martes, 22 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



...te vas, pero te quedas para siempre
en cada filigrana de tus libros...

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SÁBADO:

El animal que llora,
ése estuvo en tu alma antes de ser amarillo;
el animal que lame las heridas blancas,
ése está ciego en la misericordia;
el que duerme en la luz y es miserable,
ése agoniza en el relámpago.

La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin descanso,
ésa es tu madre dentro de la ira;
la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,
ésa fue música en tus ojos.

Vértigo en la quietud: en los espejos entran sustancias
corporales y arden palomas. Tú dibujas juicios y tempestades
y lamentos.

Así es la luz de la vejez, así
la aparición de las heridas blancas.


© Antonio Gamoneda

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DESDE LA PENUMBRA

21


Mensaje corto, breve.
Mensaje lento, largo.
Mensaje por encargo.
Mensaje de relieve.

Mensaje porque llueve.
Mensaje sin recargo.
Mensaje de letargo.
Mensaje de la nieve.

Mensaje que te mando.
Mensaje que te llega.
Mensaje que te alumbra

y se oscurece cuando
tu réplica se niega
a entrar en mi penumbra.


©pbaediciones


martes, 15 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




ENTRO, SEÑOR, EN TUS IGLESIAS

Entro, Señor, en tus iglesias... Dime,
si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu Pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime.

Confiésalo, Señor. Solo tus fieles
hoy soy esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados...
Y no te encuentran por ninguna parte.


(De Roma, peligro para caminantes)

© Rafael Alberti

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DESDE LA PENUMBRA

20


Sutiles vaguedades al abrigo
de la playa vacía,
como veleros en la madrugada,
evocan maniobra de cruzada.

El mar besa la duna.

Una senda de fuego por el páramo tibio,
para explorar el eco de las vacilaciones,
edifica tu dedo corazón

y, enredado en la fronda,
sucumbe a la pasión sellada de silencio.


©pbaediciones


martes, 8 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA



SERÁS LUZ
sobre los escombros
de lo que un día fue brasa
y cuerpo amado.
El hilo pulcro del ajuar,
la hogaza sobre la mesa,
las voces por los cerros,
la escarcha primera
que anuncie el frío.
Y antes del derrumbe,
la flor en la espadaña.

De La pureza de la tierra

© Felipe Sérvulo

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DESDE LA PENUMBRA

19


Cariño
profesa.
Le besa
lampiño.

El niño
expresa
princesa
con guiño.

Le mima
y estima
su mama.

Juguete.
Chupete.
Y acama.



©pbaediciones


martes, 1 de abril de 2014

DESDE LA PENUMBRA




NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


©Mario Benedetti
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DESDE LA PENUMBRA

18


Vino de madrugada,
su lamento sentido y apremiante;
sudores en la almohada;
el alma vacilante,
y en la penumbra un cuerpo palpitante.

Sus manos se cernían
en puños defensivos contra el viento.
Sus pulmones gemían.
Acurrucó su acento
y en mi pecho calmó su desaliento.

©pbaediciones


martes, 25 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




MENSAJE


Dice la dama que fue,
que ya no es, que un barrunte
de nieve en su pelo ve...
—Decid a la dama que
su tarde a mi tarde junte.

Decidla que hay un edén
en los besos otoñales
sobre la nuca o la sien.
Decidla que huelen bien
en septiembre los rosales.

Que si el ardor que empleé
en requerirla de amor
excesivo acaso fue,
yo le aterciopelaré
en adelante ese ardor.

Que haré blancura mi afán,
y, por obviarla sonrojos,
nuestras manos se unirán
sin fiebre, y se encontrarán
pensativos nuestros ojos.

Que nos embelesará
un afecto grave y hondo.
Que mi frente ansiosa está
de posarse un poco ya
sobre su seno redondo.

Que aún germina el verdor
en nuestra alma, de un retoño
tardío, quizá el mejor.
Que hay todavía fulgor
en las tardes de mi otoño.

Que mi soledad reclama
la suya. Que somos dos
hielos que han menester llama...
Decid todo esto a la dama
¡oh dueña!, y que os guarde Dios.

©Amado Nervo
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DESDE LA PENUMBRA

17

…quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega


Dejarse abandonar. Sentir la mano.
Cerrar los ojos. Espiar sonidos.
Bucear sin complejos, inhibidos
el temor al castigo y al arcano.

