martes, 25 de abril de 2017

dejarse ir


el buitre negro

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en el azul
mecido por la brisa
dejarse ir

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LOS PRIMEROS CRISTALES


unos peldaños corriendo tras mis pies
me duelen los zapatos
de charol
y la costumbre
de aplastar mi nariz en tu cristal.
Escuchar la nocturna rutina de cenar
vivir dentro del aro que me abraza
lanzar al cielo el diábolo y lograr
que patine en mis brazos.
No querer que la noche me sorprenda
y sin embargo
amar el artilugio nocturno
de los programas de la radio.
¿No se levanta la niña?
No, le toca tomar el calcio.
Cómo huele a pepino y caramelo en el verano de tu rostro.


©María Torvisco
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LA NOCHE DE SAN JUAN





Nacidos de la nada en una tarde cálida
barajaron la sombra y la quimera,
y quemaron tristeza, y apagaron nostalgia;
llamaron a la magia y ahogaron los temores
en pócimas de miel y de hechicera.

Desvanecieron en el abandono
sus lazos invisibles sellados con un beso;
cayeron de una sima en otra sima;
rompieron la distancia del secreto
entrando sin entrar en el misterio…

Ignoraron el tiempo reprimiendo deseos
apurados en copas de alabastro,
y, en el límite puestos, navegaron mareas
con el rumbo perdido y las velas trizadas,
empapados de fuego (una boca en la boca),
resumidos en uno.
Y a la nada volvieron.

De “espejos rotos”, 2005

martes, 18 de abril de 2017

Llovizna


como pez en el agua

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el sol de abril
duda con la sorpresa
de la tormenta

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Llovizna


Entre los escasos árboles del parque
la llovizna
no cesa…

Dos estudiantes de secundaria
de camisolas oscuras
fuman a escondidas.
Taciturnos y desolados.
Silenciosos.
Como si fueran a retarse a duelo.

Una llovizna
sin cesar está cayendo sobre el parque,
pero el follaje aún sigue seco.


©Alexander Shurbanov
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…el vuelo de una falda mariposa



Eres contradicción.

Te pasas media vida proyectando
y la otra media en un triste lamento
por tus lucubraciones.

Buscas seguridad en tu actitud,
firmeza en tus verdades,
eficacia en el logro de tus actos,
la gratificación por tus virtudes…

Juegas
con el escepticismo y el engaño;
peleas en la guerra y el amor;
navegas la esperanza
sobre la mar crisol de los ensueños
ilusorios de anhelos y ambiciones.

Y te asaltan temores.
Y las dudas
atenazan amargas soledades
de vacíos de tul deshilachado.

Ocultas tu dolor con arrogancia
bajo la sumisión desesperada
mascando rebeldías:
sobresalir se mezcla con deseos
de pasar de puntillas por la vida…

Te consideras dueño de tu espacio,
pero eludes colmar tus compromisos.

Defiendes tu noción de lo que sea:
criticas eso que se pone a tiro
arrimando la luz a tu deseo;
niegas la sal y el pan a los mortales,
ignorantes perdidos,
mientras te regodeas en tu nube…

Pero al fin de la ruta,
cuando nada señala tu sendero,
acechas el espejo una mañana
y ves del otro lado
al extraño que mira tu fracaso.

Y sientes la traición de las ausencias.

Y el peso del desahucio de tu mundo.

Contarás ya muy poco - como ayer -
pero van a pedirte tu silencio:
tu voto, tus temores, tu camino
apagado a poquito.
Que te olvides
de las rancias batallas de tus guerras,
presencia en el desván de tus haberes…

Pura contradicción. No te resignas
y sigues opinando. Solicitas
el arrojo del sol de cada día;
el renacer del mundo en tu ventana;
el vuelo de una falda mariposa…

(Tal vez eso es la vida).


De “espejos rotos”, 2005

martes, 11 de abril de 2017

el árbol


árbol surgiendo de una roca
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el árbol de Pepe Hierro
hijo de un brote de Silos
que con sus manos sembrara
ya no apunta al infinito…

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VIVÍAMOS FELICES


Vivíamos felices
con un porro en la mano
y de cerveza hasta las trancas.

Vivíamos felices
decía un punk not dead
después de consumir
que Cuba es libre
y que dios salve a la reina.

Maneras de vivir
decía un heavypollas
con una sobredosis de OB/DC
y una guitarra eléctrica.

Todo el mundo es feliz
entre polvos pica pica
decía un hombre G
con un polo Lacaste
siempre atento a posar como modelo.

Vivíamos felices
mientras caía el muro de Berlín,
en la franja de Gaza
bombardeaban hospitales,
y en la guerra de Irak
condenaban a la ONU
a un total fracaso.

Vivíamos felices
y no se nos caía la cara de vergüenza
mientras en el tercer mundo
un niño fallecía
cada tres segundos y medio.


©José Antonio García
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HUMO
(un alto en el aula, (antiguo) Centro de Poesía José Hierro)




El humo llena la noche;
la noche de luna blanca.
No titilan las estrellas
entre rejas de ferralla.
Escalones, escaleras
bajo la luna gallarda,
vestidas de blanco y humo
tras la cancela cerrada,
se ocultan de blanco luna
entre velos y guirnaldas,
humareda cenicienta
de polvo, cansancio y lágrimas,
habitantes en la noche,
la noche de luna blanca.

Susurros, palabras breves
en corrillos se sustancian,
correveidile secreto
de vapores. La nostalgia
rescatada de la noche
oscura, lúgubre, pálida,
tímidamente reluce
cerca de la balaustrada,
mientras la sala se purga
del eco de las palabras,
esas palabras que migran
junto a la reja ventana
donde nadan las estrellas
en humo de luna blanca.

Quién suspira por un verso;
cuál un poema declama
a la sombra de la luna
y al amor de la esperanza
de ser, de sentir que saben,
de recibir alabanzas
confundidas con la bruma
y el fragor de una batalla,
declamada entre volutas
de humaredas negras, blancas,
reclamando cortesías…
hasta el toque de campana
que diluye los vocablos
y al humo lo deshilacha.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 4 de abril de 2017

tantas cosas te dije


diente de león

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tantas cosas te dije
que ya no sé las cosas que te dije
ni algunas..., que no sé si te las dije

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A LA MISTERIOSA (1926)


Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.
Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.
Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.
Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.

©Robert Desnos (1900-1945)
(Versión de Francisco de la Huerta)
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EL SECRETO


Como tesoro guardo mi secreto,
ese del que jamás daré recado
ni al amigo más fiel y confiado,
ni al ser que más adoro y más respeto.

Debo callar. No debo ser concreto
sobre la nadería del candado
que vela mi secreto resguardado
de la curiosidad del indiscreto.

