martes, 22 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA


conflicto

ROMANCE DEL CRIMEN (1937)

(A ti, en Vizna, cerca de la fuente grande,
hecho ya tierra y rumor de agua eterna y oculta)

Al acordeón del puerto
le han estrangulado el cante.

En Argel y Alejandría,
en Melbourne y Buenos Aires.

Se han secado las espitas
en el cristal de los bares.

La policía ha prohibido
cierta música en los bailes.

Los niños llevan a casa
pistolas, bombones, guantes.

La sombra quedó cosida
con el cuchillo, a la carne.

Por el asfalto resbalan
serpientes de verde sangre.

En Tokío y en Marsella,
en Liverpool y en el Havre.

Y en todo el mundo la prensa
llevará con gran detalle

a los hogares honrados
cinco columnas de sangre.


© Romero Murube

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DESDE LA PENUMBRA

35


Las noches a tu lado
son ecos de penumbra,
fantástica sustancia
difícil de domar.

El sol, cuando repica
su luz en la ventana,
no quiere saludarla:
la quiere eliminar.

Evita sus reflejos
que lanza como dardos;
entorna los postigos:
impídelos entrar,

que no desaparezca
la leve telaraña
velando tu desnudo.
Y déjame mirar.


©pbaediciones

martes, 15 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA



ÁNGELES

Cuando bajaban ángeles
a la tierra y decían esas cosas,
esas cosas que sólo eran capaces
de proclamar los ángeles,
y anunciaban sucesos, catástrofes, diluvios,
mágicos embarazos, destinos imperiales o fatídicos,
castigos celestiales, plagas, pestes,
incendios, terremotos…

Cuando exhibían su plumaje extraterrestre
los ángeles, ambiguos, ambidextros,
mientras sonaban músicas de arpa,
flauta, chelo, bandurria,
teclados electrónicos,
y olía a humo de incienso, a nardo, a pachulí,
y entre nubes blanquísimas surgían
y desaparecían
los enviados celestes
y alelados dejaban a los pobres
humanos, torpes, feos
y privados de efectos especiales…

En aquellas calendas
prodigiosas,
cuando los más hermosos travestidos
brindaban su imposible envergadura
a los ojos mortales…

En los felices siglos de la fe,
cuando pasaba un ángel
por tu frente
y ya te iluminaba para siempre…

Había ángeles con copas,
había ángeles con peces,
ángeles con espadas, con lirios, con trompetas,
ángeles con antorchas,
ángeles con pinceles…

Y eran de tal dulzura aquellos seres
que hasta de su cabello
se hizo dulce…

Había también ángeles con ojos de serpiente,
con ojos de los que brotaban rayos,
con ojos de esmeralda
y con ojos de fuego…

Terribles los llamaba aquel poeta,
todo ángel es terrible, dejó escrito
y fue felicitado
y aclamado
y leído en la parte más culta del planeta,
y aún seguimos leyéndolo.

Pero otros son los tiempos, los sistemas,
las costumbres,
los ángeles
ahora.

Los ángeles ahora pueden ir en vaqueros, deportivas,
camiseta sin mangas,
con piercing en la ceja, tatuajes en los bíceps,
tener ojos azules
y muy malos modales…

Los ángeles ahora
pueden cobrar por exhibirse,
trapichear con su imagen, alquilarse
y anunciar no prodigios, prodigiosos
productos…

Los ángeles ahora pueden venderse caros,
insertarse en la prensa,
lucirse ante los focos
y vivir de su sexo,
ese secreto
tan bien guardado como cotizado…

Los ángeles ahora ya no son lo que eran,
han sido desplumados,
se atrofiaron sus alas,
perdieron sus poderes
y los hay hasta seropositivos…

Los ángeles
ahora
ya son sólo
terrestres,
y es muy escaso el crédito
que les prestan
los fieles…

Los ángeles auténticos son ya
como los dinosaurios,
una especie
extinguida.


©Jesús Munárriz
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DESDE LA PENUMBRA

34


Eternidad de contemplar tu cuerpo
tan cerca de mi piel, mientras palpita
despreocupadamente.

La levedad de tu respiración,
vaporosa, trivial,
como si no quisieras herir a los vecinos;
tu silueta velada; los murmullos
del sueño transparente;
huir sin avanzar al borde del abismo;
la lenta brusquedad de la caída;
esos amagos de querer hablar
volviendo la mirada;
los miedos reprimidos desatados
por alguien que se ha ido;
la flor que se dibuja en tu semblante…

La penumbra concede
toda la eternidad de contemplarte.


©pbaediciones

martes, 8 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




CANCION PARA UN NIÑO DE LA CALLE - MERCEDES SOSA

Calle13 ft. Mercedes Sosa – René Pérez
Para un niño de la calle


A esta hora exactamente,
hay un niño en la calle.
¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate
poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Todo lo toxico de mi país a mi me entra por la nariz:
lavo autos, limpio zapatos, huelo pega y también huelo paco,
robo billeteras pero soy buena gente, soy una sonrisa sin dientes,
lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobro de la guerra,
un estomago vacío, soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío,
el mejor guía turístico del arrabal, por tres pesos te paseo por la capital,
no necesito visa pa volar por el redondel, porque yo juego con aviones de papel.
arroz con piedra, fango con vino, y lo que me falta me lo imagino.

No debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez arriesgada a una estrecha ganancia
porque entonces las manos son inútiles fardos
y el corazón, apenas, una mala palabra.

Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto
por si los tigres me escupen un balazo, mi vida es como un circo pero sin payaso,
voy caminando por la zanja haciendo malabares con 5 naranjas,
pidiendo plata a todos los que pueda en una bicicleta en una sola rueda,
soy oxigeno para este continente, soy lo que descuido el presidente,
no te asustes si tengo mal aliento, si me ves sin camisa con las tetillas al viento,
yo soy un elemento más del paisaje, los residuos de la calle son mi camuflaje,
como algo que existe que parece de mentira, algo sin vida pero que respira,

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños que viven en la calle
y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,

Sobre el poema de
©Armando Tejada Gómez
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DESDE LA PENUMBRA

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Igual que la raposa merodea,
yo no soy yo.

