martes, 10 de septiembre de 2019

TODO SOBRE BLANCA



 Turbiedad del azul
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dicen tus ojos
fragancia de mil flores
alborotando

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HE BUSCADO


He buscado en las cosas de mi entorno;
en mi sombra, en mi voz, en cada espejo,
en las notas ocultas de la caja
de música, que guarda mi niñez.
Me he buscado en los ángulos y vértices
de todos los espacios donde vivo
y en todas las preguntas y respuestas
sin hallarme absolutamente en nada.
Tal vez sea, porque me fui perdiendo
en caminos que nunca fueron míos.
Ahora es tarde, lo sé, pues cuando llamo,
nada acude, ni nadie, ni siquiera
palabras que den vida a los recuerdos.
Sé que es tarde, lo sé, pero yo sigo
a la espera del último milagro,
un algo que me impida ver el fuego
donde todas mis naves sean ceniza.

Adela Corsino Carretero
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ERRATA FUNDAMENTAL

Méquina dalicada
máquina delicada
lo infernal celestial
el arúspice el nilo

de donde viene todo
adonde corre todo
el error el milagro
la espuma esa simiente

Justamente lo justo
la poesía siembra
cien mil niños un viejo
Sal la sal esa gracia

¡Dos erratas! ¿Edén?
un azul esa noche
el sembrado el barbecho
¡Máquina delicada!

el punto     el corazón
redondez     esa mota
el polvo     y el ombligo
¡Méquina dalicada!

Francisco Pino (España, 1910-2002)
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TODO SOBRE BLANCA, CON PERDÓN

Si no fuera trágico, doloroso, etc, cabría hablar de Escopeta Nacional 3, del magno Berlanga. Los hechos son los siguientes:

Que se desplegó el mayor dispositivo policial y de rescate jamás habido en la Comunidad de Madrid.

Que habiendo una información que situaba a la presunta víctima en un lugar determinado, se buscó en otros.

Que ese lugar, sin embargo, apenas sufrió la visita de unos voluntarios encabezados por cuatro agentes que no sabían nada de protocolos de búsqueda en montaña. Dos de ellos enseguida acusaron las arduas pendientes y se filtraron a la parte baja. Otro, dicen, se hacía selfis continuamente. Los voluntarios que iban con ellos se disolvieron en el bosque porque nadie les había indicado cómo se hace una búsqueda efectiva. La búsqueda fue, por tanto, inefectiva.

Que se desdeñó la ayuda de profesionales de la montaña sin ningún argumento inteligible.

Que ni el Ayuntamiento de Cercedilla, que fue quien convocó a los voluntarios mediante el bando correspondiente, ni ninguna otra entidad, realizaron un filtro de los voluntarios al objeto de utilizar ese recurso de la manera más idónea posible, en beneficio del objetivo común.

Que se infrautilizó a los rescatadores profesionales de montaña: Greim y Gera.

Que se trajo a cuerpos especializados en intervención armada, nadie sabe la razón. Quizá querían abatir a los buitres, las grajas y los cuervos.

Que había dos helicópteros que durante días sobrevolaron la zona sin ver nada. Al mismo tiempo, nadie hizo caso de los buitres que merodeaban por el lugar donde finalmente se encontró a la víctima, información siempre valiosa y gratuita.

Que, según dicen otros testigos, muchos agentes no conocían el terreno y que ellos mismos acabaron perdidos en él.

Que, cuentan otros testimonios, algunos agentes no sabían leer mapas y los cogían al revés.

Que había muchos agentes aburridos pero con el gesto y los músculos tensos, y que nadie sabía cuál era su misión. Ellos quizá tampoco. Eran agentes de las unidades antidisturbios.

Que había grandes vehículos, Hummer y de ese tipo, que no sirven para nada en la montaña, quizá sí en las guerras del desierto, pero que montan mucho espectáculo y hacen exhibición de músculo y de autoridad.

Que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía están desde siempre a la greña y en esta ocasión lo volvieron a demostrar ante el mundo mundial.

Que la víctima la encontró alguien ajeno al dispositivo. Exitazo.

Que el ministro dijo que la coordinación había sido perfecta. Olé.

Que los medios dieron muestra de un sublime amarillismo y una ignorancia desconcertante. Decían, entre otras muchas cosas, que Cercedilla lindaba con el término municipal de Fuenfría, inexistente salvó quizá en alguna saga de literatura juvenil. O que el alcalde de Cercedilla se llamaba Eugenio Romero. Ejemplos en todo caso benignos. Los hubo también malignos y que se alimentaban de una rumorología innecesariamente venenosa y de la banalidad del morbo.

Que nadie dimitió, quizá porque la víctima estaba muerta desde el principio, hecho que nos absuelve de todos los pecados, ya que, si llega a estar viva, nunca hubiera recibido la ayuda necesaria en tiempo y modo, habiendo muerto de todas formas.

Que necesitamos un Berlanga que lo cuente, que nos cuente, si no fuera porque es trágico y doloroso y no queremos ver reflejada nuestra cara b.

Que deseamos que descanse en paz la campeona Blanca Fernández Ochoa, que tuvo el coraje de irse mirando a los ojos a la muerte y a Cercedilla, lo que más quería, probablemente, tal como quiso siempre haber muerto el poeta Luis Rosales, sin conseguirlo, ya que murió en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Blanca lo hizo en el aire diáfano y libre de las montañas.


TESTAMENTO

Las noches de Cercedilla
las llevo en mi soledad,
y son la última linde
que yo quisiera mirar.
Quisiera morir un día
mirando este cielo, y dar
mi cuerpo a esta tierra que
me ha dado libertad.
Quisiera morir un día
y ser tierra que pisar,
tierra en la tierra que sueño
ya para siempre jamás.

Luis Rosales


(Artículo elaborado con testimonios de voluntarios que participaron en la búsqueda, incluido el propio autor)

Pedro Saez
GUÍA DE MONTAÑA Y ESCRITOR.
PUBLICADO
2019-09-09 12:00
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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Cosas de Iruelas



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pena sonríes
que pesa y atenaza
flor amanece

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Y SE MARCHARON TANTOS…


Y se rompió la luz en mil pedazos.
Y se quebró la voz en las gargantas.
Y todos los pintores de la muerte
sus acuarelas púrpura arrojaron
bajo el hermoso cielo de Madrid.
Los relojes del alba somnoliento
se tornaron silencio de repente,
y lloraron con ellos al unísono
todos los corazones de la Tierra.
Y tantos se marcharon, tantos, tantos...
que a veces yo también quisiera irme,
para no seguir viendo más la muerte
del ayer, del ahora y del mañana.
Porque siento vergüenza de ser hombre,
cuando el hombre utiliza su poder
en segar la cosecha de la vida.

Adela Corsino Carretero
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Cosas de Iruelas

1

EL CORZO HEMBRA

Las agujas del pino sobre las rocas suponen un peligro. Lo de los viajes es pasajero. Eso que es corriente no solo pasa por los cables. El sol ha salido, pero aún sube por la otra parte de Lanchaquebrada. Cruzo la puerta, que permanece abierta desde anoche, y la cierro con un golpe seco. Chirría. La calma es absoluta. La sombra del valle se rompe en las alturas del poniente, en la senda me cruzo con las vacas, con sus becerros, huele a hierba seca, segada por las reses, un pino cruza mi camino, me agacho y paso bajo él, cayó hace algún tiempo, y ahí sigue, condicionando el paso a la gente, a los animales. Subo la vieja senda por las piedras, y empieza a sobrarme la ropa. El sol ya llega hasta mis pasos. Los desvío hacia el pantano, que a lo lejos se ve como un cuerpo desnudo, con las piedras bordeándolo dolorosamente. Cambio de rumbo, y los dirijo hacia el interior, sin apartarme demasiado del agua. Camino hacia la playa libre, el cauce de la primera fuente está seco, marcado por piedras aleatorias, movidas por los jabalíes. Recuerdo la otra. Avisto el paisaje de la playa libre, lunar o marciano, con rocas emergiendo de la arena, del agua a lo lejos, como cetáceos varados o restos de naufragios. Son treinta metros en vertical lo que mide el nivel del pantano, desde el llenado óptimo. Y estamos en julio…
El agua está en calma, parece un espejo donde se reflejan los bordes costeros, y una cinta plateada en el centro marca el leve surco del río. Avanzo por la arena hacia la gallina. Busco la otra fuente. Aflora a unos veinticinco metros de profundidad, y lo descubro en la distancia por su titubeante, pero seguro reguero para unirse a las aguas del pantano. Nace desde unas rocas, y su entorno está chapoteado de barro y pezuñas. Suelto mi bagaje sobre la arena, y empiezo a acotar con piedras un semicírculo de forma que ciego el canalillo, poco a poco, consiguiendo embalsarlo. Me ha quedado un collar muy chulo. Arrojo sobre las piedras arena gruesa, que lava el agua, y apelmazo haciendo pared. Limpio el fondo de fango, lo deposito sobre los muros de mi obra, y queda un charquito turbio, sucio y enfangado, que necesita de su tiempo para decantarse. Lo contemplo en perspectiva, y sigo mi camino. Quizá mañana beba…
Hacia la izquierda está la roca con la leyenda “Playa Libre”. Más adelante, confluyendo con la desembocadura seca del Marjaliza, se eleva La Gallina, una roca que con el embalse a tope solo deja ver la cabeza… Un poco antes recuerdo que había una cueva: entramos por un tragaluz, y salimos por un lateral cubierto de vegetación. Es amplia, lugar de vivac de animales, y nos fue muy difícil de encontrar. La busco. La ubico, pero paso de acercarme, hay que escalar. Decido subir por la ladera, a donde me lleve, siguiendo los rastros de los bichos. Avanzo entre inmensas y redondeadas piedras, algunas inaccesibles, que forman a su vez cuevas y cubículos con recientes huellas de haber sido utilizadas. La vegetación oculta sus secretos, y las veredas ascienden en zigzag sobre rocas, entre jaras, retamas, pinos; y bajo traicioneras zarzas que prenden y atrapan la ropa. Arriba me espera una sorpresa: hay una minúscula pradera, de las muchas que salpican el monte, a la que las vacas no llegan. La hierba está alta, y unos pocos pinos la sombrean. Sus accesos están protegidos por espinos y zarzales, y cuando irrumpo de la nada un corzo hembra y su cría salen de estampida. Se detienen en el borde más alejado. Vuelven la cabeza, y me miran. Ella lanza su ladrido. Parece decirme: -qué susto me has dado… -Lo siento, -le respondo, inmóvil desde mi lugar, observando a la pareja, estáticos, reprimiendo sacar la cámara-; no era mi intención…
El corzo hembra emite un nuevo ladrido, que interpreto como enfado, y reemprende su carrera, perdiéndose con su cría entre la fronda. Yo me encojo de hombros, y seguimos trotando por el monte.

