martes, 29 de noviembre de 2016

PINAR DEL RÍO, CUBA



claro del bosque
desbandada de ciervas
rama quebrada


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PINAR DEL RÍO, CUBA
Mi bisabuelo posa con uniforme a rayas
en un estudio de Pinar del Río.
Tiene aquel gesto grave del recién reclutado
que siempre había pensado que la patria
se almacenaba entre la naftalina
de las casullas nazareno y oro,
o en la tarde de sol de un patio de cuadrillas,
hasta que en el embarque
los labios del sargento se llenaron altivos
con la palabra España.

El mismo gesto del torero clásico
y algo meditabundo que se enfrenta
a aquella artificiosa soledad del retrato.

Pero, ¿en qué pensaría el bisabuelo
hace más de cien años
en el etéreo instante de la fotografía?
Reconstruyo esta historia colectiva
que es la misma de siempre. Es el soldado
que ve pasar la muerte a cañonazos
en la explanada de los palmerales
o la intuye acechando entre epidemias
sobre lechos de yodo. Y se imagina,
cuando acabe esa guerra, perdida de antemano,
con aquella mulata que tenía
un puesto de santera frente a la catedral
y sabía a vainilla
y a jugosa guanábana. Se piensa
convertido en indiano, propietario
de un ingenio de azúcar,
paseando el domingo con su puro
y su traje de lino almidonado,
con fondo musical de banda de kiosco
y un olor familiar a caramelos
tostados en la feria. No sabía
mi bisabuelo en el etéreo instante
en que fue retratado, que esperaba
un barco de tullidos de regreso
a la vieja metrópoli, el vendaje
gangrenado de pérdidas, Castilla
y los caminos de la trashumancia.

©Verónica Aranda
(De Postal de olvido, El Gaviero, 2010)

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40.- EL MILAGRO

Armado por la vida, recelando y
partiéndose la cara con cualquiera,
la soledad del monte le hizo huraño.
Arriba era el señor de su quimera.

Chocaba endurecido, y ofendía
al alba si empezaba a despuntar,
ajeno a los ensueños y aventuras
que le hubieran podido alborozar.

Hasta que en un instante
algo le conmovió.

Amago, duda, fuente cristalina,
campanilla, inocencia, comezón...
Atávicos temblores sacudieron
y desarmaron a su corazón,

cuando, forzado, tuvo que aguantar
la risa contagiosa de un bebé.


©Pbernal



martes, 22 de noviembre de 2016

en un otoño


casa abandonada
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en un otoño
acopio de recursos
leña cortada

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TRES OTOÑOS


Simplemente me son indistintas las sonrisas del verano,
y no busco misterio alguno en el invierno,
pero he observado casi sin equivocarme
tres otoños en cada año.

El primero es un desorden de la fiesta
a despecho del verano de ayer,
vuelan las hojas como pedazos de un cuaderno;
todo es húmedo, abigarrado y claro.

Los abetos son los primeros que entran en la danza,
echando sobre sí un transparente adorno,
sacudiendo de prisa las lágrimas momentáneas
a una vecina detrás de la cerca.

Así sucede apenas comienza el relato...
Un segundo, un minuto, y he aquí
viene el segundo, sin pasiones, como la conciencia,
oscuro como un ataque de aviones.

Todos en seguida parecen más pálidos y mayores.
Está saqueada la comodidad del verano,
y de las trompetas de oro las marchas lejanas
entre una neblina olorosa flotan.

Por las frías olas de su incienso está cerrada la bóveda alta;
pero se esforzó el viento, se abrió el espacio y entonces
se hizo comprensible a todos: termina el drama,
y esto ya no es el tercer otoño, sino la muerte.

©Anna Ajmátova/1943
(Rusia, 1889-1966)
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41 LA CUNETA
(cantar de ciego)

Cuentan que su joven vida era como un manantial,
y la daba generoso sin temor a la verdad.

Quien supiera aquella noche qué cosa pudo pasar,
bien se lo calla su boca a quien quiera preguntar.

Murió de un tiro en la nuca,nadie lo quiso tocar,
y empujado en la cuneta lo dejaron reposar.

Su despojo soterrado lo ha cerrado un vendaval
sin la caja, sin la ropa, sin fosa, sin cristianar.

Solo la tierra cobijo da a su cuerpo por piedad
y con el paso del tiempo estercola aquel bancal.

Cabello, manos y piernas, entrañas de mocedad
en huerta fue convertida, fértil, rica, sin arar.

Unas bellas flores bordan el túmulo sin marcar.
Y se repite el milagro de nuevo la vida dar.


(y cada primavera, salen las flores...)
©pbernal

martes, 15 de noviembre de 2016

meditaciones


sosiego en el pantano


en el pantano
tumultuosas aguas
fluyen tranquilas


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MEDITACIÓN DEL TACTO

La piel que transparenta un alma fría.
La piel que representa un fuego helado.
La piel que es la frontera de un callado
fluir de sangre herida en la que ardía
el secreto de luz del mediodía
y el enigma nocturno del pecado.
La piel acariciada por la aurora.
La arañada de blanco por la luna.
La piel que busca piel en su deriva.
La piel estremecida ante la aurora.
La piel que se hace luna ante la luna.
La carne tan valiente y fugitiva.

©Felipe Benítez Reyes
del libro "La misma luna", 2006


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36 JINETE DE SOMBRAS



¿Qué bulle dentro de ti? ¿A dónde se dirigen las fibras de tu espíritu?

A caballo de nubes caprichosas retozas al azar divagando deleites, éxitos, reconocimientos; asaltas castillos, subes montañas, cruzas bosques impenetrables, avasallas semejantes…

Buscas, exploras, investigas, conquistas; viajas a lugares imposibles esperando encontrar…; pero al rendir el día siempre tropiezas con las manos vacías.

¿Qué quieres? ¿A qué meta destinas tu energía?

A caballo de noches inventas fantasías. Ingrávido, planeas espacios desolados; giras sobre tu propia materia indiferente y al fin ves en el fango, oculto entre la sombra, la insoportable levedad de tu existencia.

