Raúl Díaz Viera
“El Canario” (1954-2014)

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14 DRON


Ángel-piloto que descubres preso
de la congoja la congoja ajena,
¿es tan dura la reja?, ¿tan obscena?
Sus tonos grises, su color espeso,
miscelánea de vidas y de besos,
¿es cárcel de trabajo y de frontera,
metáfora de culto a la quimera?
¿Y son sus habitantes prisioneros
bajo la red del látigo de acero?
¿Y es pozo el agujero… o escalera?

Los ángeles-piloto desde arriba
ven la reja forjada con acero:
perfiles agresivos y estriados
que ofenden el sentir de las estrellas:
cuadrículas arrojan a la luz
mil sombras en donde se desvanecen
individualidades y fronteras:
pintores, carpinteros, negociantes,
maestros, escritores, semovientes,
jardines, labradores, basureros,
camas, países, metros, sombrereros…
Sombrío es el ambiente.
Deprimente y plomizo el pozo negro…;

un lápiz y un papel son la esperanza.


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Estampas del belén

XI

MELCHOR


Con abundante equipaje
a lomos de un dromedario
— en transportes, lo ordinario —
salió Melchor de viaje.
Buscaba, junto a su paje,
ese coche que sería
lo que le permitiría
al Niño-Dios visitar
y enseguida regresar
a su pueblo, Alejandría.


XII

GASPAR


Polvo levanta tu paso.
El arenal del desierto
deja de estar medio muerto
cuando cruzas el ocaso.
¿Buscas a Lawren acaso?
¿A Ab del Krim en bicicleta?
Deja ya la duna quieta,
que Belén es otra ruta
más piadosa, menos bruta
para tu motocicleta.


XIII

BALTASAR


Llevas errado el camino,
compañero demacrado,
negro, moreno, tostado,
senegalés o beduino;
el Estrecho no es tu sino,
nadie como tú lo sabe:
la patera no es la llave
de la estrella de Belén.
No lo llevas nada bien.
Como no cojas el AVE…


©pbernal

martes, 29 de diciembre de 2015

Estampas del belén


Foto de Blas: haya de Ordesa

en la espesura
desde mi tronco firme
la luz abrazo


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NUEVA YORK

Una ciudad con dos ríos.
Chinos, negros y judíos
con idénticos anhelos.
Y millones de habitantes,
pequeños como guisantes,
vistos desde un rascacielos.
En el invierno, un cruel frío
que hace llorar. En estío,
un calor abrasador
que mata al gobernador
–que es siempre un señor con lentes–
y a los doce o trece agentes
que llevaba alrededor.
Soledad entre las gentes.
Comerciantes y clientes.
Un templo junto a un teatro.
Veintitrés o veinticuatro
religiones diferentes.
Agitación. Disparate.
Un anuncio en cada esquina.
"Jazz-band". Jugo de tomate.
Chicle. "Whisky”. Gasolina.
Circuncisión. Periodismo:
diez ediciones diarias,
que anuncian noticias varias
y todas dicen lo mismo.
Parques con una caterva
de amantes sobre la hierba
entre mil ardillas vivas.
Masas con fama de activas,
pero indolentes y apáticas.
"Estrellas", actrices, "divas"
y máquinas automáticas.
Oficinas sin tinteros:
con "Kalamazoos", ficheros,
con nueve timbres por mesa
y con patronos groseros
de cara de aves de presa.
Espectáculos por horas.
"Sandwichs" de pollo y pepino.
Ruido de remachadoras.
Magos y adivinadoras
de la suerte y del destino.
Hombres de un solo perfil,
con la nariz infantil
y los corazones viejos;
el cielo pilla tan lejos,
que nadie mira a lo alto.
Radio. Brigadas de Asalto.
Sed. "Coca-Cola". Sudor.
Limpiabotas de color.
Cemento. Acero. Basalto.
"Garajes" con ascensor.
Prisa. Bolsa. Sobresalto.
Y dólares. Y dolor:
un infinito dolor
corriendo por el asfalto
entre un "Chevrolet" y un "Ford".

© Jardiel Poncela

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9 A ÓSCAR

Esta noche de amor, amor, te pido
algo leve, tranquilo, circunspecto
como para ir al grano libre y recto
sin rezarle a mi dios ni a tu cupido,

porque sé que no es fácil ser leído
y es difícil trabar tu ser erecto
de recital en recital infecto
como un amante infiel y consentido.