PB/2019
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martes, 23 de julio de 2019

NO TENGAS MIEDO, SOLO ESTAMOS RODEADAS



lecho de arena
caricias reiteran
viento del sur
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LAS DOS CASAS


Tengo dos casas y las dos son tristes.

Una es grande, llena de habitaciones
y un jardín con celindas desgarbadas
que separan tu lado de mi lado.

Por dentro las paredes están sueltas
y tengo que escapar
porque me asusta el derrumbe y su ruido.

Desde mi cuarto
aún se escuchan los pasos,
las canciones, la tele,
las voces, los abuelos,
los chicos, la piscina,
el sillón, el libro, mi soledad,

manos deslavazadas
como si no supieran
dónde está el grifo roto.

La otra casa es pequeña,
solo tiene un salón lleno de libros,
montones de óperas italianas
y un cuarto con la cama
donde dormimos.

El sofá es comodísimo
y allí paso los mejores momentos,
esos ratos pequeños
que lavan la casa de suciedad.

Aquí no se escucha tele ni fútbol,
pero las manos también están torpes,
las mías recogiendo los papeles,
las suyas distraídas con las teclas
de un frío ordenador.

Mis hermanos me dicen
que coja la celinda de una casa
y el sofá de la otra,
y me vaya a vivir a cualquier sitio.
Pero no sé qué hacer.

Marisol Huerta
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NO TENGAS MIEDO, SOLO ESTAMOS RODEADAS.

Cuando leí los versos de Alicia García Núñez (No tengas miedo/ solo estamos rodeadas) fue cuando me di cuenta.
Esa mañana estábamos tomando un té en una terraza de la Medina de Fez. Yo hablaba por teléfono y vi que un chico agarraba a una chica por los hombros y la conducía hacia una de las callejuelas. La chica se reía y decía en español: no, no, que me estás liando. Distraída con el teléfono no pude saber si eran amigos o no, pero me quedé con la mosca. A los cinco minutos ella volvió sola y nos pidió permiso para sentarse en nuestra mesa. Estaba temblando y se puso a llorar. Mi descentrado instinto no se equivocaba. Nos dijo que el chico la había acosado y que intentó llevársela. Tendría unos veinte años y estaba pasando el día sola en Fez hasta que llegasen unos compañeros a la mañana siguiente para seguir camino a su destino de cooperante. La ayudé a meterse en un taxi que la llevara a su riad, del que seguramente no volvería a salir en todo el día. Intenté tranquilizarla: no tengas miedo, le decía, venga, que no pasa nada...
Pero es mentira. Claro que tenía que tener miedo, tenemos que tener miedo, estamos rodeadas. Una mujer no puede pasear sola por la Medina de Fez, ni por las calles de México, ni por una verbena de un pueblo de la meseta castellana, ni por los sanfermines, ni por Cullera, ni por Manresa... Una mujer no puede recorrer sola el mundo sin sentir miedo porque ellos están al acecho, son nuestros depredadores.
La chica de Fez no solo lloraba por el susto, lloraba también porque se sentía culpable de haberse atrevido a pasar el día allí ella sola. Yo también me sentí culpable por no haber reaccionado a tiempo, por no haber salido corriendo tras ella cuando sospeché que podía estar en peligro.
Los hombres que están dispuestos a asustarnos, a hincarnos el diente, a violentarnos, a cualquier cosa... nos impiden tener ese derecho del que ellos gozan: el derecho al espacio, a las calles, a la soledad, a la noche, al viaje, a la aventura...
No tengas miedo
solo estamos rodeadas.

Inma Luna
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La radio comunica novedades
Un rosario de bosta
dejaron los caballos en la senda
las huellas de las vacas
salpican de excrementos las praderas
segadas a conciencia
en la fronda
boñigas esporádicas descubren
el paso de las ciervas invisibles
una trenza de zorro en medio del camino
negras bolitas brillan que dejaron
algún grupo de corzos. Jabalíes
defecan mientras hozan
detrás de unos arbustos me acuclillo
hago lo propio, dejo mi montón…

no entiendo qué pretende nuestra izquierda.
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martes, 2 de julio de 2019

Y POR QUÉ…


Cadalso en llamas
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aurora pinta
rosas en la mañana
nacer cantando

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ALGUIEN CANTA

Para Julio César,
poeta de mi “generación”


Hoy cantan potas en la colina
una canción de viento,
una canción que llora
y tú estás saliendo del escenario
haciendo un triste solo de violín.

Perlas de lluvia lavan mi cabeza
porque de mi ducha sale agua sucia.

y me alimento de rosas del cielo
del color de un amanecer extraño,

te imagino paseando en el Bronx
con el amuleto que te colgué,

te imagino nadando en ese océano
que alguien olvidó poner en el mapa,

y acabando las letras de tus pasos,
despierto. Así te imagino hoy.

Y te quiero, amigo,
comprando once murmullos
por casi nada.

Marisol Huerta
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Y POR QUÉ…

Y por qué si pensabais que la vida es sagrada…
Y por qué si jurabais que dentro todo era…
Y por qué si soñabais una mejor manera…
Y por qué si gritabais repudiando a la nada…

Y por qué si luchasteis contra el fin de la nada…
Y por qué si vencisteis para cambiar la era…
Y por qué si creasteis diferente manera…
Y por qué si forjasteis aquella ley sagrada…

En la mesa la sopa de pan y de tomate
soltaba sus vapores sobre la noche fría.
Las preguntas sonaban a firme jaque mate.

Los mayores callaban, sus ojos en la umbría,
buscando en la salida al menos un empate,
cuando la madre dijo: ¡come ya, que se enfría…!

Pb/2019
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LA BALDOSA

Con la mayoría de edad reciente, su empeño inmediato fue sacarse el carnet de conducir, y en poco tiempo lo consiguió. Sin un porvenir decidido, aún pendiente de su formación académica, ansiaba ponerse al volante de cualquier cosa que tuviera ruedas, descartando un coche de feria. El temor atenazaba a los padres. “Ten cuidado,” le decían cuando salía con los amigos recordando sus propios pasos; y sus palabras de entonces se les volvían presentes, cuando él repetía exhibiendo el carné con comentarios sobre su control y avezados conocimientos…

Una vez que, a modo de comentario, sacaron los padres a colación sus andanzas sobre sucesos, sustos y riesgos que habían vivido al volante, prodigándose al alimón en quién había forzado más a la suerte, él se vio envuelto en la necesidad de intervenir, y contó que, en su breve experiencia, ya se había visto en situaciones chungas, la mayoría de las cuales por conductas ajenas, lo que les preocupó aún más.

La madre tragó saliva. Se levantó fingiendo una ocupación perentoria, y se fue a trastear a la cocina. Cuando regresó a la sala, el padre seguía sermoneando sobre la responsabilidad, la asunción de errores, etc., en un tono entre comedido y tímido, evitando parecer demasiado condescendiente, o innecesariamente duro… El hijo respondía en ese momento que quién no comete errores, cayendo en la tentación de rememorar situaciones complejas advertidas en sus propias vivencias de viajes familiares, señalando, sin nombrarlos, a ambos progenitores, asumiendo que él mismo sabía que no estaba libre de ellas…

La madre, que regresaba en ese momento, traía un plato llano y, rodando dentro, un huevo fresco… Guardando el equilibrio del redondel, en pié ante ellos, dijo dirigiéndose a ambos:
-¿Recordáis la baldosa de la casa de la abuela…?
–Sí. Algo se le cayó en el arranque de la escalera, y le rompió una esquina… eso entendí que sucedió hace… -replicó el padre.
–Pero eso es dejadez. Si lo hubieran cambiado en su momento, ahora estaría como si no hubiera pasado nada…
-Tienes razón, hijo. Tu abuela, un día, en unas circunstancias parecidas a esta, me dio esto –y señaló el plato con el huevo. -Y me dijo: “toma, hija, y llévalo a la cocina.”
Y cuando pasé a su lado, se apartó, pero no lo suficiente, y tropecé con su brazo, no sé si de forma involuntaria por su parte, un roce muy leve, pero suficiente como para que el huevo rodara hacia el borde del plato, y al inclinarlo en sentido contrario se saliera; y por cogerlo al aire solté el plato, y los dos se hicieron añicos; y rompieron la baldosa… Luego, sin levantar la voz, me dijo:
“-No ha pasado nada. Anda, hija, recógelo, pon el huevo en el frigorífico, y el plato en la alacena…”
Yo le dije:
-“Pero madre, ni el plato ni el huevo pueden aprovecharse, todo esto va al cubo de la basura, tenías que haberte apartado para dejar que yo pasara…”
-Y por supuesto, todo fue a la basura; y jamás consintió que se cambiara la baldosa.

