martes, 15 de agosto de 2017

Y tres: así estaba y así está...


Y tres: así estaba, y así está...
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¡oh, Gloria Fuertes!,
dispárame tus dardos;
los necesito.

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AL BORDE

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

Gloria Fuertes
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1.- NO ME QUITES LA MANO

No me quites la mano de la mano.
No me quites mi mano de tu mano.
No me quites tu mano de mi mano…
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2.- JUEGO DE SEDUCCIÓN

1

¿Que no quieres…? ¡No me digas!
Dime que sí, te lo ruego.
Como una rosa de fuego.
Como un manojo de ortigas.
Haremos muy buenas migas.
Tú eres mujer. Yo soy hombre
de palabra. No te asombre
si yo te propongo un trato.
Ven. Hablemos. Solo un rato.
Pero…, dime ya tu nombre.

2

Mira que eres mamarracho.
Déjame en paz, por favor.
Si no aguantas un hervor
aunque presumas de macho.
Escucha: cualquier muchacho
de la calle, sí, cualquiera,
seguro que más valiera
de mi brazo que un orate
como tú, so escaparate.
Anda y busca quien te quiera.

3

¿Tú me pides que te diga
lo que quieres escuchar?,
¿el murmullo de la mar?
¿Pretendes que te persiga
del cabello hasta la liga,
modelando tu figura
delicada, con finura?
Verso a verso recortada,
no me mires enfadada,
solo canto tu hermosura…

4

Palabrería…, palabra
en busca de tu capricho:
eres la clase de bicho
que me suplica que abra
la puerta que firme labra
mi honradez, y mi nobleza;
Tú reclamas la flaqueza
por donde puedas entrar
al misterioso lugar…
donde guardo mi pureza.

5

No me vengas con el cuento
de los secretos sutiles
a la sombra de candiles
que nacen del pensamiento.
Mira que pongo el acento
en el halago: cortejo
con cantares tu… reflejo.
Enaltezco tu alegría
buscando tu sintonía.
No me digas que soy viejo.

6

Mírate, desesperado
por la conquista del día.
Si pretendes sintonía
busca una vaca en un prado,
o acércate a ese mercado
donde puedes consolarte
con la vista, y el descarte.
Yo no soy de esa manera.
Yo no soy una cualquiera.
Yo no soy tu baluarte.

7

Mira, mujer, como miro
con mis ojos de inocencia
tu fragancia y tu decencia,
que por ellas yo suspiro,
no como urraca o vampiro,
que soy un enamorado
por tu ser, abandonado
en el polvo de la calle.
Arráncame de este valle.
No me dejes condenado.

8

Tu mentira y añagaza
no me van a convencer:
sé que pretendes arder
con la presa de tu caza,
pero dura está esta plaza
de conquista y rendición.
Yo no pongo condición
alguna. No me interesa
ser tuya lánguida presa.
Esa es la pura cuestión.

9

Tu persona y mi persona
necesitan entenderse.
Hablar. Dialogar. Beberse
bajo la misma corona.
Ese recelo abandona.
Ven a buscar en la luz
lo que ves a contraluz
embozado entre la sombra.
Oye la voz que te nombra.
En la cara, y en la cruz.

10

En la cruz de la moneda
es donde yo te veía
retozando tu agonía.
Voy a poner lo que pueda
para cortar esa veda
que me impedía pensar.
Pero no quiero dudar.
Dame la mano. Charlamos.
Tranquilos zanganeamos.
(Y hasta me puede gustar…)

11

(Caramba con el muchacho…
¿Y si la suerte me cambia?
Me moriría de rabia
si lo pierdo. Y es un cacho
de pan. No es tan mamarracho.
Y no es que me importe un bledo
su terquedad, su denuedo;
su figura desgarbada;
ese parecer ser nada…
Mira. Mejor me lo quedo.)


de “Variaciones sobre el ocaso”, 2005
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3.- DUDAS


dudan lectores
ante los diecisiete
golpes del haiku

cultos poetas
preguntan el sentido
que darle al senryu

la soleá,
¿cómo suena en el aire
de otro lugar?
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martes, 8 de agosto de 2017

algo para escribir


sorpresa en el bosque (2)

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lame la orilla
el vaivén de las olas
fuego la arena

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GLORIA EN LA GLORIA

Está Gloria Fuertes
en su santa gloria,
debajo de un pino,
escribiendo prosa.
Vino san Perico
y le dijo: ¡hola!,
¿qué estás escribiendo
en cuaderno rosa?
Le escribo a los niños
y a las amapolas,
y a las golondrinas,
y al mar, y a las olas,
y a un burrito cojo,
y a una cabra mocha…
Y a un loro pirata,
a un gallo sin cola,
a un león mellado
y a una caracola.
Al viento y las flores,
a todo el que llora;
le escribo al mendigo
y al que canta coplas…
Le escribo a la vida
que tanto me importa.

©Santos Fernando Arévalo Ávila
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PLAYA VACÍA


Golpea el viento. Gritan los pendones
quejidos herrumbrosos. El sosiego
deja paso a la angustia. Rompe el agua
en trizas espumosas de cabreo:
en arena de polvo se deshace
desdibujando surcos. Tu pareo
ondea frenesí. Se nos vacía
sobre la playa el mar. Sobre tu cuerpo
modela el viento curvas. Tus pestañas
entornan protectoras los ensueños
mientras su furia arrecia. Se rebela
y arranca tu vestido el bravo viento,
y la playa, vacía de bañistas,
admira cada línea de tu cuerpo,
tranquilo de tensión y de miradas:
Solo mis ojos cubren tus secretos.

de “Variaciones sobre el ocaso”, 2005
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en la montaña
recado de escribir
nunca te falte

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martes, 1 de agosto de 2017

Sorpresa (1)


Sorpresa en el bosque (más en una semana)

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en el silencio
el susurro de un roce
luna tus ojos

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Un ser humano


Un ser humano
debería ser capaz de cambiar un pañal,
de planear una invasión,
de sacrificar un cerdo,
de pilotar un barco,
de diseñar un edificio,
de escribir un soneto,
de hacer el balance de una cuenta,
de construir una pared,
de colocar un hueso dislocado,
de consolar a un moribundo,
de recibir órdenes,
de dar ordenes,
de cooperar, de actuar solo,
de resolver ecuaciones,
de analizar un problema nuevo,
de abonar la tierra con estiércol,
de programar un ordenador,
de cocinar algo rico,
de luchar bien, de morir valientemente.

La especialización es para los insectos.


©Robert Heinlein
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MUJER EN LA PLAYA


La playa la desnuda. Dibujada
se tiende bajo el sol del mediodía,
y en la arena se acoge su alegría
de humedades y sombra modelada.

Besan su piel la brisa enamorada
y el murmullo del mar; algarabía
frenética de miel y pleitesía
a esa estatua de sal tan bien formada.

El sexo, las rodillas y la espalda,
con trazos inseguros y concretos,
en arena perfilan su presencia;

y al azar de la brisa y la esmeralda
de la mar, quedan todos sus secretos,
cuando la playa pierde su inocencia.


de “Variaciones sobre el ocaso”, 2005
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martes, 25 de julio de 2017


Cala en el Cerro de los Romeros
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pequeña cala
de difícil acceso
solo los dos

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ORACIÓN

Déjame ver el mar aunque me muera,
aunque no me hayas dado nada más,
déjame ver el mar, porque quizás,
aunque nadie me quiere, él me quisiera.

¡Déjame, Dios, entrar! Me han rechazado
en todas partes, sólo quedas Tú.
Ni uno solo, ni una multitud
me quiso, déjame aquí a Tu lado.

Déjame ser el mar. No ser humana.
No hablar, no oír, que ardiendo está mi frente
consumida en hogueras de maldad.

Seré una ola más de las que pasan.
Me romperé en mil gotas de repente.
De algún modo, seré felicidad.


©María José Vidal Prado
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LA COSA


Una pareja paseaba junta.