La calle me deprime:
empuja mis caminos, cautelosa,
en obras y tareas que obligan el diario:

saludos, discusiones, compromisos…

Escapo como nube deshecha por el viento
y anido en tu paisaje.

Entonces, ¡qué regalo!,
cuando tu cuerpo brilla en la penumbra.


©pbaediciones

martes, 1 de julio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




HAY UN NIÑO EN LA CALLE

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
una oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...

©Armando Tejada Gómez
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DESDE LA PENUMBRA

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Te miro cuando duermes. Yo vigilo
esa ternura con la que reposa
tu cabeza en la almohada. La serena
respiración desliza tu semblante
en deriva de sueños, y sigo vigilante
para que las canciones que te llevan
no turben la dulzura
de tu presente ausencia.

Y espero la mañana. Quiero ser
quien descubra en la luz de tu mirada
el aroma de un beso.


©pbaediciones

martes, 24 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




CAJÓN OSCURO PARA JUGUETES ROTOS

Musa y mujer que al ojo en sombra ofrece
agua y sed llena y en la herida es duda:
rota tu imagen, tu presencia ayuda
inequívoca al ocio. Y no parece

amor -qué nombre bajo el que no crece
jamás la suerte- y con su juego escuda
ora el labio, ora el pie: ahora la aguda
senda de un trazo que no pierde trece.

Esta es la siempre habitación del juego:
mujer o rosa que entre el hoy y el luego,
ordenas los segmentos de una huída.

Rama de olvido, condición confusa,
alma sin dueño, si mujer no musa,
si musa no mujer: si boca, vida.


©Jesús Urceloy / abril de 2008

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DESDE LA PENUMBRA

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La luna se retira del estero.

Castillos de papel las olas han trizado,
como la luz el brillo de los astros.

El canto de la alondra compite con el mirlo
mientras el sol germina el horizonte,
y ves cómo perfila fruncidos y espejuelos
en el reverberar de tu ventana.

Yo ya no estoy. Me fui con la penumbra.


©pbaediciones

martes, 17 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




EL QUE BUSCA SIN PRISA EL "sub hoc tumulo...*"

Soy el sordo de la esquina,
el que busca sin prisa
el “sub hoc tumulo…” que le resuma y reste,
el delator sin lengua,
el sastre de palabras mal cosidas,
el tartamudo…
soy el marqués sin frac ni sobretodo,
la nube que no acierta a llover cuando es preciso,
el patán indolente con zapatos,
el gorrión dañino [no soy el siervo
de Dios, que Dios me libre]…
soy el tesoro
que quise juntar un día y se quedó en decir,
soy cuanto quise ser [pero aún no todo],
soy boca arriba a veces,
soy la imposible hazaña que imaginé de chico,
soy el que inclina y alza, el que pretende y vota
[pero siempre a bríos],
soy el que entiende mal lo que le dicen
y el que se dejó la cabeza en el sombrero,
soy el bufón de Aquino
[que nos cantó el fulero
Gaspar Melchor de Jovellanos],
soy capítulo aparte en otras vidas,
soy el que se levanta de la cama
siendo plebeyo hasta que llega al baño,
soy a veces huraño
y otras puro veneno,
soy un álgebra viva si me miras
y el óxido sonido de grilletes
si me oyes,
soy la parca más fiera por las noches…
y hasta soy al que más quiere mi coche…
Si me buscas fatal,
me veras neto en mi tristeza fuerte.
Si me quieres romántico, mastico.
Si me infieres misterio, busca el pico
que duele en mi antebrazo.
Si me extrañas parlero,
busca el tapón de cera en tus oídos.
Si me quieres directo, aquí me tienes.
Si me supones frigio [como el gorro],
soy montera.
Si quieres que te arrastre,
tan solo déjate arrastrar y espera…
Soy el que quiso la elocuencia
y se encontró en ingenio silenciado,
soy el tonto de misa en el estrado,
soy incluso la pera si me pongo,
soy el jefe del todo que es la nada,
soy algún día la espada
[nunca el sable],
puedo ser –si me quieres– adorable,
soy galeote penando en un poema,
soy amigo de algunos [o eso creo],
soy feliz diez minutos en mi jaula,
soy agnóstico hebreo,
soy pularda poco hecha en el plato y con su salsa,
soy el que apaga todo por las noches,
soy el ministro único en mi casa,
soy quien come deprisa y luego arrasa
con esos panetones de frutas escarchadas y de pasas…
Si me buscas guerreando, estoy de baja
con este cabestrillo en la cabeza
que me sujeta entero,
de una pieza,
hasta que acabe todo el bombardeo.
Mi lema hasta mañana
es no dejarme afectar por la mierda de los hombres…
que no me borre esta sonrisa un nombre
o una cifra o un mal augurio absurdo,
que no pierda lo neto en ese burdo
trajín de los desmanes
que se traen entre piernas los notarios,
los bobos funcionarios,
los gregarios que asumen sumisión…
ni los hurones
de despacho oficial y oposiciones…
ese mundo de números cagones
que se empeñan en darme puerta y aire
me tocan, como digo, los cojones.


Poema inédito de
©Luís Felipe Comendador
*sub hoc tumulo: “bajo esta losa”, más o menos
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DESDE LA PENUMBRA

30


A plena luz del día nada es claro.
Engañan los sentidos. La certeza
se oculta bajo el sol.

Es todo tan diáfano, tan verdadero es…

Esa puerta cerrada
desvaneciendo el trance de un susurro…

¿Cómo vas a dudar?

Eso que ves sucede; es evidente, -dices-,
y te confunde cuando más allá de la puerta,
a plena luz del día, averiguas
lo que nunca quisieras encontrar.

Pero duda. Reniega de tus ojos.
Eso que ven, no-es-lo-que-parece.

Créeme cuando afirmo
que solo en la penumbra existe la verdad.