Pb/2019
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martes, 25 de junio de 2019

ORGULLO


Orgullo
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en las ventanas
abiertas a la noche
larga la espera

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ALMA


Ya no me queda más, sino escribir
tu nombre y apellidos en un verso,
todas sus letras. Ser la confusión
de los que esperan verme sin más tiempo.

Por las calles la insulto con mis manos
juntas, y como siempre me condeno
gritando el arte, aullando en el abismo
que deja mi victoria sin aliento.

Me va marcando el paso, y al final
se esfuma, aunque me exige a cambio un préstamo
para cubrirle todas sus mentiras.

Cuando todo se acabe, aún la espero
sin dormir; mi pijama se convierte
en algo parecido a un cementerio.


Julio César Navarro,
de Todo sigue así
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ORGULLO

El nuevo ayuntamiento de Madrid de PP-Ciudadanos-Vox ha censurado deliberadamente parte de la campaña del Orgullo de este año y no ha colgado la parte reivindicativa que acompañaba a la banderola general.

Ahora parece que el Orgullo es nuestro mayor Orgullo, el más grande, porque nuestras orientaciones o identidades son lo único que somos, cuando lo que se quería conseguir con esta campaña era recordar y reconocer a todas esas personas mayores que forman parte del colectivo LGTBI y que tanto lucharon por todos nosotros y nosotras.

Lo que han hecho amputando este mensaje es obviar la memoria.

El Orgullo sin memoria es una barra libre de capitalismo emocional.

Una utilización burda de los cuerpos y una instrumentalización de las sexualidades disidentes.

La necesidad de que el Orgullo sea algo ligero, bonito y amable solo responde a que no nos quieren como somos: nos quieren acatando sus reglas del juego.

Nos quieren invisibilizados e invisibilizadas porque no quieren que se nos note la monstruosidad.

No quieren que les molestemos con nuestras existencias abyectas.

El Orgullo no es una fiesta: es una reclamación.

Y es para todos los públicos no por colorido e intrascendente sino porque todos los públicos conviven con la diversidad.

Nosotrxs no tenemos que seros cómodxs, ni útiles, ni serviros para ..nada.
…..
No estamos pidiendo que nos comprendáis: estamos pidiendo .nuestro derecho legítimos a no que no se nos importune.
.
Al quitar banderolas feministas estás contribuyendo al machismo que es algo que mata.

Al obviar la parte de lucha del Orgullo estás favoreciendo a la homofobia porque nos estás dejando sin herramientas para enfrentarnos al odio.

Porque hay que dar un lugar a “quienes estaban cuando no estábamos”

Porque hay que escuchar a “quienes guardan recuerdo de la represión”

Porque hay que admirar a “quienes se mantuvieron firmes”

Porque hay “quienes de verdad saben lo que nos jugamos”

El Orgullo es un homenaje a las personas que pusieron sus vidas en peligro para mejorar el mundo.

A aquellas que tatuaron en la carne ajena la palabra libertad.

También todas aquellas que no llegaron a mayores por culpa de las demás.

Las que hicieron política de sus existencias marginales.

El Orgullo es un momento para pensar en ellas.

Para que cuando se pone el sol mientras celebramos entre la multitud que seguimos aquí.

Les demos las gracias.

Por habernos dejado.

Los cuerpos totalmente sembrados.

R. L.
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lunes, 17 de junio de 2019

donde quiera que estés...


donde quiera que estés...
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un corazón
de amores infantiles
partido vibra

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Reunido el Jurado de la Asociación Cultura Viva, el día 29 de mayo de 2019, en la sede del Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSID, decidió conceder los premios correspondientes a la vigésimo octava convocatoria a las siguientes entidades y personalidades:
COLEGIOS PROFESIONALES: Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
DEFENSA DE TRADICIONES CULTURALES: ”El pueblo canta” Villarejo del Valle, Ávila
FUNDACIONES: Fundación Rudolf Gerstenmaier
ARTES PLÁSTICAS: Manuel Castillero Ramírez
DANZA: Víctor Ullate
GRANDES MAESTROS/AS: Pazita Tomás
AGRUPACIONES MUSICALES: Cuarteto Bretón
HISTORIA: José Antonio Crespo Francés
LÍRICA: Ana María Sánchez
MEDICINA: Claudio Mariscal
NARRATIVA: Ernesto Pérez Zúñiga
HISTORIA ANTIGUA/ARQUEOLOGÍA PREMIO “JOSÉ MARÍA BLÁZQUEZ”: Santiago Montero
PREMIO «M. CRIADO DE VAL»: Joseph Thomas Snow (Pepe Nieves)

POESÍA: Gonzalo Escarpa

PREMIO «CULTURA VIVA»: José Cuenca Anaya

El jurado de la XXVIII edición de los Premios Cultura Viva está formado por: JOSÉ DE TORRES. LUIS ALBURQUERQUE. JOSÉ LUIS GARCÍA BARRIENTOS. LUIS ALBERTO DE CUENCA. JUAN VAN HALEN, LUISA MARÍA PAYÁN, TERESA MONROY, ENRIQUE GARCÍA ASENSIO, MARÍA ROSA CALVO MANZANO, CARMEN GARCÍA BUENO, PILAR SAN NICOLAS. GUADALUPE LOPÉZ MONTEAGUDO,JAVIER PUEBLA y RICARDO SANZ, siendo el secretario MARIANO TORRALBA y el presidente ÁNGEL LOZANO.
La entrega de galardones tendrá lugar el 25 de septiembre a las 18 horas en la calle Almagro 42, Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
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eh, ejem... disculpen. paso por aquí para comentar que elconsejosuperiordeinvestigacionescientíficas ha tenido a bien concederme el xxviiipremionacionalculturaviva ensumodalidaddepoesía. va, ya lo he dicho. rápido, pero ahí queda.
aunque no lo parezca, da mucho que pensar esto de los premios. me dice noel clarasó que no debo negarme a aceptar el premio de mi trabajo, pues el que se niega es más vanidoso que el que acepta: sabe que así dará más que hablar. va. el nobel chino mo yan, al recibir el nobel, nos comentó que ganar no significa nada. según belgrano, "el honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre." puestos a citar, parece ser que a alfredo landa le encantaban los premios. "y si se inventan uno para el tío que mejor ponga el termómetro, pues también quiero que sea mío, hombre. los premios son el reconocimiento de algo que has hecho bien, y eso es bonito."
gracias, entonces, a javier puebla y luis alberto de cuenca, miembros del jurado. seguiré siempre tratando de mejorar mi forma de colocar el termómetro. como si no me hubieran dado ningún premio. y como si me los hubieran dado todos.

Gonzalo escarpa
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AMADA AMOR

mi amada me despierta si estoy triste
con su color azul sus disonancias
y entre los altos gozos las distancias
desnuda se agiganta y me desviste

tiene el color de las mujeres rotas
y el caracol que anuncia su epicentro
y tiene un manantial de sangre dentro
que no amaina jamás en las derrotas

mi amor torna el azul se hace relente
traza la línea donde el sol se parte
y es luna al otro lado para echarte
en su lecho nupcial y omnipresente

no sabe de arcimboldos no conoce
la feliz necedad de ser proscrito
ni busca ser la parte del delito
despreciable de honrar la luz de un roce

mi amada viste un armazón sumiso
con la palabra decidida y sabe
cuándo no debo blasfemar qué nave
será hoy ametrallada de improviso

en la dársena infiel de mis poemas
oh capitán mi capitán mis manos
amputadas te ofrecen los veranos
bajo la sombra de los grandes temas

mi amor dicta sentencia en liminares
sabe por un color si es noche o día
en mi terraza hay un dolor que envía
un sol menor a intermitentes mares

sale de la posada en solo un punto
enroca el rey pero no acepta tablas
mira un silencio si en sus ojos hablas
envida amaga dice y a otro asunto

mi amada esconde rota mi palabra
con un deslumbramiento sine die
hoya claudica calla avisa ríe
surte vacía se desmuere labra

me pide la unidad pero no el uno
me arroja el loto pero no el leteo
viene para marcharse cuando leo
las páginas cerradas de mi ayuno

para escuchar que el dos es uno solo
ni que la soledad me alivia el paso
para ser solitude en todo caso
mi amor no quiere que me viva solo

Jesús URCELOY
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CATARATAS 10

A todas las preguntas tranquilo respondía.
Un mundo de tinieblas en una encrucijada
era todo el paisaje. Jungla en la madrugada.
Ruidos imperceptibles. Ferrocarril sin vía.