Considerar sagrado lo profano.
Advertir que responden los sentidos.
En la penumbra retozar dormidos.
Ingrávidos flotar, como vilano.

Desconectar el chip de la cocina.
Ignorar al vecino y la vecina.
Dejar que la ceniza cubra el suelo.

Apagar el programa de lavado.
No recordar que es día de mercado…,
y renacer después del desconsuelo.


©pbaediciones


martes, 18 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA


UN DÍA EN LA VIDA DEL CONDE
SABINO CELAZQUE


No está mal esa manera
de consumir la vida:
No levantarse nunca de la cama
con algún músculo dormido.
El cafetito dentro con tostadas
mientras comenta las noticias
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Bata de raso sobre el cuerpo
y qué alivio la primera micción.
Una ojeada a la calle aspirando
el humo del cigarro
-dos volutas al gato
y tres a la vecina-. Saludo
a las tortugas perezosas
-todo un símbolo-.
Regar las plantas suavemente
dulcemente lentamente halagarlas
y empezar a pensar en los placeres
de tres cañas de vino.
Con los colegas de la barra
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Comer ligero para no llegar
tarde a la partida de mus
-qué gozo el farol de estas mentiras-.
La metafísica de la merienda
luego viene detrás del buen jamón
y del buen queso. Paseíto de ocio
por el parque algarábico.
A ratitos dejarse seducir
por las niñas más monas
y buscarlas más tarde
en las putas burguesas mercenarias.
Volver silbando a casa. ¡Cuidado
sortear bien las cacas de los perros!
En el sillón arrellanarse
con un vídeo de tetas y de culos
y esperar a Morfeo un autodefinido
que se acabe la luz y hasta mañana.

©Ezequías Blanco
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DESDE LA PENUMBRA

16


Una sombra de tul y de palabras
pincela tu figura. La luna con sus trazos
en tu cobrizo torso se derrama.

La quietud de la noche esboza quebradizos
altorrelieves entre los estigmas
de la ropa que no viste tu piel.

Dialogamos. Tú dices Y, en el mutismo, yo
te voy hablando de mis vagas inquietudes
veladas de callados secretos, de cautelas

absurdas. Tú preguntas. Yo respondo lo mismo
que otras veces, que sí, pero que bueno; pero…,
bajo el rayo de sombra, en el silencio reina

el silencio elocuente
de tu respiración acompasada.


©pbaediciones


martes, 11 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA



EL DESCENDIMIENTO

Desgarrarse del hijo.
Desprenderse de la carne.
Trazar una línea imperceptible desde el centro a la luz
y ver cómo la luz parte en dos tus esperanzas,
demuestra cómo el mundo se nutre de lo ajeno.
Así la muerte y sus gestos oscuros.
Así los brazos en cruz
como una interrogación sobre el vacío.
Así la cama desierta
y el ruido de la sangre golpeando las ventanas.
Así las sombras.

Eso fue una mañana
y ya no hubo otros marzos que llevarse a la boca.
El tiempo se detuvo para siempre en el mantel a cuadros
y ella supo, a partir de ese día, del dolor y sus costumbres,
de la lágrima vertida,
de la punzada de vidrio en el centro del pecho,
del grito que se extiende como un bálsamo,
de las grietas del alma,
de la herida.

©Elsa López
Madrid 11 de marzo de 2004

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DESDE LA PENUMBRA

15


Cuando vine ya estabas en la cómplice
nebulosa del lecho, y la ropa
tirada en un rincón, adormecida
en esa dejadez del abandono.

Una lánguida mano descendía,
a contraluz de sábana alcahueta,
rozando con los dedos el silencio
que ni mis leves pasos perturbaron.

Pausadamente despojé mi cuerpo.
Puse las vestiduras
en el azul de la descalzadora,

tus cosas y mis cosas, esos trapos
con los que disfrazamos la tristeza.
Entonces advertí que me mirabas.