©pbaediciones

martes, 10 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA




EL POEMA DEL ÁRBOL

voy a escribir un poema que hable de un árbol de un
objeto de un amigo

para eso es necesario pedirle ayuda a alguien alguien
cercano alguien a quien decirle ¿podrías ayudarme a
escribir este poema?

convoco entonces al tronco del árbol a la transparencia
del objeto y a los cabellos blancos de mi amigo y les
pregunto si pueden ayudarme a escribir este poema
el tronco del árbol mueve sus estrías hasta una altura
inalcanzable provoca un pequeño viento hace que las
aves eleven su anchura que caigan al suelo pequeños
frutos

el objeto acerca un rayo de luz que lo atraviesa y funde con
un brillo circular y desnudo

mi amigo abre sus manos me muestra un libro que habla
de sátrapas y venenos

hay algo de prisa de mandato de lejanía en estas muestras
de cariño

mi amigo se sienta a la sombra del árbol una sombra
que se extiende hasta la ciudad que atraviesa la ciudad que
llega justo hasta la altura de mis manos

entonces abre su cartera y me ofrece un poco de agua
no sé la respuesta aún no he logrado aprender el
lenguaje de los árboles de los objetos útiles de los
amigos

y tengo que escribir el poema

tengo que escribir el poema porque se está haciendo
tarde porque hay grupos de hombres en el bosque
porque cerca de la orilla del río están oyéndose
disparos

tengo que escribir el poema porque hay niñas que
rompen con ira las muñecas de paja y les sacan los
ojos con la punta de un cuchillo y abandonan los
pedazos a la boca de los hormigueros

el poema donde un amigo bajo un árbol descansa y
bebe

el poema donde un árbol da sombra y agua a un
amigo

el poema donde un cristal moja los labios de un
amigo y riega un árbol

donde no caben árboles ni cuencos sino hombres o
mujeres que se acercan turnándose en los gritos y en los
disparos

donde sólo cabe una niña que esconde aquellos ojos
un poema donde nadie podrá ser convocado
donde nadie podrá ayudarme

(De “Hazversidades Poéticas”, 2012)

respuesta

tengo que responder con un poema
a un amigo que tengo tengo que responder porque
nada es tan desolador como esperar
debajo de un árbol a un amigo
que pide ayuda para calmar su sed
y nadie llega y hasta las ramas más altas
del árbol ignoran la transparencia de su pena
cimbreándose al viento como si
se desentendieran de su huésped junto al tronco
que escucha sobrecogido a las niñas
rompemuñecas
y al ruido de disparos
y sufre la insensibilidad del amigo
y de la niña
y de los que disparan
y del árbol escarmentado de la sociedad
y añora los ojos de la niña en su poema
y no quiero que su pensamiento vague por
donde nadie podrá ayudarle


© Jesús Urceloy
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DESDE LA PENUMBRA

29


Salir de las estrellas dejando atrás la sombra.

Errar pasos perdidos perdido el horizonte.

Sentir nada en la nada de la nada absoluta.

Perder la cortesía de las necesidades.

Ignorar las funciones marcadas por las horas.

Demoler el castillo aventando los naipes.

Reconstruir infancias con miembros aviejados.

Sufrir la desmemoria de tu ausencia.


©pbaediciones

martes, 3 de junio de 2014

DESDE LA PENUMBRA



Quédate en las islas,
tú, la niebla desnuda
que trajo el espejismo hasta mis ojos,
que quiero volver
a ser el lienzo en blanco,
el que aguarda a su amante entre los acebos,
el que no fue torturado aún
y no conoce sino el dolor de verse abatido
una tarde de otoño.

Hace demasiados años
que espero a que mi cuerpo me sorprenda
con su peso,
con emoción, entre los arabescos de plata
o entre las voces de los supervivientes.

Quédate en las islas
y deja el brocado de ortigas para otro,
que no quiero el resplandor,
pues siempre trae la furia si refulge,
que busco ser besado en el cuello
por la boca más dulce
sin que nadie lo sepa
y no quiero ser despedido
si decido marchar.

Quisiera, antes de que desaparezcas,
que tan solo me dejes las respuestas
que preciso y que busco:
¿Qué gozo le dará el oro a los muertos?
¿Divagar es de estúpidos?
¿Debe implicarse el poeta
o solo ser la voz de cada máscara?
¿Es un tullido el triste?



© Luis Felipe Comendador, agosto de 2009
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DESDE LA PENUMBRA

28


Espío en el escorzo borrosa geografía
velada en la negrura. Un pálpito rebelde
quebranta con silencios el leve desconsuelo
de la noche. Las horas se desperezan lánguidas
en la penumbra. Nacen ecos en el ambiente
apenas habitado bajo el refugio blanco
de vulnerable lienzo. El pálido sosiego
gana la encrucijada, y ensaya la vigilia,
con vaporoso tacto, un trazo con el dedo,
preludio del estío. La brisa, mansamente,
temblores estimula de lumbres olvidadas,
y el mirlo recupera memoria verdecida
de brazos enlazados en cuerpos inmortales.


©pbaediciones

martes, 27 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA


ME SEDUCE SEDUCIR

Me seduce ver a una mujer fumar,
ver a una mujer leer,
ver a una mujer caminar delante de mí,
ver a una mujer desnudándose frente a un espejo…
me seducen demasiados asuntos de corte femenino
mezclados con cierta cosa estética…
pero lo que realmente me seduce es seducir,
pero no a otra mirada
[esa mirada real que se nos pone enfrente],
ni en ese plano físico de la carne,
sino en el lugar de la lectura,
en el sitio de las ideas,
en esa máquina desconocida capaz de capturar deseos
sin que medien las alquimias de la bioquímica…
seducir desde una retórica del simulacro,
desde el juego de esconder y decir a la vez,
desde la provocación a cada uno de los sentidos,
desde una polisemia
solo digna de quienes deseen entrar en mi juego de seducción,
sugerir con intención de que se me odie o se me quiera
[o ambas cosas],
provocar el prodigio significativo de una palabra retorciéndolo,
insinuar un enigma en cada frase
y perderme en sus fauces con quien desee acompañarme…
y para seducir, a veces me hago críptico y difícil,
otra veces me quedo en lo blandito y sinuoso,
en lo húmedo y mojado;
algunas ocasiones me trastorno en preclaro
o simplemente me desligo de la imaginación
para ser la descripción cromática del ojo…
unos días soy denso y otros nebuloso,
unas tardes me florezco inseguro o me desfloro radical y contundente…
me desnudo en imágenes o me visto despacio como una trapecista en su caravana,
juego a designificar y consumirme,
a descontextualizar y a caotizarlo todo,
a exacerbar o desnecesitaros,
y pornosensualizo o me erodisminuyo…
y creo signos,
signos constantes e inconstantes, contradictorios,
signos secretos e incoherentes,
signos banales,
signos obscenos,
signos vacíos y rellenados,
signos paradigmáticos y falsos,
signos de percepción y de no existencia…
y siempre buscando provocar risa,
ahogo,
sudor,
llanto,
miel abajo,
tristeza,
lástima,
pasión,
encanto
y desencanto.