No es que quiera forzar tu devaneo,
ni retirar amantes de tu cama,
ni llevarte a la sombra de un garito…

Yo tan solo te pido aquel escrito
(¿fue medieval o cíclica tu dama?)
para cumplimentar este cameo

que tú, con un meneo
de tecla desde el borde de tu lecho
el débito cancelas satisfecho.

©pbernal

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ESTAMPAS DEL BELËN

IX PILATO

Con la jofaina, Pilato,
camino va de la ducha
escaqueando la lucha
como quien no ha roto un plato.
Mucho promete el mulato:
aptitudes de gestor,
de torero, de evasor…,
y el Niño-Dios lo sabía,
pues nacido ya moría
a manos de ese impostor.


X

EL CASTILLO


Tocando el cielo las torres
del poder se desmoronan,
pues las sombras abandonan
al Tetrarca Rey Herodes;
y a la luz de los albores
un rabadán con bravura
hasta Belén se apresura
y le clama al Redentor
- Te lo suplico, Señor,
¡líbranos de su conjura!

©pbernal

martes, 22 de diciembre de 2015

ESTAMPAS DEL BELËN



Tierra prometida (foto de la red)

en la diáspora
los refugiados migran
bajo sospecha


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tierra prometida

…dame la mano no mires atrás
un paso y otro y el calor del cuerpo
hará que olvides la preocupación
por la carga preciosa de tus brazos
ahora que ya dejamos el estrecho
ya sé que no nos quieren esta tarde
cumpliremos un siglo de camino
hemos perdido tanto y para qué
si ni siquiera el pan que nos ofrecen
puede calmar el hambre inconsolable
de aquellas ambiciones tan sencillas
y ya las energías van menguando
al tiempo que se aleja el horizonte
y el agua va calando nuestros huesos
a veces cuando duermo junto a ti
y a la danza del sueño me abandono
te veo rellenando la tinaja
o estantes reponiendo en la despensa
hasta que muerde el hielo con calambres
y el cuerpo pide que renuncie al alma
pero hemos de seguir dura muy poco
el leve asueto que nos concedemos
andar andar andar andar andar
sin conocer la meta ni el destino
final al que nos tienen condenados
los jerifaltes que gobiernan todo
quebrando las promesas e ilusiones
con que partimos a nuestra aventura
huyendo de una cárcel miserable
donde las bombas parecían rejas
y el humo del incendio las techumbres
para caer quizás en un ergástulo…


©pbernal/2015

Palabras prestadas #87

#87 Las Palabras son prestadas por Jesús Urceloy.
(pan, ergástulo, tinaja, tarde y danza.)

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ESTAMPAS DEL BELËN

XVI

MANUEL


Cuenta una vieja leyenda
la candidez y agonía
de Manuel, ese chiquillo
que de niño no quería
celebrar las navidades
con el belén que ponían
sus padres, año tras año,
en el lugar que solían:
las ovejas, los pastores;
las figurillas que un día
tanto contento le dieron,
ahora lo entristecían;
pero a nadie dijo nada;
su mamá desconocía
la tristeza de Manolo
cuando llegaba ese día:
todos juntos celebrando
a ese Niño que nacía,
en el humilde portal,
de san José y de María,
junto a la burra y al buey,
que en su pesebre dormían.
Pasa el mes y cumple años;
Manolito se decía,
y recordaba en sus juegos
al Niñito de María:
- luego será un ayudante
más en la carpintería;
discute en el Sanedrín;
rompe en casa la alegría,
y a predicar la palabra
por la que le prenderían
una mañana de marzo
por el mundo se perdía.
Y le fueron a buscar
juzgándole al otro día;
y pensándolo Manolo
más y más se entristecía,
que en esa negra semana
que llaman santa, moría
colgado de los maderos:
¡qué tremenda villanía!
¡Si yo pudiera impedirlo!,
sollozando repetía.
Cuando sus padres pusieron
el belén donde solían,
vieron que todo encajaba:
San José; la solería
del portal, y la montaña;
y el río, de platería
su cauce de agua y estaño;
y un caballo; y la herrería;
y otro burro y otra vaca;
borregos de pedrería
algodonosa y gastada,
y figuras que tenían
del año anterior guardadas…
Pero Niño no. No había.
Manolo se disgustaba;
una bolsa recogía
y a la calle se marchaba,
pues sus padres discutían:
— ¡Que tú guardaste la caja!
— ¡Que no fui yo!— Se perdía
por el parque Manolito
embriagado de alegría,
y se asomaba a la bolsa.
Y el Niño le sonreía.