©pbaediciones


martes, 4 de marzo de 2014

DESDE LA PENUMBRA




UN DÍA EN LA VIDA DEL CONDE
SABINO CELAZQUE


No está mal esa manera
de consumir la vida:
No levantarse nunca de la cama
con algún músculo dormido.
El cafetito dentro con tostadas
mientras comenta las noticias
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Bata de raso sobre el cuerpo
y qué alivio la primera micción.
Una ojeada a la calle aspirando
el humo del cigarro
-dos volutas al gato
y tres a la vecina-. Saludo
a las tortugas perezosas
-todo un símbolo-.
Regar las plantas suavemente
dulcemente lentamente halagarlas
y empezar a pensar en los placeres
de tres cañas de vino.
Con los colegas de la barra
irónico indignado -ma non troppo-
solidario estupefacto alegre...
Comer ligero para no llegar
tarde a la partida de mus
-qué gozo el farol de estas mentiras-.
La metafísica de la merienda
luego viene detrás del buen jamón
y del buen queso. Paseíto de ocio
por el parque algarábico.
A ratitos dejarse seducir
por las niñas más monas
y buscarlas más tarde
en las putas burguesas mercenarias.
Volver silbando a casa. ¡Cuidado
sortear bien las cacas de los perros!
En el sillón arrellanarse
con un vídeo de tetas y de culos
y esperar a Morfeo un autodefinido
que se acabe la luz y hasta mañana.


©Ezequías Blanco

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DESDE LA PENUMBRA

14


Rastreo la tibieza de tu nido
como mirlo que lanza su poema,
preludio de alborada.

Mi grito de silencio te corteja
desesperadamente inaccesible,
porque tus ojos callan,

y pesa más el canto del abismo
que la tenacidad
cuando porfía temeraria.

Desdeñas la promesa,
y en la sombra dilatas el sendero
entre mis desazones y tu espalda.


©pbaediciones

martes, 25 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



MENTIRA

Miente el demonio en la soledad
mientras se escarba el oído con palo santo
y mientes tú y mienten las rocas que le sustentan,
y ese barco que espera llegar a puerto un día.
Mienten como sastres el soberano y el Papa,
el hotelero y el mozo de sliping.

Pero hay días de suprema mentira,
en que los puentes guiñan y el soborno sonríe,
tiemblan las calles de risa satánica
y se ve que todos los ojos humanos quisieran diez párpados.
Hay días de búho salmantino,
en que la mentira lleva cola de emperatriz,
en que las nodrizas se ordeñan cerveza
y los filósofos descubren el rubor.

Días de cieno amasado con gloria, mantequilla y cemento.
Días, en fin, en que dormir es tan difícil como calcular,
Y que los cálculos resultan fox-trotes de negros.
Días inversos, en que congela el viento sur.
Días de un amarillo como ni el Asia conoce,
días en que las insignias de los jerarcas
se salen al bar en busca de whisky
con ánimo de no regresar al estuche.
Días, en fin, de suprema verdad.
Porque la mentira es el sustento de la existencia.


©José Moreno Villa, 1936
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DESDE LA PENUMBRA

13

hay una luz penumbra la ventana
promete discreción es otro mundo
oculto a las miradas nadie sabe
nada de ti de mí nadie sospecha
has cerrado la puerta tapizaste
baldosas con mis prendas acaricio
tu espalda con mis uñas lumbre y hielo
tu piel junto a mi piel bailan un tango
el tiempo se detiene ignoramos
los números de luz ve más despacio
descúbreme otra vez deja que mire
una vez más repítelo al oído
yo ya no soy ni tú ya nada existe
tan solo la penumbra


©pbaediciones


miércoles, 19 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


popocatépetl

LA HORA DEL PASEO

Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.
Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
del dolor y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.
Aquí solo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz, muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.

©Ben Clark
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COMUNICADO

"queridas, queridos:
llevo unos días fuera de esta esfera social, y de las otras. ahora, por fin, os cuento.

hace algunas semanas me ofrecieron un puesto de trabajo en la ciudad de puebla, en méxico. unos días después lo acepté. y otros días más tarde viajé a la cuatro veces heroica ciudad de puebla de zaragoza, a la que llegué el pasado jueves 13 de febrero y desde la que os escribo.
me trae de nuevo a la latinoamérica impetuosa el cargo de coordinador de promoción cultural, dependiente de la subdirección de desarrollo artístico y cultural, dentro del instituto municipal de arte y cultura de puebla (http://www.todopuebla.com/directorio/imacp; la página oficial está ahora mismo en obras).

llevo sólo tres días aquí, adaptándome al cambio absoluto y aprendiendo a ser un neoemigrante.

es muy difícil abandonar tu país. el físico y el geoemocional, que está formado por todos esos a los que amamos por uno u otro motivo.
pero méxico es un motor que siempre está en funcionamiento, y últimamente españa, creo, se ha vuelto estática, pausada.