La caja donde guardo mi tesoro
no es fuerte: sus paredes son endebles
como las cajas de la mayoría;

por eso yo la olvido, yo la ignoro,
y así velo sus lazos indelebles
que, rotos, ya secreto no sería.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 28 de marzo de 2017

Hacia el viaje


senda forestal
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hacia el viaje
como muñoz aguirre
pasa la vida

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ATTILA


Terminó la primera juventud
y con su fin llegó el primer regalo
de madurez. No, no fue una corbata
–porque no usa corbata–, ni tampoco
un par de calcetines. Fue una maleta buena.
Una maleta dura
de esas que uno contempla con envidia
acompañando al paso a los pilotos
y a las ejecutivas en El Prat:
hermosa, la maleta
más odiada por los cestos azules
que delatan volúmenes y excesos
en las puertas de embarque.
Ese fue su regalo.
Y al abrirla, admirando los bolsillos
y el forro suave, el cierre con su código
secreto, descubrió
un trozo de papel con un mensaje:
«Inspeccionado por Attila Blesz».
Lleva ya varios miles de kilómetros
con ella deslizándose a su lado
sin esfuerzo y sin ruido. Nada roto.
Nada flojo. Ningún hilacho suelto.
Y en muchas ocasiones, hastiado de aeropuertos,
cansado ya del viaje y del terror
rutinario de todos los despegues,
ha pensado en Attila
revisando los huecos donde hoy guarda sus libros
y la ropa interior.
Ha pensado en Attila
inspeccionando el cierre y cada rueda,
y lo ha invocado siempre cuando al fin
ha sentido el contacto con la pista,
y le ha dado las gracias en silencio
por cuidarle a su modo en la distancia.

©Ben Clark 2017
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DEUDA IMPAGADA


Olvidaré mañana retirar la cortina
que separa la noche de las luces del alba;
no cerraré los grifos, ni apagaré los fuegos,
ni regaré la hiedra; ni guardaré la casa…

Me marcharé despacio sin aplazar el tiempo,
sin ruido que despierte luces de madrugada,
antes de que las horas alboroten el pulso
de los rendidos sueños que arrebujan las sábanas.

Dejaré la prudencia junto a la cortesía
colgados en la percha, cerca de la ventana,
donde la hipocresía de mis vicios ocultos
disputen la memoria con mis virtudes vanas.

Deslizaré mi sombra desde cualquier postigo
hacia el punto brillante de esa estrella celada
que vigila la ruta del helado infinito,
del olvido, del sueño, de las perdidas almas.

El embozo plegado de mi sábana limpia
guardará los temblores de mi noche callada,
y la huella desnuda de una lágrima libre
rodará sin premura, sin temor, sosegada.

…y en el pliego desnudo (con la ciega torpeza
de mi trazo inseguro con el que porfiaba
escribir el pasado y soñar el futuro),
quedará suspendida toda deuda impagada…


De “espejos rotos” 2005

martes, 21 de marzo de 2017

El espantapájaros


En La Raja de La Pedriza, volando...
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cuando el anuncio
utiliza un poema
lo cosifica

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EL ESPANTAPÁJAROS

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.


©Oliverio Girondo
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NADA

Dedicación, esfuerzo; el tiempo como nada
y el tiempo como todo; tiempo como medida
de las frivolidades que trazan los minutos
en la dentada rueda menguante de la vida.

Vivir fuera del tiempo. Abrir una ventana
de luces y reflejos; la puerta de salida;
romper con los relojes que rigen el espectro
de cada encrucijada; de cada despedida.

Abandonarse al viento del norte. Diluirse
una mañana triste, o una tarde perdida,
sin decir nada a nadie para no despertarlo.
Y, a punto de ser polvo, cristalizar la huída.

De “espejos rotos” 2005

martes, 14 de marzo de 2017

EL MUNDO QUE YO NO VIVA


travesía
---
uno tras otro
los pasos van haciendo
leve el camino


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EL MUNDO QUE YO NO VIVA


El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.


©Agustín García Calvo
---

LA CASA
(la casa de la Merced)

Si tu patio vacío de pronto se llenara
con la galantería del jazmín. Si la rosa
inundara de aroma cada rincón. Si el día
en tus brazos se abriera como una mariposa.

Si tu sala desnuda se vistiera de pronto
del halo refrescante de aquella rumorosa
presencia que llenaba cada sutil momento
con su mirada limpia, sencilla, cautelosa…

Si la sombra tranquila de tus horas más tibias
atemperara en sueños la prisa. Si la prosa
de vaguedades hecha rompiera su misterio…,
si una palabra tuya nombrara alguna cosa…

Si la brisa nocturna acariciara el aire
que envuelve la nostalgia en la penumbra ociosa.
Si en el ocaso triste de la tranquila tarde
la luna cortejara tu efigie silenciosa…

Si la música dulce que penetra el espacio
se acercara a mi rostro serena, luminosa
como baja el rocío en la noche de plata
salpicando de flores tu mirada celosa.

Si tu risa llenara las cimbras enlucidas
recorriendo los patios furtiva, presurosa,
oculta a la mirada de la hiedra y el mirlo,
y a la llama vehemente de mi sed amorosa…

Si a la sombra de un árbol en la siesta rendido
te inventara mi sueño. Si te hiciera mi diosa
y posado en tu seno olvidara el destino.
Si enredado en el tiempo te sintiera dichosa…

Si la casa de pronto se quedara vacía…
Si de polvo cubierta, callada, rencorosa,
olvidara su tiempo en el tiempo perdida…
…en mi sueño sería siempre la más hermosa.

De “espejos rotos” 2005

martes, 7 de marzo de 2017

¡VETE A LA MIERDA!


La Cuerda Larga desde El Nevero
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sobre la nieve
la levedad del ser
insoportable

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ESTE RARO LENGUAJE QUE NOS HABLA

Este raro lenguaje que nos habla
cuando crepita, como los aviones
le dictan a este cielo otros sentidos,
se enciende. En el silencio
la dádiva es mayor. Atenta, la hora
se agacha. Hay que beber.
La sed es una voz que, muy severa,
sacian centelladoras las centésimas.
Seguras de su azar, hoy hay palabras
que saltan las altísimas
amargas diluidas blandas simas
del sol. Contra la furia,
felicidad. Contra el espanto, espejos.
Se está acercando lentamente una
carretera distinta: donde antes
eran barreras, busca ahora las bocas.
A veces hay que arder para entenderse,
otras hay que entender para el incendio.
La llama es en la escucha donde nace.
Si no la tocas
es cuando te quemas.


©Gonzalo Escarpa

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iVETE A LA MIERDA!



Un mínimo detalle, imperceptible,
cambia el sentido de tu ser: la suerte
que mueve el hilo de tus pensamientos
hacia la vida o la desesperanza,
tira de los ramales caprichosos
sin objeto ni fin, sin decisiones
previamente fijadas.
No sabes qué te pasa; la cabeza
se te desploma de su pedestal,
o te yergues ufano
retador, optimista, turbulento
arrostrando pesares.
Preso de la sutil melancolía
teñida de nostalgia o de deseo
te arrastras por el polvo
de la tristeza más desesperada
ocultando tu vista
a la luz deslumbrante de las flores:
no soportas el peso de la vida.
Te aflige la existencia
tan solo con que quiebren tu derrota
o renueven la ruta que te lleva.
Eres contradictorio hasta contigo:
abominas de ser, de ser tú mismo
en tu mejor cosecha,
y renuncias a todas tus virtudes;
y te relegas a sufrir la sombra
a la que te conduce
tu amarga decepción,:¡vete a la mierda!

De “espejos rotos” 2005

martes, 28 de febrero de 2017

CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN


subida al Nevero (Navafría)
---

irrelevante
en la grandiosidad
luego la euforia

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CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN

No hartarse de leer
nunca,
jamás,
tampoco.
No imitar con descaro
la poesía de los otros.
No escribir lo que piensas
que otros quieren que escribas.
No dejarles tus versos
a poetas amigos
mientras estén inéditos.
No criticar a críticos
que puedan serte útiles.
No poner nunca pegas
a poemas nefastos
de los poetas popes.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para abajo.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para arriba.
No presentarse a premios.