©pbernal


martes, 15 de diciembre de 2015

ESTAMPAS DEL BELËN



©Brus; Senda forestal

luces y sombras
la ladera del valle
de magia visten

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A VECES

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.


© Ángel González

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8 ANA


Me dices, Ana
que no te escribo nada, y lo lamento,
(¿o no lo has dicho?
¿o me lo ha dicho el viento?)

Mira, muchacha,
y pisa bien por donde ahora piso,
que en esto de escribir
pesa mucho el afán, el compromiso,
la secreta intención de quien escribe
a veces sin razón,
a veces con razones encontradas
de corazón a corazón,
ese lenguaje incierto, resumido
en la mirada noble,
en el querer rendido
de quien te quiere con resignación.

Fíjate qué pedancia
hacer un verso con palabras vanas,
vacías…, pero llenas de intención
dedicado a tu infancia.

Porque por estos días
me dicen que has subido ese peldaño
de resonantes ecos
(ya sé que rimaría bien con… ¿baño?),
de ilusiones, sorpresas y regalos:
en fin, tu cumpleaños.

No sé cuantos te caen, pero permite
que con estas palabras
escritas en un rapto de razón
con tinta de nublado y telaraña
y reflejos de cielo y corazón,
te felicite.


©pbernal

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ESTAMPAS DEL BELËN

VII PABLO


“Sin descanso cabalgaba
por los montes de Judea
persiguiendo la marea
de ese Dios que despuntaba”.
El Niño fantaseaba
entre la burra y el buey:
— ¡Cómo defiendes la Ley!
¡Yo te elijo mi vasallo!
Y, montado en tu caballo,
gobernarás a mi grey.


VIII LAVANDERA


— Pastor que vas a la gruta
donde dicen que ha nacido:
llévale al Niño este nido.
Te lo da esta prostituta.
No le digas que soy puta.
Di que soy una bandera
en medio de la pradera
donde atiendo los ardores
de todos los pecadores...
Dile que soy... lavandera.

©pbernal

martes, 8 de diciembre de 2015

Estampas del belén


©Brus; Curro

paciente espero
a que me tiren fotos
en la pradera

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RIBERAS DEL ÓRBIGO


Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
No pasará otra onda rumorosa del río,
no quedará este chopo envuelto en fuego verde,
no cantará otra vez el pájaro en su rama,
sin que deje en el aire todo el amor que siento.
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos.
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas,
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol,
crisol del soto oscuro cuando amanece lento.
Qué fresca placidez, que lenta luz suave
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa,
diminuto carmín, flor roja por el césped.
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre,
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol,
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, miro arder todas las tardes
las copas de los álamos, el perfil de los montes,
cada piedra minúscula, enjoyada del río,
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón..
© Antonio Colinas

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7 NADIE TE OLVIDA


No te has ido, Jesús. Tú no te has ido.
Estás entre los pliegues de la sombra.
Y en el llanto callado. Y en la risa
de los días de sol y primavera.
Y enredado en el brillo de los ojos
que mastican preguntas sin respuesta.
Braman en el oído los reproches
de tanta juventud abandonada
al afán de una senda sin retorno;
pero tu ser susurra en una esquina
la esencia del consuelo, la nostalgia
de los amaneceres, de la escuela,
de los primeros pasos en la vida
robada por la envidia de los dioses.
Porque tú estás aquí joven, eterno,
bullicioso, gentil, ilusionado…
Nadie te olvida. Vivirás jugando
entre los pliegues de nuestra memoria.


©pbernal
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ESTAMPAS DEL BELËN

V PEDRO


Se arremanga los calzones
el hijo del pescador.
Su padre, todo un señor,
disimula remendones
en redes y pantalones,
y un pescozón le propina
porque el muchacho es torpón.
Ninguno sabe que un día
ese Niño que nacía
le dirá: vente, Simón.