sería demasiado sencillo, sin embargo, escudarme en la situación nacional para explicar mi viaje.
asumiré mi responsabilidad. creo que yo también estaba empezando a caminar despacio. a dudar. a temer.
tal vez ésa sea la clave: que en españa nos están consiguiendo volver temerosos.

tememos no tener. no entender. tememos que tras una fugaz indignación todo vuelva a su sitio. tememos una degradación del otro, y de uno mismo, que llegue a ser irrevocable.
tememos la quietud y el enfriamiento de la voluntad.

y cuando estaba empezando a dudar de mi propia composición de lugar, llegó la oferta de trabajo en méxico.
podría haber seguido haciendo lo que sé. podría haber seguido escribiendo, leyendo, tratando de desarrollar proyectos de gestión cultural no convencional que lograran revitalizar el espacio que habito.
pero prefiero hacer lo que no sé. decir lo que no sé decir, como recomendaba ory.

dejo españa porque es una oportunidad para enfrentar el miedo y dejar de temer. para ser más. para seguir creyendo en mí, al fin y al cabo.
lo hago apoyado por vosotros, a los que tengo tanto que agradecer, y acompañado por rv, que es para mí, entre otras muchas cosas, un sinónimo de futuro y un ejemplo absoluto de valentía.
no viajo por amor. viajo hacia el amor.

firmo un contrato de cuatro años y ocho meses de duración.
espero que mi fe y mi valor se extiendan mucho más allá.
espero no temer.
lo espero todo.
desde méxico, amigos, os acompaño, os necesito, os quiero.
ya os contaré.
un abrazo,
como mi vecino el popocatépetl,
en erupción."



©Gonzalo Escarpa, 17/02/2014
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DESDE LA PENUMBRA

12


En el eco lejano rompimos la rutina.

Por el resquicio lento de la tarde
nacían, incipientes, albores de la noche.

Al sol, que se apagaba, la luna sonreía.

Fue un arrebato mutuo.

El tiempo se detuvo, y en la sombra
lo hicimos como siempre: ¡como nunca!

Luego
volviste a la cocina…


©pbaediciones


martes, 11 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



VECINDAD DE CULTURAS

Es la alianza: este aire
montaraz, con tensión de compañía.

Y saber qué distancia
hay de hombre a hombre, de una vida a otra,
qué planetaria dimensión separa
dos latidos, qué inmensa lejanía
hay entre dos miradas
o de la boca al beso.

¿Para qué tantos planos
sórdidos, de ciudades bien trazadas
junto a ríos, fundadas
en la separación, en el orgullo
roquero?

Jamás casas: barracas,
jamás calles: trincheras,
jamás jornal: soldada.

¿De qué ha servido tanta
plaza fuerte, hondo foso, recia almena,
amurallado cerco?

El temor, la defensa,
el interés y la venganza, el odio,
la soledad: he aquí lo que nos hizo
vivir en vecindad, no en compañía.

Tal es la cruel escena
que nos dejaron por herencia. Entonces,
¿cómo fortificar aquí la vida
si ella es solo alianza?



©Claudio Rodríguez

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DESDE LA PENUMBRA

11


La tarde cae, y en la quietud del parque,
fundida en el aliento del ayer,
permanece olvidada la quimera
que creía vivir sin nunca ser.

Dispersan, del invierno frías ráfagas,
vestigios de un incierto amanecer
bajo el árbol, deshecho en aserrín.
Qué fácil era entonces prometer…


©pbaediciones

martes, 4 de febrero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


Félix Grande

EL INFIERNO

El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu miel.

¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.

Rara la mesa está: La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena.
Se acabó todo aquel milagro alimenticio

tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio.


©Félix Grande

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DESDE LA PENUMBRA

10


Ayer te lo pedí. Desatendiste
con esa decidida indiferencia
mi súplica. Tenía que probarlo.
Una vez más cobré mi decepción.

Ayer te lo pedí de pensamiento
cuando tú me mirabas. Esas cosas
revolotean entre los cristales
frontera de tus ojos y los míos.

Ayer te lo pedí como otras veces,
y mi poema se rompió en pedazos
antes de que nacieran los intentos

de dar el primer paso en ese baile
de gozo y media luz, en la penumbra
en donde amar se llama fantasía.


©pbaediciones

martes, 28 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


Juan Gelman

ROPERO

Esa ropita tuya que
tiene tu olor y apareció entre mis ropas
silencioso el total tal vez amándose
temblando lejos de los dos
lejos como los dos
al fondo del cajón.