Exploraban desiertas callejuelas
y sombras de farola. Titilaban
claveles, lirios, rosas… Las adelfas
cimbreaban la brisa en el descuido
de jardines de miel. Palomas negras
modelaban tormentas, tempestades
en la esquina borrosa de un poema.
Sus manos levantaban la hojarasca
del tiempo breve, de la lucha eterna:
esa mañana concertó el encuentro,
cuidadosa, romántica. Pasean
del brazo; de la mano. Se susurran
palabras de temblor. Y, prisionera
la muchacha del brillo de su boca,
se dejaba querer: la casapuerta,
la calle, la deshora, la penumbra
vacía de la esquina, la quimera
tomada por la sombra de la sombra
más negra de la noche… Sin reserva,
despliega su estrategia: contraataca
con palabras de fuego, sin pereza
resbalando en sus ojos. Se arracima
con ímpetu guerrero; sus promesas
enmudecen los gritos. Su soltura
sorprende la pasión de su colega,
que ve cómo su…, cosa…, su sentido
de macho dominante, se despeña
con estrépito mudo. Se desarma
el castillo, la torre; la defensa
alimentada desde la mañana…
Y a la chiquilla despechada deja.


de “Variaciones sobre el ocaso”, 2005

martes, 18 de julio de 2017

grita la madre


casas abandonadas en La Rinconada

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grita la madre
la comida en la mesa
sigue jugando

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A PROPÓSITO DE LA CUMBRE DEL G-20.

En una cumbre sin árboles, donde habita un gusano, campean a sus anchas los veinte magníficos.
Sacrifican convenios y nóminas a un dios que se nutre del sudor de los hombres.
Se permite jurar en vano a tu prójimo para activar el comercio.
Es punible crear certidumbre mientras las chabolas aumentan.
Es necesario comprar a los líderes que no temen cruzar el mar muerto.
Hay que alzar una torre muy alta aunque su base sea el óxido.
Es lícito hacer malabares en el trapecio mientras el domador a escondidas chasquea su látigo.
Es inútil llenar el botijo de agua cuando se coloca el último bloque de piedra.
Hay que palpar lo intocable para que el paria no maldiga su suerte.
Es moral enviar a la tropa para equilibrar la balanza de un bárbaro.
Hay que agasajar con buen vino y mejores viandas al usurero que financia la guerra.
No hay que olvidar al poeta que canta hay que enmudecer sus cuerdas vocales.
Enrojecen mis glóbulos blancos y abandonan la calma.
Mi repulsa es el croar de una rana traducido en insomnio.
El zumbar de un mosquito que desquicia los nervios.
El rugir de una bestia que no se arrodilla por un trozo de carne.
La marsellesa que interrumpe la producción de una fábrica.
El chasquear de una lluvia de piedras y fuego que detiene un blindado.
El estallido de una lata de coca cola caduca en un centro de ocio.
El crepitar de las llamas en un pozo de crudo que impide el tráfico aéreo.
El lamento de un príncipe que perdió su castillo por cobrar comisiones.
Los veinte magníficos no mandan a tiempo su perro adiestrado.
Las banderas son negras y mi voz es un báculo que al levantarse retira las aguas.
Jodido poeta
Tu palabra es una pluma en el suelo que el aire desprecia.


©Josef Antoni "En voz alta"

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5. ALALEH
para Alaleh
(En los montes de Irán crecen
florecillas rojas
de un leve parecido a las amapolas:
alaleh, shaghayegh…)


Era la primavera. Mi ventana
florece con el eco de una voz:
la princesa iraniana.
Es su primer viaje.
Quería visitar mi observatorio.

Menuda. Cáliz verde de flor trémula. Fina.
Néctar el labio, tibio; abierto a la textura
del placer. Armonía. Mirada susurrante
en donde perecer…
Ingenua. Y excitante; virginal…,
hablaba a mis espaldas.

Entre las tonterías que se dicen,
por el nombre sentí curiosidad:

— Es de una flor que crece en la pradera
de mi natal Irán.
Le llaman shaghayegh, y se parece
a la amapola;
pero el rojo es más rojo:
como el alaleh.


©de “Variaciones sobre el ocaso”, 2005

martes, 11 de julio de 2017

intensa insuficiencia


foto: Pato de piedra
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el muladar
despojo de jabato
la ley del monte
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CANTO ESPIRITUAL NEGRO

Te han arrancado
de tu sencilla tierra,
donde el cálido sol hacía
tus sones melodiosos
y tus voces
quejidos del eterno trabajo;
tu música hablaba
con fluidos y líricos lamentos,
te han atrapado en el bosque
de tu meditación,
donde los sabuesos olfatearon
tu nota susurrada
y sólo los pájaros y las flores comprendieron
la dulzura
con que sollozabas y te ahogabas;
y te pusieron en esta sala de mármol con figuras
que endureció el orgullo,
con la conciencia atormentada,
como si contemplaran a la fuerza
un carnaval, para las cuales
un espíritu extranjero y vandálico
ha intentado modelarte
en las maravillas de los virtuosos,
queriendo ahogar
tu belleza
entre los truenos de una orquesta.

©Claude McKay,
(versión)

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DE LA MANO A TU SENO

Sufro mi desconsuelo
errante de silencios y de noche.
Por un campo sembrado de amapolas,
de vacío, de sueños cenagosos
con el sabor agraz de la nostalgia
alojado en mi pecho,
agotado te busco,
y el viento me transporta con sus alas
de la mano a tu seno.

Ensoñando secretos y misterios
navego el canalillo
de la noble tersura de tu cielo,
y en el escote la ilusión naufraga.
Lágrimas de codicia,
de anhelo y esperanza
mis manos desparraman,
desmenuzan mis dedos.
Mi piel sobre tu piel
desdibuja caricias inventadas,
mientras me guía un aura tembloroso
de la mano a tu seno.


Tu cuerpo se apodera de mis ojos
como el imán del hierro:
clavado en tu sonrisa,
derrotado, rendido, sin aliento,
mancillo como un río de arrebato
apasionado, y beso,
desde el cauce-canal,
las trémulas e inquietas caracolas
veladas por la gasa de tu pelo,
y un suspiro me arrastra solapado
de la mano a tu seno.

Agridulce recorro
nubes de desaliento
en el jardín prohibido,
arcano de desdicha y sufrimiento,
de delicia secreta, dolorosa,
entre fuegos y risas y misterios…
El campo de amapolas amanece
de mi profundo sueño,
y de tu mano asido
estrechado en turgencias me despierto.


De "Variaciones sobre el ocaso", 2005
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el amor es
intensa insuficiencia
vaya putada

de Rafael Pérez Castells

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miércoles, 5 de julio de 2017


Luis desde el cielo
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la recompensa
a la dura subida
vista de pájaro

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SOBRE EL MURO PINTARRAJEADO


Sobre el muro pintarrajeado
que da sombra a las escasas bancas,
el arco del cielo aparece
completo.

Quién recuerda aún el fuego que arde impetuoso
en las venas del mundo;
—en un reposo frío las formas, opacas,
se diseminan.

Veré de nuevo mañana las bancas
y la muralla y la atareada calle.
En el futuro que se abre, las mañanas
están ancladas como barcas en el muelle.

©Eugenio Montale,
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DESNUDO

Una mujer desnuda es lo más santo.
¿Quién no contemplará la maravilla?
Conozco un arzobispo de Sevilla
que gozaba el desnudo con el canto.

¿Y el arcipreste que cantaba tanto
de los pecados contra todo el sexto?
¿Acaso no gozaba en el incesto
que practicaban su papel y el llanto?

Por eso en cueros la mujer domina
la voluntad más santa y peregrina
del cura, del obispo, del soldado,

y hace milagros sin mover la nada
de un gesto, de un suspiro; la mirada
de la mujer desnuda: eso es sagrado.