Y sigues adelante, haciendo camino contra el viento, con la eterna pregunta en el extremo de tus dedos:

¿Qué te mueve? ¿Qué pretende tu ambición? ¿Hacia dónde te lleva tu existencia…?,

me digo cada día…


©pbernal

martes, 8 de noviembre de 2016

inverosímil


esperanza en Lanchaquebrada
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inverosímil
cuando el sueño se toca
si se consuma

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Llamas, vino


En el móvil la luz de tu llamada,
dices: mi cuarto frío… sé de un par de
cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde
en la tuya mi boca recordada?

Te respondo que ya, que acudo en nada,
que derrito el asfalto de la tarde,
que ni un hueco en la mía que no guarde
ascuas, ¿sigue… la tuya en llamarada?

Para el arder a dos, llevo dos copas
y una botella helada de godello.

Verte beber, ser el cristal y verte
apurar el instante, ser sin ropas,
dar el vino al adiós, probar tu cuello,
tus dos húmedos labios... y beberte.


©Francisco Caro
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45. QUÉ SABE LA NOCHE…

En la noche dormida el silencio sospecha.
Sensaciones y sombras de la mano se van.
Acaricia la nube un murmullo lejano.
Un temblor resquebraja el espejo del mar.

En la noche sin luna el secreto traiciona.
Un sueño de ventura se ovilla en soledad.
Minúsculo bagaje. Una mano vacía
en el mortal viaje de una estrella fugaz.

En la noche desfilan de sombría morada
al murmullo lejano del espejo del mar,
y en la playa sin luna el silencio despierta
sueños de desventura, aprensiones de azar.

En la noche de sombras, con mínimo bagaje,
emergen convulsiones de muda soledad;
miran acongojados la precaria patera,
y acomodan su alma en honda oscuridad.


©pbernal

martes, 1 de noviembre de 2016

Tetis, Aquiles...



el oleaje
relieve y espesura
nace la calma

GORRIÓN

No olvido. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio al aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.

©Claudio Rodríguez
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PAISAJE
(Tetis: el encargo)


Azul de cielo sobre mar en calma.
Tupido bosque. Jungla temblorosa.
Verde campiña donde los rebaños
pacen hierba jugosa...

Majestuosos puentes, viejas rocas,
salvan arroyos, ríos, y un embalse
tranquilo, junto a un pueblo de labriegos
en la falda del valle.

Un carro, y un auriga, y una lanza;
y un torreón de piedra, desolado;
y una silueta lúgubre en un risco.
Y un hombre frente a un barco…

Trazos de forja van tomando cuerpo,
y en el escudo brotan los matices
del cincel gobernado por Hefesto,
para que muera hermoso el rey Aquiles.

©pbernal

martes, 25 de octubre de 2016

POLÍTICA


(árbol horizontal surgiendo de una roca sobre el sendero)


abren las piedras
osadía inaudita
puertas al cielo


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CUMPLEAÑOS

La estela de la vida va forjándose
contra esa flor que horada en el misterio
de la infancia... Y el galope tendido
hacia un entrechocar férreo de voces.
Sobre la muselina los abrojos
la espiral de los cantos mensurables
donde el naufragio la otra flor violenta
reviente como un pan único fruto.
¿Acaso derramar límites nuestros
mendigando la luz y ojos de tigres...?
¿Acaso árbol cuchillo o movimiento
hasta romper la oscuridad en cachos...?
Suele el tiempo afirmar con la evidencia
irrumpir inclemente en las moradas
y de tanto cansancio dormir ángeles...

©Ezequías Blanco

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42 POLÍTICA



pausado en ademanes
como exige el guión tan bien trazado
desgrana las verdades

en su comparecencia de intenciones
el agua va calando
sobre la piel curtida de la gente

en su expresión reflejan
ecos de aprobación y de rechazo

palabras se repiten
sobre la plebe dúctil y sumisa
que rompe con aplausos entusiastas
el mantra colocado en el discurso

la masa se disuelve

duda y certeza suenan agridulce
no cabe preguntar alguna cosa
un manto de unidad es importante

los medios siempre acechan disidencias


©Pbernal

martes, 18 de octubre de 2016

¿Décima o soneto?



vida florece
contra todo pronóstico
sobre la roca


PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD


Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer como ambrosía.

Me abrí al mundo en la ducha, que molía
en mi cuerpo maduro la galbana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi umbría.

Salí a la calle como a la batalla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi futuro...

pero no encontré más que un aire impuro,
un affiche del Ché y el recetario
de una vida pendiente de canalla.

©Luís Felipe Comendador

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TEMORES
(ni décima ni soneto)


Dolor temo causar. Gozo recelo.
Es mi duda tan llena de agonía
que me duelo del sol de un nuevo día
y de la noche cuando miro al cielo.
Aunque parezca que mi sino es duelo,
soy solo pregonero de cantares
lanzados al confín de los lugares
en afán de contento; de agradar.
Y aunque rendir quisiera este penar,
perder lazos de amor son mis pesares.

©Pbernal

martes, 11 de octubre de 2016

marinero


primavera 1

la fantasía
del espíritu vuela
sobre las aguas

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QUIÉN CABALGARA EL CABALLO


¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!

De un salto,
¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!

De un salto, quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.

© Rafael Alberti (De Marinero en tierra)

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39 MARINERO, MARINERO

En El Puerto, marinero,
espera un barco velero
a punto para zarpar.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
ansiosos por navegar).

Marinero, marinero,
embárcame en tu velero
pintado de libertad,

que un vendaval justiciero
carga con fuego artillero
y lacera la verdad.

Las velas de tu velero
alas serán, marinero,
para aprender a volar.

Mi palabra, marinero,
inundará el mundo entero
de versos de vida y paz.

Dibujaré, marinero,
con sangre de jornalero,
la paloma de la paz;

y un barco; y un misionero
apóstata; y un barquero
varado en un olivar…

Surca la mar, marinero:
timonea bravo y fiero
contra el duro vendaval

de amores, y de guerreros
perjuros, y compañeros
masacrados sin piedad.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
cansados de navegar).

En las alas, marinero,
de tu barquito velero
permíteme regresar

al El Puerto, mi sol primero:
en sus olas jugar quiero
por toda la eternidad.


©pbernal
(trabajo de taller)

martes, 4 de octubre de 2016

¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?



fotografía
más allá de las nubes
el buitre negro


¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?