©Juan Gelman

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DESDE LA PENUMBRA

9


Mañana está tan lejos…
(Aletean visillos
por el suspiro quedo de tu ausencia,)
la jornada tan dura…,
(y velo tu desvelo en esta luz confusa.)

Después de todo, mereció la pena
soñar un paraíso
minutos antes de morir el día,
y en el sueño vivirlo como si fuera cierto.
(El paraíso es cierto si se vive,
aunque dure un instante…)

Abandona tu ser en el olvido
de las redes del sueño.
Mira qué lejos queda la alborada.

©pbaediciones


martes, 21 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA


GORRIÓN

No olvido. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio al aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.

©Claudio Rodríguez


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DESDE LA PENUMBRA

8


Ha girado tu cuerpo hacia el océano
fundido en la penumbra.

En el silencio oscuro
noto cómo rastrea temerarios
perfiles imprecisos.

Bajo el azar revuelto de la ropa,
advierto que dibuja,
con pinceladas mudas de la noche,
siluetas escabrosas
en el escorzo de mis horizontes.

Hay un cálido tacto de lenguaje doliente
explorando profundos territorios,
como cuando la sed quema los labios
en busca del oasis,
y la mano bucea bañada en humedades…

¿Tal vez mañana, amor?,
¿tal vez mañana?


©pbaediciones


martes, 14 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



"Que cuando me parezca que he caído,
porque me han derribado,
sólo esté arrodillándome en mi centro.
Que si alguien me golpea muy fuerte
sólo sienta la brisa del pinar, el murmullo
de la fuente serena."

©Antonio Colinas
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DESDE LA PENUMBRA

7

Luce tu disposición con la noche compromiso,
aunque germina la duda de conocer el hechizo
que cerrará tus pestañas en la linde de un suspiro
de cansancio, de nostalgia, o de fervores precisos,
porque cesas tu jornada con el ánimo caído.
Ese desfallecimiento es territorio marchito
por el que voy a mirarte con el respeto debido:
nada te demandaré. Discretamente te brindo
mi buenas noches, mi beso de devoción, no de olvido,
para que sea tu sueño sereno, claro, tranquilo,
antes de darte la espalda sin enfado, sin un guiño
de culpa, de desengaño, ni de reproche. Reprimo
alterar tus intenciones… Pero me tocas, me giro,
roza tu luz en mis ojos, pones en un beso tibio
el fuego de tu candela, y en la noche nos fundimos.

©pbaediciones

martes, 7 de enero de 2014

DESDE LA PENUMBRA



CANCIÓN DEL CORSARIO

En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
solitario y perdido, que yace reposado;
mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.
Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
hay en su centro a modo de fúnebre velón,
pero su luz parece no haber brillado nunca:
ni alumbra ni combate mi negra situación.
¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.
Escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
-la virtud a los muertos no niega ese favor-;
dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
¡la sola recompensa en pago de tu amor!...


©Lord Byron
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DESDE LA PENUMBRA

6


Huimos de las luces por la esquina
de la desierta calle, mientras dudan
los ímpetus del día. La mirada,
por el azar de un vuelo, se refugia
en el comedimiento de tus labios,
brillantes en la sombra. Se columpia
el péndulo de un dedo desvelado,
y en la cadera la tensión inunda
un algo nuevo de sedal y calma.
Entre palabras y silencios luchan
erráticos los cuerpos inocentes
sustrayéndose al eco de la luna,
que busca destruir en cada roce
de mi mano y tu mano la penumbra.


©pbaediciones


martes, 31 de diciembre de 2013

DESDE LA PENUMBRA



VIVIENDO SUEÑOS

Tantos años que pasaron
con mis soledades solo,
y hoy tú duermes a mi lado.

Son los caprichos del sino,
aunque con sus circunloquios
cuánto tiempo no he perdido.

Mas ahora en fin llegaste
de su mano, y aún no creo,
despierto en el sueño, hallarte.

Oscura como la lluvia
es tu existencia, y tus ojos,
aunque dan luz, es oscura.

Pero de mí qué sería
sin ese pretexto tuyo
que acompaña así la vida.

Miro y busco por la tierra:
nada hay en ella que valga
lo que tu sola presencia.

Cuando le parezca a alguno
que entre lo mucho divago,
poco de cariño supo.

Lo raro es que al mismo tiempo
conozco que tú no existes
fuera de mi pensamiento.


©Luis Cernuda
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DESDE LA PENUMBRA

5


Un aroma sutil el aire mueve.