No ser, en modo alguno,
de tradiciones necias
que le pongan un marco
a tu poesía.
No escribir en los bares.
No escribir nunca a máquina.
No escribir.
No beber bourbon malo
ni ginebra sin marca conocida.
No serle fiel a nada,
ni a ti mismo.

No escribir con catarro
ni con esa resaca de los lunes.
No hacer uso ridículo
de recursos lingüísticos pedantes.
No hacer poesía angélica
pensando que el lector es gilipollas.

No tomarse las cosas tan en serio
que parezca que va la vida
en ello.
No ser un petulante
ni un estúpido.

No comer con las manos
tostón frito
después de una lectura.
No firmar los poemas
con tu nombre
seguido de la fecha:
es pedante.

No romper nunca nada
pues el pasado es siempre
un referente.
No creerte ese dios
que nunca fuiste
ni serás de seguro

No escribir de la Virgen,
como algunos poetas
que conozco.


©Luis Felipe Comendador

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SUENA TU NOMBRE
(a M. R.)

Suena tu nombre. Te llaman
de otro mundo, de otra esfera;
nada despeja tu sueño
aliñado de asperezas,
y contestas con desgana.
Los resortes de la mesa
gritan luz canalla y verde,
y hasta el gallo se despierta.
Habla tristezas la radio;
la radio relata penas
mientras la ropa se aparta,
la ducha te despereza,
cara y cuchilla discuten
y en la barba se concentran…
Descubres del otro lado
alguien con esas ojeras,
le saludas, te saluda,
inclináis vuestras cabezas,
os laváis la dentadura,
os miráis sin extrañeza,
os volvéis la espalda; luego
lo abandonas tras la puerta…

Pones la calle en su sitio,
que nadie la dejó puesta;
subes al coche, y arrancas
camino de tu verbena
para cubrir con tu sombra
huecos que el alba no llena…

de “espejos rotos” 2005

martes, 21 de febrero de 2017

rayos de fuego


sol de febrero
---

rayos de fuego
la hojarasca recibe
temblor del bosque

---
EAU DE NOUS

Cuando te vas por las mañanas
queda en mi cuarto
nuestro perfume común.

El rastro del animal nuevo
que inventamos.
El aire enriquecido
de una jaula sin barrotes
en la que cabalgamos
toda la noche.

Así olería el mundo
el primer día de su vida.

A lava y a flores.
A lluvia fecunda.
Y a tierra caliente.
Muy caliente.

Y ya quisieran chanel y compañía
embotellar la esencia
de todo lo que empieza
cuando tū y yo nos despojamos
de corazas
para nadarnos mutuamente
amnésicos de orillas
y celebrando recordar

que no hacer pie es igual
que no haber tocado fondo.

Me duele ventilar el cuarto.

Siento que con nuestro olor a amor
se va por la ventana lo mejor de mí.

Luego recuerdo
que en cualquier momento
volveremos a mezclar los ingredientes
sin medir las proporciones
como siempre hacemos
y hacemos siempre
un perfume nuevo.

Y sonrío a solas.
y aspiro hondo.
Y ahí sigue.

El aroma que hace llegar las estaciones.


©Carlos SalemDos

---
VATICINIO

Echó los dados su soñar despierto
en el damero de la madrugada:
las campanas sonaron
arrebatadas, en barullo torpe
roto el sosiego inane
en donde su mañana se mecía.

Movió la ficha negra
absorto en el color de calcetines,
zapatillas, alfombra…, zarandajas
en la tiniebla agreste,
y avanzó las casillas, tembloroso,
con las manos delante,
confundido el parchís con la gallina ciega.

El borde de la cama, proceloso
escollo de los mares
a la deriva en el confín del cuarto,
rozó su flanco sur por el estrecho
astillas levantando,
y rodaron los dados de sus dedos.

Contó los cuadros con la ficha puesta,
y, en el borde de un aura de bóveda celeste
apagada en oscuros contraluces
del día no llegado,
dio con la crisma firme, enarbolada,
en el canto entreabierto de la puerta…

Hoy no será un buen día, vaticina.


De “espejos rotos” 2005

---
Yo

“— Yo soy yo solo, con mi circunstancia”
(una voz susurraba en el desierto);

yo no soy nada: nada me conmueve.
Mi circunstancia menos.
Los cielos alimentan mis espinas.

(— ¿De qué me quejo?)
---

martes, 14 de febrero de 2017

desmayarse...


vista desde la cima
---

sudor y fango
y al levantar el vuelo
nace la calma

---
SONETO

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Lope de Vega
---

LA INDOLENCIA


La simplificación de lo difícil.
No llamar a las cosas por su nombre.
Temer la claridad. Ser derrotista
frente a las fichas que la vida mueve.
Forjar con materiales de deshecho
castillos en el aire. Ser pasivo
con el dolor que quema las heridas.
Mirar a contraluz los avatares
negados desde siempre. La memoria
cegarla con la lágrima y el llanto.
Gritar en el vacío de la noche
mudos insultos contra las estrellas.
Denostar lo imposible. Sedentarse
en la simplicidad de la indolencia…

(¡Mira cómo despunta la alborada!)


De “espejos rotos” 2005

martes, 7 de febrero de 2017

NO TE DETENGAS


sumisión
---

dentro del baño
el rabillo del ojo
por el espejo
la cortina se mueve
¡qué paranoia!

---
NO TE DETENGAS


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

©Walt Whitman (1819-1892)
---
MOMENTOS BAJOS


Te veo tan absurdo cuando te crees ser alguien…

Hasta cuando te vas, te magnificas
y brindas enseñanzas de moral:
cruzas la puerta grande con la solemnidad
del prócer que rebosa dignidad.

¿No te das cuenta, iluso,
de tu insignificante poquedad?
No mires por la cima de tu hombro
a quienes te rodean buscando comprensión;
(lo tuyo es una suerte de complejo).

Reprime tus deseos de ser ese
que nunca vas a ser,
y baja de la cresta de la ola
a la tierra caliente, a la tierra de todos,
donde se cuece el pan y lloran las viudas,
y amanecen los surcos retoñando
horizontes de vid y de esperanza,
y cantan sus canciones de eterna primavera
el niño, la pasión y la memoria…

Mírate en el espejo en este amanecer:
deja las vanidades a un lado del camino;
no quieras ser quien quieres con alas tan sutiles;
reposa tus afanes de miras exaltadas
y fíjate en la vida:
se pasa tan despacio que ni adviertes
cuándo tus pies descansan en el suelo.