De Variaciones sobre el ocaso, 2005

martes, 27 de junio de 2017

un pino derrotado


Foto: Paquita
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cruza la senda
un pino derrotado
por la ventisca

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Perseguidos

Nos persiguen antiguos calendarios,
los dedos índice;
todos los ojos,
todas las miradas.
Nos persiguen errores enterrados
y una maldición que nunca cesa.
Nos persigue un deseo
incontrolable de marcharnos
y estar solos.
Nos persiguen recuerdos moribundos,
los amores,
y la mierda de todas las noticias.
Mirando el mar
medito sobre esto
y en cómo podremos escapar
de tanta cárcel.

©Carmelo González
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Mujer

Una ventana abierta. Sin cristales.
El vuelo de una falda mariposa.
Una risa que canta, pudorosa,
endechas, elegías, madrigales.
Un camino de mirtos y de hiedra.
Oro en las hojas del otoño joven.
La piel cuando palpita. La cosecha
del trigo candeal dulce y salobre.
Amable primavera golondrina
trazando filigranas en el viento,
lejana, seductora, peregrina
de promesas ilusas. El aliento
del caminar pausado. La mirada
perdida en el azul de los espejos.
Señuelo. Trabazón. Una palabra.
Un ademán. Indecisión. Un gesto
sin objeto, sin pena, sin querencia,
ajeno a la intención, sin sinsabores,
eso eres tú, mujer, cuando caminas
delante de mis ojos soñadores.

De Variaciones sobre el ocaso, 2005

martes, 20 de junio de 2017

fuego y hormigas


google
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suben plegarias
se sorprenden los dioses
fuego y hormigas
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Carne de musa

Ella va dejando trocitos de su cuerpo
en cada cama.
Es un puzzle de las noches que pierde,
para creer que gana.
Ella llora cuando nadie puede verla
y ríe en público, mirando al patio de butacas.
Ella es carne de musa para poetas desnortados,
y musa de carne de sus poemas secretos
cuando sólo el desconcierto la respeta.
Ella suele coquetear con la tragedia
y no se rinde cuando la soledad ataca.
Colecciona desengaños
y los clava en su almohada
para que le canten
mientras duerme sola
esa historia de amor triste
que esperaba.
Por miedo a que el olvido la lastime,
ella va olvidando de costado.
Y el olvido ya la hiere,
pero ella
aún
no se ha enterado.
Esa cenicienta que a veces se emborracha
para ponerle tu cara a un príncipe cualquiera
que se convierta en calabaza
a las seis de la mañana.
Esa muchacha que llama a quien no debe,
que cuelga a quien la quiere las llamadas,
que lava sus penas en los bares
y tiende su corazón en las ventanas.
Esa mujer fatal para si misma
que fuma para nadie en los espejos
mientras las horas pasan sin tocarla
y aquello que soñó queda más lejos.
No intentes protegerla de si misma,
de algún modo ella ama esas heridas
que no podrás curar, sólo lamerlas.
No quieras cambiarle el argumento
ella teje su historia con derrotas
que escribe para seguir huyendo.
Por miedo a que la vida la atropelle,
ella va tocando la vida de costado,
Y la vida ya la quiere,
pero ella
aún
no se ha enterado.

©Carlos Salem
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Crisálida


La luna tiñe de cera
los ensueños de una charca.
Hilos de plata, quimeras
fluyen tibias; como el agua
de la lluvia en los cristales
cuando rebosan del alma
anegando de suspiros
en duermevela callada
una noche de silencios,
de tristezas, de venganza.

Eran risas en la hierba
cerca, muy cerca del agua.
Espejeaba la luna,
-plata, jazmín, esmeralda-,
a los ojos de la noche.
Posponía la alborada
un ramito de canela
refrescante, pura brasa,
puñadito de colores
en abrazos acunada,
ángel del cielo venido
a eternizar la distancia…
El mundo se desvaía
en los confines del agua.

Eran risas en la hierba.
Eran risas. Pero al alba…
Mariposa de colores
azules, pálidos… Blanca
la luna se deshacía
en espejuelos del agua
rizada por una brisa
de cánticos de cigarra.
No era tristeza de luna.
No. La charca no lloraba.
¡Ay!, noche de risa ciega
en la hierba, junto al agua,
ángel, ¿donde estás?; sirenas
te convocaron al alba,
hilos de plata subían
desmenuzando montañas,
y el celeste de la noche
en abanico aclaraba.

Puñadito de colores,
ramillete de esmeraldas:
¿dónde la seda de un beso
y el calor de una mirada?
La silueta de tu sombra,
dulce mariposa blanca,
-rocío cubre la hierba-
¿en dónde la reposabas?

Con tus alas de paloma,
ángel, te deshilachabas
en las madejas del sueño
rumoroso de las aguas,
aventando los temores
sin halagos, sin palabras
que recordar de una noche
a la orilla de una charca,
nacida de los azules
poblados de la esperanza.

No te fuiste con la luna;
siempre estarás en su alma
desmenuzando rencores
y estimulando nostalgias,
endulzando pesadumbres
y precipitando lágrimas,
cuando la luna de cera
tiña de sueños el agua.


De Variaciones sobre el ocaso, 2005

martes, 13 de junio de 2017

EL AHORCADO DEL CAFÉ


estampa póstuma
---
todas las hojas
se acomodan al suelo
en el estío
---
EL AHORCADO DEL CAFÉ BONAPARTE


Para no conocer los abismos del humo
para no tragarse los periódicos de la tarde
para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña
El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos
tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos
sino el ruido de la pobre llovizna
El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos
lejos de los leones morados de todas las guerras
hizo un cordón con una hoja de papel
en la que estaban escritos el nombre del Papa el nombre del Presidente
y otros dos mil Nombres Ilustres
y a la vista de todos los presentes
se colgó del sombrerero que brillaba sobre su cabeza amarilla
El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía
Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido
como una gata furiosa en un tejado
Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador
y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un cuarto de hora
con su voz muy lejana
comenzó a pronunciar un hermoso discurso:

«Maintenant je suis pendu dans le Bona
La lluvia es el cuarzo de mi miseria
Los políticos roen mi bastón
Si no me hubiera ahorcado moriría
de esa extraña enfermedad
que sufren los que no comen
En mis bolsillos traigo cartas estrujadas
que me escribí yo mismo
para engañar mi soledad
Mi garganta estaba llena de silencio
ahora está llena de muerte

Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche
Ella se ha mirado en mis ojos sin saber quién he sido
Ahora lo sabrá leyendo mi historia de hollín en los periódicos
Sabrá que me llamaba Louis Krizek
ciudadano del corazón de los hombres libres
heredero de la ceniza del amanecer
He vivido como un fantasma
entre fantasmas que viven como hombres
He vivido sin odio y sin mentira
en un mundo de jueces y de sombras
La tierra en que nací no era mía
ni el aire en que reposo tampoco
Tan sólo he poseído la libertad
es decir el derecho a sufrir a errar
a ser este cuerpo frío
colgado como un fruto
entre los que cantan y ríen
entre una playa de cerveza
y un templo edificado para adorar el miedo
La mujer que guarda las llaves de la noche
sabrá que me llamaba Louis Krízek
y que cojeaba un poco y que la amaba

Sabrá que no estoy solo que conmigo
va a desaparecer un viejo mundo
definitivamente borrado por el alba
Así como la niebla a veces aplasta
las flores del cerezo
la muerte ha aplastado mi voz»

Cuando el patrón volvió con un policía de lata y azufre
el ahorcado del Café Bonaparte
ya no era más que el humo tembloroso de un cigarro
bajo el sombrerero
sobre una taza con restos de café.

©Fayad Jamís Bernal (Cuba, nacido en México, 1930-1988)

Fayad Jamís Bernal, incluido en Nueva poesía cubana (Ediciones Península, Barcelona, 1970, ed. de José Agustín Goytisolo).

(De asamblea de palabras, blog de Fran Cenamor)
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UNA MADRE SE VA, Y...…


Una madre se va y la vida sigue
con la silla vacía; y el hueco de su alma
sin la sonrisa cálida en la sombra
que aguarda
la vuelta intempestiva; y el aliento
en la ventana,
cuando la desazón de la existencia
asoma por la esquina de la cama.