Mi poquedad de viejo, condena y agonía;
la sumisión de ostra en medio de la nada.
Invisibilidades bajo cualquier mirada,
sobrellevar el tipo frente a la galería.

Entramos en el túnel. La oscuridad fomenta
tensión de ligaduras antes de la tormenta,
y un resplandor de vida promesa de mañana.

Luego fue la batalla en desigual pelea,
bajo la luz y el agua, la soga y la polea…,
y una voz que susurra la calma de una nana.
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PIEL

Piel anfibia que respira daikiris.
Lo que está más fuera.
El envoltorio.
La placenta después del parto.

Piel corteza de árbol que se lleva las hostias y las caricias,
manos que limpian vómitos,
cuerpos cubiertos de chocolate.

Caparazón impermeable, refugio de inertes.
Piel muerta sobre la piel
quemada por las rozaduras diarias,
por el exceso de violines y panderetas.

Muda de serpiente abandonada en mitad de un camino
vacía ya de abrazos
en jirones, deshilvanada y rota.

Por los arañazos se escapa el vacío a borbotones.
Costras de duelo.
Mañana habrá otra piel.

Susana Obrero
de “Violines y trompetas”
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ORACIÓN FÚNEBRE

1

La historia familiar, la de cualquier familia, conserva en la memoria sucesos de deceso prematuro de alguno de sus miembros.
La madre de mi madre, Patrocinio, quedó viuda con tren niños pequeños.
Mi padre perdió a su madre, Claudia, de 23 años, cuando tenía dos.
El padre de David perdió a un hermano a poco de cumplir 50 años.
Unos seis meses antes se le fue un primo de esa edad, llamado José.
Hoy los dioses han decidido llevarse a David.
Decían los viejos venerables que los dioses se llevaban a los jóvenes que amaban.
Roguemos porque los dioses nos ignoren.

2

David

Hoy estamos luchando por asimilar que David se nos ha marchado. Y no es fácil. A sus padres, a su compañera, a su hija, a sus hermanos primos amigos…, les sumo mi cariño; y mi pesar.

Como despedida, como homenaje a su memoria, voy a hacer dos reflexiones sobre la huella que nos deja.

La primera reflexión es que me parece que en cualquier momento voy a descubrirlo entre vosotros animándonos para seguir adelante. Él era apóstol del diálogo; de la palabra; y ahora estaría contribuyendo con su sabiduría para conciliar nuestros contradictorios sentimientos.

La otra reflexión es sobre el consuelo que pudiera dar la creencia en un más allá. Yo me confieso no creyente, pero recuerdo a Unamuno en “San Manuel Bueno, mártir”, el cura que había perdido la fe, pero seguía proclamándola para no defraudar a sus feligreses; y Lázaro, el ateo, que le consolaba. Quien sabe si en el Olimpo los dioses han llamado a David porque necesitan sus servicios…
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martes, 11 de junio de 2019

EL NIÑO AL QUE SE LE MURIÓ EL AMIGO


atacando la canal. a la izquierda, la de los guías
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cuando me vaya
arderán mis papeles
entre tus manos

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LA MANO

Es la mano la bella rama del día floreciendo con dedos suave como el arrullo de la paloma que ni atrapa el viento, ni arresta el agua. Pero se aloja en el espacio y abraza la tierra de la flor salvaje al árbol de palma.

Es la mano la que nos conforta en nuestra fractura, nos consuela cuando lloramos, nos da solaz en nuestro cansancio.

Es la mano el milagro del sueño la leyenda de la creación las columnas de luz o un manojo de ascuas que vivifican o menguan.

Es la mano un campo, y un ramillete de canciones infantiles, y un planeta.

La mano no es un libro, o líneas. No escrutes los detalles no leas su silencio ni sus contornos no encontrarás nada. Todas las líneas que la han invadido todas las curvaturas son nuestras culpas de las primeras aberraciones al advenimiento de la miseria.

Es la mano no la leas lee lo que escribirá lee lo que hará y levántala, levántala hasta que se haga un cielo.

Ibrahim Nasrallah (Palestina, 1954)
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poemas robados
(introducción)

este libro cavernario,
papel impreso cosido
con material sustraído,
pretendido poemario,
es cumplido corolario
de tardes de cafeína,
de charlas en la cocina
modificando dilemas
para cerrar los poemas
del curso que se termina

es la muestra insuficiente
de inquietudes, de desvelos,
de penas, sueños, anhelos,
de desazón oferente
por parecerse a Valente,
a Lope, a Byron (el lord),
o a Hierro, nuestro mentor,
peleando cada día
por escribir armonía
y emular al profesor

letras, palabras y versos,
cada firma colocada,
es una nota robada;
son los acentos dispersos
de los poemas diversos,
-como los granos de arroz
que componen el alfoz-,
trabajados cada día
con distinta melodía,
pero con la misma voz
---

CATARATAS 9
a María Gabriela Cruz Gutiérrez
cirujana oftalmóloga

Camino por un filo sin una opción de fuga.
La ruta ya está hecha para el mortal que huye,
y ve pasar el tiempo, y todo se diluye,
eje volante, péndola que limpia y centrifuga.

Gira la lavadora. Discurre. Centrifuga.
Demora su lavado, y ya la sombra huye
del patio en un arroyo de luz, por donde fluye
este nefasto día de dudas y de fuga…

Estoy en un embudo. Al fondo hay una luz
donde la claridad asoma en una Cruz
de límites que acotan el horizonte; el paso

es un punto de mira abierto a la ventana
con puertas que se abren a una nueva mañana…
siempre con el azar del triunfo o del fracaso.

Pb/2019
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EL NIÑO AL QUE SE LE MURIÓ EL AMIGO

Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:
—El amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.
El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.
—Entra, niño, que llega el frío —dijo la madre.
Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándolo toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

Ana María Matute
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martes, 4 de junio de 2019

SIN DARNOS CUENTA


más allá de la cumbre
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la alondra ríe
abren el horizonte
páramos rosa

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LA TORMENTA

Llovía y temblaba la última luz de la tarde. El pájaro iba a quebrarse. Una gota más: tranvía roto, la Sinagoga, el Bosque destruido. Sonaba el cielo y dejaba sombra. Olvidar los pájaros. No poder salvarlos. Recoger al día siguiente los rastros, lo que ya no está, como un naufragio. Volver a construir el tranvía, la Sinagoga, el Bosque de los pájaros. Y descansar.

Marta López Vilar
“El Gran Bosque”
II Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro, FCPJH
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SÓLO EL RECUERDO DE LO AMADO
(Donde quiera que estés te gustará saber…)
(Serrat)

La brisa del otoño dejó caer la hoja.
Puse mi mano en el vacío
y la colmó la huella de una foto.

Rescato del olvido el aire de la esquina.
Y la casa de al lado. Y la sombra del árbol.
Y la tierra caliente de la calle desierta.

Escucho los vapores de un tren en la distancia,
su resoplar brioso cuando toma la ruta
camino de otros mundos, de otras vidas…

Aventando fantasmas, utopías, tristezas
rotas en el estío, en la noche grabadas,
recupero la sombra de un sol de mediodía:

revivo los amores que dan la vecindad;
los hermanos y amigos; los juegos en bandada…,
y un halo melancólico perturba mi sosiego.

Una lágrima sorbo por mi niñez perdida.
Inventario mi tempo, ya sin prisa,
y hoy descubro, cansado, que ya no existe el Tiempo.

Sólo el recuerdo de lo amado.

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CATARATAS 8
CIE

Yo caigo en el vacío.

Lo último que dije:

“tú no sabes quién soy”.

Yo no soy nadie,
pero tú no lo sabes.
Sólo soy una brizna…

Yo sé.

Sé que estás incumpliendo
tus propias leyes.

Y levantas la porra.

Yo caigo en el vacío
con la cabeza rota…

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SIN DARNOS CUENTA

Una palabra rompe la dinámica,
y se detiene el tiempo en una espera
de ver a ver qué pasa.

Irrumpe un cauce fresco a las ideas
por donde se despeñan en colores,
roturando caminos, trochas, sendas
que nos transportan, presos por un verbo,
a serendipias de imprevista meta.

Y todo hasta que surge otra palabra
y rompe la estructura que nos lleva;
y nace un lecho insólito, y el torrente
inunda nuevamente la vereda.

Vertemos opiniones,
y dudas, y preguntas, y respuestas
abiertas a futuras variables
atropelladas, tímidas, discretas.

Una muñeira brota junto a risas
volanderas de Amelia,
cuando con timidez lanza su verso;
y junto a ella Maravillas tiembla;

y Tina reproduce una balada
con su firme dicción y mano tierna;

luego Fabián fabrica su escenario
de drama y de comedia,
que pronto Maricarmen perfecciona
con la dulzura que la representa.

Expone su moción, Blas, con el genio
de un maestro de escuela;
y Ester, la frágil dama prodigiosa,
brilla con una esplendidez de estrella.

Documentado Geir; certera Eutrópia;
Paquita diligente y agorera;
Pedro con agudeza y puntería
haciéndonos correr a la carrera…

e Inés cuchicheando junto a Carmen
sobre lucubraciones bien compuestas…

Dibuja Flor retratos en el margen
de las hojas de higuera
con un rotulador de punta fina,
al óleo, o al pastel, o a la acuarela.