VI MARÍA


Pañales en el romero
solazábanse al relente.
En las trébedes, latente,
burbujeaba el caldero.
María, con un plumero
quitaba el polvo al establo.
Ladraba un can al retablo
y a un batir de mariposas,
y en una cuna de rosas
soñaba el Niño con Pablo…

©pbernal

martes, 1 de diciembre de 2015

ESTAMPAS DEL BELËN


©Brus; fuente de la tabla

en el recodo
la fuente de la tabla
calma sedientos
jabatos cervatillos
y al caminante

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MURCIÉLAGO


Fue el mayor zascandil del cuaternario,
el crápula y pendón del paraíso,
errático, giróvago, indeciso,
desgalichado y revolucionario.

Pudo haber sido arcángel o canario,
pusilánime Adán; pero no quiso
dejar la noche y claudicar sumiso
a su rancio abolengo estrafalario.

Y así fue degradado y destiempado,
pero a él le importa un pito y zanganea,
zurce la noche, danza desbragado,

bebe, fornica, fuma, se relaja…
y un prehistórico vals garabatea
con vuelo sifilítico y tartaja.


© Manolo Romero
De: “Bestiario I”

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6 LA PLUMA PERDIDA


Pluma casi seca: tu punta rezuma
azul y cristales; el papel te llama
como el aire al cielo y al árbol la rama;
como al río el agua, con poca fortuna.

Pluma abandonada en la trabazón
de los madrigales y la sofoquina,
gritas con empeño desde la cabina,
pero nadie atiende tanta desazón.

Pluma defraudada, penosa y herida,
padece quien sufre por su distracción,
y llora temiendo que sufra una estafa.

Angustiada pluma cariacontecida,
cesa en tus lamentos por tu perdición
pues te han encontrado las manos de Rafa.

©pbernal
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ESTAMPAS DEL BELËN

IV MARÍA MAGDALENA


Junto al fuego naces, Niño,
en un rincón de la cueva.
Cálido aliento te lleva
el buey, vestido de armiño,
y la burra, sin aliño
de ronzal, de gris melena.
Risas alejan la pena
de tan noble carnaval
mientras en otro arrabal
nacía la Magdalena.

©pbernal

martes, 24 de noviembre de 2015

Estampas del belén



los pensamientos
lágrimas en cascada
hojas de otoño

ECOSISTEMA

En las gasolineras se funden los glaciares.
El humo de las fábricas busca ataúdes blancos.
Quien tala el abedul detiene un río.
Yo miraba los bosques desde un tren.
El cáncer es la sombra de las selvas quemadas.
Los poemas de Lorca crecen en los naranjos.
Los desiertos empiezan en las peleterías.
El tren dejaba atrás marismas y humedales;
dejaba atrás el salto de los zorros
y el martín-pescador.
Los detergentes llenan de azufre las manzanas.
En las niñas que lloran dentro de los quirófanos
se oye el grito
del urogallo herido.
El tren cruzaba campos de maíz,
subía a la montaña, lejos, lejos del hombre
que inmiscuye un puñal en cada espiga,
lejos de su aire análogo al veneno,
sus nubes de nitrógeno, sus hornos de carbón.
El tren y la langosta que se fragua a sí misma
en la espesura; el tren junto al limón que abre
la oscuridad con dedos amarillos;
la caracola llena de pagodas torcidas;
el ciervo reclutado al azafrán.
Pasaba el tren, hermosa cordillera
instantánea, horizonte mecánico,
dragón oscuro de los manantiales.
Pasó el tren y quedó ilesa
la vida.


© Benjamín Prado Rodríguez

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5 HOMENAJE

Riza el viento la mar en avenida
sobre grava morena de secano,
y un halo lleno de calor humano
tu ser embarga, Pérez, sin medida.

No importa nada ya. La buena vida
bajo la sombra, Juan, de un sol murciano,
con un vino Jumilla siempre a mano
y cocina huertana por comida.

Atrás quedó la noche consentida
y la tarde prolífica y callada,
y la fría mañana de un abril…

Sin agitada prisa desmedida,
hoy estrenas, amigo, la alborada:
todo el tiempo del mundo para ti.