Cuando leo un poema, suelo disculpar sus posibles imperfecciones: falta de ritmo, errores de medida, excesos verbales, aun anacolutos. No disculpo, desde luego, los lugares comunes ni la falta de originalidad. Pero todo ello lo minimizo si el poema contiene esa gema maravillosa que es un verso memorable.
No pienso que la Poesía sirva sólo para lo que la Prosa puede hacer, y muy bien por cierto: narrar, contar, enseñar, describir, divertir. Esto es, no me opongo a que un poema narre, cuente, enseñe, divierta. Pero su función no acaba ahí, y con sólo eso está tristemente incompleta.
Oigo a menudo inclusive el D.R.A.E. lo dice que el objetivo de la poesía es la “Belleza”. Aparte de que ese es un concepto demasiado cambiante, no la creo función exclusiva de la Poesía; yo encuentro bellísimo el Teorema de Pitágoras. Y las reglas del Arte... A estas alturas, ¿qué queda de ellas?
En cambio, a veces, sólo contadas veces, encuentro en algún poema uno o dos versos que saltan desde el papel y me transportan a un mundo distinto. Que golpean sin misericordia, que descubren otra forma de mirar la realidad. Versos por los que vale la pena hacer un viaje a las antípodas, versos que abren puertas insospechadas. Esas líneas mínimas consiguen que el poema sea poesía y lo salvan, como nos dijo Luis Rosales una tarde en Prometeo. Versos con magia. Los que hacían a Emily Dickinson sentirse “como si le hubieran dado un tiro en la cabeza”. Ellos componen el meollo de lo que hoy llamo “poesía”.
Si tratamos de recordar viejos poemas, veremos que sólo nos llegan fragmentos, versos sueltos. Así, “polvo seré, mas polvo enamorado”, “ojos claros, serenos”, “compañero del alma, compañero”, “recuerde el alma dormida”, “pero el cadáver, ay, siguió muriendo”, y mil más. Palabras felices que dan su valor al poema, que son el vehículo para que perdure y llegue hasta nosotros la Poesía.
Por eso, lo que me hace sentirme ante un verdadero poema es la aparición de ese verso, a lo sumo un par de ellos, que se quedan ahí, vibrando, siempre distintos a sí mismos. Y ese momento justifica cualquier espera.

Juan Ruiz de Torres

MUERTE DE UNA FLOR EN LANZAROTE

A Jorge Guillén, maestro

La luz junto a la luz. Abajo, sombra.
Al rumor del crecer, la flor se estira
—renueva cielo el Sol—; vive, respira.
Afirma la estatura que la nombra.

Un mar de espigas secas. Una alfombra
de pómez sobre un lago que es mentira.
El halcón, siempre abierto, gira y gira.
Un volcán de ceniza el campo escombra.

La flor, ya con esfuerzo, se endereza.
Duele vivir. Se dobla su cabeza.
No logra iluminar su corto aliento.

A golpes de amargura, a paso vivo,
se muere porque sí. Y antes cautivo,
su polen, al fin libre, se da al viento.

(1980)

©Juan Ruíz Torres (1931 - 2014)

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TINTO DE VERANO


Destellos acarician la esmeralda
de sus ojos de miel y aguamarina,
velada en la tumbona, en esa esquina
desde donde controla cada espalda.

Una pamela cubre, de Mafalda,
la rebeldía de la seda fina
de su cabello, negra golondrina
torrencial en su pecho de guirnalda.

La piscina refleja en la pantalla
solisombras de juegos y morralla
entre sonrisas, guiños y algún ¡hola!,

mientras mira y escribe y le da
al enter con el dedo, y así está
al mismo tiempo acompañada y sola

©pbernal

martes, 27 de septiembre de 2016

furtivos



Valle de Iruelas
un disparo amanece
junto al pantano
solo la noche sabe
de los furtivos

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NUEVE

No juegas ya conmigo, tan orgulloso estás
que más allá de ti no necesitas nada.
Te observas incesante, sin embargo
te olvidas de que yo te soy tan parecida
que te describiría con la fidelidad
de un espejo: tan semejante a ti
que hasta podrías amarme sin temor a excederte.
Pero, si en desdeñarme persistes obstinado,
no importa, esperaré.
Mientras enhebro cintas de dulce terciopelo
en el blanco entredós de una tirabordada
o anchas randas de encaje infatigable labro,
atisbando estaré el menor de tus gestos.
Tan preciso lo retendré en mi rostro,
tan exacto, que pasado algún tiempo,
cuando la edad viril, arrastrándote
tras derruir la seda delicada
exija tus mejillas para sus arrayanes,
tu pecho como un muro para enredar su hiedra,
no tendrás más remedio que mirarme.
Y te verás en mí, adolescente, inmóvil
durante muchos años todavía.

©Ana Rossetti
(de “Dióscuros”)


MARU

Siempre recordaré su blanca camiseta:
con ella sus encantos, discreta, protegía.
Y su sonrisa eterna, leve, de escorrentía,
rastro de arroyo bronco bajando la meseta.

Proporcionado el cuerpo; figura pizpireta
tirando un poco a mucho su pecho de hidalguía.
Vencida junto al borde gritaba con porfía.
Caerse amenazaban su teta y su otra teta.

Alguien que confiaba en salida más airosa
y se ocultó en liviano vuelo de mariposa,
buscándole las vueltas, la empujó a la piscina.

Ella salió empapada. Su suéter esculpía,
confusa y codiciada, formas de fantasía…,
buscando en quién poner las iras de su inquina.

pbernal

martes, 28 de junio de 2016

TARDE


Foto Drus:

ante la lente
las páginas del monte
son telarañas

ESTÁ LA TARDE

está la tarde, está
la tarde terca, está la sacra
tarde, la tarde estéril, la
tarde anónima, las
tardes de todos, las alegres tardes,
la tarde que no llega, la que tarda,
la tarde más fatal, la tarde
atenta,
y luego
está
esta
tarde

sin
nada
más
que

tarde


©Gonzalo Escarpa/2013

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34 SUMISIÓN
(Tribuna Abierta)



“Aunque solo me mires en invierno o verano
y luego me despaches con un ¡clic! despectivo;
aunque me abras la puerta muy poco receptivo
en esta primavera o en el otoño vano;

aunque me trates menos que como a simple hermano
y nunca me deshojes con afán combativo,
y en el contacto leve te muestres selectivo
y deseches mis flores, mi risa, mi reclamo.