Una madre se va como la espuma
de un rápido de río de montaña
y arrastra en su vorágine la risa;
y rompe la esperanza;
y en las entrañas deja la tomiza;
y tuera en la garganta.

Una madre se va,
y queda en el ambiente la fragancia
de sus manos abiertas
cobijando la noche con sus armas
de luna y corazón; como el latido
de la dedicación incontestada
de una canción de cuna
en lontananza…



de “espejos rotos”, 2005
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Último poema de espejos rotos.
El poemario queda a disposición de quien lo desee, en pdf y dedicado.



martes, 6 de junio de 2017

atardece


atardece...
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mágica hora
el tiempo se detiene
pasa la vida
---
El muerto


Aquél que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo querría poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría,
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquél vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.


©José Hierro (de Alegría)

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En la puerta un papel que amenaza…


En la puerta un papel que amenaza,
un papel del poder reclamando
que le pague las deudas pendientes
que nunca contrajo.

Su mirada perdida sonríe
(nadie sabe en qué estaba pensando,
ignorante de un débito oscuro
que puede turbarlo).

Son sus años un largo camino
por los duros contornos de un rato,
y el espacio un recinto cambiante
difuso y extraño.

Su familia de pronto le llega
en cualquier situación y escenario,
y les dice y se alegra de verlos
aunque sin notarlos.

Cuántas veces lloró sus recuerdos.
Cuántas veces pensó en olvidarlos.
Cuántas veces temió revivirlos
queriendo matarlos.

Ahora lleva sin pena ni gloria
cada tiempo que vive sin garbo,
cada olvido del día y la hora,
del yo, del pasado.

¡Y que vengan pidiéndole cuentas
de unos gastos que nunca ha gastado!,
mira, Dios, cómo pagan los hombres
que ordenan sus pasos.

Porque dicen las leyes que escriben
esos sabios que quieren mermarlo
que es la cosa primera que mandan
cuidarlos, honrarlos.

Pero luego, no saben si existen;
si en las noches rezuman sus llantos
al compás de una lluvia que cala
de tan largos años.

Se preocupan de hacer efectivos,
pero no de si viven los hados
que mantienen despiertas sus carnes
y su juicio ajado.

No comprende que pidan justicia
esos hombres vestidos de largo
cuando fallan en darla a los pobres,
a los limitados,

y reclaman con fiera arrogancia
sin contar que sus normas y vados
van a herir la conciencia perdida
de tantas y tantos

que ofrecieron su esfuerzo en la vida
con la viva pasión de los años
sin pensar en cobrar usufructos
hoy tan bien negados:

¿cómo quieren que cumpla preceptos
que el poder sin mesura ha dictado
si el futuro, si se hace presente,
va a difuminarlos?

¿Qué sentido le da la gerencia
a abonar unas tasas, los gastos
que le han dicho que son por sus sobras
que no ha generado?

Pues, señor, ya no vive en su casa
desde al menos más de siete años,
que a un lugar retiró sus cuarteles
por no hacer más daño

a una gente que no se enteraba
de que ya se agotaban sus ánimos,
y el poder, que velaba su vida,
decidió ignorarlos.

Y ahora vienen con furia y con fuerza
a exigir lo que nunca pagaron,
y amenazan los pobres recursos
en que se ampararon

esos años más negros y tristes,
con Alzheimer llevando su mano,
y una cuesta sin freno a una meta
abierta en el llano.



de “espejos rotos”, 2005

lunes, 29 de mayo de 2017

corta es la larga escalera



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corta es la larga escalera
que me lleva a salamanca.
la cultura, en bicicleta,
y las nubes en volandas.
la política se espesa
y se expresa la palabra.

©Gonzalo escarpa

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Mis plantas se han ahogado por exceso de riego,
tocar su tierra seca me producía ansiedad.
He ido a la cocina,
me he encontrado en el frutero que todos los pomelos
están medio podridos,
y en la despensa apenas queda una galleta
que se ha reblandecido.
En la calle mi coche no circula,
le hace falta un motor.
No me gusta y aún así vivo con todo esto,
me rodea materia que está muerta.
Los relojes sin pila perdiendo sus agujas
no marcan ningún tiempo
como si este presente y no digamos futuro
me hubiesen abandonado.
Esta casa alquilada
en la que tengo que pedir permiso
para colgar un cuadro, se me cae por los hombros.
Me he sentido olvidada como una yerba sola
no puedo con el mundo, si es que hay mundo fuera
porque dentro se me ha deshabitado.
Escucho en el silencio de todo lo que ha muerto
llegar la noche entera con su falta de luz
con más quietud si acaso
Y me repito a solas que volverá el sol,
lo veo entrar por la ventana y me oriento,
vuelve el sol a cubrirme, lo digo de verdad;
aunque como todo lo anteriormente dicho,
cada día se muera unos instantes.


© Carmen Castejón Cabeceira
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Una mano dibuja



Una mano dibuja la caricia
y el pómulo se tensa
a la lágrima seca de la vieja.

Cargados de tristeza
en la profundidad de un sueño que se pierde,
los ojos agradecen la ternura
y miran con recelo las palabras:

— ¡Qué guapa te han vestido esta mañana!

Juegan los pies en un paso de baile,
insinuado apenas; parpadea
la cara en el escorzo
de joven picardía; y las pestañas,
- abanico de lamas deslucidas, -
aletean sonrisas olvidadas.

En el camino largo
de la cansada ruta centenaria
mi vieja se ha dejado los recuerdos.


de “espejos rotos”, 2005

martes, 23 de mayo de 2017

intimidades


una cueva en el valle

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entre dos rocas
la penumbra protege
intimidades

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CUANDO EL HOMBRE SE EXTINGA


Cuando el hombre se extinga,
cuando la estirpe humana al fin se acabe,
todo lo que ha creado
comenzará a agitarse,
a ser de nuevo,
a comportarse libremente
como
los niños que se quedan
solos en casa
cuando sus padres salen por la noche.

Héctor conseguirá humillar a Aquiles,
Luzbel volverá a ser lo que era antes,
fornicará Susana con los viejos,
avanzará un gran monte hacia Mahoma.

Cuando el hombre se acabe
cualquier día,
un crepitar de polvo y de papeles
proclamará al silencio
la frágil realidad de sus mentiras.


©Ángel González.
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EL HOMBRE DE LA SILLA


El hombre de la silla – los ojos como lanzas –
aviva desvaríos prendido de la puerta:
cristales oxidados cerrados a la calle
por donde se desangra la soledad más yerta.

La pulcra galería de tonos agradables
se puebla de fantasmas de blanca vestimenta;
abrigos y bufandas ocultan desolados
deshechos de persona; ceniza macilenta.

La sala resplandece, y una voz sin historia
se apodera del aire: llama con un suspiro
a cruzar a otra sala; a enfrentar una mesa;
a descubrir un brazo y entregarlo al vampiro.

El hombre de la silla clava sus esperanzas
en el sol de la calle; en el tráfico–río
que lo devuelva pronto a su tierra de nadie,
a rondar el paseo con su silla y su frío.



de “espejos rotos”, 2005

martes, 16 de mayo de 2017

EL FALSO LLANO


pradera en el valle
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desde la fronda
el silencio respira
ojos del valle

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EL FALSO LLANO


En 1492
descubrí los barcos, abandonaban el horizonte para
rozar los dedos de nuestra isla. Lucía era dueña de sus
silencios aunque sus silencios no tuviesen dueño,
ningún periódico huraño previno a los niños de
ninguna tormenta, ningún teniente coronel anunció
nubarrones, el mar era azul azul, ahí no nos
perdíamos nada, volvía a ser tarde aunque llegamos a
punto de que el sol desvirgara nuestro presente.

En 1942
el día en que mi madre me regaló una corona de
pinchos para recompensarme por el esfuerzo, como si
todavía le doliera la sensación de que mi cabecita
saliera de su vientre, como si el barco hundido con la
proa todavía hincada entre sus muslos no dejara de
naufragar, Lucía abandonaba el silencio y hablaba con
los tripulantes, quería que su silencio solo fuera
nuestro y contaba en idiomas extraños a los
desconocidos que nuestra isla requería ser un secreto.