Jesús abraza con sabor de príncipe
memorias que resultan siempre nuevas:
las desmenuza de su tierna infancia
en un otoño aún con revoleras…

Felipe selecciona compromisos
en folios de menuda letra impresa;
y Clara no le escucha, ya no viene,
que tiene compromiso en… Candeleda.

Maribel acaricia un folio en blanco;
Ángeles se sonríe, piensa, sueña…
Esperanza se azora con las musas
impertinentes de su cabellera,

y va Santiago y se lo guarda todo
para ese rap que ronda en su sesera.

En la silla de enfrente, o paseando
entre mesas abiertas
flotando en el ambiente como el aire,
alerta a las palabras que prosperan,
(como cuando en el aula de la UNI
sus jóvenes la escuchan y la esperan)
Luisa vigila cada voz; asiente
con ese baile de sonrisa etérea,
sus rizos cimbreantes en cascada
y el chispear de sus burbujas negras...

Ella llena la sala
solo con su presencia:
afianza razones esgrimidas;
esclarece o refuta si discrepa,
pero siempre dejando una salida,
alguna puerta abierta;

nosotros aplaudimos y admiramos
el fuego que alimenta sus certeras
y gratas enseñanzas,
y la plasticidad de sus respuestas…,
hasta que algún resquicio da la hora
que se ha pasado ya sin darnos cuenta.

pb/2019

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SOBRE LA FALSA FACILIDAD DEL VERSO LIBRE

Aclaremos primero, antes de entrar en la materia oscura, que el verso libre es campo abierto para quienes no saben nada de poesía, porque no tuvieron voluntad ni reaños para formarse, y la intentan; para poetas malos que quieren epatar ante las chicas con gestos grandilocuentes y no aprendieron nada en el colegio [ni siquiera dónde se ubican las tildes diacríticas] –para ellos es una solución estupenda el verso libre, pues si atacan estructuras cerradas, suelen equivocarse en la medida, no controlan el ritmo y arman con rimas fáciles monstruos farragosos e hilarantes que los dejan en el más puro ridículo y nos llevan a la vergüenza ajena–, para poetas jóvenes con prisa y sin valores de vida aún marcados y para mercaderes del slogan y el hip-hop.
Cuando se huye de las estrofas medidas y de las formas rimadas, y se hace con criterio, conociéndolas y habiéndose entrenado en ellas, y se decide crear en verso libre, uno se da cuenta enseguida de que es la más dificultosa de las formas poéticas, pues exige que el poema se sostenga con afinación, ritmo interno y esas pausas blancas de respiración que le otorgan al poema su exacta cabalgadura... El poema entonces toma musicalidad [es fundamental, pues, tener instinto en la entonación y ser poseedor del ritmo, circunstancias que suelen tomar algo de facilidad cuando uno ha caminado mucho tiempo por las estrofas de metro fijo y los tipos clásicos de versificación, hace que el verso libre termine siendo poesía].
Mientras que en las estrofas clásicas existen ciertas afinidades temáticas que se adaptan mejor a uno u otro tipo de contenidos [las décimas van de lujo con la poesía lírica, los versos de pie quebrado enganchan sin problemas con la muerte, los tercetos caen estupendos en las elegías o en los poemas con enseñanza...], en el verso libre es el poeta el que debe adaptar la extensión de los versos, las respiraciones, los acentos, el ritmo y las rupturas poemáticas al tema sobre el que está creando, de tal forma que el poema responda en su cadencia musical a la sensación que quiere dejarse en el receptor, circunstancia que deja un campo infinito de trabajo que no presentan nunca las estrofas clásicas por ser cerradas y muy concretas en su estructura. Así, un buen poeta en verso libre –quien lo conoce y lo usa contando con todos sus valores y potencias– es un poeta magnífico, y quien no lo conoce y lo practica sin rubor, termina siendo una pifia que, además, demuestra en su descaro sus carencias sin siquiera saberlo, mientras alza la cabeza con orgullo narciso [algo así como cuando de críos hablábamos inglés en ‘guachi-guachi’ para hacernos los importantes].
Por otra parte, el poder del buen verso libre radica, desde mi punto de vista, en sacar a la poesía de su carácter ritual [conformado por la reiteración de sonidos, algo que pertenece a las formas más primarias del pensamiento humano] y llevarla a una altura intelectual acorde con los nuevos caminos tomados por el hombre que siente, piensa y habla en parámetros de evolución hacia mejor y más complejo o mejor y más simple [ambas soluciones sirven al avance humanista]. Al huir de la rima y el metro, se elimina del poema previsión y facilidad, consiguiendo con ello predisposición del receptor a la atención y a concentrarse en aras de obtener cierta altura reflexiva.
Así las cosas, el verso libre se conforma como el de mayor dificulta de ejecución, a la vez que termina siendo la mejor herramienta de desenmascaramiento de los falsos poetas.
Yo le pido a un poeta que sepa escribir en estrofas clásicas y lo haya hecho [aunque haya sido solo como entrenamiento y formación], bordando temas y formas, ciñéndose con éxito a cada norma impuesta por conocerlas y practicarlas, y que luego me demuestre su pericia en el dificilísimo arte del ritmo interno..., y de ahí al respeto van solo unos milímetros..., me tiene ganado.
Visto el asunto, podría decir que el 99% de los poemas que leo, y están realizados en pretendido verso libre, me suenan igual que cuando escucho cantar a Leonardo Dantés ‘El Baile del pañuelo’.
Es triste, pero es cierto.

Luis Felipe Comendador
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martes, 28 de mayo de 2019

ESE RUIDO YA PÁJARO


Mario Obrero, joven poeta de 16 años, tunea una dedicatoria en la presentación de su premiado poemario “Ese ruido ya pájaro”
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Porque no quiere, no quiere.
¿Por qué no quiere, no quiere?
No quiere porque no quiere.

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ESE RUIDO YA PÁJARO

FIGURA
CAMPO
FONDO

(Poema tercero)

“Hablaré de ese pueblo añil donde los jóvenes dan lugar a la luz
lo que fecunda un campo de pianos mojados
en los paisajes de un instante o la lengua terrosa del costurero cuando hacía corbatas a los seres nómadas
la triste ventolera que hace caminar un tomate
¡cómo descienden los tomates en la cuesta!
las mariposas escondidas en un cardo hacen un brrrrrr que abren las ventanas del marino y del poeta
lo que mira un perro y el corazón del espigal en el azul del cielo y de la tierra y los bosques y la ciudad nacida como una llamada en lo amado
la alquimia de las ciruelas que tras veinte años ingiriendo cinabrio se vuelven adolescentes pelirrojos en el malecón de los charcos negros
como las cáscaras de flor en la buhardilla escuchada por el oscuro chorro caprino
o esas abejas lingüísticamente maternales que inexisten
rondando las máculas de tu cuerpo barca
no olvidemos el limpio brrrrrrr de las nubes traídas de estraperlo por la señora Venecia
la noche abierta por el pistilo de las hortensias seca las sábanas
el isleño con su reloj frente a la reforestación de la lírica nos habla del norte
como los niños que habitan la semántica del nogal
con los residuos imposibles peló esa mujer las patatas de un mar que yo aún pinto en ocres
mi hermana lago entra en la cocina ladrante o llovida en hojas de eucalipto
entonces su olor como una casa azul con tejado oscuro acude a lo hondo de tu lenguaje la ostra fluida en un río abandonado”

Mario Obrero
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RESCOLDOS

La vereda paseo de mi otoño dorado.
Llevo plata en las sienes, y la ropa bien puesta.
Voy de doncel; y brillo como estrella de fiesta,
firme, sereno; enjuto; el cuerpo bien plantado,
(por más que los cristales repitan mi corvado
perfil de descompuesta figura trasnochada).
Son escasas las flores que alegran mi velada.
(Algún dulce perdido que tomo con agrado.)

Pesan los escalones que bajo cada día.
Ignoro si me quedan menos o más peldaños.
Aspiro satisfecho el reto de los años.
Mi canastilla cargo de sueños, todavía.
Y, cuando tu figura pasa de romería,
y el vuelo de tu falda provoca mis afectos,
me siento desarmado frente a los insurrectos
tributos que proteges bajo tu lencería.
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CATARATAS 7
(El arroyo de La Vejiga)

Para medir las fuerzas fue un buen día.
Casi cuarenta íbamos. El tiempo
era primaveral. Un suave viento
mitigaba el calor. Se agradecía.

En dos nos dividimos. Tras el guía
atacamos el cauce descubriendo
un mundo insospechado, y el atuendo
nos empezó a sobrar. El sol crecía.

La empinada canal; el agua clara;
el rumor de sus saltos entre rocas;
cascadas, flores, escaladas… Lares

inesperados de una fauna rica
que hollábamos. Las cabras vigilaban…
y yo mirando con mis tres cristales.

Pb/2019
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CONSTANTINOPLA (Un romano...)