Murmullos en la piel,

y, en el silencio, llena
de melancólicos lamentos
la luz amortiguada del visillo.

En la película
de una sesión de luna de verano,
fabrican los amantes su mentira
un par de sillas más hacia la sombra.

Entran alborotando
ecos de beso y de respiración

pero tu ausencia…


©pbaediciones


martes, 24 de diciembre de 2013

DESDE LA PENUMBRA


pintura de Isabel Guerra

PROPUESTA

Hay que recuperar
el tacto de la fiebre y el color de las noches,
la antigüedad del bronce y el aroma del llanto,
el grito de las águilas y el sabor del silencio,
la timidez del aire.
Hay que recuperar
la humildad de los astros y el sonido del hambre,
los caminos sin fecha y la altivez del junco,
los muertos renacidos y el susurro del puma,
la niebla en los vitrales.
Hay que recuperar
las verdes madrugadas y la sombra del río,
las campanas más tiernas y las manos sin dueño
la semilla del agua y los pasos perdidos,
la danza de las naves.
Hay que hacer lo imposible por descubrir de nuevo
ese torpe milagro, ese absurdo prodigio,
esa hermosa miseria que llamamos la vida,
con todo su caudal de ardiente escalofrío.

©antonio porpetta
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LUZ DE NOVIEMBRE

El sol pone las manos en tus ojos,
mientras las rendijas se hacen
vacías y solitarias.

La luz de noviembre ha roto las caricias.
Más allá de la ventana grita lo oscuro.

Dentro: el calor del puchero,
el ruido de la lavadora,
un lado abierto de la cama


©Antonio Delgado
noviembre/2013

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DESDE LA PENUMBRA

4


El mar, lleno de mar, se deshabita
sobre la roca, y entre burbujeos
vibrantes, encendidos, temerarios,
se adentra en sus secretos.

Arena y horizonte: mar y calma
como cuando te asomas a lo lejos
de tu interior, y entonces nadie sabe
de tus pensamientos.

Pero en la cercanía
cuando tus manos hablan; y tus besos;
y tus ojos cerrados,
¡eres fuego!


©pbaediciones

martes, 17 de diciembre de 2013

DESDE LA PENUMBRA


Pintura de Isabel Guerra

POÉTICA A LA QUE INTENTO A VECES APLICARME

Escribir un poema: marcar la piel del agua.
Suavemente los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -transparencia pura, hondo
fracaso- no ve nada.

©Ángel González
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Veo las sombras de las hojas
posarse sobre las aguas de la fuente

Veo las sombras marchitas
de tus manos sobre las mías

©Antonio Delgado Cantero
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3 Desde la penumbra

Cada instante me acerco a la cita con alma calmada.
Cada día respiro la tenue sonrisa del sol impreciso,
y mi mundo de sombras me llena de luces, de paz, de silencio.
Ven conmigo a mirar la existencia con ojos distintos.

Es en este lugar donde yo saboreo mi tiempo intangible.
Es en este lugar donde yo reflexiono, ideo y decido
sobre el mágico don del objeto que a mí me permite vivir utopías:
desde aquí nada es cierto, ni falso, ni existe, ni labra el olvido.

Desde aquí la verdad es un ente difuso, sin bordes, sin forma, sin marca.
Desde aquí los deseos son halos que giran en torno a la fuerza del sino,
y los sueños son sueños que vienen y van como el mar cuando besa la playa.
Desde aquí mi verdad, tu verdad, son las únicas cosas que tienen sentido.

Ven, que voy a enseñarte a observar la existencia con otra mirada
desde la penumbra, conmigo, contigo.


©pbaediciones

martes, 10 de diciembre de 2013

DESDE LA PENUMBRA



LA PIEDAD DEL TIEMPO

¿En qué oscuro rincón del tiempo que ya ha muerto
viven aún,
ardiendo, aquellos muslos?

Le dan luz todavía
a estos ojos tan viejos y engañados,
que ahora vuelven a ser el milagro que fueron:
deseo de una carne, y la alegría
de lo que no se niega.

La vida es el naufragio de una obstinada imagen
que ya nunca sabremos si existió,
pues sólo pertenece a un lugar extinguido.

Francisco Brines
"La última costa" 1995

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DESDE LA PENUMBRA

2


Desde lejos te miro, y dialogan,
allí donde se cruzan,
tu mirada y mis ojos.

Retozan las promesas
bajo la rama donde se columpian
traviesos gorriones.