De “espejos rotos” 2005

martes, 31 de enero de 2017

entre susurros


pintura de Isabel Guerra
---

entre susurros
los árboles acunan
eternidades

---
“Piazza Sant’Alessandro, 6”

Querida Carmen hoy
no me importa que digan los periódicos
que prosigue la huelga de estudiantes
o que ataca el Viet-Cong
pues ahora
hace muy poco tiempo —tan sólo
unos minutos—
ha empezado a llover. Es importante:
el agua sucia empieza a resbalar
por las paredes: forma
un río en la calle; cae igual que la saliva
de los coches parqueados en aceras
y los toldos se comban por el peso
del agua; y es posible
que dure sólo un rato este chubasco.
Y yo estoy en un bar lleno de gente
y yo estoy en un bar lleno de gente
con humo y mal olor de bocadillos
y bebo mi segundo
gin-tonic de la tarde y me he tragado
dos librium —ya lo ves: llevo la cuenta—
y como te decía
ya no me importan nada las noticias
ni la gente que corre ni la vida
es decir que me importa sólo el agua
que está cayendo siempre con más fuerza
salpicando el cristal junto a mi cara
y pienso en cosas dulces y difíciles
—ser más guapo tener
a una chica bonita y excitada
caminando a mi lado por un feroz pasillo
lleno de puertas altas y de cuadros
de antepasados todos parecidos
que sonríen; y en voces
hondas voces severas; no como estas
que hablan de fútbol y de tonterías
con tono pegajoso y aburrido—
y esto me reconforta: soy capaz
de amar a un elefante y de tener
concomitancias con un gran marica
de prestar mi corbata
de jugar a fantasmas con mi prima;
y me levanto llamo al camarero
—sigue lloviendo ¡oh agua sucia cae
cae por favor!
sobre la horrible piel de Barcelona
no te detengas hasta que me duerma—
y pago los gin-tonic y el tabaco
recojo mis papeles —me doy cuenta
que hago nuevos proyectos imposibles-
y cuando estoy a punto
de salir de una vez de este tristísimo
café de la puñeta ya me olvido
del hombre que yo fui hace poco rato
de su ternura inútil y su frío
de las pastillas que necesito
para decirle adiós al limpiabotas
y salir a la lluvia; en donde ahora
pienso en ti y tus pestañas y tu abrigo
y voy a casa a escribirte enseguida
para que leas esto y me recuerdes
bebas un trago y otra vez me olvides.

©José Agustin Goytisolo
De: “Algo sucede” 1968-1996
---

Mi verso


Mi verso es ave alada
en donde yo dibujo
la letra encadenada.

Troquelada en madera,
palabra fijo, viva,
como en la sementera.

Mi verso no es el nicho
donde se desvanece
la distinción o el dicho:

es arca de tesoro;
es un escaparate
de amistad, de decoro

ingenuo y transparente
si unos ojos tranquilos
lo elevan a la mente;

mas pronto se levanta
al son de los timbales
cuando una voz lo canta,

y, si lo selecciona
la voz que lo declama,
a todos emociona…

Lápiz, carbón o tiza,
al final de los días,
mi verso y yo, ceniza.


De “espejos rotos” 2005

martes, 24 de enero de 2017

NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA


río manzanares en La Padriza
---

aguas inquietas
para empezar de cero
arrasan todo

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NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA

No sé de dónde nace esta negrura
que vacía de sangre los pulmones
y empuja irremediablemente
a la ceguera y al silencio.

No sé de dónde viene esta corriente
helada en la que flotan
todos los cisnes muertos y los versos.

Por qué florece en mi garganta
un eco de canciones de otro tiempo
envueltas en el vaho de la nostalgia.
El agua ya pasada es la que mueve
las aspas de este corazón
al borde del hastío.

Busco y me asomo a los abismos
donde se pierde la esperanza,
y bebo todo el aire en la caída.
En esa bocanada
engullo las mentiras, las traiciones,
todas las que he sufrido y contaminan
los manantiales que me surcan.

Una música turbia
envuelve las palabras,
renacen los hechizos,
sahumerios encantados por la fiebre
del pensamiento líquido
que hierve en los matraces.

El pensamiento bulle, brota
la demencia. Soy incapaz
de traducir el laberinto
absurdo en que me muevo.
Mis pasos no me llevan
a espacios conocidos,
me alejan de mí mismo, me extravían.
Sé que voy a tardar en encontrarme.

No soy nadie esta noche,
sólo un hombre perdido,
amenazando simetrías,
razones y equilibrios.

No soy nadie, quizá por eso escriba,
por ver si algo de mí
estuviera escondido en las palabras
y pudiera ayudarme a amanecer
y cruzar la frontera del dolor.


©José Viyuela
Escrito en "Lecturas Turia"
---


LA HIPOCRESÍA

“Por tabernas de llanto persistimos
bebiendo a trago y sed en la belleza
mientras después de un vaso de tristeza
otra mayor tristeza redimimos.”
(Jesús Tomé, Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1927)


Eternos caminamos
para redescubrir cada mañana
una nueva tristeza en cada paso.

A patadas cruzamos la conciencia
y saciamos la sed en la quimera
del confort, transigiendo el compasivo
vivir de falsedades y de engaños
en los que somos víctimas, verdugos,
encubridores fatuos y cobardes
encorbatados frente a las esquinas
desde donde se atraca con un niño
de pecho, la mirada de suicidio
y la mano huesuda, desalmada
tendida a las alturas denigrantes
de la divisa cómplice y perversa.

Cabalgamos ausencias tenebrosas
sobre alazanes mórbidos, alados,
clavileños que no dejan las nubes
ni despegan sus alas de la tierra
cegada por pañuelos inocentes.

Tropezamos, y al aire se desangran,
sobre granitos, mármoles y viento,
hálitos de placer y desengaño
desde la jungla de nuestra mentira
al tibio sol que alumbra para todos.

Vestimos el desprecio de cordura
y a la miseria cínica llamamos,
amparados en blanco detergente
para enjugar la mugre del semblante
ennegrecido tras cualquiera esquina.

La verdad nos asusta, nos aturden
las tersas desnudeces desnutridas,
imposibilitados para el odio
porque solo miramos a otra parte,
por tabernas de llanto, persistiendo
en beber, trago y sed, en la belleza.


De “espejos rotos” 2005

martes, 17 de enero de 2017

UN PÁJARO ENTRE RAMAS SECAS


Foto Álvaro
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hielo y ventisca
la cara de madera
solo los pasos
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HERENCIAS

Qué largo peso en el camino,
qué lenta la huella
endurecida
sobre otra huella y otro peso,
y una voz casi idéntica
y un mismo eco, como un espejo
frente a otro espejo, y el silencio.
Para quien ha regresado, silencio.
Silencio para quien se fue
y no encontró
rastro alguno de sí
o quiso escapar y no pudo
o nunca se alejó,
como temía,
de su aldea malévola.
Del tedio –dirán–, lo sublime,
tan corriente. O la certeza
inmerecida
de que será esto
lo único que nos quede:
el largo, lento aprendizaje
de una felicidad posible.
Y para todos,
como se debe, un poco de atención.

©Juan Manuel Muñoz Aguirre
(De "Hacia el viaje", Premio “Margarita Hierro” 2006)
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48 …UN PÁJARO ENTRE RAMAS SECAS



Alborotan el bosque
las indiecitas.
Su cristalina risa
trasciende el río.
Lavan la ropa,
y, entre jabón y espuma,
cantan amores.

Multicolor soportan,
llena de trapos,
un cesto de palomas
en sus cabezas,
alas al viento
que libera del aura
preocupaciones.

Saben las indiecitas
mucho de llantos.
Del murmullo del bosque
son la memoria.
Lavan la pena
de la ropa y del hambre
de cada día.

Silenciosas, amargas,
son el soporte,
y la rama más débil,
de la cabaña.
Y ellas quisieran
ser como pajarillos.
Mas, si lo fueran

estarían trabados
en la enramada.

©pbernal
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"un pájaro entre ramas secas" cierra un poemario. Este último poema surgió de un reportaje radiofónico sobre la Amazonia, en el que hablaba una mujer nativa de sus condiciones de vida.
Si alguien desea tener el poemario, solo tiene que pedírmelo: se lo enviaré en PDF, personalizado.



martes, 10 de enero de 2017

impenitente


foto: LFC (en Perú, 2010)

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impenitente
por encima de todo
sigue su ruta
sbq responde
humilde y fiero

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CUCÚ
(poemas de LAS AFUERAS)


Que se haga la noche
y que la luz se encienda
con ese clic monótono
de los interruptores,
tener un grifo en casa
que despache agua a chorros
con el giro sencillo de una llave,
dejar tu cuerpo al sueño
en un colchón mullido…

son cosas tan normales
en nuestro ardor caucásico,
que apenas percibimos
su valor.