Me sé débil y, sin embargo, me descalzo
en esta sensación particular de grandeza que no va a parte alguna…
y quizás por ello,
cada vez con más frecuencia,
intento oscurecerme en mi correlato…

lo mismo es mi exotismo desatado,
mi arqueado solipsismo de pedante
al que no le interesa el “tú” que vive al otro lado,
sino el “nosotros” sin que estés.

En fin… que no os necesito…
pero os necesito tanto… o también:
quiero seducirte… pero te rechazo.


© Luis Felipe Comendador
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DESDE LA PENUMBRA

26

Acecho tu silencio. Traman contestaciones
tus palabras veladas en la jurisdicción
de la penumbra, mientras
el brillo talla luz en mis pupilas,
vigilia de tu calma.

No dan con la respuesta. Flotan en el vacío
de la interrogación ausente todavía;
te giras, y me ignoras como si me cedieras
el aire que respiro, e invento la mentira
que vas a silenciar en esta larga noche:

mañana con el sol; tal vez mañana.

©pbaediciones

martes, 20 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




COMO CORISCO O LA ISLA DEL TIEMPO
[mi homenaje pequeño a Emilia]


Como Corisco o la isla del tiempo...
y también frugal como un sin nombre.
Hay un puente fatal que separa el ardor
de lo que ya haya sido, el pálpito del palor,
el siendo del simple no ser... pero el problema
es lo que dejas y lo que te dejas...
el problema o la suerte, claro.
Roscas calientes y olor a café,
sandalias pensadas en invierno,
la culpa, el ricino del tiempo encapotándose,
la pasta de betún [¡su olor!], el caroteno,
las furcias de verdad esperando luciérnagas
en el local de carretera,
el plinton y las alas de ángel con gomitas...
Corisco en el aparato de radio
y también en la cabeza,
pero de otra forma...
la monja enana subiendo al árbol,
La Castuera [siempre la nombraban en casa],
limones verdes ácidos,
claveles,
el ron de medianoche,
Coltraine, Malou, lo yermo, vinagre y berberechos,
Garbage, lilas, hierba... también rocas calientes
y helados semifríos...
desinfectante, azúcar,
membrillos, clavo, enconos...
la luz de media tarde
retira a las muchachas de las calles
y hace un frío industrial que aparca el tiempo...
desvanece el paisaje la noche que se encima
y hay remanso de mantas y de cenas golosas
a las diez, siempre a las diez y siempre
a la luz tenue de un techo que acoge y deshereda...
la luz de media tarde retira a las muchachas
hacia los barrios roncos de los trabajadores,
las archiva en camastros cubiertas de edredones
y gatos de peluche...
Aún silba el capitán en la cubierta
y vuelan a su lado las últimas gaviotas
como pañuelos blancos... el mar busca sus rizos
y me hago una sonrisa de latas viejas y óxido...
no sabe el capitán que flota tierra adentro.
La clave está en la línea de los montes del fondo,
te lo dije, en línea quebrada de los montes...
allí vive la huida y habita el otro lado,
te lo dije, ¿no recuerdas?... desde ese justo allí
la vida es otra, la mujer es otra, la soledad es otra...
¿pero es que no lo ves?... allí, justo en el fondo,
donde se piensa el mar y el otro lado suyo,
donde todo es más grande y más intenso... allí,
¡coño!... ¿pero es que no lo ves?...
de aquel allá quisiera las copas de los árboles
y el nudo de los ríos salvajes,
el viento en los oteros que enseñan los océanos,
los pastos en las tardes larguísimas, el acento...
y turbarme mirando el horizonte
de acá predeseándolo... ¿es que no puedes verlo?,
si basta imaginar para asombrarte...
me dijo el capitán y bebió un trago
de cerveza barata marca blanca.
Pongamos proa allá, viejo... me dijo.
Yo sonreí.
Callamos.


© Luis Felipe Comendador

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DESDE LA PENUMBRA

25


Rendición, abandono. Con los ojos cerrados
después de la batalla,
(la sábana palpita
como bebé mecido en el regazo,
enteramente mío),
el tiempo se detiene.

¿Dónde el ayer? Mañana todavía…

Solo el ahora, y yo, que te respiro.


©pbaediciones

martes, 13 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




COCHE DE LÍNEA


Al fondo está la casa,
entre almendros, en ruinas
sobre los campos yermos.
Di, tarde de febrero,
¿volveré a ver un día
este lugar callado,
bandadas de estorninos,
el evónimo verde y las violetas,
o moriré sin recordar la luz
que vuelve esta tristeza casi alegre?
Sólo quiero quedarme en este sitio
y ser para mi siglo
nada más que el pasado,
un era, alguien oscuro
que deja que ese coche de línea
pase
lentamente de largo.


© Andrés Trapiello
(de ”Junto al agua”

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DESDE LA PENUMBRA

24


Avanza despejada por su cauce.
Termina la mañana su promesa.
La tarde se atarea, y el momento
conformidad proclama.
De repente,
sin avisar, sin demostrar premura
ni en el aire sentirse desosiego,
mil trozos esparcieron
partículas informes y deshechas
contra el suelo impoluto.