©pbernal
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ESTAMPAS DEL BELËN
III SANTIAGO, EL HERMANO DE JESÚS


Mientras la Virgen María
se arrobaba con Jesús
el Niño dijo un: ¡atchús!
y soltó una nadería
de risas en armonía
con la cuadra y con la peña.
Mesaba José la greña
de su barba, que brillaba,
y a Santiago le mandaba
que acarreara más leña.

©pbernal

jueves, 19 de noviembre de 2015

ESTAMPAS DEL BELÉN



en las alturas
verdean las praderas
cantan las fuentes

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ENSAYO GENERAL

Se alza el telón. El decorado: flores,
ascuas (un naranjal de orfebrería),
nieve al fondo. La escena está vacía.
Se oyen susurros entre bastidores.

Pastores, Magos, pajes... Los actores
repasan su papel (se acerca el día).
Falta la estrella que ha de ser su guía
por las llanuras y por los alcores.

La estrella no llegó nunca al ensayo.
¿Es que el electricista tuvo un fallo?
¿Era un truco y no estrella verdadera?

Tras el foro, Jesús, triste, emprendía
su camino en el vientre de María,
sabiendo – él es quien es – lo que le espera.


© José Hierro

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4 EL ÁRBOL
(para Antonio)

Cerezo que custodias tu rebaño
con la sabiduría del orfebre
y el arte del maestro nigromante:
callado en tu campiña, seleccionas

esas partículas elementales
con las que reproduces creaciones
que luego te suplican en el monte,
y tú dispensas hasta el infinito.

El verso de tu cielo se derrama
como Guadalquivir por humedales,
y alegra, place, moja, baña, llega…

Es tu palabra clara; de maestro
respetable, discreto, bullicioso.
Noble cerezo de sabrosos frutos.


©pbernal


ESTAMPAS DEL BELËN
II EL FUEGO


Cuando el Niño-Dios nacía
y sus ojitos abrió
una luz le sorprendió
a la vera de María:
algo en la cueva se... ardía.
—“¿Quién eres? — le preguntó,
y el fuego le respondió:
— “Yo solo soy el reflejo
que se mira en el espejo
de mi Dios”.

©pbernal

martes, 10 de noviembre de 2015

Estampas del belén



en el estío
voluntarios arbustos
cuidan el agua


ARDIMOS EN EL BOSQUE

¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?

El bosque estaba tras de mí; lo conocían
mis oídos: el rumor de sus hojas,
la confusión del canto de sus pájaros.
Sonidos que venían de un remoto lugar.
Y el mar del otro lado, golpeando
la frente, sin rozarla,
cubriéndola de gotas. Era mi piel
quien descubría su frescura,
mi soñoliento olfato quien entraba en el pecho
su duro olor.
¿Pero cómo saber, sin la mirada,
la hermosura del bosque, la grandeza del mar?
Porque no había más, en el lugar del pecho,
que una extendida sombra.

(¿Mas qué frío candente mis párpados abrasa,
qué luz me desvanece, qué prolongado beso
llega hasta el mismo centro de la sombra?)

Joven el rostro era,
sus labios sonreían,
y el retenido fuego de su cuerpo
era quemada luz.
Entramos en el mar, rompíamos
el cielo con la frente,
y envueltos en las aguas contemplamos
las orillas del bosque,
su extensa fosquedad.
Miré, tendidos en la playa, el rostro:
contemplaba las nubes;
y el retenido fuego de su cuerpo
era un sombrío resplandor.
Penetramos el bosque, y en las lindes
detuvimos los pasos;
perdido, tras los troncos, miramos cómo el mar
oscurecía.
Tenía triste el rostro,
y antes que para siempre envejeciera
puse mis labios en los suyos.

©Francisco Brines

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I

…Gonzalo Amigo.
Eres como el dial
de una radio de caja de madera
movido en el azar de farragosos hercios
para sintonizar pulgas y pléyades,
y, en el misterio de una tarde incierta,
dar paso a la hermosura
de un poema plagado de verdades a medias;
y exiges que te piensen los lectores,
y se digan…
Pones al descubierto
esa lucubración mefistofélica
que rompe el andamiaje y la tramoya
de lo correctamente político,
o políticamente correcto;
y sabes, dulcemente,
(“si hubiéramos sabido…”)
interpretar el pálpito con tacto e inocencia,
improvisar la vida
y pulsar la sedal sonoridad
de una cuerda vibrante de guitarra,
con imagen explícita o implícita
sobre un tablero blanco de luces y de sombras,
Gonzalo Amigo…

©pbernal



ESTAMPAS DEL BELËN
I PAJARILLOS


— ¿Dónde dices que nació?
¿Dónde dices, colibrí?
— Aquí. Muy cerca de aquí.
Un arcángel lo anunció.
Dicen que lo presenció
un ruiseñor y un zorzal
y una urraca maternal
y un búho serio y prudente
y un conejo con un diente…
y todo el reino animal.