La niña se agarraba
muy fuerte de mi mano,
me miraba asombrada
de mi palor de gringo.
No me quería soltar
porque yo suponía
la luz, el agua limpia,
el colchón de sus sueños.

Me miraba a los ojos
y no decía nada
–más tarde me explicaron
que no hablaba jamás–

Yo me quedé prendado
de su sonrisa abierta,
de sus ojos bellísimos…

Cuando volví a mi tierra,
donde la luz no importa,
donde el agua no importa,
donde el colchón no importa,
recibí un vídeo suyo
en el que me decía:

‘Te quiero mucho, Cucú’.

©LFC 2017
(publicado en fb por el autor. SBQ=Cucú)

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47 SOBREVIVIR

En una sociedad como la nuestra,
la sangre, la tristeza, se derraman
en el asfalto de las vacaciones,
en el tiro en la nuca, o entre bombas…;
y a veces por el hierro de los trenes,
o divergencias de los aviones…
Nunca sabremos lo que nos espera
tras esa esquina, o en la encrucijada
de cualquier laberinto existencial.
Rendimos homenaje a la rutina,
madre de la costumbre. Confiamos
al sol el despertar de cada día,
hasta que todo tiembla, y no hay seguros
para permanecer entre los vivos.
Nos llegan los rumores de las guerras
con sus dificultades, sus penurias,
los tiros, los heridos, los entierros
tumultuosos de desesperanza,
el oleaje humano desangrándose
por los desaguaderos del exilio
en busca de la paz en otra parte.
Mueren los corazones y las casas
rotos entre los huérfanos adultos
y el llanto de mil niños destrozados…,
pero esa guerra no parece nuestra
hasta que sus escombros nos salpican.
La vida no será segura nunca
ni para el corazón, ni para el cuerpo;
la esencia de la vida es aventura
compartida en un campo de batalla,
que puede ser la calle, o nuestra casa:
amigos, compañeros…, los esposos.
Seguridad es una meta móvil
de pié ligero y brazos huidizos.
Por eso, celebremos el presente
que nos permite estar junto a los nuestros
burlando los azares del destino;
pero lancemos ese cabo al agua,
(quién sabe si mañana serán ellos…),
y abramos nuestras puertas al extraño
habitante que viene destrozado
a mudarse ahí, al lado, jadeando,
a celebrar que no perdió la vida,
en cumplimiento de su buena suerte.

©pbernal

martes, 3 de enero de 2017

pasito a paso


por el camino forestal, Valle de Iruelas

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pasito a paso
el 2017
a andar empieza


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AMISTAD A LO LARGO


Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.


©Jaime Gil de Biedma
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32 MANUEL


Cuenta una vieja leyenda
la candidez y agonía
de Manuel, ese chiquillo
que de niño no quería
celebrar las navidades
con el belén que ponían
sus padres, año tras año,
en el lugar que solían:
las ovejas, los pastores;
las figurillas que un día
tanto contento le dieron,
ahora lo entristecían;
pero a nadie dijo nada;
su mamá desconocía
la tristeza de Manolo
cuando llegaba ese día:
todos juntos celebrando
a ese Niño que nacía,
en el humilde portal,
de san José y de María,
junto a la burra y al buey,
que en su pesebre dormían.
Pasa el mes y cumple años;
Manolito se decía,
y recordaba en sus juegos
al Niñito de María:
- luego será un ayudante
más en la carpintería;
discute en el Sanedrín;
rompe en casa la alegría,
y a predicar la palabra
por la que le prenderían
una mañana de marzo
por el mundo se perdía.
Y le fueron a buscar
juzgándole al otro día;
y pensándolo Manolo
más y más se entristecía,
que en esa negra semana
que llaman santa, moría
colgado de los maderos:
¡qué tremenda villanía!
¡Si yo pudiera impedirlo!,
sollozando repetía.
Cuando sus padres pusieron
el belén donde solían,
vieron que todo encajaba:
San José; la solería
del portal, y la montaña;
y el río, de platería
su cauce de agua y estaño;
y un caballo; y la herrería;
y otro burro y otra vaca;
borregos de pedrería
algodonosa y gastada,
y figuras que tenían
del año anterior guardadas…
Pero Niño no. No había.
Manolo se disgustaba;
una bolsa recogía
y a la calle se marchaba,
pues sus padres discutían:
— ¡Que tú guardaste la caja!
— ¡Que no fui yo!— Se perdía
por el parque Manolito
embriagado de alegría,
y se asomaba a la bolsa.
Y el Niño le sonreía.


©pbernal

POR EL CINCO DE ENERO

XIV.2


Reyes Magos, seis de Enero,
salen de la morería.
Cargaban paquetería
para alivio de febrero.
Entran ya por el sendero.
Mira, rodean la fuente,
y se tropiezan de frente
con Álvaro y con Manuel,
y con un beso de miel
les regalan su presente.

pb

martes, 27 de diciembre de 2016

…o cualquier vía.


La Pedriza. Al fondo La Pared de Santillana
---

entre las rocas
sobre un lecho de nubes
poemas nacen

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Estimados seres pensantes:

Aquí os dejo, como es mi costumbre, el villancico que escribo todos los años (cada año uno distinto, se entiende) con mis mejores deseos para TODOS. Gracias


Villancico – Madrigal de 2016

Llegado a estos portales,
aunque la nieve rompa su costumbre
y el frío ya no aliente en una lumbre,

tengo esa tontería
de escribir un discreto villancico,
que después multiplico
por email o wasap o cualquier vía.

Con José y con María,
llegado a estos portales,
os brindo un Corazón por madrigales.


©Jesús Urceloy

(Escritor, Editor literario, Profesor de Escritura Creativa, Poesía y Relato, Animador a la Lectura y a la Música Clásica: urceloy@telefonica.net)
---

33 NAVIDAD


Por caminos trillados y sedientos,

(entre selvas, marismas y montañas,
como por vía de único sentido
que solamente un solo tren pasara,
corre su ruta con valor y aliento,
monotonía de fugaz cruzada,
dejando atrás el fruto de un trabajo
que ni el amor ni el altruismo pagan,
incesante, sagaz, sin resultados
que por su concepción dieran ventajas,
justo en el tiempo, justo en el horario,
reloj que nunca atrasa ni adelanta,
y que cuando se aleja nos infringe
sensaciones de fuga y de batalla,
pero cuando se acerca, bien se advierte
con brotes de alegría y esperanza,
aunque la suma y resta no coincidan,
angustias, emociones, añoranzas,
al ver la nieve blanca en los cristales
de una postal…),

una vez más llegó la Navidad.

©pbernal
---

POR EL CINCO DE ENERO

XIV 1

Que la suerte te sonría
no lo esperes por su parte,
pues tendrás que conformarte
con lo que la lotería
de la vida te confía.
No te digo ni te cuento
sobre tu merecimiento
de soportar el envite
de que Suerte te visite…
Mas puede ser buen momento.

pb

martes, 20 de diciembre de 2016

DIOS NO EXISTE, LO SÉ...


La Cuerda Larga
--
huye lejano
el fuego de la tarde
hiela la nieve
--

DIOS NO EXISTE, LO SÉ...