Son cosas que suceden. Lo lamento.

(Yo me quedé en la gloria.)

---


EL JAZMÍN

Tiene predilección por el jazmín.
Saborea el café del primer vaso
viviendo despertares de la calle:
la luz del sol creciendo al otro lado;
cansados viandantes; repentinos
coches apresurándose al trabajo;
mochilas de los niños a la escuela;
madres y chachas; líricos ancianos…
Todo se reproduce en su ventana
como una telaraña en un cedazo:
hojas de la aspidistra la reciben,
la fronda del frutal le cede el paso,
la hiedra le saluda desde el suelo,
gritan las rosas puestas en lo alto,
y le susurra el diario de las ondas
con el primer fortuna entre las manos.
Pero a ella le apasionan los jazmines
con su trama sutil de sueños blancos.


©pbaediciones
Mayo/2014


martes, 6 de mayo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




YO EN EL FONDO DEL MAR

En el fondo del mar
hay una casa de cristal.
A una avenida
de madréporas
da.
Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.

Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.
Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.
Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del
mar.


© Alfonsina Storni

---


DESDE LA PENUMBRA

23


Peregrinar el tiempo sentado en una loma
a la espera de un fin imprevisible y cierto.

Rellenar el espacio con equívocos hechos
diseñados por nadie, robados a la niebla.

Mirar el escenario representando nunca
la escena ebullescente del siempre de la vida…

* * *

…y desde la mirilla,
limitada la breve panorámica
de la existencia,
tomar eso que ofrece, y disfrutarlo.

Somos así.
La meta es el camino.


©pbaediciones


martes, 29 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA





EL MUNDO QUE YO NO VIVA

El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.




© Agustín García Calvo


---


DESDE LA PENUMBRA

22


Ayer, cuando mi boca,
como valle dispuesto a ser vencido,
a tu labio se abrió, y derrochamos
toda la sed inmensa de la noche,
sellamos alianza.

Mañana, en el recuerdo del olvido
de mi ayer, de tu ayer,
sin haber aventado las cenizas
de nuestra combustión,
tendremos la palabra.

Roto el reloj de arena en el ahora,
una vez más la seda se resiente,
y en el sendero entre tu yo y el mío,
precario como el hielo que se funde,
se funde, diluido en la enramada

de tu cuerpo mi cuerpo.


©pbaediciones


martes, 22 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



...te vas, pero te quedas para siempre
en cada filigrana de tus libros...

---

SÁBADO:

El animal que llora,
ése estuvo en tu alma antes de ser amarillo;
el animal que lame las heridas blancas,
ése está ciego en la misericordia;
el que duerme en la luz y es miserable,
ése agoniza en el relámpago.

La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin descanso,
ésa es tu madre dentro de la ira;
la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,
ésa fue música en tus ojos.

Vértigo en la quietud: en los espejos entran sustancias
corporales y arden palomas. Tú dibujas juicios y tempestades
y lamentos.

Así es la luz de la vejez, así
la aparición de las heridas blancas.


© Antonio Gamoneda

---


DESDE LA PENUMBRA

21


Mensaje corto, breve.
Mensaje lento, largo.
Mensaje por encargo.
Mensaje de relieve.

Mensaje porque llueve.
Mensaje sin recargo.
Mensaje de letargo.
Mensaje de la nieve.

Mensaje que te mando.
Mensaje que te llega.
Mensaje que te alumbra

y se oscurece cuando
tu réplica se niega
a entrar en mi penumbra.


©pbaediciones


martes, 15 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




ENTRO, SEÑOR, EN TUS IGLESIAS

Entro, Señor, en tus iglesias... Dime,
si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu Pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime.

Confiésalo, Señor. Solo tus fieles
hoy soy esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados...
Y no te encuentran por ninguna parte.


(De Roma, peligro para caminantes)

© Rafael Alberti

---


DESDE LA PENUMBRA

20


Sutiles vaguedades al abrigo
de la playa vacía,
como veleros en la madrugada,
evocan maniobra de cruzada.

El mar besa la duna.

Una senda de fuego por el páramo tibio,
para explorar el eco de las vacilaciones,
edifica tu dedo corazón

y, enredado en la fronda,
sucumbe a la pasión sellada de silencio.


©pbaediciones


martes, 8 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



SERÁS LUZ
sobre los escombros
de lo que un día fue brasa
y cuerpo amado.
El hilo pulcro del ajuar,
la hogaza sobre la mesa,
las voces por los cerros,
la escarcha primera
que anuncie el frío.
Y antes del derrumbe,
la flor en la espadaña.

De La pureza de la tierra

© Felipe Sérvulo

---


DESDE LA PENUMBRA

19


Cariño
profesa.
Le besa
lampiño.

El niño
expresa
princesa
con guiño.

Le mima
y estima
su mama.

Juguete.
Chupete.
Y acama.



©pbaediciones


martes, 1 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


©Mario Benedetti
---


DESDE LA PENUMBRA

18


Vino de madrugada,
su lamento sentido y apremiante;
sudores en la almohada;
el alma vacilante,
y en la penumbra un cuerpo palpitante.

Sus manos se cernían
en puños defensivos contra el viento.
Sus pulmones gemían.
Acurrucó su acento
y en mi pecho calmó su desaliento.

©pbaediciones


martes, 25 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




MENSAJE


Dice la dama que fue,
que ya no es, que un barrunte
de nieve en su pelo ve...
—Decid a la dama que
su tarde a mi tarde junte.

Decidla que hay un edén
en los besos otoñales
sobre la nuca o la sien.
Decidla que huelen bien
en septiembre los rosales.

Que si el ardor que empleé
en requerirla de amor
excesivo acaso fue,
yo le aterciopelaré
en adelante ese ardor.

Que haré blancura mi afán,
y, por obviarla sonrojos,
nuestras manos se unirán
sin fiebre, y se encontrarán
pensativos nuestros ojos.

Que nos embelesará
un afecto grave y hondo.
Que mi frente ansiosa está
de posarse un poco ya
sobre su seno redondo.