©pbernal

martes, 3 de noviembre de 2015

ESTAMPAS DEL BELËN




"en el silencio
de tus alas postradas
ojos escriben"


ANOCHECIENDO


No sé qué hacer con esta sombra
que me lleva hasta ti.
Tú, haciéndote ceniza
en tu tumba de esquina soleada
esperando que vuelva convertido.
No sé si llego adelantado o tarde.
¿A qué hora habíamos quedado?
No sé qué hacer con esta sombra
que me pide dormir, dormir, dormir…
Échate a un lado madre,
que voy muerto de sueños.

©Manolo Romero

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LA VIEJA

La vieja desdentada sonríe dulcemente.
No oyó que le dedican palabras de cariño.
Sus ojos agrietados rezuman tempestades.
Sus pómulos resecos amagan rosetones
carmín, entre las manchas pecosas de su cutis,
indemne de batallas o heridas amorosas.
Las voces le incomodan. Pregunta sin fastidio.
Repiten las palabras, y fija su vigilia,
y ríen sus sentidos, pues ha entendido todo.
La raya de sus labios, tortura delineada,
se frunce a las vocales en articulaciones
de enérgica firmeza con ecos de señora.
Su voz parsimoniosa aventa la nostalgia
y encierra en una frase entrecortada y débil
lejanos sentimientos venidos del pasado.
Una sarmiento-mano a sarmiento pegada
anima bocamanga, pliegues del corazón,
al ritmo musicado que solo en ella suena.
La voz calla pugnando: la vieja se demora.
Paciencia no se casa con años juveniles,
y el tiempo para ella es algo detenido.
Ajadas, sus mejillas, danzan al aire quieto,
carnosas, colganderas, laxas al alimón
de hoyuelos cenagosos, lejanos de pasiones.
Desvía la pregunta la voz segura y firme.
La vieja le responde roto su triste verbo,
enhebrando un camino distinto al iniciado,
y pasa por la vida como quien sabe un libro
escrito para ella, pero cerrado entonces,
oculto en el misterio de un tiempo enamorado.

©pbernal

ESTAMPAS DEL BELËN
XIV EL RÍO

Quiero pasar la plata bajo el puente.
Quiero calmar la sed a ese cordero;
y al pavo, y al conejo, y al tendero
por más que sean de barro hasta la frente.

Quiero ser vivaracho; con corriente
que mueva los molinos harineros,
y llegar a los campos y viveros
para regar del huerto la simiente.

Quiero empapar el musgo por debajo,
y a cada pez mecer en su partida
lastrada, cada cuerpo tan plomizo,

y lamer del castillo los yerbajos
de cartón-piedra y tela envejecida…
y del Niño sentir todo su hechizo.

©pbernal

martes, 27 de octubre de 2015


senda prohibida

"crujiente ocre
alfombra de la senda
dulce nostalgia"

VENUS

En la alcoba sombría,
entre fríos basaltos,
el vientre monumental y luminoso
de una estatua de mármol.

La lluvia adormecía los secretos
y pulsaba tensas cuerdas
en el arpa del silencio,
mientras un ángel, envuelto
en un nimbo deslumbrante de misterio,

acariciaba con un gesto indiferente
los senos de las diosas.
A los pies de una Venus
caían estranguladas las palomas.

El amor desnudo y frío
dormía sobre los filos enlunados
de diez brillantes cuchillos.

©Gabriel Celaya

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MEMORANDO a los poderes públicos


En la puerta un papel que amenaza;
un papel del poder reclamando
que le pague las deudas pendientes
que nunca contrajo.

Su mirada perdida sonríe
(nadie sabe qué estaba pensando,
ignorante de un débito oscuro
que puede turbarlo).