El 1942
los barcos encallaron en nuestra isla y Lucía y yo todas
las noches aflojábamos tornillos como delfines
desesperados, los barcos se hundieron y mi madre
aguantó los embates como una fiera.
Todo fue a peor, los tripulantes aún están aquí y yo
intento averiguar si Lucía está entre ellos.


©Óscar Aguado
de “El falso llano”
(Editorial Gato Encerrado)

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EL VIEJO



El viejo la miró mientras cruzaba,
súbitamente roto su sosiego.
Supo de las barreras de su ego
prendido al aire que su paso daba.

Sorbió el encanto de su pie: trenzaba
bailes de bailarina, de pasiego,
con un meneo de caderas; fuego
de luz sus ojos cuando la miraba.

Una punzada fue la sacudida
del aire en sus pulmones, suspendido
al ver la maravilla sin clemencia

de la muchacha firme, decidida
perturbando su pulso, sorprendido
cuando ya no ocultaba su impotencia.


de “Espejos rotos”, 2005

martes, 9 de mayo de 2017

alguna lluvia


flor en el valle

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alguna lluvia
y el milagro sucede
prímula blanca

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LOS SÍNTOMAS PRIMERO


Vieja sabia he de evocarte
por las tardes del campo en tu regreso
los cabellos y el manto desceñidos
con pétalos de flores salpicada.

¿Cómo despiertas Primavera Loca
la algarabía de ese viento rojo
de esa carne tan seca en vivos brotes
que palpitan cuajados de mil verdes...?

¿Qué excitante mudanza gravitando
como las huellas que embellecen mudas
la tersura desierta de una playa
cerniste lente sobre el campo yerto...?

¡Oh trasfondo total! ¡Oh vigorosa
ley oculta rectora de la sangre!
¡No va contigo el tiempo sí la vida!


©Ezequías Blanco
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LA AUSENCIA


A veces pasan cosas. Amanece.
El sol engaña tras de la ventana.
Suena la radio. Se repite vana
la lluvia de la ducha, que se crece

repicando al puchero (cuece-cuece
de la espuma volátil y liviana).
Molestan el vecino tarambana,
y el rezongar de un viejo que padece.

A veces en la tarde pasan cosas.
Las luces tamizadas por el árbol
coloreando la penumbra inerte…

…y a veces nada pasa, y entre rosas
de la noche marchita bajo el mármol,
solo queda esperar la nueva muerte.



De “espejos rotos”, 2005

martes, 2 de mayo de 2017

oscuro pensamiento


Cría de buitre negro en el nido (2016, julio)
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bruma en el valle
oscuro pensamiento
desde su patria

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LA SITUACIÓN


En todo pensamiento se esconde una tiniebla,
como en toda emoción una sombra de duda.
En todas las verdades hay un mármol que tiembla
y en todas las mentiras un fuego de penumbra.

De lo poco que somos, gran parte es de un fantasma.
Nuestro deseo gobierna su industria de espejismos.
La memoria más nuestra también es de la nada.
La conciencia, en secreto, blande un puñal en vilo.

El pasado divaga entre estatuas de humo.
El presente parece una ilusión en fuga.
Allá en el porvenir hay siempre algún reducto
en que ensoñar la trama de estos sueños a oscuras.

La noche está callada como el eco del miedo.
Las sílabas se juntan en busca de un sentido.
Nuestra historia la escribe con su cálamo el viento.
Y este huir de nosotros, del tiempo y del destino...

©Felipe Benítez Reyes
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LA VIDA


Es un libro la vida de páginas en blanco.
Sin sentir lo escribimos a golpe de experiencia.
Deja huella la pluma de penas y alegrías,
caminos que se rompen, semillas que verdean…

Y el libro cobra vida. Y la vida es un árbol
de raíces profundas y de ramas etéreas
recorridas de savia y embriagadas de viento
en los amaneceres de eterna primavera.

Y en un instante ciego por nadie diseñado,
como una golondrina perdida en la tormenta,
una ráfaga fría de tiempo desparrama
esas hojas doradas de la frágil vereda,

y el libro se desarma. Se derrama la pluma
con su tinta salada de lágrimas y seda,
y en el viento prendidos aventamos fantasmas,
esos que nos visitan un otoño cualquiera.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 25 de abril de 2017

dejarse ir


el buitre negro

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en el azul
mecido por la brisa
dejarse ir

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LOS PRIMEROS CRISTALES


unos peldaños corriendo tras mis pies
me duelen los zapatos
de charol
y la costumbre
de aplastar mi nariz en tu cristal.
Escuchar la nocturna rutina de cenar
vivir dentro del aro que me abraza
lanzar al cielo el diábolo y lograr
que patine en mis brazos.
No querer que la noche me sorprenda
y sin embargo
amar el artilugio nocturno
de los programas de la radio.
¿No se levanta la niña?
No, le toca tomar el calcio.
Cómo huele a pepino y caramelo en el verano de tu rostro.


©María Torvisco
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LA NOCHE DE SAN JUAN





Nacidos de la nada en una tarde cálida
barajaron la sombra y la quimera,
y quemaron tristeza, y apagaron nostalgia;
llamaron a la magia y ahogaron los temores
en pócimas de miel y de hechicera.

Desvanecieron en el abandono
sus lazos invisibles sellados con un beso;
cayeron de una sima en otra sima;
rompieron la distancia del secreto
entrando sin entrar en el misterio…

Ignoraron el tiempo reprimiendo deseos
apurados en copas de alabastro,
y, en el límite puestos, navegaron mareas
con el rumbo perdido y las velas trizadas,
empapados de fuego (una boca en la boca),
resumidos en uno.
Y a la nada volvieron.

De “espejos rotos”, 2005

martes, 18 de abril de 2017

Llovizna


como pez en el agua

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el sol de abril
duda con la sorpresa
de la tormenta

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Llovizna


Entre los escasos árboles del parque
la llovizna
no cesa…

Dos estudiantes de secundaria
de camisolas oscuras
fuman a escondidas.
Taciturnos y desolados.
Silenciosos.
Como si fueran a retarse a duelo.

Una llovizna
sin cesar está cayendo sobre el parque,
pero el follaje aún sigue seco.


©Alexander Shurbanov
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…el vuelo de una falda mariposa



Eres contradicción.

Te pasas media vida proyectando
y la otra media en un triste lamento
por tus lucubraciones.

Buscas seguridad en tu actitud,
firmeza en tus verdades,
eficacia en el logro de tus actos,
la gratificación por tus virtudes…

Juegas
con el escepticismo y el engaño;
peleas en la guerra y el amor;
navegas la esperanza
sobre la mar crisol de los ensueños
ilusorios de anhelos y ambiciones.

Y te asaltan temores.
Y las dudas
atenazan amargas soledades
de vacíos de tul deshilachado.

Ocultas tu dolor con arrogancia
bajo la sumisión desesperada
mascando rebeldías:
sobresalir se mezcla con deseos
de pasar de puntillas por la vida…

Te consideras dueño de tu espacio,
pero eludes colmar tus compromisos.

Defiendes tu noción de lo que sea:
criticas eso que se pone a tiro
arrimando la luz a tu deseo;
niegas la sal y el pan a los mortales,
ignorantes perdidos,
mientras te regodeas en tu nube…

Pero al fin de la ruta,
cuando nada señala tu sendero,
acechas el espejo una mañana
y ves del otro lado
al extraño que mira tu fracaso.

Y sientes la traición de las ausencias.

Y el peso del desahucio de tu mundo.

Contarás ya muy poco - como ayer -
pero van a pedirte tu silencio:
tu voto, tus temores, tu camino
apagado a poquito.
Que te olvides
de las rancias batallas de tus guerras,
presencia en el desván de tus haberes…

Pura contradicción. No te resignas
y sigues opinando. Solicitas
el arrojo del sol de cada día;
el renacer del mundo en tu ventana;
el vuelo de una falda mariposa…

(Tal vez eso es la vida).