Que aún germina el verdor
en nuestra alma, de un retoño
tardío, quizá el mejor.
Que hay todavía fulgor
en las tardes de mi otoño.

Que mi soledad reclama
la suya. Que somos dos
hielos que han menester llama...
Decid todo esto a la dama
¡oh dueña!, y que os guarde Dios.

©Amado Nervo
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DESDE LA PENUMBRA

17

…quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega


Dejarse abandonar. Sentir la mano.
Cerrar los ojos. Espiar sonidos.
Bucear sin complejos, inhibidos
el temor al castigo y al arcano.

Considerar sagrado lo profano.
Advertir que responden los sentidos.
En la penumbra retozar dormidos.
Ingrávidos flotar, como vilano.

Desconectar el chip de la cocina.
Ignorar al vecino y la vecina.
Dejar que la ceniza cubra el suelo.

Apagar el programa de lavado.
No recordar que es día de mercado…,
y renacer después del desconsuelo.


©pbaediciones


martes, 18 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA


UN DÍA EN LA VIDA DEL CONDE
SABINO CELAZQUE


No está mal esa manera
de consumir la vida:
No levantarse nunca de la cama
con algún músculo dormido.
El cafetito dentro con tostadas
mientras comenta las noticias
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Bata de raso sobre el cuerpo
y qué alivio la primera micción.
Una ojeada a la calle aspirando
el humo del cigarro
-dos volutas al gato
y tres a la vecina-. Saludo
a las tortugas perezosas
-todo un símbolo-.
Regar las plantas suavemente
dulcemente lentamente halagarlas
y empezar a pensar en los placeres
de tres cañas de vino.
Con los colegas de la barra
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Comer ligero para no llegar
tarde a la partida de mus
-qué gozo el farol de estas mentiras-.
La metafísica de la merienda
luego viene detrás del buen jamón
y del buen queso. Paseíto de ocio
por el parque algarábico.
A ratitos dejarse seducir
por las niñas más monas
y buscarlas más tarde
en las putas burguesas mercenarias.
Volver silbando a casa. ¡Cuidado
sortear bien las cacas de los perros!
En el sillón arrellanarse
con un vídeo de tetas y de culos
y esperar a Morfeo un autodefinido
que se acabe la luz y hasta mañana.

©Ezequías Blanco
---


DESDE LA PENUMBRA

16


Una sombra de tul y de palabras
pincela tu figura. La luna con sus trazos
en tu cobrizo torso se derrama.

La quietud de la noche esboza quebradizos
altorrelieves entre los estigmas
de la ropa que no viste tu piel.

Dialogamos. Tú dices Y, en el mutismo, yo
te voy hablando de mis vagas inquietudes
veladas de callados secretos, de cautelas

absurdas. Tú preguntas. Yo respondo lo mismo
que otras veces, que sí, pero que bueno; pero…,
bajo el rayo de sombra, en el silencio reina

el silencio elocuente
de tu respiración acompasada.


©pbaediciones


martes, 11 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA



EL DESCENDIMIENTO

Desgarrarse del hijo.
Desprenderse de la carne.
Trazar una línea imperceptible desde el centro a la luz
y ver cómo la luz parte en dos tus esperanzas,
demuestra cómo el mundo se nutre de lo ajeno.
Así la muerte y sus gestos oscuros.
Así los brazos en cruz
como una interrogación sobre el vacío.
Así la cama desierta
y el ruido de la sangre golpeando las ventanas.
Así las sombras.

Eso fue una mañana
y ya no hubo otros marzos que llevarse a la boca.
El tiempo se detuvo para siempre en el mantel a cuadros
y ella supo, a partir de ese día, del dolor y sus costumbres,
de la lágrima vertida,
de la punzada de vidrio en el centro del pecho,
del grito que se extiende como un bálsamo,
de las grietas del alma,
de la herida.

©Elsa López
Madrid 11 de marzo de 2004

---


DESDE LA PENUMBRA

15


Cuando vine ya estabas en la cómplice
nebulosa del lecho, y la ropa
tirada en un rincón, adormecida
en esa dejadez del abandono.

Una lánguida mano descendía,
a contraluz de sábana alcahueta,
rozando con los dedos el silencio
que ni mis leves pasos perturbaron.

Pausadamente despojé mi cuerpo.
Puse las vestiduras
en el azul de la descalzadora,

tus cosas y mis cosas, esos trapos
con los que disfrazamos la tristeza.
Entonces advertí que me mirabas.


©pbaediciones


martes, 4 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




UN DÍA EN LA VIDA DEL CONDE
SABINO CELAZQUE


No está mal esa manera
de consumir la vida:
No levantarse nunca de la cama
con algún músculo dormido.
El cafetito dentro con tostadas
mientras comenta las noticias
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Bata de raso sobre el cuerpo
y qué alivio la primera micción.
Una ojeada a la calle aspirando
el humo del cigarro
-dos volutas al gato
y tres a la vecina-. Saludo
a las tortugas perezosas
-todo un símbolo-.
Regar las plantas suavemente
dulcemente lentamente halagarlas
y empezar a pensar en los placeres
de tres cañas de vino.
Con los colegas de la barra
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Comer ligero para no llegar
tarde a la partida de mus
-qué gozo el farol de estas mentiras-.
La metafísica de la merienda
luego viene detrás del buen jamón
y del buen queso. Paseíto de ocio
por el parque algarábico.
A ratitos dejarse seducir
por las niñas más monas
y buscarlas más tarde
en las putas burguesas mercenarias.
Volver silbando a casa. ¡Cuidado
sortear bien las cacas de los perros!
En el sillón arrellanarse
con un vídeo de tetas y de culos
y esperar a Morfeo un autodefinido
que se acabe la luz y hasta mañana.


©Ezequías Blanco

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DESDE LA PENUMBRA

14


Rastreo la tibieza de tu nido
como mirlo que lanza su poema,
preludio de alborada.

Mi grito de silencio te corteja
desesperadamente inaccesible,
porque tus ojos callan,

y pesa más el canto del abismo
que la tenacidad
cuando porfía temeraria.