Aunque nunca te sientas como mi dueño y amo
y me dejes tirada como algo conflictivo;
aunque no te motive ni encuentres el motivo
para que en la penumbra me confieses: ¡te amo…!”

En la sombra, callada, lo mismo que Cyrano
desgranaba su llanto de sus versos cautivo,
mis “páginas abiertas” te ofrecen su atractivo,
(y también su Tribuna), amigo Caetano.


©pbernal

martes, 21 de junio de 2016

negociaciones...


foto Drus: cascada en la Garganta de Iruelas

la exuberancia,
fluir inexorable,
calma el estío.

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DECIDME:

¿es cierto que las gentes amanecen
con el día y caminan siempre recto
y más tarde regresan cada uno a sus casas,
y cierran tras de sí la puerta
y se aman y maldicen en voz baja,
y que jamás descansan?
Decidme:
¿es cierto que en los patios de la escuela
los niños zarandean las alambradas
y gritan y se ríen de las gentes
afuera, al otro lado, pero en la misma jaula,
y no sucede nada?
Decidme:
¿es posible guardar silencio
y mantener la calma?
¿es posible cerrar los ojos
y renunciar al fuego que somos
cuando nos reunimos todos
sin miedo
en torno a una plaza?
Y así las cosas, por último, decidme:
¿a quiénes pertenecen estas calles
que hoy tanto padezco?
¿qué misteriosas leyes
regulan sus aceras y calzadas?
y sobre todo:
¿cuánto hace que sucede todo esto?
¿y hasta cuándo?


©José María Gómez Valero

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35 LA MAQUINARIA
(las negociaciones)



El murmullo domina las entrañas
del rutinario ser
consumidor de tiempo y esperanzas
en el provecho ajeno.
Planes y citas; hilos que se cruzan
al compás de derechos y deberes,
el tú y el yo, la fuerza del destino,
la planificación inescrutable
de restos de naufragio…
…y los hilos se fuerzan, y se rompen
por el punto más débil.
Y ya no es nadie; y traga
la propuesta que no le satisface,
que quebranta
ilusionados planes de futuro.

Nace la conveniencia. La molestia
de cambiar el presente condiciona
que caiga en el engaño
de que el azar domina su destino,
debatido su ser en la vorágine
del síndrome famoso,
para, al final, quedar
lo dicho en nada.

©pbernal

lunes, 6 de junio de 2016

aguas tranquilas


Foto Drus: Puente de la Caznata

en un remanso
de la tarde abrileña
el sol se baña


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(San Anselmo de Canterbury es reprendido por sus superiores por recitar salmos en voz baja.)

3. MADRIGAL

Dentro de este poema
viento de sed, salitre y no gemido
un verso a media vida se ha escondido.

Si en su cadencia loca
tu ritmo ha de brillar claro y sonoro
no dejes que ese coro
de necios te silencien por la boca.

Como el viento en la roca
dentro de este poema
la voz susurra y a su tiempo quema.


©jesús urceloy
(octubre de 2009/algunos poemas casi tristes)

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30 RANA

Maúlla lastimero en el terrado
un desnutrido gato.

Un zoclo, una galocha y una abarca
(fruto de las desdichas de la noche),
rodean, impasibles, al felino,
oyendo silenciosos su sonata.

Mal de amores miaba el condenado.

Quejábase por todo el vecindario,
que ignoraba su pena:
la raspa y las escamas de sardina
que le sirven de postre a los ratones;
la cucaracha altiva y vivaracha;
una araña peluda…;
y hasta las lagartijas le ofendían.

Y todo por la nada de una cita:
porque su Zapaquilda salió rana.

©pbernal

martes, 31 de mayo de 2016

EL JUEGO DE HACER VERSOS


foto Drus: casa hundida en el monte

junto a la puerta
el polvo del camino
sed infinita

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EL JUEGO DE HACER VERSOS


El juego de hacer versos
—que no es un juego— es algo
parecido en principio
al placer solitario.
Con la primera muda
en los años nostálgicos
de nuestra adolescencia,
a escribir empezamos.
Y son nuestros poemas
del todo imaginarios
—demasiado inexpertos
ni siquiera plagiamos—
porque la Poesía
es un ángel abstracto
y, como todos ellos,
predispuesto a halagarnos.
El arte es otra cosa
distinta. El resultado
de mucha vocación
y un poco de trabajo.
Aprender a pensar
en renglones contados
–y no en los sentimientos
con que nos exaltábamos–,
tratar con el idioma
como si fuera mágico
es un buen ejercicio,
que llega a emborracharnos.
Luego está el instrumento
en su punto afinado:
la mejor poesía
es el Verbo hecho tango.
Y los poemas son
un modo que adoptamos
para que nos entiendan
y que nos entendamos.
Lo que importa explicar
es la vida, los rasgos
de su filantropía,
las noches de sus sábados.
La manera que tiene
sobre todo en verano
de ser un paraíso.
Aunque, de cuando en cuando,
si alguna de esas nubes
que las carga el diablo
uno piensa en la historia
de estos últimos años,
si piensa en esta vida
que nos hace pedazos
de madera podrida,
perdida en un naufragio,
la conciencia le pesa
—por estar intentando
persuadirse en secreto
de que aún es honrado.
El juego de hacer versos,
que no es un juego, es algo
que acaba pareciéndose
al vicio solitario.

© Jaime Gil de Viedma

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28 LA TIERRA


Profunda e inexplorada,
maravillosa e inquieta;
hortelana y alfabeta
para ser urbanizada;
de ti salió, de la nada,
Adán, que, cuentan, un día
un lecho lo acogería
en su parcela privada.


Maternal y deliciosa,
apresada entre paredes
redondas, apenas cedes
el hueco para una rosa.
Flor que recibe, gozosa,
de ti, terrón, su belleza,
y te veja por simpleza,
siendo tú la más preciosa.


29 EL GATO


— ¡Zape!, ¡zape, que te mato!
Colgado de la cortina,
la manicura cochina
haciéndose lleva un rato.
Su trajín ya me molesta,
siempre con la mesa puesta
y a vivir,
con sus orejas en cresta…
¡Que se acicale en su cesta
de dormir!

Lagartijas y ratones
a sus bigotes se espantan,
y a su paso se levantan
palomas y gorriones.
Yo no sé qué pasaría
si un ratón con chulería
fuese a ver
si su garra mediría
distancia de cacería
pa comer.