Un romano, entusiasta de los ladrillos y el mortero, está caminando por Cankurtaran. Y, si no es un romano, entonces le obsesiona vivir sobre los escombros de la civilización. “Nadie creería que hay ciudades debajo de esta ciudad”, nos dice mientras una derruida casa de madera resiste a los edificios de hormigón. Y, si no es un romano, es una ruina por doquier. Y si no es un romano, es una de las viviendas antiguas de Estambul que parecen mariposas atravesadas con un alfiler sobre el trasfondo urbano. Y si no es un romano, entonces es el resto de una historia. Pero no, no es un romano. El que está caminando nunca es lo antiquísimo que espera una demolición. El que está caminando nunca es un esqueleto pardusco que, con sus pasos, llena de hollín lo que fue construido antes de que él naciera. El que está caminando sabe que todos los imperios se están cayendo aquí. Todos y cada uno de ellos están a la altura de los omóplatos de este hombre no ocurrido. El que está caminando tiene un porvenir brillante y la muerte se le ha atrasado.

Poema de Karen Villeda (México, 1985)
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martes, 21 de mayo de 2019

CANTO TRISTE


por la senda abierta al andar...

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frío de nieve
palpitan las estrellas
cálido nido

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CANTO TRISTE

Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.
Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.

¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.
Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.

Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Por poco tiempo alegraos,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.
Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.

Ya me voy a su casa,
pereceré.
Acaso por mí tú tengas que llorar,
por mí tengas que afligirte,
tú, amigo mío,
pero yo ya me voy,
yo ya me voy a su casa.
Sólo esto dice mi corazón,
no volveré una vez más,
jamás volveré a salir sobre la tierra,
yo ya me voy, ya me voy a su casa.

Sólo trabajo en vano,
gozad, gozad, amigos nuestros.
¿No hemos de tener alegría,
no hemos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.
Jamás lo hago en el tiempo del verdor,
sólo soy menesteroso aquí,
sólo yo, Cuacuauhtzin.
¿No habremos de gozar,
no habremos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.

de Cuacuauhtzin deTepechpan (México. Imperio azteca, caña 1410–1443)

(Historia del poema)

Cuacuahtzin de Tepechpan (caña 1410–1443) fue gobernador y poeta de Tepechpan, sucedió a su padre Tencoyotzin, señor de Tepechpan, que murió muy joven. De acuerdo con el historiador Fernando de Alva, Ixtlilxóchitl tomó parte en varios enfrentamientos como aliado de Tezcoco y México-Tenochtitlan. En una de estas campañas obtuvo gran cantidad de oro, mantos, plumas y esclavos como botín de guerra. Parte de este tesoro fue empleado para los gastos de palacio y para embellecer la corte de Tepechpan. Además de por su puesto como gobernador y sus actos de guerra, hoy en día se le conoce fundamentalmente por sus poemas, que compuso en náhuatl clásico.
Después de haber entregado una gran cantidad de regalos a un noble mexicano, llamado Temictzin, Cuacuauhtzin se casó con la hija de Temictzin, Azcalxóchitzin, en el año 12-pedernal (1440). Debido a que Azcalxóchitzin era demasiado joven, Cuacuauhtzin no consumó de inmediato su matrimonio. Tras su matrimonio, Nezahualcoyotl, tlahtoani de Tezcoco, se enamoró de Azcalxóchitzin y envió a Cuacuauhtzin a la guerra contra Tlaxcala.
Bajo el mando de Nezahualcoyotl, se ordenó a Cuacuauhtzin acudir al punto más peligroso de la lucha, de modo que resultara muerto y Nezahualcoyotl pudiera casarse libremente con Azcalxóchitzin. Cuacuauhtzin averiguó las intenciones de Nezahualcoyotl y antes de partir para la guerra compuso su Canción de tristeza o Canción triste. Este poema está dirigido a un grupo de amigos cercanos, y trata el tema de la traición de su señor y amigo, Nezahualcoyotl, que le enviaba a una muerte prácticamente segura: "¿Dónde habríamos de ir donde nunca muriéramos?", escribió a modo de apóstrofe referido a Nezahualcoyotl por medio de su epíteto Yoyontzin o "el jadeante". Murió en el año 3-caña (1443) en la batalla contra los tlaxcaltecas. Su biografía fue compilada por Ixtlilxóchitl. Sus composiciones aparecen en tres colecciones diferentes sobre obras precolombinas.
(blog "asamblea de palabras", de Francisco Cenamor)
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LOS LÍMITES DE LA AUSENCIA

Sabe que no vendrá.

Más allá del cristal, la tarde gris.
Velo rosa de tul lo disimula.
No quiere despertar. Sabe que no vendrá.
Los celos afilados se ocultan en la sombra.
El trepidar de las gotas de lluvia
golpea la ventana,
y evoca su figura…

El aroma sensual llenará todo.
Ofrecerá su cuerpo a su mirada.
Rodearán sus brazos el abismo,
y el fuego de sus ojos
intentará prenderse con su fuego.
Y sus labios querrán besar su boca,
escabullirse por encrucijadas,
despertar la tormenta, arrancar convulsiones
y cabalgar los prados del olvido.

Navegará los montes con sus manos.
Resembrará semillas con los besos
que tanto prodigaba,
pero sus dedos tocarán el aire
y su boca el vacío.

Sabe que no vendrá. Se desmorona
su corazón sobre la cama.

Desoye la prudencia. Tan sólo de una punta,
con un temblor retira la cortina
y por su borde escapa la mirada.
Está la calle oscura.
La ciudad, desierta.
Mil estrellas replican los cristales,
-rótulo, bar, farola-.
Mil estrellas de agua.

En la esquina, penumbra.
Espectros en el aire
y alguna sombra alienta su esperanza…

Pero, bajo el cobijo de la lluvia,
no viene nadie.

Sabe que no vendrá, porque la lluvia
ya no le afecta. Ya no importa nada…
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CATARATAS 6

El destino es seguir.

Las herramientas
sirven
para ganar el tiempo
en ese caminar hacia la meta
sabida, o vislumbrada;

porque a veces la ruta
nos la marca el azar,
y la opción es
seguir
moviendo los pies.

Hacia la línea del horizonte
brilla un destello.

Vamos tras él
sin darnos cuenta
de que la luz se aleja
cuanto más caminamos.

Solo nos queda fijar la mirada
en la letra pequeña.

Pb/Mayo 2019
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martes, 14 de mayo de 2019

ESTAMPAS DE GETAFE


Genio y figura
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lágrima viva
mi corazón solloza
por tu vacío

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NO OS CONFUNDÁIS

Y cuando ya no quede nada
tendré siempre el recuerdo
de lo que no se cumplió nunca.
Cuando me miren con áspera piedad
yo siempre tendré
lo que la vida no pudo ofrecerme.
Creedme:
todo lo que pensáis que fue destrozo y pérdida
no ha sido más que conjetura.

Y cuando ya no quede nada
siempre tendré lo que me fue negado.
No os confundáis: con lo que nunca tuve
puedo llenar el mundo palmo a palmo.
Tanto miedo tenéis que no habéis advertido
la riqueza que se oculta en la pérdida.

Desdichados,
poca ganancia es la vuestra
si nunca habéis perdido nada.
Yo sí he perdido:
yo tengo, como el náufrago,
toda la tierra esperándome.

Paca Aguirre
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LA FEA

El teatro deslumbra en una esquina.
Llueve, y una limosna lisonjea
una muchacha pobre, sucia, fea
al rebufo de gente y marquesina.

En la rama conviven flor y espina
y el altivo rehuye tal ralea:
sus ojos pone allá donde no vea
la congoja llorona y anodina.

Es tan aguda, consumada actora,
que repite su súplica cantora
con el tono y el gesto de un guión,

y la duda me asalta a la salida
al verla tan lozana y decidida:
¿Quién ha logrado la mejor función?

Medito la cuestión,
una vez más observo su contrato,
me voy ante la fea, y me retrato.
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CATARATAS 5

Un eco de murmullos en la ciudad silente.
Inicio de jornada con nubes que la empañan.
Gotas efervescentes de una llovizna extraña.
Tráfago de la calle; el paso de la gente.

Vital el movimiento monótono y urente.
Sumar cada segundo con aspereza y saña.
Un rezumar de surco de herida de guadaña…
Las prisas siempre fallan para lo lentamente.

Alerta de sucesos confunden los sentidos,
reflejo de los cuerpos en bultos definidos
que atrapan ilusiones en la dicotomía…

Reconocer lo inútil de avivar el proceso.
Desechar convicciones de marioneta o preso,
cuando cada mañana se aprecia mejoría.

Pb/2019
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NI DE MARTE NI DE VENUS: EL CEREBRO ES UNISEX
La ciencia refuta el machismo: no tiene base biológica.

¿Quiénes dirían que en general tienen más empatía, los hombres o las mujeres? ¿Quiénes creen que son más competitivos? ¿Quiénes suelen tener más facilidad para hacer varias cosas a la vez? ¿Quiénes tienen más propensión a la promiscuidad?
Y, ahora, la pregunta realmente importante: si han contestado “los hombres” o “las mujeres” a cualquiera de las preguntas anteriores, ¿dirían que las diferencias son innatas o que se deben a la educación que reciben niños y niñas desde la infancia?