Desdeñas la promesa,
y en la sombra dilatas el sendero
entre mis desazones y tu espalda.


©pbaediciones

martes, 25 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



MENTIRA

Miente el demonio en la soledad
mientras se escarba el oído con palo santo
y mientes tú y mienten las rocas que le sustentan,
y ese barco que espera llegar a puerto un día.
Mienten como sastres el soberano y el Papa,
el hotelero y el mozo de sliping.

Pero hay días de suprema mentira,
en que los puentes guiñan y el soborno sonríe,
tiemblan las calles de risa satánica
y se ve que todos los ojos humanos quisieran diez párpados.
Hay días de búho salmantino,
en que la mentira lleva cola de emperatriz,
en que las nodrizas se ordeñan cerveza
y los filósofos descubren el rubor.

Días de cieno amasado con gloria, mantequilla y cemento.
Días, en fin, en que dormir es tan difícil como calcular,
Y que los cálculos resultan fox-trotes de negros.
Días inversos, en que congela el viento sur.
Días de un amarillo como ni el Asia conoce,
días en que las insignias de los jerarcas
se salen al bar en busca de whisky
con ánimo de no regresar al estuche.
Días, en fin, de suprema verdad.
Porque la mentira es el sustento de la existencia.


©José Moreno Villa, 1936
---


DESDE LA PENUMBRA

13

hay una luz penumbra la ventana
promete discreción es otro mundo
oculto a las miradas nadie sabe
nada de ti de mí nadie sospecha
has cerrado la puerta tapizaste
baldosas con mis prendas acaricio
tu espalda con mis uñas lumbre y hielo
tu piel junto a mi piel bailan un tango
el tiempo se detiene ignoramos
los números de luz ve más despacio
descúbreme otra vez deja que mire
una vez más repítelo al oído
yo ya no soy ni tú ya nada existe
tan solo la penumbra


©pbaediciones


miércoles, 19 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


popocatépetl

LA HORA DEL PASEO

Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.
Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
del dolor y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.
Aquí solo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz, muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.

©Ben Clark
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COMUNICADO

"queridas, queridos:
llevo unos días fuera de esta esfera social, y de las otras. ahora, por fin, os cuento.

hace algunas semanas me ofrecieron un puesto de trabajo en la ciudad de puebla, en méxico. unos días después lo acepté. y otros días más tarde viajé a la cuatro veces heroica ciudad de puebla de zaragoza, a la que llegué el pasado jueves 13 de febrero y desde la que os escribo.
me trae de nuevo a la latinoamérica impetuosa el cargo de coordinador de promoción cultural, dependiente de la subdirección de desarrollo artístico y cultural, dentro del instituto municipal de arte y cultura de puebla (http://www.todopuebla.com/directorio/imacp; la página oficial está ahora mismo en obras).

llevo sólo tres días aquí, adaptándome al cambio absoluto y aprendiendo a ser un neoemigrante.

es muy difícil abandonar tu país. el físico y el geoemocional, que está formado por todos esos a los que amamos por uno u otro motivo.
pero méxico es un motor que siempre está en funcionamiento, y últimamente españa, creo, se ha vuelto estática, pausada.

sería demasiado sencillo, sin embargo, escudarme en la situación nacional para explicar mi viaje.
asumiré mi responsabilidad. creo que yo también estaba empezando a caminar despacio. a dudar. a temer.
tal vez ésa sea la clave: que en españa nos están consiguiendo volver temerosos.

tememos no tener. no entender. tememos que tras una fugaz indignación todo vuelva a su sitio. tememos una degradación del otro, y de uno mismo, que llegue a ser irrevocable.
tememos la quietud y el enfriamiento de la voluntad.

y cuando estaba empezando a dudar de mi propia composición de lugar, llegó la oferta de trabajo en méxico.
podría haber seguido haciendo lo que sé. podría haber seguido escribiendo, leyendo, tratando de desarrollar proyectos de gestión cultural no convencional que lograran revitalizar el espacio que habito.
pero prefiero hacer lo que no sé. decir lo que no sé decir, como recomendaba ory.

dejo españa porque es una oportunidad para enfrentar el miedo y dejar de temer. para ser más. para seguir creyendo en mí, al fin y al cabo.
lo hago apoyado por vosotros, a los que tengo tanto que agradecer, y acompañado por rv, que es para mí, entre otras muchas cosas, un sinónimo de futuro y un ejemplo absoluto de valentía.
no viajo por amor. viajo hacia el amor.

firmo un contrato de cuatro años y ocho meses de duración.
espero que mi fe y mi valor se extiendan mucho más allá.
espero no temer.
lo espero todo.
desde méxico, amigos, os acompaño, os necesito, os quiero.
ya os contaré.
un abrazo,
como mi vecino el popocatépetl,
en erupción."



©Gonzalo Escarpa, 17/02/2014
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DESDE LA PENUMBRA

12


En el eco lejano rompimos la rutina.

Por el resquicio lento de la tarde
nacían, incipientes, albores de la noche.

Al sol, que se apagaba, la luna sonreía.

Fue un arrebato mutuo.

El tiempo se detuvo, y en la sombra
lo hicimos como siempre: ¡como nunca!

Luego
volviste a la cocina…


©pbaediciones


martes, 11 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



VECINDAD DE CULTURAS

Es la alianza: este aire
montaraz, con tensión de compañía.

Y saber qué distancia
hay de hombre a hombre, de una vida a otra,
qué planetaria dimensión separa
dos latidos, qué inmensa lejanía
hay entre dos miradas
o de la boca al beso.

¿Para qué tantos planos
sórdidos, de ciudades bien trazadas
junto a ríos, fundadas
en la separación, en el orgullo
roquero?

Jamás casas: barracas,
jamás calles: trincheras,
jamás jornal: soldada.

¿De qué ha servido tanta
plaza fuerte, hondo foso, recia almena,
amurallado cerco?

El temor, la defensa,
el interés y la venganza, el odio,
la soledad: he aquí lo que nos hizo
vivir en vecindad, no en compañía.