©pbernal

martes, 24 de mayo de 2016

COMO UN ALA ARRANCADA


Foto Drus: Peonía

franca la puerta
un mundo de pasiones
su seno guarda

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COMO UN ALA ARRANCADA


Como un ala arrancada
que se desangra pluma a pluma.
Como catedrales purísimas en exceso
que levantan el soplo del desdén
así es mi alma y no se aburren
los hombres cuando están conmigo.
Anida en mí un sonido diferente al de la pasión
y en aras de la voz lo sacrifico todo.
Nunca he hablado sin inspiración de mis penas
sin el sentido de la felicidad que ellas le dan.
No defiendo mi causa
sino aquella del más absoluto de los besos.
el que llega hasta el alma traspasando la carne.
Y no es que mis cabellos sean indiferentes al frío
de la proximidad de las valquirias...
Pero veo en sus bocas como un mundo:
un abismo una bóveda celeste un desfiladero...
Y desde las ventanas veo solo siluetas
que miran hacia infinitos páramos.
Y en los lechos barcos para partir algún día.
Está tan distraído este verano
como si no tuviera tiempo
para ocuparse de sí mismo.
Rico en amantes moriré
y en sabores de manjares sabrosos.
Conjugar verbo y carne en las fronteras
del límite del cuerpo
es mi oficio: beneficio maleficio y mapa.


©Ezequías Blanco

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26 QUEJA DEL LEÓN DE LAS ANTIGUAS BAÑERAS DEL BALNEARIO CERVANTES



en el desván inmundo del olvido,
lidia falcón, me tienen arrumbado;
tu cuerpo ya no puedo ver mojado;
tampoco tú mi rostro sorprendido.

inmóvil en el tiempo detenido
fui por las hermosuras contemplado,
e, irreverentemente, acariciado;
era mi servidumbre y mi latido.

con ojos sin pupila, con melena
detenida en un gesto, con la pena
de ser sin ser fiero león hierático,

llenaba la bañera de agua roja
para quitar del cuerpo la congoja
en el sarcófago monocromático.

no parece simpático
que se me destronara de la bola
por un capricho de tu amiga Lola.


©pbernal


lunes, 16 de mayo de 2016

VIDAS PARALELAS



Foto Drus: buitre al acecho

algunas veces
en la ola del viento
el ojo duda


VIDAS PARALELAS

La empleada de la zapatería
relata ante las cámaras
cómo el secuestrador
tiene a nueve personas retenidas
a punta de pistola

y pide para él
la pena de muerte o cadena perpetua.

Así habló la empleada
retenida a punta de veinte euros al día
en una zapatería.

©Antonio Orihuela

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27 MARIPOSA

¿Lo habéis visto pasar acalorado?
Falsea su tamaño larguirucho.
Acomete la rama tobogán
mimetizado en ámbar.
Las casillas supera con sus patas
negras en el confín de sus anillos
repulsivos, lechosos.
Su ritmo disimula cercanías
lejos de su destino
ajeno a la verdad
de que al final de su correr incierto
no queda ni su sombra.
Teme con aprensión la ruta vil
del vil depredador
que surca el aire en busca de comida.
Muelle continuo, nervio y agonía,
pronto para roer la golosina
proteica y sabrosa;
pronto para saltar a la rayuela,
y destilar la baba,
y tejer el refugio inexpugnable
con el sueño posible
de remontar un día con la aurora
de flor en flor, camino de su nada.

©pbernal

martes, 10 de mayo de 2016

Todos los días salgo de la cama


Foto Álvaro; entre el cielo y la tierra

sobre la cumbre
la mirada se pierde
tras de las aves

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LIBERTAD EN LA CAMA

Todos los días salgo de la cama
y digo adiós a mi compañera.
Vena: cuando me pongo
los pantalones,
me quito
la
libertad.
Cuando llega la noche, otra vez
vuelvo a la cama y duermo.
A veces sueño que me llevan con las manos atadas,
pero entonces me despierto y siento la oscuridad,
y, con el mismo valor, el cuerpo de mi mujer y el mío.

© Antonio Gamoneda
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25 LA ESPIGA



Hay un rincón hermoso en Córdoba Sultana
que lleva de la mano del cero al infinito;
es un caserón viejo, sensible, delicado
con el sabor a usado, y a rancio…, y a erudito.

Las puertas son de hierro forjado en una fragua
de las que no se llevan en este tiempo nuestro;
la casa es tan añeja en vía tan famosa
que cuando la penetras irrumpes en un sueño.

Asombra la techumbre. Sorprenden escaleras
que suben y que bajan vestidas de arabesco;
y el patio de vecinos con su vela de lona
para templar calores y mantener el fresco.

Un día a la semana la casa se transforma.
Se llena de guitarras, de cantos y de luna,
y suben a la troje olímpicas palabras
despabilando sombras con cánticos de cuna.

Es cálido el ambiente de sus paredes francas.
Son sólidas las mesas de tablazón de viga;
y los romanos arcos; y el noble tabernero,
Antonio, que gobierna la singular Espiga.


©pbernal

martes, 3 de mayo de 2016

contra las piedras



contra las piedras
espuma vida furia
despierta el agua

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AL FONDO DE LA ESCENA

He cruzado el umbral. Estoy en casa.
Después del frío, y el viento y los veranos
he venido. Saludo a los objetos
con un suspiro grave y respetuoso.
La sala decorada con flores que parecen
desplomarse carnívoras sobre los comensales.
He ocupado mi silla. Alguien comenta
el precio escaso de la vida humana
en un país remoto y las noticias
dejan caer promesas de un futuro
que merezca la pena. La mujer
me sirve una sonrisa.
El hombre habla con ella como quien acaricia
un sueño que se hiciera cotidiano.
Bajo el mantel los niños se pelean.
La sal. El pan. La mesa como siempre:
cada cual en su sitio, absorto en la tarea
de ser el personaje que la trama
dispone.
Así, ya ves, somos felices.
Ignoramos que un día la ausencia de la madre,
esa silla vacía, inconcebible,
hará que el niño aquél -al fondo de la escena-
escriba estas palabras.

© Eduardo García
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22 RÉPLICA A FAVOR DE LA RIMA
(ejercicio)


La mañana en tu mesa. Tú, recién levantado,
y en el papel, sorpresa: te nace un pareado.