Qué sensación, entrar en la cocina
después del gol de Messi. La cecina
dispuesta junto al cava me ilumina
y como hasta saciarme. Me fascina

haber cambiado el cava por la tila
y el negro merenguear de la sibila
dándonos por perdidos. Ya tranquila,
marco este día divino en mi pupila.

Dios no existe, lo sé, pero este día
me hace creer en lo que no creía:
Etoo marcando un tanto en Italía,

Xavi de number one y la orejona
en manos de Puyol quedó molona.
Si volviera a nacer... del Barcelona.

©Luis Felipe Comendador
---


46 ¡NO A LA GUERRA¡


En una calle cualquiera,
sin aceras, sin asfalto,
un niño da una patada
a una pelota de trapo.
Ladran perros a la puerta
del desprovisto mercado.
Revolotean inquietos
gorriones en el fango
bajo la experta mirada
de un gato.
Jueces hablan jerigonza
en idiomas encontrados.
Por el cielo sobrevuela
una formación de pájaros.
Gritan de pronto los cielos
con alarma y sobresalto
entre zumbidos, y bajan,
perfectamente ordenados,
sobre la calle desierta,
serafines desalmados.
Rueda libre la pelota,
y el niño salta en pedazos.

©Pbernal
---

XIII BALTASAR


Llevas errado el camino,
compañero demacrado,
negro, moreno, tostado,
senegalés o beduino;
el Estrecho no es tu sino,
nadie como tú lo sabe:
la patera no es la llave
de la estrella de Belén.
No lo llevas nada bien.
Como no cojas el AVE…

pb

martes, 13 de diciembre de 2016

(no sobra ni una coma:)


fotograma de "Eterno Federico"

trama la luna
con la bruja la muerte
de los amantes

---
(no sobra ni una coma:)


ESA SUCIEDAD LIMPIA DE LOS POBRES
(a Lorena Pajares)

(Mi viaje a Perú, la experiencia del viaje dentro del viaje, la emoción desatada y la contenida, están dejando poso en un humilde poemario que voy a titular "LAS AFUERAS". Sí, he vuelto a escribir porque fluyen las palabras sin más, he vuelto a escribir en la cresta de cada noche, cuando el sueño comienza a ganarme y entro en una nebulosa que me lleva a todo lo que fui hace unas semanas.
Me apetece dejaros el primer poema de "Las afueras". Espero que os guste.)

Las afueras,
ese cáncer brutal de las ciudades
donde el bullicio olvida a los sin nombre
más allá del olvido.
“Tienes que ir”
–me dijo con los ojos
asomados tan adentro de mí–
“Tienes que ir a darles esperanza,
aunque sea mentira”.
Fui como un niño atento,
con la boca asombrada,
con las manos temblando,
con un miedo caucásico
de no estar a la altura
de todo aquel desastre.
Trepaba el taxi viejo por los cerros,
patinaba en las curvas inconcretas,
derrapaba en la arena
y salvaba los ranchitos de milagro.
Yo no era de aquel sitio
ni de aquella miseria,
yo no era de sus rasgos
ni de su hablar pausado,
yo no era de esa mugre de chinches
y zancudos y agua sucia...
Se sucedían las casas de plásticos y adobe,
los niños sin zapatos mirando con asombro,
algún hombre sentado con la mirada huraña,
cerro tras cerro, arena.
El taxi dijo basta.
Trepar era ya el único artilugio
con el que abrirse paso por los cerros.
Arriba, justo en la línea gris del horizonte,
puntitos de colores
rodaban por la cuesta hasta nosotros.
Eran niños hermosos
empañados de arena, sin zapatos,
con sonrisas de ángeles sin alas…
¡Esa suciedad limpia de los pobres!
Sin mediar los prejuicios de occidente,
me abrazaron fortísimo,
me llenaron de besos y miradas de asombro,
hicieron piña en mí, como si fuera alguien,
y ya no fue posible dar el paso siguiente.
¡Éramos uno juntos!
Sin más, me dieron todo,
todo lo que tenían:
su sonrisa y sus brazos.
Yo les prometí un mundo occidental
y un futuro.
Les mentí y lo sabía.
Les mentí y lo sabían.

© LUIS FELIPE COMENDADOR
(publicado en fb2016)
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44 LA LARGA NOCHE



Lavó sus manos para la oración,
y lo mataron.

Un viento de cuchillos
hiere la espesa fronda de los montes
sobre traquetear de metralletas.

Oleadas de ira y de miseria,
henchidas de vacío,
roturan con su pena caminos imposibles
en el anochecer de una montaña.

Fértiles valles mecen,
como surcos hendidos por la reja,
semillas generosas:
de la hoguera; del odio y la venganza…

Furia derrama Marte en el asfalto.
Voces suben al cielo, distraído.
Llanto de un niño roto en el silencio…

(¿Cuándo amanecerá por los Balcanes…?)


©pbernal

---

XII GASPAR


Polvo levanta tu paso.
El arenal del desierto
deja de estar medio muerto
cuando cruzas el ocaso.
¿Buscas a Lawren acaso?
¿A Ab-del-Krim en bicicleta?
Deja ya la duna quieta,
que Belén es otra ruta
más piadosa, menos bruta
para tu motocicleta.

pb

martes, 6 de diciembre de 2016

miran de frente


árboles sujetando la ladera
---

miran de frente
agarrados al suelo
sobre la yerba
---

DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL

Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire.
Recitadme un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre,
decidme cómo es el beso de una mujer,
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman de enamorados
tiemblos de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa?
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.
No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario.


©Marcos Ana
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43 TODO NO DA IGUAL



¿Qué nos jugamos en las elecciones?

(- La sociedad dormita en el silencio
de un sin vivir que vive de alegrías
vendidas al barato de una noche
cuando la luna ya se haya ocultado.
Tendremos que cuidar nuestra dialéctica;
cubrirla con medidas diplomáticas;
diferenciar la praxis semiótica, y
dar falsa corrección en la política.
Conservaremos nuestros intereses
protegiendo los flancos con espadas,
sin miedos a saltar en el vacío,
sin precaución de no dañar a nadie…
Nadie se sentirá más ofendido
que quién recorte nuestros privilegios…)

En unas elecciones ¿qué apostamos?


©pbernal
---

XI MELCHOR


Con abundante equipaje
a lomos de un dromedario
— en transportes, lo ordinario —
salió Melchor de viaje.
Buscaba, junto a su paje,
ese coche que sería
lo que le permitiría
al Niño-Dios visitar
y enseguida regresar
a su pueblo, Alejandría.


pb

martes, 29 de noviembre de 2016

PINAR DEL RÍO, CUBA



claro del bosque
desbandada de ciervas
rama quebrada


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PINAR DEL RÍO, CUBA
Mi bisabuelo posa con uniforme a rayas
en un estudio de Pinar del Río.
Tiene aquel gesto grave del recién reclutado
que siempre había pensado que la patria
se almacenaba entre la naftalina
de las casullas nazareno y oro,
o en la tarde de sol de un patio de cuadrillas,
hasta que en el embarque
los labios del sargento se llenaron altivos
con la palabra España.

El mismo gesto del torero clásico
y algo meditabundo que se enfrenta
a aquella artificiosa soledad del retrato.