Son sus años un largo camino
por los duros contornos de un rato;
y su espacio un espacio cambiante
difuso y extraño.

Su familia de pronto le llega
en cualquier situación y escenario,
y les dice…, y se alegra de verlos,
aunque sin nombrarlos...

Cuántas veces lloró sus recuerdos.
Cuántas veces pensó en olvidarlos.
Cuántas veces temió revivirlos
queriendo matarlos.

Ahora lleva sin pena ni gloria
cada tiempo que vive sin garbo,
cada olvido del día y la hora,
del yo, del pasado.

¡Y que vengan pidiéndole cuentas
de unos gastos que nunca ha gastado!,
mira, Dios, cómo pagan los hombres
que tejen sus pasos.

¿Por qué dicen las leyes que escriben
esos sabios que quieren mermarlo
que es la norma primera que mandan
cuidarlos, honrarlos,

cuando luego no saben si existen;
si en las noches rezuman sus llantos
al compás de una lluvia que cala
de tan largos años?

Se preocupan de hacer efectivos,
pero no de si viven los hados
que mantienen despiertas sus carnes
con su juicio ajado.

No comprende que pidan justicia
esos hombres vestidos de largo
cuando fallan en darla a los pobres,
los necesitados,

y reclaman con fiera arrogancia
acatando sus leyes y vados,
aunque hieran conciencias perdidas
de tantas y tantos

que ofrecieron su esfuerzo en la vida
con la viva pasión de los años
sin pensar en cobrar usufructos,
hoy también negados.

¿Cómo quieren que cumpla preceptos
que el poder sin mesura ha dictado
si el futuro, si se hace presente,
va a difuminarlos?;

¿qué sentido le da la gerencia
a abonar unas tasas, los gastos
que le han dicho que son por sus obras
que no ha generado?,

pues, señor, ya no vive en su casa
desde al menos más de siete años,
que a un lugar retiró sus cuarteles
por no hacer más daño

a su gente, que no se enteraba
de que ya se agotaban sus ánimos;
y al poder, que velaba por ellos y
decidió ignorarlos.

Ahora vienen con furia y con fuerza
a exigir lo que nunca pagaron,
y amenazan los pobres recursos
con que se ampararon

esos años más negros y tristes,
con Alzheimer llevando su mano,
y una cuesta sin freno a una meta
abierta en el llano.


©pbernal

martes, 20 de octubre de 2015

CARTAS



otoño



GLORIETA DE LA MELANCOLÍA


Día a día desando mi camino.
Vuelvo atrás. Piso huellas aún recientes
que otras huellas me llevan impacientes
pues saben más que yo de mi destino.

¡Qué pensar de este viaje peregrino,
de pasos que me llevan obedientes
a pasados tan llenos de presentes
que encendieron mi cielo diamantino!

Mas llego al fin. Termino mi andadura
donde alumbró la estrella mi ventura,
donde tú aguardas la llegada mía.

Donde vives, amor, en tu clausura,
me espera ya, clara en la noche oscura,
mi glorieta de la melancolía.

©Fina de Calderón
(1927 – 2010)



CARTAS

Epílogo:

Madrid, Miércoles; 1 de Marzo

Adiós, hermosa Fina: el día ya se apaga:
mis ojos se repiten el uno al otro zape,
y ya no queda tiempo de febrero.
No sé si te ha gustado o te han entristecido.
(Perdona mi falta de tacto si así hubiera sido).
Ya te dije en la página ¿cuatro? que desconfiaba
que yo te sonara;
y aunque no sé si fue lo que dije,
era mi deseo que me recordaras.
Tantos besos robados recibes al día que pasan furtivos…
Como la lectura… o escuchando una música mágica…
Supongo que no volveremos a vernos por carta.
Pero, mira, Fina, ahora que nadie nos oye;
que la noche vela nuestras nimiedades;
que nuestras promesas se van con el viento,
evoquemos la fe que nos dimos aquella vigilia:
las hojas volaban alegres, brillantes, sumisas,
y las recogías, y las convertías en recuerdos vivos
con estilizados retozos de baile en la finta imposible.
Firmabas, y se las llevaban con gusto y orgullo.
Y aquella mirada…
Vivirán el misterio los otros, nuestro mutuo afecto
intuido, pensado, soñado, pintado y… fingido,
ignorantes ellos, como tú, y yo mismo
en el tiempo perdido,
de tristeza roto
por saber fehaciente
que tú vivirás
para siempre,
mientras me
difumino,
porque,
Fina,
la muerte fue siempre el olvido.