Si creen que las diferencias son innatas, no son los únicos. Numerosos estudios han registrado diferencias anatómicas entre cerebros masculinos y femeninos. A partir de estas diferencias anatómicas se han intentado explicar las diferencias de aptitudes y comportamientos observadas entre hombres y mujeres.
Este tipo de estudios han proliferado desde los años 90 gracias a las imágenes de la resonancia magnética funcional, que permiten ver qué regiones del cerebro se activan cuando una persona realiza una tarea. Y han alimentado un sinfín de libros y artículos de divulgación que, como El cerebro femenino de Louann Brizendine, traducido a más de veinte idiomas, argumentan que los cerebros de hombres y mujeres son efectivamente diferentes, sobre todo por los efectos de la testosterona durante el desarrollo.
El problema es que los estudios sobre presuntas diferencias cerebrales entre hombres y mujeres se basan en muestras pequeñas, metodologías inconsistentes y análisis estadísticos deficientes, según revela Gina Rippon, neurocientífica de la Universidad Aston de Birminghan (Reino Unido), en su nuevo libro, The Gendered Brain.
Tomen el ejemplo de la investigación de la Universidad de California en Irvine que concluyó en 2005 que los hombres tienen más materia gris y las mujeres más materia blanca en el cerebro. Ostentosamente titulado La neuroanatomía de la inteligencia general: el sexo importa, los resultados de aquel estudio publicado en Neuroimage se han utilizado para explicar el talento masculino para las matemáticas y el talento femenino para la multitarea.
Sin embargo, Rippon recuerda que el estudio se basó en una muestra de sólo 21 hombres y 27 mujeres, que no comparó el volumen de los cerebros entre los dos grupos y que, si las conclusiones fueran ciertas, el cerebro femenino debería ser un 50% mayor de lo que es en realidad.
Otro ejemplo: una investigación de la Universidad Yale concluyó en 1995 que el cerebro femenino y el masculino procesan el lenguaje de manera diferente. Aunque se basaba en una muestra de sólo 19 hombres y 19 mujeres, la investigación se publicó en Nature y reforzó la idea preconcebida de que el género influye en las aptitudes lingüísticas. Trece años después, un metaanálisis que revisó todos los datos publicados sobre la cuestión demostró que la conclusión de los investigadores de Yale era incorrecta.
¿Y la promiscuidad?
La popular idea de que los hombres están programados para tener cuantas más parejas mejor, mientras que las mujeres buscan una pareja estable que se comprometa en el cuidado de los hijos, se deriva de un estudio del genetista británico Angus Bateman realizado con... ¡moscas! Los resultados de aquel estudio, publicado en 1948, se dieron por buenos durante 65 años y alimentaron una abundante literatura que perpetuó la idea de los hombres como copuladores oportunistas y de las mujeres como guardianas de las esencias del hogar.
La idea de que hombres y mujeres tienen aptitudes y actitudes diferentes porque sus cerebros son distintos es errónea y contraproducente”
Pero, cuando se intentaron repetir los experimentos de Bateman en 2012 y 2013, los resultados obtenidos fueron diferentes. Y, cuando se revisaron sus resultados originales, se descubrió que sólo había presentado los datos favorables a sus conclusiones y había desechado los contrarios. Un reanálisis del conjunto de sus datos reveló que, si hubiera hecho bien su investigación, no hubiera encontrado una dicotomía entre machos promiscuos y hembras fieles.
Esta dicotomía no se da ni en moscas ni en personas, donde los estudios sobre conductas sexuales revelan que tanto hombres como mujeres pueden sentirse a gusto en relaciones monógamas y que pueden tener por igual relaciones esporádicas. Pero la tesis de Bateman, que parecía legitimar la infidelidad masculina y deslegitimar la femenina, ya había cuajado, ataviada con un aura de respetabilidad científica.
Errónea porque “las diferencias anatómicas entre cerebros masculinos y femeninos son mínimas y, además, no son de categoría sino de grado”, señala Dierssen. En esta misma línea, Lise Eliot, neurocientífica de la Universidad Rosalind Franklin de North Chicago (EE.UU.), ha argumentado en la revista Nature que “no hay más diferencias de género en el cerebro que en los riñones, el hígado o el corazón”.
Patrones de comportamiento
Los estereotipos inculcados desde la infancia explican las diferencias de comportamiento más comunes entre hombres y mujeres
Y la idea es contraproducente porque, “si los sexos son esencialmente diferentes, entonces la igualdad de oportunidades nunca conducirá a la igualdad de resultados”, argumenta Cordelia Fine, de la Universidad de Melbourne (Australia), en su reciente libro Testoterona Rex.
Todo lo contrario: las presuntas diferencias anatómicas entre hombres y mujeres emergen como argumento perfecto para legitimar la desigualdad. Con el agravante de que pocos ciudadanos tienen la formación necesaria para cuestionar mensajes ideológicos que se les presentan como verdades científicas. Ya saben, “no es machismo, es el hipotálamo”. De ahí que Cordelia Fine acuñara el término neurosexismo para desenmascarar ideas sexistas basadas en datos erróneos sobre presuntas diferencias cerebrales entre hombres y mujeres.
Nada menos que la patronal CEOE ha caído en la trampa del neurosexismo al argumentar, en su reciente informe Análisis de la brecha salarial de género en España, que una de las causas de las diferencias de sueldos es que las mujeres son menos competitivas, asumen menos riesgos y negocian peor. “Este tipo de afirmaciones son indignantes. No tienen ninguna base científica y perpetúan un modelo de desigualdad”, denuncia Dierssen.
Los investigadores e investigadoras que combaten el neurosexismo no niegan que haya diferencias entre hombres y mujeres. “Por supuesto que las hay”, declara Gina Rippon, la autora de The Gendered Brain, en una reciente entrevista en The Guardian. “Anatómicamente hombres y mujeres son diferentes. El cerebro es un órgano biológico. El sexo es un factor biológico. Pero no es el único factor. Interactúa con muchas variables”.
Ahora bien, si el sexo no es determinante, ¿cómo explicar entonces las muchas diferencias de comportamiento que se observan entre la población masculina y la femenina? ¿Cómo explicar, por ejemplo, que a las niñas les guste jugar a muñecas o a maquillarse desde pequeñas y que a los niños les gusten los videojuegos de acción, y si puede ser matando enemigos mejor? ¿O que la mayoría del alumnado de enfermería sean mujeres y la mayoría del de ingenierías sean hombres? ¿O cómo explicar, señores de la CEOE, que haya tan pocas mujeres en puestos de alta dirección?
Por la plasticidad cerebral, contesta Rippon. Porque el cerebro es extremadamente maleable, se desarrolla de acuerdo con las experiencias que tiene una persona a lo largo de la vida, especialmente en la infancia, interioriza los estereotipos y actúa en consecuencia.
Estereotipos como la idea extendida –que ahora se sabe que es errónea- de que los chicos están más dotados para las matemáticas y las ingenierías. O de que los genios son hombres –prueben a encontrar una mujer que sea reconocida como una genio; más probablemente será considerada una gran trabajadora con talento-. O que la expresión “un hombre ambicioso” tiene una connotación más positiva que “una mujer ambiciosa”.
“Los estereotipos se crean desde la infancia y alimentan las ideas de lo que es aceptable y qué no lo es”, señala Mara Dierssen. “A los seis años, las niñas y niños ya tienen estereotipos consolidados”. Para romper estos estereotipos, que influirán más tarde en la imagen que las personas tienen de sí mismas, en las decisiones que tomarán y en algunos casos en su bienestar psicológico, “tenemos que acabar con los prejuicios sexistas basados en ideas presuntamente científicas que no tienen fundamento”.

JOSEP CORBELLA
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ESTAMPAS DE GETAFE

Acabo de cruzarme con el bronce de un cartero antiguo, y es antiguo el mundo que me recuerda esa puerta, en la calle Toledo, que empujo casi sin darme cuenta. El interior me trae a la memoria el sabor de las películas de vaqueros en el oeste de la infancia, de pioneros…; y me sumerjo en ese espacio abarrotado de artículos en venta; avanzo por un pasillo amenazante, acotado por variopintos, insospechados y multitudinarios utensilios domésticos en insidioso acoso al cliente, como piezas de tela que en el arca se venden… Quien entra en esta cacharrería busca lo que no encontró en otras tiendas…
Embozado al fondo hay un mostrador de nobleza histórica reconocida, y un rancio aroma de honrado y dedicado comerciante; y me pongo a la cola. Un dependiente escucha. Se pierde en la trastienda. Regresa con el artículo solicitado.
En un rincón, a la derecha, sentados a una mesa camilla, un hombre de mediana edad responde respetuoso a un viejo, cotejando asientos de un libro contable…
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martes, 7 de mayo de 2019

¿será que ya llegó la primavera?


ausencias

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páramo triste
tu vuelo de paloma
lo difumina

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ITHACA

Corrige la mirada en el sextante de los ojos,
pon rumbo a alguna parte como un náufrago,
desata las medidas estelares
y deja que las horas te constelen,

bebe un sorbo pequeño de té verde,
maréate al vaivén del oleaje,
vomita lo que sea por la borda,
arrópate despacio con la manta,
mira el retrato azul del camarote
y busca en la bitácora
el cuaderno de las islas perdidas...

sopesa las constantes que precisas,
la meteorología que te aguarda,
el viento que sin duda soplará,
los nudos necesarios para el tránsito...
busca bahías cercanas
por si los temporales azotasen,

mide todo en los mapas que no tienes...
y no dudes si sientes el ardor de levar ancla...

y sé consciente
de que a Ithaca se llega siempre

un día más tarde de mañana.

© Luis Felipe Comendador
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PAQUETE

La muchacha se funde con el hombre
como la mantequilla en la tostada,
cuando se pone atrás.
Y se inflama la noche
con fragores de máquina llenando oscuridad.