Pero, ¿en qué pensaría el bisabuelo
hace más de cien años
en el etéreo instante de la fotografía?
Reconstruyo esta historia colectiva
que es la misma de siempre. Es el soldado
que ve pasar la muerte a cañonazos
en la explanada de los palmerales
o la intuye acechando entre epidemias
sobre lechos de yodo. Y se imagina,
cuando acabe esa guerra, perdida de antemano,
con aquella mulata que tenía
un puesto de santera frente a la catedral
y sabía a vainilla
y a jugosa guanábana. Se piensa
convertido en indiano, propietario
de un ingenio de azúcar,
paseando el domingo con su puro
y su traje de lino almidonado,
con fondo musical de banda de kiosco
y un olor familiar a caramelos
tostados en la feria. No sabía
mi bisabuelo en el etéreo instante
en que fue retratado, que esperaba
un barco de tullidos de regreso
a la vieja metrópoli, el vendaje
gangrenado de pérdidas, Castilla
y los caminos de la trashumancia.

©Verónica Aranda
(De Postal de olvido, El Gaviero, 2010)

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40.- EL MILAGRO

Armado por la vida, recelando y
partiéndose la cara con cualquiera,
la soledad del monte le hizo huraño.
Arriba era el señor de su quimera.

Chocaba endurecido, y ofendía
al alba si empezaba a despuntar,
ajeno a los ensueños y aventuras
que le hubieran podido alborozar.

Hasta que en un instante
algo le conmovió.

Amago, duda, fuente cristalina,
campanilla, inocencia, comezón...
Atávicos temblores sacudieron
y desarmaron a su corazón,

cuando, forzado, tuvo que aguantar
la risa contagiosa de un bebé.


©Pbernal



martes, 22 de noviembre de 2016

en un otoño


casa abandonada
---

en un otoño
acopio de recursos
leña cortada

---
TRES OTOÑOS


Simplemente me son indistintas las sonrisas del verano,
y no busco misterio alguno en el invierno,
pero he observado casi sin equivocarme
tres otoños en cada año.

El primero es un desorden de la fiesta
a despecho del verano de ayer,
vuelan las hojas como pedazos de un cuaderno;
todo es húmedo, abigarrado y claro.

Los abetos son los primeros que entran en la danza,
echando sobre sí un transparente adorno,
sacudiendo de prisa las lágrimas momentáneas
a una vecina detrás de la cerca.

Así sucede apenas comienza el relato...
Un segundo, un minuto, y he aquí
viene el segundo, sin pasiones, como la conciencia,
oscuro como un ataque de aviones.

Todos en seguida parecen más pálidos y mayores.
Está saqueada la comodidad del verano,
y de las trompetas de oro las marchas lejanas
entre una neblina olorosa flotan.

Por las frías olas de su incienso está cerrada la bóveda alta;
pero se esforzó el viento, se abrió el espacio y entonces
se hizo comprensible a todos: termina el drama,
y esto ya no es el tercer otoño, sino la muerte.

©Anna Ajmátova/1943
(Rusia, 1889-1966)
---


41 LA CUNETA
(cantar de ciego)

Cuentan que su joven vida era como un manantial,
y la daba generoso sin temor a la verdad.

Quien supiera aquella noche qué cosa pudo pasar,
bien se lo calla su boca a quien quiera preguntar.

Murió de un tiro en la nuca,nadie lo quiso tocar,
y empujado en la cuneta lo dejaron reposar.

Su despojo soterrado lo ha cerrado un vendaval
sin la caja, sin la ropa, sin fosa, sin cristianar.

Solo la tierra cobijo da a su cuerpo por piedad
y con el paso del tiempo estercola aquel bancal.

Cabello, manos y piernas, entrañas de mocedad
en huerta fue convertida, fértil, rica, sin arar.

Unas bellas flores bordan el túmulo sin marcar.
Y se repite el milagro de nuevo la vida dar.


(y cada primavera, salen las flores...)
©pbernal

martes, 15 de noviembre de 2016

meditaciones


sosiego en el pantano


en el pantano
tumultuosas aguas
fluyen tranquilas


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MEDITACIÓN DEL TACTO

La piel que transparenta un alma fría.
La piel que representa un fuego helado.
La piel que es la frontera de un callado
fluir de sangre herida en la que ardía
el secreto de luz del mediodía
y el enigma nocturno del pecado.
La piel acariciada por la aurora.
La arañada de blanco por la luna.
La piel que busca piel en su deriva.
La piel estremecida ante la aurora.
La piel que se hace luna ante la luna.
La carne tan valiente y fugitiva.

©Felipe Benítez Reyes
del libro "La misma luna", 2006


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36 JINETE DE SOMBRAS



¿Qué bulle dentro de ti? ¿A dónde se dirigen las fibras de tu espíritu?

A caballo de nubes caprichosas retozas al azar divagando deleites, éxitos, reconocimientos; asaltas castillos, subes montañas, cruzas bosques impenetrables, avasallas semejantes…

Buscas, exploras, investigas, conquistas; viajas a lugares imposibles esperando encontrar…; pero al rendir el día siempre tropiezas con las manos vacías.

¿Qué quieres? ¿A qué meta destinas tu energía?

A caballo de noches inventas fantasías. Ingrávido, planeas espacios desolados; giras sobre tu propia materia indiferente y al fin ves en el fango, oculto entre la sombra, la insoportable levedad de tu existencia.

Y sigues adelante, haciendo camino contra el viento, con la eterna pregunta en el extremo de tus dedos:

¿Qué te mueve? ¿Qué pretende tu ambición? ¿Hacia dónde te lleva tu existencia…?,

me digo cada día…


©pbernal

martes, 8 de noviembre de 2016

inverosímil


esperanza en Lanchaquebrada
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inverosímil
cuando el sueño se toca
si se consuma

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Llamas, vino


En el móvil la luz de tu llamada,
dices: mi cuarto frío… sé de un par de
cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde
en la tuya mi boca recordada?

Te respondo que ya, que acudo en nada,
que derrito el asfalto de la tarde,
que ni un hueco en la mía que no guarde
ascuas, ¿sigue… la tuya en llamarada?

Para el arder a dos, llevo dos copas
y una botella helada de godello.

Verte beber, ser el cristal y verte
apurar el instante, ser sin ropas,
dar el vino al adiós, probar tu cuello,
tus dos húmedos labios... y beberte.


©Francisco Caro
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45. QUÉ SABE LA NOCHE…

En la noche dormida el silencio sospecha.
Sensaciones y sombras de la mano se van.
Acaricia la nube un murmullo lejano.
Un temblor resquebraja el espejo del mar.

En la noche sin luna el secreto traiciona.
Un sueño de ventura se ovilla en soledad.
Minúsculo bagaje. Una mano vacía
en el mortal viaje de una estrella fugaz.

En la noche desfilan de sombría morada
al murmullo lejano del espejo del mar,
y en la playa sin luna el silencio despierta
sueños de desventura, aprensiones de azar.

En la noche de sombras, con mínimo bagaje,
emergen convulsiones de muda soledad;
miran acongojados la precaria patera,
y acomodan su alma en honda oscuridad.


©pbernal

martes, 1 de noviembre de 2016

Tetis, Aquiles...



el oleaje
relieve y espesura
nace la calma

GORRIÓN

No olvido. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio al aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.

©Claudio Rodríguez
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PAISAJE
(Tetis: el encargo)


Azul de cielo sobre mar en calma.
Tupido bosque. Jungla temblorosa.
Verde campiña donde los rebaños
pacen hierba jugosa...

Majestuosos puentes, viejas rocas,
salvan arroyos, ríos, y un embalse
tranquilo, junto a un pueblo de labriegos
en la falda del valle.