Que sé que te va a gustar;
voy a cantarlo bajito,
chiquilla, ven para acá.

do-re-mi-la-si-sol
do-re-mi-si bemol

Bella urí
de Nador,
ruiseñor
alauí,
descubrí
con honor,
y su olor
aprehendí;

disfruté
del jardín
y el rumor
del verdín
nido fue
del amor.




Distinguí
con fervor
el olor
de alelí,
intuí
su primor,
y en el por-
che la vi;

el rumor
del jardín
disfruté
y el amor
del verdín
nido fue.

En la si-
lla del por-
che se dor-
mía, sí;
percibí
su candor,
y a su amor
sucumbí;

nido fue
del amor
el jardín;
disfruté
su rumor
y verdín.


¡Ay de mí!
Su favor
con valor
conseguí,
Sinaí,
monte Thor,
labrador
alauí;

disfruté
del amor
y el verdín
del jardín,
su rumor,
nido fue.

Si me fui
(qué dolor)
fue por mor
de aquel sí;
porque sí,
por amor,
con dolor
la perdí;

un amor
el jardín
nido fue
y el rumor
del verdín
disfruté


©pbernal

martes, 26 de abril de 2016

A VECES EL AMOR TIENE CARICIAS




Foto: Álcaro: en la cuerda larga

la travesía
rastro sobre la nieve
nunca se acaba

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A VECES EL AMOR TIENE CARICIAS FRÍAS


A veces el amor tiene caricias
frías, como navajas de barbero.
Cierras los ojos. Das tu cuello entero
a un peligroso filo de delicias.

Otras veces se clava como aguja
irisada de sedas en el raso
del bastidor: raso del lento ocaso
donde un cisne precoz se somorguja.

En general, adopta una manera
belicosa, de horcas y cuchillos,
de lanza en ristre o de falcón en mano.

Pero es lo más frecuente que te hiera
con ojos tan serenos y sencillos
como un arroyo fresco en el verano.


© Antonio Carvajal
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18 MANU



Avanzas por tu cosmos, meteoro impulsivo,
a punto de zanjar la larga ruta hecha
en complicada marcha por el medido tiempo
de fulgores cromáticos y risas intuidas.
Los cálidos afectos llegaron a tus manos
igual que las canciones que te comunicaban
sin ropa ni equipaje ni cuentos ni miserias.
Te abres camino; vienes; empujas; te comprimes
y expandes, y atropellas todo lo que se oponga
al inefable avance explícito, secreto,
de tu largo periplo…
Conduces con pericia tu nave luminosa
en medio de una nada que fue todo en tu ruta,
has visto ya las luces en el final de un túnel
y allá pones el rumbo: tu meta, tu destino,
prisionero del sueño de las curiosidades.
Maniobras impaciente por virginales aguas,
impetuoso, raudo, abriéndote camino
en busca de un abrazo maternal.


Manuel, mira, muchacho, no llores todavía
y atiende los consejos que vienen sin pedirlos:
El mundo es una fragua. Todo lo funde el fuego
y luego lo somete al frío de una horma
para fijar la forma a lo que el frío quiera.
El mundo es una fragua, y al respirar candente
le aplica su gran maza para forjar la vida.
Aguanta los tirones, el trenzado, la fuerza
del golpe de la maza sobre la carne roja;
no tiembles ante el hombre que con el mal disfruta;
palpita con la suerte del débil y el ausente.
Deja correr la vida. No permitas que el éxito
te lleve de la mano por donde tú no quieras.
Aprende que no es fácil una dicha sincera;
solo es feliz quien quiere buscando la quimera,
y persevera en ello: no habrá nunca una meta.
Solo es feliz quien busca hacer caminos nuevos
y solo le limita la dicha del distinto...

©pbernal
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martes, 19 de abril de 2016

Besarte no es amor...


Foto Drus: montón de trigo

nubes acechan
la ladera rocosa
sobre la nieve

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BESARTE NO ES AMOR...


Besarte no es amor, es irte oliendo
igual que huele el macho a su collera;
es saberte paloma mensajera
al gavilán las alas abatiendo.

Besarte no es amor, es ir pidiendo
besana donde hundir mi sementera;
es ser igual que el toro en la pradera
huyendo de la hembra y embistiendo.

Igual que el ciervo oculta el baluarte
donde el celo resiste y le reclama,
así mi boca llega hasta tu boca.

Porque besarte entonces, no es besarte.
Es dejar en los labios la proclama
donde la sangre asusta de tan loca.


© Ángel García López
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16 BOTÓN(2)
(versión)



Me miras con los ojos como faros,
negro azabache, rojas tus mejillas,
curiosa, juguetona, confiada,
sentada en mis rodillas.

Mis ojos te contemplan extasiados
buscando tu sonrisa
que en un momento, sin razón, estalla
en carcajada limpia.

(Una ráfaga fría de tristeza
en mis manos anida,
mientras tú jugueteas
con ese botón gris de mi camisa.)

Tus risas, y tus llantos y rabietas;
tus besos y caricias;
tus juegos con mis manos...
se pasarán de prisa.

Y crecerás de pronto una mañana;
y te irás a la escuela cada día;
y aprenderás las cosas
que, dicen, necesitas en la vida...

Harás muchas amigas en la escuela;
no querrás que te lave ni te vista…;
te reirás leyendo los tebeos,
y con chicos saldrás por la avenida...

Quizá, tal vez me entere
antes de que lo digas,
que sientes una cosa diferente
por alguien que te ronda en la pandilla

Y un día fundarás en otro sitio
una nueva familia,
y yo me alegraré con tu ventura,
con tu casa y tu dicha.

Aunque tus ojos ya no sean faros,
y pintes y maquilles tus mejillas,
y te hayas olvidado
cuando jugabas sobre mis rodillas...

No es una lágrima
eso que te ha caído en la manita.
Sigue jugando
con ese botón gris de mi camisa.


©pbernal

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martes, 12 de abril de 2016

INVIDENTES


Foto Drus. Grupo de invidentes en la nieve

abren fronteras
amplifican la vida
las ilusiones

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BORDAS DE HIELO


Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
¡Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!
Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
¡la estrella de la tarde partirá!
Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
¡de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
¡y quien habrá partido seré yo...!


©César Vallejo

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17 CUATRO AÑOS



Cuatro años mi nieto. ¡Mi nieto cuatro años!
Caminamos al parque, su mano de mi mano,
que yo le dije ¡venga!, y él me dijo que: vamos.