Te acercas a la esquina,
y en un escorzo danzan en la acera
las luces de los árboles.

Se funden en un mutis
tu aroma y un silencio evanescente
cuando el recodo dobla tu silueta.

Ya no estás, y en la sombra
te miro desde lejos.


©pbaediciones

martes, 3 de diciembre de 2013

desde la penumbra

LUZ DE TARDE


Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden volver a encontrarme.

Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres
la apariencia tranquila del aire,
esas olas que mojan mis pies de crujiente hermosura,
el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde,
ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos,
cuando ya no esperaba que un beso de amor las rozase…

Me da pena mirar esas cosas, querer esas cosas, guardar esas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como ésta que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver a soñarse.

José Hierro

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pintura de isabel guerra

DESDE LA PENUMBRA


1


El mar, la luz, la música. La herida
de las primeras lágrimas, tosigo
de añorar el amparo del abrigo
contra la previsión de la venida.

Conocer, aprender. Amanecida
de ser. El paso; el pie; mirar. Amigo
de juego y confianza, y enemigo
de forma, de contraste. Y otra vida…

Evocar primavera ya distante
en la reminiscencia del fracaso.
Ajardinar infancia todavía,

y cuando el sol se bañe en el ocaso
y quiebren las miserias el semblante,
tu mano en la penumbra de la mía.

©pbaediciones

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Está disponible el poemario ROPA TENDIDA. Si mi lector, o quien lo conozca, quiere tenerlo limpio de adherencias, puedo facilitárselo en pdf, personalizado, preparado para disfrutarlo o padecerlo en artilugios electrónicos.

Gracias a Iván, a Miriam, a Josema, a Juan, a Nerea, a Ainoa, a Estrella..., y a los demás por su generosidad.


martes, 26 de noviembre de 2013

ROPA TENDIDA

DESEO

"Por el campo tranquilo de septiembre,
del álamo amarillo alguna hoja,
como una estrella rota,
girando al suelo viene.

Si así el alma inconsciente,
Señor de las estrellas y las hojas,
fuese, encendida sombra,
de la vida y la muerte."

Luis Cernuda

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Isabel Guerra

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

40 ROPA TENDIDA


Habla. Cuenta sus cosas. Y yo asiento.

Mis dedos titubean. Organizan
con los ojos el alma de la historia
de cada verso que se va fraguando.

Navego por la senda del antojo
que dicta la tenaz interferencia:
avanza, crece, se completa, quiero
indagar en su entraña, pero ya
no sigo aquí.
La sinfonía fluye
como el regato que sortea metas:
un mar donde las olas más lejanas
palpitan en la fronda de los árboles
y alertan la quietud de los halcones…

Agua. Rumor. Arena…

Dudo, termino, deposito, guardo,
y, sin quedar conforme, lo elimino
a la espera de un nuevo amanecer.

Entonces yo reprimo
la temida pregunta: ¿qué decías?

Pero ya se ha hecho tarde…


©pbaediciones

NE: Con el poema nº 40 finaliza el poemario ROPA TENDIDA. Si mi lector quiere tenerlo limpio de adherencias, puedo facilitárselo en pdf, personalizado, preparado para disfrutarlo o padecerlo en artilugios electrónicos.

martes, 19 de noviembre de 2013

ropa tendida


"Cualquiera que al día de hoy se sienta o se presienta inteligente, ha de saber que su sola existencia es un alto insulto a los Derechos Humanos. Solo se puede ser tonto integral para quedarse quieto con la que se nos viene encima."

Luis Felipe Comendador, 2009
***


ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

39 ROPA TENDIDA


Un eco de torzal apenas roto.
La leve sensación de una certeza.
El muerto resplandor que, del pabilo,
se ve mientras se extingue,
y un soplo le devuelve como brasa
con renovados bríos. El aliento
viste luz de nostalgia: las vecinas
cuchicheando por las escaleras;
el corro familiar, cuando la noche
hervía de consejos y preguntas;
elusivas respuestas sobre nada…
El eco del temblor eran noticias
del pueblo; del camino; del zaguán;
de cada mozo y moza los andares;
de la vida común de cada hermano,
pero era entonces más: era memoria.