Un carro, y un auriga, y una lanza;
y un torreón de piedra, desolado;
y una silueta lúgubre en un risco.
Y un hombre frente a un barco…

Trazos de forja van tomando cuerpo,
y en el escudo brotan los matices
del cincel gobernado por Hefesto,
para que muera hermoso el rey Aquiles.

©pbernal

martes, 25 de octubre de 2016

POLÍTICA


(árbol horizontal surgiendo de una roca sobre el sendero)


abren las piedras
osadía inaudita
puertas al cielo


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CUMPLEAÑOS

La estela de la vida va forjándose
contra esa flor que horada en el misterio
de la infancia... Y el galope tendido
hacia un entrechocar férreo de voces.
Sobre la muselina los abrojos
la espiral de los cantos mensurables
donde el naufragio la otra flor violenta
reviente como un pan único fruto.
¿Acaso derramar límites nuestros
mendigando la luz y ojos de tigres...?
¿Acaso árbol cuchillo o movimiento
hasta romper la oscuridad en cachos...?
Suele el tiempo afirmar con la evidencia
irrumpir inclemente en las moradas
y de tanto cansancio dormir ángeles...

©Ezequías Blanco

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42 POLÍTICA



pausado en ademanes
como exige el guión tan bien trazado
desgrana las verdades

en su comparecencia de intenciones
el agua va calando
sobre la piel curtida de la gente

en su expresión reflejan
ecos de aprobación y de rechazo

palabras se repiten
sobre la plebe dúctil y sumisa
que rompe con aplausos entusiastas
el mantra colocado en el discurso

la masa se disuelve

duda y certeza suenan agridulce
no cabe preguntar alguna cosa
un manto de unidad es importante

los medios siempre acechan disidencias


©Pbernal

martes, 18 de octubre de 2016

¿Décima o soneto?



vida florece
contra todo pronóstico
sobre la roca


PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD


Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer como ambrosía.

Me abrí al mundo en la ducha, que molía
en mi cuerpo maduro la galbana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi umbría.

Salí a la calle como a la batalla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi futuro...

pero no encontré más que un aire impuro,
un affiche del Ché y el recetario
de una vida pendiente de canalla.

©Luís Felipe Comendador

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TEMORES
(ni décima ni soneto)


Dolor temo causar. Gozo recelo.
Es mi duda tan llena de agonía
que me duelo del sol de un nuevo día
y de la noche cuando miro al cielo.
Aunque parezca que mi sino es duelo,
soy solo pregonero de cantares
lanzados al confín de los lugares
en afán de contento; de agradar.
Y aunque rendir quisiera este penar,
perder lazos de amor son mis pesares.

©Pbernal

martes, 11 de octubre de 2016

marinero


primavera 1

la fantasía
del espíritu vuela
sobre las aguas

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QUIÉN CABALGARA EL CABALLO


¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!

De un salto,
¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!

De un salto, quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.

© Rafael Alberti (De Marinero en tierra)

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39 MARINERO, MARINERO

En El Puerto, marinero,
espera un barco velero
a punto para zarpar.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
ansiosos por navegar).

Marinero, marinero,
embárcame en tu velero
pintado de libertad,

que un vendaval justiciero
carga con fuego artillero
y lacera la verdad.

Las velas de tu velero
alas serán, marinero,
para aprender a volar.

Mi palabra, marinero,
inundará el mundo entero
de versos de vida y paz.

Dibujaré, marinero,
con sangre de jornalero,
la paloma de la paz;

y un barco; y un misionero
apóstata; y un barquero
varado en un olivar…

Surca la mar, marinero:
timonea bravo y fiero
contra el duro vendaval

de amores, y de guerreros
perjuros, y compañeros
masacrados sin piedad.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
cansados de navegar).

En las alas, marinero,
de tu barquito velero
permíteme regresar

al El Puerto, mi sol primero:
en sus olas jugar quiero
por toda la eternidad.


©pbernal
(trabajo de taller)

martes, 4 de octubre de 2016

¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?



fotografía
más allá de las nubes
el buitre negro


¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?

Cuando leo un poema, suelo disculpar sus posibles imperfecciones: falta de ritmo, errores de medida, excesos verbales, aun anacolutos. No disculpo, desde luego, los lugares comunes ni la falta de originalidad. Pero todo ello lo minimizo si el poema contiene esa gema maravillosa que es un verso memorable.
No pienso que la Poesía sirva sólo para lo que la Prosa puede hacer, y muy bien por cierto: narrar, contar, enseñar, describir, divertir. Esto es, no me opongo a que un poema narre, cuente, enseñe, divierta. Pero su función no acaba ahí, y con sólo eso está tristemente incompleta.
Oigo a menudo inclusive el D.R.A.E. lo dice que el objetivo de la poesía es la “Belleza”. Aparte de que ese es un concepto demasiado cambiante, no la creo función exclusiva de la Poesía; yo encuentro bellísimo el Teorema de Pitágoras. Y las reglas del Arte... A estas alturas, ¿qué queda de ellas?
En cambio, a veces, sólo contadas veces, encuentro en algún poema uno o dos versos que saltan desde el papel y me transportan a un mundo distinto. Que golpean sin misericordia, que descubren otra forma de mirar la realidad. Versos por los que vale la pena hacer un viaje a las antípodas, versos que abren puertas insospechadas. Esas líneas mínimas consiguen que el poema sea poesía y lo salvan, como nos dijo Luis Rosales una tarde en Prometeo. Versos con magia. Los que hacían a Emily Dickinson sentirse “como si le hubieran dado un tiro en la cabeza”. Ellos componen el meollo de lo que hoy llamo “poesía”.
Si tratamos de recordar viejos poemas, veremos que sólo nos llegan fragmentos, versos sueltos. Así, “polvo seré, mas polvo enamorado”, “ojos claros, serenos”, “compañero del alma, compañero”, “recuerde el alma dormida”, “pero el cadáver, ay, siguió muriendo”, y mil más. Palabras felices que dan su valor al poema, que son el vehículo para que perdure y llegue hasta nosotros la Poesía.
Por eso, lo que me hace sentirme ante un verdadero poema es la aparición de ese verso, a lo sumo un par de ellos, que se quedan ahí, vibrando, siempre distintos a sí mismos. Y ese momento justifica cualquier espera.

Juan Ruiz de Torres

MUERTE DE UNA FLOR EN LANZAROTE

A Jorge Guillén, maestro

La luz junto a la luz. Abajo, sombra.
Al rumor del crecer, la flor se estira
—renueva cielo el Sol—; vive, respira.
Afirma la estatura que la nombra.

Un mar de espigas secas. Una alfombra
de pómez sobre un lago que es mentira.
El halcón, siempre abierto, gira y gira.
Un volcán de ceniza el campo escombra.

La flor, ya con esfuerzo, se endereza.
Duele vivir. Se dobla su cabeza.
No logra iluminar su corto aliento.

A golpes de amargura, a paso vivo,
se muere porque sí. Y antes cautivo,
su polen, al fin libre, se da al viento.

(1980)

©Juan Ruíz Torres (1931 - 2014)

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TINTO DE VERANO


Destellos acarician la esmeralda
de sus ojos de miel y aguamarina,
velada en la tumbona, en esa esquina
desde donde controla cada espalda.

Una pamela cubre, de Mafalda,
la rebeldía de la seda fina
de su cabello, negra golondrina
torrencial en su pecho de guirnalda.

La piscina refleja en la pantalla
solisombras de juegos y morralla
entre sonrisas, guiños y algún ¡hola!,

mientras mira y escribe y le da
al enter con el dedo, y así está
al mismo tiempo acompañada y sola

©pbernal