Quería columpiarse y jugar en la arena,
y tirar de las trenzas a una niña morena
de calcetines blancos y blusa de verbena,

montarse al caballito y subirse al castillo,
saltar el tobogán, espantar pajarillos,
correr y provocar a los otros chiquillos…

Avistamos el parque dentro de aquel jardín,
un parque en otro parque, el uno chiquitín,
con niños que jugaban al rosa y al verdín.

Pero yo no quería entretener el tiempo
mirando sus cabriolas en tobogán y juegos,
de modo que le dije: no es de tu edad, mi cielo.

Y el niño, convencido, miró para otra parte,
dijo que no quería entrar en ese parque,
porque era de pequeños, aunque jugaran grandes.

Le dije: buscaremos un parque más allá
en donde con los niños de tu tiempo jugar,
¿o quieres que pasemos a ese de más edad?


Mi nieto, convencido de sus cuatro veranos,
dijo que nunca iría cogido de mi mano
a un parque de mayores ni a un parque de enanos.

Para un niño pequeño, razonar, imposible,
sin darse cuenta aprende a hablar lo imprescindible,
pero que no le pidan que piense lo plausible.

Un niño es un arcano de todo lo presente,
ve solo lo que toca, eso que vive y siente,
en su mundo no existe aquello que está ausente.

Mi nieto, cuatro años, será de cinco un día,
pienso con una pizca de vil melancolía,
y caigo en la certeza de mi lenta agonía:

qué iluso, que pedante la mente del abuelo,
pensar que son el mismo de cuatro y cinco el nieto.
Él tiene la evidencia. Él sí que está en lo cierto.


©pbernal

martes, 5 de abril de 2016

Escúchame, Señor


Foto Drus. Bola del mundo

desde la cima
adornada de gasas
una promesa

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GIACOMO CASANOVA ACEPTA EL CARGO
BIBLIOTECARIO QUE LE OFRECE,
EN BOHEMIA, EL CONDE DE WALDSTEIN

Escuchadme, Señor, tengo los miembros tristes.
Con la Revolución Francesa van muriendo
mis escasos amigos. Miradme, he recorrido
los países del mundo, las cárceles del mundo,
los lechos, los jardines, los mares, los conventos,
y he visto que no aceptan mi buena voluntad.
Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso
ser soldado en las noches ardientes de Corfú.
A veces, he sonado un poco el violín
y vos sabéis, Señor, cómo trema Venecia
con la música y arden las islas y las cúpulas.
Escuchadme, Señor, de Madrid a Moscú
he viajado en vano, me persiguen los lobos
del Santo Oficio, llevo un huracán de lenguas
detrás de mi persona, de lenguas venenosas.
Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
sonreír a la luz de cada nuevo día,
mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca,
traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
sueño con los serrallos azules de Estambul.


©Antonio Colinas

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19 CUANDO VIENE LA MUSA



Sabe que no debió campar tan tarde
por barrios y callejas tan desiertas.
El espejo del Segre dibujaba
en su fondo las nubes que no eran
en el ocaso limpias. Caminaba
sin rumbo fijo. Fuego y cristaleras
en el verde paseo se agolpaban
sembrando de luciérnagas
la miscelánea raza de la calle,
siempre de gente llena.
Torció por una cuesta: Caballeros.
Se detuvo en el arco de una iglesia.
Y junto a la escalera descarnada
que bajaba o subía, ya la cuenta
perdió de su destino no fijado.
En la maraña de la noche cierta,
por una encrucijada tuvo miedo
a estar perdido o a que lo perdieran:
no eran morenos, no; tampoco blancos
bajo la sombra de un farol cualquiera,
apostados al viento
de una disputa sorda, compañera
de manejo de manos que apoyaban
razones, fundamentos… Por la cuesta
(no sabe si bajaba o si subía)
se acercaba a la esquina. La respuesta
a esa duda que nace y que atenaza
(cada paso más cerca)
le hacía caminar como un juguete
mecánico, de aquellos que la cuerda
impulsa con un ritmo estrafalario,
tembloroso, de feria.
Soñó pasar por el farol de sombra
como si no pasara, sin ofensa,
pero no fue posible: lo pararon
con un gesto amistoso, sin violencia:
—Amigo —dijo el que manoteaba—
¿no tendría un papel? ¿—Papel moneda…?—,
le contestó mientras su mano zurda
buscaba no sé qué en la faltriquera.
—No señor, no es dinero; lo que pasa…,
perdone usted…, es que mi compañera…
(cayó de pronto: con los pantalones…)
…en el bar ha olvidado mi libreta,
donde apunto las cosas que me vienen,
y me viene la musa: ¡soy poeta!


©pbernal

martes, 29 de marzo de 2016

HABLARÉ POR VOSOTROS


foto: Álvaro


sobre la ruta
desnuda frente al viento
baja la vida


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HABLARÉ POR VOSOTROS

Excavaré con mi palabra hasta encontraros
en las sangrantes raíces sumergidas
de vuestros corazones enterrados.

Hablaré por vosotros.

Reconstruiré la voz de vuestros labios,
su semilla final, la de aquel grito
constelado de estrellas y balazos.

Hablaré por vosotros.

Y extenderé el secreto que os dejaron
en la oquedad terrible de los ojos
la voz estremecida de los astros.

Hablaré por vosotros.

Jamás olvidaré aquellas madrugadas,
los últimos abrazos, las gargantas
de vuestra dignidad amordazadas.


©Marcos Ana
(De: "Poemas de la prisión y la vida")

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15 PREFACIO


antes de que mi ser se borre en el olvido
tornillos y quincalla serán pasto del suelo
un cúmulo de humo ceniza de mis cosas
dedicación y sueños tachará con un gesto

el halo de tibieza con trazos de nostalgia
deshará la barrera que mis hados tejieron
y por el ancho hueco se irán difuminando
el aura de mis años la luz de mi recuerdo

romperé las amarras un otoño cualquiera
de los que paseamos bajo el gris de aquel cielo
y en las umbrías sombras de dorada hojarasca
germinará marchita la escoria de mi duelo...