Los viejos aún susurran sus temores.
Atan hilvanes con las hebras rotas,
ecos que todavía se revuelven
contra la decadencia de los años,
y, cuando no te ven, conversan
de la cuneta que unas flores cubren…



©pbaediciones

lunes, 11 de noviembre de 2013

ropa tendida


ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

38 ROPA TENDIDA


el frío del otoño se insinúa
en el verano de la plenitud
para fraguar la huella de los sueños

el tiempo es corto todo está medido

una casilla para cada inercia

en el reloj los días

el calendario consumiendo números
y tan cercano cada fin de mes

soportar los rigores de la escarcha
soñando primaveras



©pbaediciones

martes, 5 de noviembre de 2013


Vermeer: La muchacha del collar de perlas

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

37 ROPA TENDIDA


la sombra tu presencia
amanecer del cuarto
tocan el suelo
esos pies descalzos
por evitar el ruido
colocas el cacharro
preparas el café
pones baja la radio
miras nacer el día
entre sorbos del vaso
recompones el pelo
con tu gesto gastado
ordenas la cocina
vas al baño
colocas el cojín
trasteas picas ajos
remueves la sartén
te limpias en un trapo
y miras el reloj…, pero no es hora
de despertarlos
porque hace tiempo que se hicieron grandes
y del nido volaron



©pbaediciones

martes, 29 de octubre de 2013

Ropa tendida



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- ...es como regresar...

36 ROPA TENDIDA


“Subieron las alubias, el tocino,
los garbanzos, el pan: una telera
ha puesto en la picota la bandera.
!Cómo vadearemos el destino¡

Cuidado con la gente. Y el vecino.
Ayer crucé con él en la escalera.
No puedo más, ¿qué lance nos espera…?
Olvida el pensamiento peregrino.

Calla que no nos oigan. Dilo luego
cuando solos estemos en el juego.
Esta existencia ¿cuándo será vida?”

Qué tiempos tan sencillos, tan extraños,
de peso en la conciencia, de los años
del ¡cállate!, pues hay ropa tendida.



©pbaediciones

martes, 22 de octubre de 2013

ropa tendida



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

35 ROPA TENDIDA


Un ventarrón del norte
ha sugerido duplicar las pinzas.

Con las manos heladas
vas escogiéndolas y sujetándolas.

Banderas en un mástil, la colada
declama su discurso: huyen y no se van
anclada cada prenda en la rutina.
Tal vez intentan maridarse al viento.

Con el frío de agosto sobre el alma
elevarte quisieras
buscando más allá del horizonte;
pero, también distante, permaneces.

Será por algo más que la costumbre.



©pbaediciones

martes, 15 de octubre de 2013



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

34 ROPA TENDIDA


Nada es indiferente. Cada paso
es la repetición del mismo hecho,
y el cobertor sobre la decadencia
no solucionará la podredumbre.

El nudo en la garganta
crece al atardecer de la derrota,
y oprime hasta el ahogo
cuando los años hurgan en la herida.

Ir a la cama sin hacer promesas
de un olvido imposible.

Lavar luego las sábanas. Tenderlas,
y que la luz se lleve las manchas de memoria.



©pbaediciones

martes, 8 de octubre de 2013

ropa tendida, nº 33

gotas de libertad

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

33 ROPA TENDIDA


Todo está negro… Brillan los neones,
sol falso en las entrañas de la sala.

La hora se ha parado.
La sombra se ha cebado en la ventana.

En el sosiego lúgubre
retumban por el suelo unas pisadas.

Los cuerpos en letargo se contraen,
se yerguen con recelo. Se levantan
las miradas perdidas en el linóleo gris,
hasta que pasan
dejando atrás crecido en el silencio
voces que se derraman.

Mientras se aleja el ruido del tormento
en esta noche trágica,
pugna por aflorar y deshacerse
el nudo de una lágrima.

Todo es ropa tendida.
Todos callan.



©pbaediciones

lunes, 30 de septiembre de 2013

ropa tendida


(Pintura de Isabel Guerra)

32 ROPA TENDIDA


Un aura me seduce cuando los labios tejen
la mueca que pretende silencios en mi boca,
por algo tan trivial que sólo sobrevive
del íntimo momento celoso del ayer.

Vino, duda, deseo; la llama de dos velas;
vacilación, engaño al borde de la sima;
palabras; la certeza del perfeccionamiento,
y al fin la fronda cruzo salvando cenagales.

Casi sin enterarse, alimenté las brasas
de clandestinas luces hasta rayar el día.
La noche de violetas, las velas aromáticas,

afloran la sonrisa inesperada y breve
cuando la prenda tomo para ponerla al sol
con su duda, su vino, sus velas y sus besos.



©pbaediciones