De “espejos rotos”, 2005

martes, 11 de abril de 2017

el árbol


árbol surgiendo de una roca
---

el árbol de Pepe Hierro
hijo de un brote de Silos
que con sus manos sembrara
ya no apunta al infinito…

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VIVÍAMOS FELICES


Vivíamos felices
con un porro en la mano
y de cerveza hasta las trancas.

Vivíamos felices
decía un punk not dead
después de consumir
que Cuba es libre
y que dios salve a la reina.

Maneras de vivir
decía un heavypollas
con una sobredosis de OB/DC
y una guitarra eléctrica.

Todo el mundo es feliz
entre polvos pica pica
decía un hombre G
con un polo Lacaste
siempre atento a posar como modelo.

Vivíamos felices
mientras caía el muro de Berlín,
en la franja de Gaza
bombardeaban hospitales,
y en la guerra de Irak
condenaban a la ONU
a un total fracaso.

Vivíamos felices
y no se nos caía la cara de vergüenza
mientras en el tercer mundo
un niño fallecía
cada tres segundos y medio.


©José Antonio García
---

HUMO
(un alto en el aula, (antiguo) Centro de Poesía José Hierro)




El humo llena la noche;
la noche de luna blanca.
No titilan las estrellas
entre rejas de ferralla.
Escalones, escaleras
bajo la luna gallarda,
vestidas de blanco y humo
tras la cancela cerrada,
se ocultan de blanco luna
entre velos y guirnaldas,
humareda cenicienta
de polvo, cansancio y lágrimas,
habitantes en la noche,
la noche de luna blanca.

Susurros, palabras breves
en corrillos se sustancian,
correveidile secreto
de vapores. La nostalgia
rescatada de la noche
oscura, lúgubre, pálida,
tímidamente reluce
cerca de la balaustrada,
mientras la sala se purga
del eco de las palabras,
esas palabras que migran
junto a la reja ventana
donde nadan las estrellas
en humo de luna blanca.

Quién suspira por un verso;
cuál un poema declama
a la sombra de la luna
y al amor de la esperanza
de ser, de sentir que saben,
de recibir alabanzas
confundidas con la bruma
y el fragor de una batalla,
declamada entre volutas
de humaredas negras, blancas,
reclamando cortesías…
hasta el toque de campana
que diluye los vocablos
y al humo lo deshilacha.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 4 de abril de 2017

tantas cosas te dije


diente de león

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tantas cosas te dije
que ya no sé las cosas que te dije
ni algunas..., que no sé si te las dije

---

A LA MISTERIOSA (1926)


Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.
Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.
Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.
Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.

©Robert Desnos (1900-1945)
(Versión de Francisco de la Huerta)
---

EL SECRETO


Como tesoro guardo mi secreto,
ese del que jamás daré recado
ni al amigo más fiel y confiado,
ni al ser que más adoro y más respeto.

Debo callar. No debo ser concreto
sobre la nadería del candado
que vela mi secreto resguardado
de la curiosidad del indiscreto.

La caja donde guardo mi tesoro
no es fuerte: sus paredes son endebles
como las cajas de la mayoría;

por eso yo la olvido, yo la ignoro,
y así velo sus lazos indelebles
que, rotos, ya secreto no sería.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 28 de marzo de 2017

Hacia el viaje


senda forestal
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hacia el viaje
como muñoz aguirre
pasa la vida

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ATTILA


Terminó la primera juventud
y con su fin llegó el primer regalo
de madurez. No, no fue una corbata
–porque no usa corbata–, ni tampoco
un par de calcetines. Fue una maleta buena.
Una maleta dura
de esas que uno contempla con envidia
acompañando al paso a los pilotos
y a las ejecutivas en El Prat:
hermosa, la maleta
más odiada por los cestos azules
que delatan volúmenes y excesos
en las puertas de embarque.
Ese fue su regalo.
Y al abrirla, admirando los bolsillos
y el forro suave, el cierre con su código
secreto, descubrió
un trozo de papel con un mensaje:
«Inspeccionado por Attila Blesz».
Lleva ya varios miles de kilómetros
con ella deslizándose a su lado
sin esfuerzo y sin ruido. Nada roto.
Nada flojo. Ningún hilacho suelto.
Y en muchas ocasiones, hastiado de aeropuertos,
cansado ya del viaje y del terror
rutinario de todos los despegues,
ha pensado en Attila
revisando los huecos donde hoy guarda sus libros
y la ropa interior.
Ha pensado en Attila
inspeccionando el cierre y cada rueda,
y lo ha invocado siempre cuando al fin
ha sentido el contacto con la pista,
y le ha dado las gracias en silencio
por cuidarle a su modo en la distancia.

©Ben Clark 2017
---

DEUDA IMPAGADA


Olvidaré mañana retirar la cortina
que separa la noche de las luces del alba;
no cerraré los grifos, ni apagaré los fuegos,
ni regaré la hiedra; ni guardaré la casa…

Me marcharé despacio sin aplazar el tiempo,
sin ruido que despierte luces de madrugada,
antes de que las horas alboroten el pulso
de los rendidos sueños que arrebujan las sábanas.

Dejaré la prudencia junto a la cortesía
colgados en la percha, cerca de la ventana,
donde la hipocresía de mis vicios ocultos
disputen la memoria con mis virtudes vanas.

Deslizaré mi sombra desde cualquier postigo
hacia el punto brillante de esa estrella celada
que vigila la ruta del helado infinito,
del olvido, del sueño, de las perdidas almas.

El embozo plegado de mi sábana limpia
guardará los temblores de mi noche callada,
y la huella desnuda de una lágrima libre
rodará sin premura, sin temor, sosegada.

…y en el pliego desnudo (con la ciega torpeza
de mi trazo inseguro con el que porfiaba
escribir el pasado y soñar el futuro),
quedará suspendida toda deuda impagada…


De “espejos rotos” 2005

martes, 21 de marzo de 2017

El espantapájaros


En La Raja de La Pedriza, volando...
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cuando el anuncio
utiliza un poema
lo cosifica

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EL ESPANTAPÁJAROS

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.


©Oliverio Girondo
---

NADA

Dedicación, esfuerzo; el tiempo como nada
y el tiempo como todo; tiempo como medida
de las frivolidades que trazan los minutos
en la dentada rueda menguante de la vida.

Vivir fuera del tiempo. Abrir una ventana
de luces y reflejos; la puerta de salida;
romper con los relojes que rigen el espectro
de cada encrucijada; de cada despedida.

Abandonarse al viento del norte. Diluirse
una mañana triste, o una tarde perdida,
sin decir nada a nadie para no despertarlo.
Y, a punto de ser polvo, cristalizar la huída.

De “espejos rotos” 2005

martes, 14 de marzo de 2017

EL MUNDO QUE YO NO VIVA


travesía
---
uno tras otro
los pasos van haciendo
leve el camino


---
EL MUNDO QUE YO NO VIVA


El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.


©Agustín García Calvo
---

LA CASA
(la casa de la Merced)

Si tu patio vacío de pronto se llenara
con la galantería del jazmín. Si la rosa
inundara de aroma cada rincón. Si el día
en tus brazos se abriera como una mariposa.

Si tu sala desnuda se vistiera de pronto
del halo refrescante de aquella rumorosa
presencia que llenaba cada sutil momento
con su mirada limpia, sencilla, cautelosa…

Si la sombra tranquila de tus horas más tibias
atemperara en sueños la prisa. Si la prosa
de vaguedades hecha rompiera su misterio…,
si una palabra tuya nombrara alguna cosa…

Si la brisa nocturna acariciara el aire
que envuelve la nostalgia en la penumbra ociosa.
Si en el ocaso triste de la tranquila tarde
la luna cortejara tu efigie silenciosa…

Si la música dulce que penetra el espacio
se acercara a mi rostro serena, luminosa
como baja el rocío en la noche de plata
salpicando de flores tu mirada celosa.