Un casco la protege de la brisa sonora
que se rompe en el cuerpo del doncel.
Su joven corazón cabalga aprisa.
Anhela la emoción.
El asfalto repica contra él.

Tenaza en la cintura. Entre pecho y espalda
penetrar no podría un alfiler.
Bicéfalo centauro en horcajadas,
tiempo y espacio detenidos,
en equilibrio piel con piel.

Atento a la jugada de la cinta
que la rueda consume, el hombre va.
Y en un momento piensa en la muchacha.
Teme por ella. Teme despertar…

Despertar en la hierba, cubiertos del rocío
de la noche, dormidos luego del amar.
O descubrirse fríos, con heridas,
sin carretera para regresar…
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CATARATAS 4

en un albo gamón con tiento posa
sus párpados alados como velas,
gafas tatuadas, faros, centinelas,
la maravilla de una mariposa;

agua desciende al valle, bulliciosa,
llenando la garganta del Iruelas
de una nube de gotas: mil estelas
que irisan la alborada prodigiosa;

el valeroso y tímido alubión
que salta sin cesar de roca en roca
una llamada de pasión espera,

y es fiel a la señal que le convoca
la mariposa puesta en el gamón:
¿será que ya llegó la primavera?

pb/2019
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EL SEXO MASCULINO NO ESTÁ BIEN DISEÑADO

Pude conocerle en el atardecer de un banco orientado al poniente, o, quizá, en la cola del autobús que me llevaba a ninguna parte. Dijo que se llamaba Randolph M. Nesse, y que había nacido en Toledo (Ohio), en 1948. y que participó en el simposio sobre trastornos afectivos organizado por Esteve... Sostenía el doctor Nesse que nuestro cuerpo no está hecho para el siglo XXI. La evolución anda más lenta que la revolución tecnológica, murmuró. Y eso se paga con enfermedades como el cáncer, la arteriosclerosis o la obesidad. El precursor de la medicina darwinista, profesor de psiquiatría de la Universidad de Michigan, adelanta que el sexo masculino lo tiene peor. -Darwin dijo que sobreviven los fuertes. Y la cosa no va así... le dije. -Hay razones para que no sea así. En primer lugar, el entorno cambia más deprisa de lo que podemos evolucionar. Y las bacterias, también. Pero es que, además, todo en el cuerpo es una compensación. -No sé si le sigo. -Cuando mejoramos algo, otra cosa empeora. Por otra parte, el cuerpo no se ha preparado para la salud, sino para la reproducción máxima. -¿De veras? -Sí. Y hay muchas cosas que parecen enfermedades pero que no lo son, como la tos, la fiebre, el vómito, la diarrea. Son mecanismos de protección contra la enfermedad. -O sea, en caso de gripe, ¿ni una aspirina? -No tiene por qué ser bueno bloquear un mecanismo de defensa. Se ha demostrado que, en el caso de la varicela, si tomas medicación estás enfermo un día más. -¿Hay forma de esquivar tanto peligro? -La mayoría de enfermedades crónicas están provocadas por un entorno moderno para el que no estamos preparados. Nuestros cuerpos están diseñados para gente que caminaba 30 kilómetros diarios en busca de agua y alimento. Entonces, nadie tenía sobrepeso ni arterioesclerosis... -¿Volvemos a la caverna? -(soltó una risita.) ¡No hace falta! Basta con hacer ejercicio a diario, exigir ventanas en los puestos de trabajo, consumir mucha verdura, eliminar las máquinas de refrescos de los colegios... -Eso no evita los grandes males. -La medicina darwiniana considera que hay buenas razones evolutivas que explican las imperfecciones del cuerpo. Quizá el Alzheimer ha surgido porque los genes que lo causan nos protegen de otras dolencias en la juventud. Y en algunos tipos de cáncer... Si nos hacemos un corte, la piel vuelve a crecer, ¿verdad? Pero eso también significa que puede crecer demasiado. Resistir más y mejor tiene un precio. -El cáncer siempre existió, ¿no? -Sí. Pero la incidencia ha aumentado porque vivimos más tiempo. -Vivir más no es más saludable... -¿Sabe cuánto viviríamos si eliminásemos las infecciones, las cardiopatías, el cáncer...? -¿Unos 150 años? -¡Unos 84! La duración de la vida no ha cambiado durante miles de años. Lo que ha cambiado es la mortalidad precoz. -Dice usted que las mujeres somos más... ¿perfectas? -Hay un sexo débil, que no está bien diseñado y es más vulnerable a la enfermedad: el sexo masculino. Mueren tres hombres por cada mujer. -¿Y eso? -De las 14 causas más importantes de mortalidad, 13 son superiores para los hombres. En gran parte debido al consumo de drogas, a accidentes, asesinatos y suicidios. Pero también mueren más por enfermedades de riñón, hepatopatías, neumonías... La testosterona hace el cuerpo más vulnerable a la enfermedad. -¿Descartamos la inmortalidad? -Sí. Y es decepcionante. Mire, cuando tenía 20 años empecé a preguntarme por qué la selección natural no había eliminado el envejecimiento. Diez años después, leí un artículo de George Williams. Decía que si un gen hace que tus huesos se suelden mejor de niño, es posible que aporte un exceso de calcio en las arterias y el corazón de mayor. ¿Comprende? -¿Es como desvestir a un santo para vestir a otro? -(otra risa) Los beneficios durante la infancia son mayores que el precio a pagar a los 120 años. Ésta es la teoría pleiotrópica del envejecimiento. -El estrés no mata, pero arruga. -La gente que nace sin la capacidad de experimentar el dolor muere antes. Algunos, a los 30 años. La ansiedad y el estrés, como el vómito o la fiebre, son útiles. Ahora bien, un ataque de pánico es bueno ante un tigre hambriento, no en un colmado... -Oiga, ¿qué enfermedades veremos en este siglo? -Las provocadas por los avances en los viajes y por el bioterrorismo. Las infecciones, siento decirlo, seguirán siendo la gran amenaza. -Acabe con una buena noticia, se lo ruego. -Algún laboratorio inventará un fármaco para comer menos. Eso podría resolver la diabetes y el sobrepeso. Pero creará un nuevo mal...
Vino el autobús, o se fue el sol, y yo desperté de esos instantes en los que nunca sabré si estuve…

Núria Navarro
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martes, 30 de abril de 2019

LA CASA BRUJA


lagos de la Alhóndiga
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en el rocío
la luz difuminada
de olvido llora

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EL DESAYUNO

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Luis Alberto de Cuenca
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LA CASA BRUJA

“La luna es un pozo chico
las flores no valen nada…”
(Federico García Lorca)

Un mechón de cabellos de avena y hierba seca
enjaeza el alero de una casa romántica
poblada de vacío, de recelo
vestido con ropajes de gitana
que a su reja se asoma con la luna
embozada en su bata.

Amores encendidos
invento cuando cruzo ante la casa
debajo de sus mechas de colores
—que rebosa de tejas huidizas, quebradas—
y en la reja un atisbo
de luz y de candela y de nostalgia.

Una noche de luna
lloraron sus paredes encaladas
cuando se vino abajo en un escombro
el cielo raso de una de las salas.
Y en la reja se oyeron
lamentos de cristales y fantasmas.

Cedieron travesaños. Un patio de jazmines
de polvo se llenó en la madrugada
abriendo a las estrellas
el abandono triste de la casa,
oculto al vecindario por el muro
esbelto y sólido de su fachada.

Mas, cada luna nueva,
antes de que se rompa la alborada,
al lado de la reja
—abierta y rota y sucia su ventana—
una sombra requiebra
a una sombra vestida de muchacha.
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CATARATAS 3

Con la luz del alba despiertan los pétalos.
Tréboles enseñan sus verdes urgentes,
y la rosa roja sus púas hirientes…
En la acera enseres, lágrimas y duelo.

En esta mañana de límpido cielo,
bajo la delicia de nubes ausentes,
hoy, a mi vecino, como a tantas gentes,
van a desahuciarlo. ¡Rabia! ¡Desconsuelo…!

Tímidos obreros pasan a su tajo,
temerosos, tristes; miran hacia abajo
como en esos cuentos de escenas distópicas…

Algunos, al frente, no ven su futuro:
solo ante sus ojos vislumbran un muro
donde sus historias son miodesópticas.

Pb/2019
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LA MANZANA

Desearía no haber tenido relación con este sórdido asunto, pero cuando se es un gusano no siempre se tiene elección.
En aquella ocasión, como en otras muchas, fue el hambre y un cúmulo de desastrosas casualidades las que produjeron la catástrofe. Las manzanas, siempre las manzanas. Como a Blancanieves, a Eva y a los protagonistas de otros cuentos infantiles, a mí también me arruinó la vida una apetitosa manzana. El único consuelo fue que Guillermo compró a los testigos y cambió manzana por cabeza en el relato de los hechos para convertirse en héroe. Mientras tanto nadie reparó en mí, salvo Guillermo, claro, aunque imagino que con el tiempo olvidó mi fatídica intervención. Ahora que se acerca mi último vuelo de mariposa, necesito contar el final real de la historia para acallar mi conciencia. Guillermo no acertó en la manzana, mató a su hijo y no fue por mala puntería. Rompí su concentración al asomar la cabeza fuera de la manzana para ver qué provocaba aquel súbito silencio.

Miguel Torija Martí
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