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El cuaderno de poemas “Cartas a Fina” está a tu disposición, en pfd, completo, personalizado, solo a un clic. Pídemelo.
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martes, 13 de octubre de 2015

CARTAS



DONDE LAS MANOS DE LA AMADA, CON SU DESTREZA, PROTAGONIZAN UNA HERMOSA AVENTURA

Hablan, cantan, respiran,
amanecen.

Vuelan, indagan, dudan,
se cobijan.

Averiguan, descubren,
se apresuran.

Amurallan, acechan,
se confían.

Avanzan, acometen,
se detienen.

Disimulan, conspiran,
se deslizan.

Prosiguen, se demoran,
permanecen.

Acosan, se apoderan,
domestican.

Dilapidan, incendian,
se enardecen.

Ya persiguen,
ya insisten,
ya arrecian,
ya se ensañan,
ya rinden,
ya derrocan.
Ya vendimian.
Ya desisten,
renuncian,
se someten.
Ya proclaman la noche y se serenan.
Ya conducen,
invitan,
acompañan.



© Antonio Porpetta
(De "Territorio del fuego")
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CARTAS

Martes, 28

Ven y toma mi mano, y siéntate conmigo frente al ocaso nítido, de fuego, mientras el tiempo de reloj escapa igual que las partículas de arena cuando, ilusionado, furtivo me internaba en los campos de miel de tu secreto.

Evoca las pasiones olvidadas: despierta sin temores la vieja herida bruna de mi audacia, y siente cómo fluyen los últimos instantes del río que nos lleva hacia la telaraña de un sol de visionarias claridades, veladas, encendidas en su final rescoldo.

Rayamos el invierno. Aun era otoño ayer cuando las vanidades doradas de la vida nos hacían eternos.
Pero ya viejeábamos.

El nido vacío… Un sueño, ya vano, añora quimeras de brillos pasados: verdes primaveras de abriles y mayos, de campos floridos; y deshilachados hielos y rocíos… Mas ¡despierta, vamos!
El alba vidriosa precede su rastro, y a luz del día seguiré sus pasos…

…Ya no vendrán los mirlos rayando la mañana a despertar sus trinos tu sueño de doncella, prendida en tu cobijo mi flor adormecida, y un seno descubierto yaciendo entre la fronda de verde hierbabuena y sombras de aceituna…

La mar, cuando se marcha armónica, tozuda, por su costera blanca fraguando las redondas esponjas de la duna, aliviará la herida que nos martirizaba con sueños y banderas, al sol encadenados, rendidos a la danza del fuego de la hoguera que devoraba días y entrañas abrasaba.

La libertad más pura, desnuda, descubierta a fuerza de silencios, miradas y caricias, conquistada de pronto al voltear la esquina, colmó las inquietudes y adornó de laureles la culpa de la sombra de aquella noche larga.

La luz se hizo perenne. Los años no vencían. Vivimos el ahora abiertos a la vaga presencia de la vida, indiferente, extraña… Soñamos tantas cosas…
Ya no vendrán los mirlos rayando la mañana…

“Es el amor la energía que todo mueve en el mundo”, pensamiento tan profundo un anciano repetía. El amor es, todavía, con el paso de los años, lo que gana más escaños en cualquier confrontación: el amor es la razón de todos los desengaños.

Volver la vista atrás en el pasado es escalar el pico ya vencido -pero más pino y abrupto- de toda la campaña, para saber arriba que por aquello que se suspiraba, una vez satisfecho el desafío, aprehendida la vida, vivida la jornada, ese saber inmenso ausente deja el alma. Nada sirve saber, tener historia para contar en noches de nostalgia, si toda la experiencia se tira con el sello del retiro y la diluyen olas en la playa…

Ven. Despeja tristezas con la esencia celeste e inasible de tu vida, y estréchate conmigo, etérea compañera, frente al ocaso rosa de la tarde, mientras el tiempo de reloj escapa igual que las partículas de arena cuando mi mano trémula firme se aventuraba en los prados de luz de tu regazo.


©pbaediciones