Si tu risa llenara las cimbras enlucidas
recorriendo los patios furtiva, presurosa,
oculta a la mirada de la hiedra y el mirlo,
y a la llama vehemente de mi sed amorosa…

Si a la sombra de un árbol en la siesta rendido
te inventara mi sueño. Si te hiciera mi diosa
y posado en tu seno olvidara el destino.
Si enredado en el tiempo te sintiera dichosa…

Si la casa de pronto se quedara vacía…
Si de polvo cubierta, callada, rencorosa,
olvidara su tiempo en el tiempo perdida…
…en mi sueño sería siempre la más hermosa.

De “espejos rotos” 2005

martes, 7 de marzo de 2017

¡VETE A LA MIERDA!


La Cuerda Larga desde El Nevero
---

sobre la nieve
la levedad del ser
insoportable

---

ESTE RARO LENGUAJE QUE NOS HABLA

Este raro lenguaje que nos habla
cuando crepita, como los aviones
le dictan a este cielo otros sentidos,
se enciende. En el silencio
la dádiva es mayor. Atenta, la hora
se agacha. Hay que beber.
La sed es una voz que, muy severa,
sacian centelladoras las centésimas.
Seguras de su azar, hoy hay palabras
que saltan las altísimas
amargas diluidas blandas simas
del sol. Contra la furia,
felicidad. Contra el espanto, espejos.
Se está acercando lentamente una
carretera distinta: donde antes
eran barreras, busca ahora las bocas.
A veces hay que arder para entenderse,
otras hay que entender para el incendio.
La llama es en la escucha donde nace.
Si no la tocas
es cuando te quemas.


©Gonzalo Escarpa

---
iVETE A LA MIERDA!



Un mínimo detalle, imperceptible,
cambia el sentido de tu ser: la suerte
que mueve el hilo de tus pensamientos
hacia la vida o la desesperanza,
tira de los ramales caprichosos
sin objeto ni fin, sin decisiones
previamente fijadas.
No sabes qué te pasa; la cabeza
se te desploma de su pedestal,
o te yergues ufano
retador, optimista, turbulento
arrostrando pesares.
Preso de la sutil melancolía
teñida de nostalgia o de deseo
te arrastras por el polvo
de la tristeza más desesperada
ocultando tu vista
a la luz deslumbrante de las flores:
no soportas el peso de la vida.
Te aflige la existencia
tan solo con que quiebren tu derrota
o renueven la ruta que te lleva.
Eres contradictorio hasta contigo:
abominas de ser, de ser tú mismo
en tu mejor cosecha,
y renuncias a todas tus virtudes;
y te relegas a sufrir la sombra
a la que te conduce
tu amarga decepción,:¡vete a la mierda!

De “espejos rotos” 2005

martes, 28 de febrero de 2017

CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN


subida al Nevero (Navafría)
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irrelevante
en la grandiosidad
luego la euforia

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CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN

No hartarse de leer
nunca,
jamás,
tampoco.
No imitar con descaro
la poesía de los otros.
No escribir lo que piensas
que otros quieren que escribas.
No dejarles tus versos
a poetas amigos
mientras estén inéditos.
No criticar a críticos
que puedan serte útiles.
No poner nunca pegas
a poemas nefastos
de los poetas popes.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para abajo.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para arriba.
No presentarse a premios.

No ser, en modo alguno,
de tradiciones necias
que le pongan un marco
a tu poesía.
No escribir en los bares.
No escribir nunca a máquina.
No escribir.
No beber bourbon malo
ni ginebra sin marca conocida.
No serle fiel a nada,
ni a ti mismo.

No escribir con catarro
ni con esa resaca de los lunes.
No hacer uso ridículo
de recursos lingüísticos pedantes.
No hacer poesía angélica
pensando que el lector es gilipollas.

No tomarse las cosas tan en serio
que parezca que va la vida
en ello.
No ser un petulante
ni un estúpido.

No comer con las manos
tostón frito
después de una lectura.
No firmar los poemas
con tu nombre
seguido de la fecha:
es pedante.

No romper nunca nada
pues el pasado es siempre
un referente.
No creerte ese dios
que nunca fuiste
ni serás de seguro

No escribir de la Virgen,
como algunos poetas
que conozco.


©Luis Felipe Comendador

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SUENA TU NOMBRE
(a M. R.)

Suena tu nombre. Te llaman
de otro mundo, de otra esfera;
nada despeja tu sueño
aliñado de asperezas,
y contestas con desgana.
Los resortes de la mesa
gritan luz canalla y verde,
y hasta el gallo se despierta.
Habla tristezas la radio;
la radio relata penas
mientras la ropa se aparta,
la ducha te despereza,
cara y cuchilla discuten
y en la barba se concentran…
Descubres del otro lado
alguien con esas ojeras,
le saludas, te saluda,
inclináis vuestras cabezas,
os laváis la dentadura,
os miráis sin extrañeza,
os volvéis la espalda; luego
lo abandonas tras la puerta…

Pones la calle en su sitio,
que nadie la dejó puesta;
subes al coche, y arrancas
camino de tu verbena
para cubrir con tu sombra
huecos que el alba no llena…

de “espejos rotos” 2005

martes, 21 de febrero de 2017

rayos de fuego


sol de febrero
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rayos de fuego
la hojarasca recibe
temblor del bosque

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EAU DE NOUS

Cuando te vas por las mañanas
queda en mi cuarto
nuestro perfume común.

El rastro del animal nuevo
que inventamos.
El aire enriquecido
de una jaula sin barrotes
en la que cabalgamos
toda la noche.

Así olería el mundo
el primer día de su vida.

A lava y a flores.
A lluvia fecunda.
Y a tierra caliente.
Muy caliente.

Y ya quisieran chanel y compañía
embotellar la esencia
de todo lo que empieza
cuando tū y yo nos despojamos
de corazas
para nadarnos mutuamente
amnésicos de orillas
y celebrando recordar

que no hacer pie es igual
que no haber tocado fondo.

Me duele ventilar el cuarto.

Siento que con nuestro olor a amor
se va por la ventana lo mejor de mí.

Luego recuerdo
que en cualquier momento
volveremos a mezclar los ingredientes
sin medir las proporciones
como siempre hacemos
y hacemos siempre
un perfume nuevo.

Y sonrío a solas.
y aspiro hondo.
Y ahí sigue.

El aroma que hace llegar las estaciones.


©Carlos SalemDos

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VATICINIO

Echó los dados su soñar despierto
en el damero de la madrugada:
las campanas sonaron
arrebatadas, en barullo torpe
roto el sosiego inane
en donde su mañana se mecía.

Movió la ficha negra
absorto en el color de calcetines,
zapatillas, alfombra…, zarandajas
en la tiniebla agreste,
y avanzó las casillas, tembloroso,
con las manos delante,
confundido el parchís con la gallina ciega.

El borde de la cama, proceloso
escollo de los mares
a la deriva en el confín del cuarto,
rozó su flanco sur por el estrecho
astillas levantando,
y rodaron los dados de sus dedos.

Contó los cuadros con la ficha puesta,
y, en el borde de un aura de bóveda celeste
apagada en oscuros contraluces
del día no llegado,
dio con la crisma firme, enarbolada,
en el canto entreabierto de la puerta…

Hoy no será un buen día, vaticina.


De “espejos rotos” 2005

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Yo

“— Yo soy yo solo, con mi circunstancia”
(una voz susurraba en el desierto);

yo no soy nada: nada me conmueve.
Mi circunstancia menos.
Los cielos alimentan mis espinas.

(— ¿De qué me quejo?)
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martes, 14 de febrero de 2017

desmayarse...


vista desde la cima
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sudor y fango
y al levantar el vuelo
nace la calma

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SONETO

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Lope de Vega
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LA INDOLENCIA


La simplificación de lo difícil.
No llamar a las cosas por su nombre.
Temer la claridad. Ser derrotista
frente a las fichas que la vida mueve.
Forjar con materiales de deshecho
castillos en el aire. Ser pasivo
con el dolor que quema las heridas.
Mirar a contraluz los avatares
negados desde siempre. La memoria
cegarla con la lágrima y el llanto.
Gritar en el vacío de la noche
mudos insultos contra las estrellas.
Denostar lo imposible. Sedentarse
en la simplicidad de la indolencia…

(¡Mira cómo despunta la alborada!)