Tal es la cruel escena
que nos dejaron por herencia. Entonces,
¿cómo fortificar aquí la vida
si ella es solo alianza?



©Claudio Rodríguez

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DESDE LA PENUMBRA

11


La tarde cae, y en la quietud del parque,
fundida en el aliento del ayer,
permanece olvidada la quimera
que creía vivir sin nunca ser.

Dispersan, del invierno frías ráfagas,
vestigios de un incierto amanecer
bajo el árbol, deshecho en aserrín.
Qué fácil era entonces prometer…


©pbaediciones

martes, 4 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


Félix Grande

EL INFIERNO

El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu miel.

¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.

Rara la mesa está: La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena.
Se acabó todo aquel milagro alimenticio

tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio.


©Félix Grande

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DESDE LA PENUMBRA

10


Ayer te lo pedí. Desatendiste
con esa decidida indiferencia
mi súplica. Tenía que probarlo.
Una vez más cobré mi decepción.

Ayer te lo pedí de pensamiento
cuando tú me mirabas. Esas cosas
revolotean entre los cristales
frontera de tus ojos y los míos.

Ayer te lo pedí como otras veces,
y mi poema se rompió en pedazos
antes de que nacieran los intentos

de dar el primer paso en ese baile
de gozo y media luz, en la penumbra
en donde amar se llama fantasía.


©pbaediciones

martes, 28 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


Juan Gelman

ROPERO

Esa ropita tuya que
tiene tu olor y apareció entre mis ropas
silencioso el total tal vez amándose
temblando lejos de los dos
lejos como los dos
al fondo del cajón.

©Juan Gelman

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DESDE LA PENUMBRA

9


Mañana está tan lejos…
(Aletean visillos
por el suspiro quedo de tu ausencia,)
la jornada tan dura…,
(y velo tu desvelo en esta luz confusa.)

Después de todo, mereció la pena
soñar un paraíso
minutos antes de morir el día,
y en el sueño vivirlo como si fuera cierto.
(El paraíso es cierto si se vive,
aunque dure un instante…)

Abandona tu ser en el olvido
de las redes del sueño.
Mira qué lejos queda la alborada.

©pbaediciones


martes, 21 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


GORRIÓN

No olvido. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio al aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.

©Claudio Rodríguez


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DESDE LA PENUMBRA

8


Ha girado tu cuerpo hacia el océano
fundido en la penumbra.

En el silencio oscuro
noto cómo rastrea temerarios
perfiles imprecisos.

Bajo el azar revuelto de la ropa,
advierto que dibuja,
con pinceladas mudas de la noche,
siluetas escabrosas
en el escorzo de mis horizontes.

Hay un cálido tacto de lenguaje doliente
explorando profundos territorios,
como cuando la sed quema los labios
en busca del oasis,
y la mano bucea bañada en humedades…

¿Tal vez mañana, amor?,
¿tal vez mañana?


©pbaediciones


martes, 14 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



"Que cuando me parezca que he caído,
porque me han derribado,
sólo esté arrodillándome en mi centro.
Que si alguien me golpea muy fuerte
sólo sienta la brisa del pinar, el murmullo
de la fuente serena."

©Antonio Colinas
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DESDE LA PENUMBRA

7

Luce tu disposición con la noche compromiso,
aunque germina la duda de conocer el hechizo
que cerrará tus pestañas en la linde de un suspiro
de cansancio, de nostalgia, o de fervores precisos,
porque cesas tu jornada con el ánimo caído.
Ese desfallecimiento es territorio marchito
por el que voy a mirarte con el respeto debido:
nada te demandaré. Discretamente te brindo
mi buenas noches, mi beso de devoción, no de olvido,
para que sea tu sueño sereno, claro, tranquilo,
antes de darte la espalda sin enfado, sin un guiño
de culpa, de desengaño, ni de reproche. Reprimo
alterar tus intenciones… Pero me tocas, me giro,
roza tu luz en mis ojos, pones en un beso tibio
el fuego de tu candela, y en la noche nos fundimos.

©pbaediciones

martes, 7 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



CANCIÓN DEL CORSARIO

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.
Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.
¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.
Escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!...


©Lord Byron
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DESDE LA PENUMBRA

6


Huimos de las luces por la esquina
de la desierta calle, mientras dudan
los ímpetus del día. La mirada,
por el azar de un vuelo, se refugia
en el comedimiento de tus labios,
brillantes en la sombra. Se columpia
el péndulo de un dedo desvelado,
y en la cadera la tensión inunda
un algo nuevo de sedal y calma.
Entre palabras y silencios luchan
erráticos los cuerpos inocentes
sustrayéndose al eco de la luna,
que busca destruir en cada roce
de mi mano y tu mano la penumbra.


©pbaediciones


martes, 31 de diciembre de 2013

DESDE LA PENUMBRA



VIVIENDO SUEÑOS

Tantos años que pasaron
con mis soledades solo,
y hoy tú duermes a mi lado.

Son los caprichos del sino,
aunque con sus circunloquios
cuánto tiempo no he perdido.

Mas ahora en fin llegaste
de su mano, y aún no creo,
despierto en el sueño, hallarte.

Oscura como la lluvia
es tu existencia, y tus ojos,
aunque dan luz, es oscura.

Pero de mí qué sería
sin ese pretexto tuyo
que acompaña así la vida.

Miro y busco por la tierra:
nada hay en ella que valga
lo que tu sola presencia.

Cuando le parezca a alguno
que entre lo mucho divago,
poco de cariño supo.

Lo raro es que al mismo tiempo
conozco que tú no existes
fuera de mi pensamiento.


©Luis Cernuda
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DESDE LA PENUMBRA

5


Un aroma sutil el aire mueve.

Murmullos en la piel,

y, en el silencio, llena
de melancólicos lamentos
la luz amortiguada del visillo.

En la película
de una sesión de luna de verano,
fabrican los amantes su mentira
un par de sillas más hacia la sombra.

Entran alborotando
ecos de beso y de respiración

pero tu ausencia…


©pbaediciones