De “espejos rotos” 2005

martes, 7 de febrero de 2017

NO TE DETENGAS


sumisión
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dentro del baño
el rabillo del ojo
por el espejo
la cortina se mueve
¡qué paranoia!

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NO TE DETENGAS


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

©Walt Whitman (1819-1892)
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MOMENTOS BAJOS


Te veo tan absurdo cuando te crees ser alguien…

Hasta cuando te vas, te magnificas
y brindas enseñanzas de moral:
cruzas la puerta grande con la solemnidad
del prócer que rebosa dignidad.

¿No te das cuenta, iluso,
de tu insignificante poquedad?
No mires por la cima de tu hombro
a quienes te rodean buscando comprensión;
(lo tuyo es una suerte de complejo).

Reprime tus deseos de ser ese
que nunca vas a ser,
y baja de la cresta de la ola
a la tierra caliente, a la tierra de todos,
donde se cuece el pan y lloran las viudas,
y amanecen los surcos retoñando
horizontes de vid y de esperanza,
y cantan sus canciones de eterna primavera
el niño, la pasión y la memoria…

Mírate en el espejo en este amanecer:
deja las vanidades a un lado del camino;
no quieras ser quien quieres con alas tan sutiles;
reposa tus afanes de miras exaltadas
y fíjate en la vida:
se pasa tan despacio que ni adviertes
cuándo tus pies descansan en el suelo.



De “espejos rotos” 2005

martes, 31 de enero de 2017

entre susurros


pintura de Isabel Guerra
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entre susurros
los árboles acunan
eternidades

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“Piazza Sant’Alessandro, 6”

Querida Carmen hoy
no me importa que digan los periódicos
que prosigue la huelga de estudiantes
o que ataca el Viet-Cong
pues ahora
hace muy poco tiempo —tan sólo
unos minutos—
ha empezado a llover. Es importante:
el agua sucia empieza a resbalar
por las paredes: forma
un río en la calle; cae igual que la saliva
de los coches parqueados en aceras
y los toldos se comban por el peso
del agua; y es posible
que dure sólo un rato este chubasco.
Y yo estoy en un bar lleno de gente
y yo estoy en un bar lleno de gente
con humo y mal olor de bocadillos
y bebo mi segundo
gin-tonic de la tarde y me he tragado
dos librium —ya lo ves: llevo la cuenta—
y como te decía
ya no me importan nada las noticias
ni la gente que corre ni la vida
es decir que me importa sólo el agua
que está cayendo siempre con más fuerza
salpicando el cristal junto a mi cara
y pienso en cosas dulces y difíciles
—ser más guapo tener
a una chica bonita y excitada
caminando a mi lado por un feroz pasillo
lleno de puertas altas y de cuadros
de antepasados todos parecidos
que sonríen; y en voces
hondas voces severas; no como estas
que hablan de fútbol y de tonterías
con tono pegajoso y aburrido—
y esto me reconforta: soy capaz
de amar a un elefante y de tener
concomitancias con un gran marica
de prestar mi corbata
de jugar a fantasmas con mi prima;
y me levanto llamo al camarero
—sigue lloviendo ¡oh agua sucia cae
cae por favor!
sobre la horrible piel de Barcelona
no te detengas hasta que me duerma—
y pago los gin-tonic y el tabaco
recojo mis papeles —me doy cuenta
que hago nuevos proyectos imposibles-
y cuando estoy a punto
de salir de una vez de este tristísimo
café de la puñeta ya me olvido
del hombre que yo fui hace poco rato
de su ternura inútil y su frío
de las pastillas que necesito
para decirle adiós al limpiabotas
y salir a la lluvia; en donde ahora
pienso en ti y tus pestañas y tu abrigo
y voy a casa a escribirte enseguida
para que leas esto y me recuerdes
bebas un trago y otra vez me olvides.

©José Agustin Goytisolo
De: “Algo sucede” 1968-1996
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Mi verso


Mi verso es ave alada
en donde yo dibujo
la letra encadenada.

Troquelada en madera,
palabra fijo, viva,
como en la sementera.

Mi verso no es el nicho
donde se desvanece
la distinción o el dicho:

es arca de tesoro;
es un escaparate
de amistad, de decoro

ingenuo y transparente
si unos ojos tranquilos
lo elevan a la mente;

mas pronto se levanta
al son de los timbales
cuando una voz lo canta,

y, si lo selecciona
la voz que lo declama,
a todos emociona…

Lápiz, carbón o tiza,
al final de los días,
mi verso y yo, ceniza.


De “espejos rotos” 2005

martes, 24 de enero de 2017

NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA


río manzanares en La Padriza
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aguas inquietas
para empezar de cero
arrasan todo

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NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA

No sé de dónde nace esta negrura
que vacía de sangre los pulmones
y empuja irremediablemente
a la ceguera y al silencio.

No sé de dónde viene esta corriente
helada en la que flotan
todos los cisnes muertos y los versos.

Por qué florece en mi garganta
un eco de canciones de otro tiempo
envueltas en el vaho de la nostalgia.
El agua ya pasada es la que mueve
las aspas de este corazón
al borde del hastío.

Busco y me asomo a los abismos
donde se pierde la esperanza,
y bebo todo el aire en la caída.
En esa bocanada
engullo las mentiras, las traiciones,
todas las que he sufrido y contaminan
los manantiales que me surcan.

Una música turbia
envuelve las palabras,
renacen los hechizos,
sahumerios encantados por la fiebre
del pensamiento líquido
que hierve en los matraces.

El pensamiento bulle, brota
la demencia. Soy incapaz
de traducir el laberinto
absurdo en que me muevo.
Mis pasos no me llevan
a espacios conocidos,
me alejan de mí mismo, me extravían.
Sé que voy a tardar en encontrarme.

No soy nadie esta noche,
sólo un hombre perdido,
amenazando simetrías,
razones y equilibrios.

No soy nadie, quizá por eso escriba,
por ver si algo de mí
estuviera escondido en las palabras
y pudiera ayudarme a amanecer
y cruzar la frontera del dolor.


©José Viyuela
Escrito en "Lecturas Turia"
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LA HIPOCRESÍA

“Por tabernas de llanto persistimos
bebiendo a trago y sed en la belleza
mientras después de un vaso de tristeza
otra mayor tristeza redimimos.”
(Jesús Tomé, Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1927)


Eternos caminamos
para redescubrir cada mañana
una nueva tristeza en cada paso.

A patadas cruzamos la conciencia
y saciamos la sed en la quimera
del confort, transigiendo el compasivo
vivir de falsedades y de engaños
en los que somos víctimas, verdugos,
encubridores fatuos y cobardes
encorbatados frente a las esquinas
desde donde se atraca con un niño
de pecho, la mirada de suicidio
y la mano huesuda, desalmada
tendida a las alturas denigrantes
de la divisa cómplice y perversa.

Cabalgamos ausencias tenebrosas
sobre alazanes mórbidos, alados,
clavileños que no dejan las nubes
ni despegan sus alas de la tierra
cegada por pañuelos inocentes.

Tropezamos, y al aire se desangran,
sobre granitos, mármoles y viento,
hálitos de placer y desengaño
desde la jungla de nuestra mentira
al tibio sol que alumbra para todos.

Vestimos el desprecio de cordura
y a la miseria cínica llamamos,
amparados en blanco detergente
para enjugar la mugre del semblante
ennegrecido tras cualquiera esquina.

La verdad nos asusta, nos aturden
las tersas desnudeces desnutridas,
imposibilitados para el odio
porque solo miramos a otra parte,
por tabernas de llanto, persistiendo
en beber, trago y sed, en la belleza.


De “espejos rotos” 2005