©pbernal

martes, 22 de marzo de 2016

sobre las piedras


foto: Álvaro. Vista desde Navahondilla: Cabeza de Hierro Mayor, Cabeza de Hierro Menor; A la derecha, Peñalara

sobre las piedras
una pradera blanca
fácil difícil

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AUTOPSICOGRAFÍA

El poeta es fingidor.
finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor cierto que siente.

Y quienes leen lo que escribe,
sienten el dolor leído,
no los dos que el poeta vive
sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
distrayendo a la razón,
ese tren sin real destino
que se llama corazón.

(Version)

© Fernando Pessoa


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Roberto, José Antonio...: en este grato día
en el que celebramos vuestra jubilación,
envidia nos produce veros tan relajados
mientras nosotros somos pura perturbación.

Historia ya lejana es la de madrugones,
noches en las estrellas, y siempre sin parar
andando los andenes al frío y los calores,
padeciendo presiones, temiendo molestar:

el pincho, la corbata; las canas a cepillo;
la chapa en la chaqueta y el betún en los pies;
las alas en el pecho; raya en los pantalones;
la cartera preñada… y la mirada al bies;

Ganasteis el sosiego al celo y a la prisa,
y ya miráis el mundo de frente, sin farol;
y el sábado, de fiesta; y el domingo, de gloria;
y del martes al viernes, con los lunes al sol.

Brindamos por vosotros; alzamos nuestra copa
con la mirada puesta en la satisfacción
de saberos templados, la jornada ya hecha,
y el tiempo detenido en gaya vacación.


©pbernal

martes, 15 de marzo de 2016

Cabeza de hierro mayor


Cabeza de Hierro Mayor
Foto: Álvaro


meta lejana
pasos sobre la cuerda
reto cumplido


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EN LA DESOLACIÓN

"en la desolación está la raíz cuadrada
de algún problema no resuelto en la
parte trasera de otro tiempo hay
otro espacio y detrás de lo que
veo está lo que ves y vicever
sa en el verso no hay verdad
pero sí hay animales intran
quilos de peso de pesar
de posar de pisar de
junio es un mes pa
ra parar estacio
narse aquí
normal
así"


© Gonzalo Escarpa


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24 EL TEMPLO



hay un lugar armónico de juego
donde resuenan ecos de colores
y fragancias de mar y de pasiego
montañés
ágora donde acude diligente
cabalgando mil sueños ingeniosos
la musa con poemas renuentes
para ofrecer
es un lugar de luz y corazón
baluarte proclive a la utopía
tierra-promesa donde la ilusión
cobra su ser
con raudal de memorias y planteles
rebosantes de textos y relatos
encrespados en baldas y anaqueles
para crecer
lejos del mundanal ruido causado
al otro lado de los gruesos muros
luz cristalera flores verde prado
vas a aprender
a escuchar de la fuente las canciones
a compartir afectos y destrezas
y de los eruditos las lecciones
y amanecer
en este templo donde el verbo habita,
rima cuaderno sensación taller
alma de tacha (hierro y margarita)
desde el ayer.


©pbernal

martes, 8 de marzo de 2016

Poemas


Montes de León


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PERO NO PARA TI

Esta primavera
olerán las rosas
pero no para ti
por hacerme sufrir,
olerán las rosas
para todas
pero tú llorarás
por hacerme sufrir.
Esta primavera
volveré a sentir
los aires de mi ayer.
esta primavera será para mí
y no para ti
olerán las rosas
y tú volverás a llorar
olerán las rosas
y tú lo sentirás
por haberme dejado para siempre,
por no compartir juntos
los manantiales de la vida.
Esta primavera olerán las rosas
pero no para ti.

© José Raul Díaz Viera
« El Canario »

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21 OTOÑO EN PRIMAVERA



Rezuma de lluvia
la tarde mojada.

La melancolía
empaña de sueños
los pinos y robles
de la sierra en calma.

Callan los jilgueros.

Vestidos de luto
mirlos picotean
brotes temerarios
del verde sendero.

El aire se aquieta
templando temblores
en la firme copa
del álamo viejo…

Nosotros seguimos
con nuestro paseo.

Ella, evanescente;
yo, con mis recuerdos…



©pbernal

martes, 1 de marzo de 2016

Gastalápiz


La Pedriza

niebla creciente
precisión riguroso
con cada paso


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Te fuiste

Te fuiste en ese ocaso de silencio
sin decir donde,
sin saber a qué,
como siempre
sin preguntarte.

Me retorcía en este abismo de inseguridad.

Solo me complacía
pensando
en tu muerte:
que ningún otro te pudiera
gozar jamás.
Que ningún otro
podría
admirar tu deseo en la penumbra.

Solo admitiéndolo
puedo vivir en esta agonía
constante.

Y ahora te veo,
te siento,
sé que estás ahí
en alguna parte,
y sé que mañana,
o luego,
—o nunca—
vendrás a mí.

© Inés M. Vega
(Gastalápiz)

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23 EL HOMBRE DEL BAR


Entran los parroquianos.
El mostrador, brocal en la cantina,
reposo proporciona
al viejo, y al guerrero, y al mendigo…,
y más allá está el hombre.
Sentado en una esquina.

El cielo se ilumina
y mil rayos dorados se convierten
en sombras que desfilan…
Desfilan por la senda de la muerte.

Entran y salen hombres en el bar.
Y el hombre de la esquina
camina por caminos
de penas, de recuerdos, de destinos
preñados de secretos…

En la mesa se inclina;
desgrana el sentimiento
de los campos de trigo y de sudores,
de las cárceles viejas,
de los fríos del negro cementerio…

Entra la gente; y sale,
y charla en el silencio
del hombre solitario de la esquina,
sentado en su rincón.

Y en su misterio…

©pbernal

martes, 23 de febrero de 2016

GASTALÁPIZ


Foto: ©Drus, "septiembre"


en la distancia
un paisaje discreto
valores cobra

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CONCORDANCIA


El Universo entero es armonía,
todo guarda el secreto de la esencia.
Mas allá de la rosa está la vida
y, más allá, el fulgor de una presencia.

Ante el Ser se reclina mi cabeza
y canta el corazón: “Gracias, al Sabio”
por el saber mi mente se desvela
y brilla candorosa ante lo dado.

Salmos vibrantes al Timón del Mundo,
que dio al humano, en el dolor, placeres,
y puso entre las sombras de lo injusto
la llama salvadora de las preces.


© Gladis Casco Bouchet
(Gastalápiz)

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10 BENI, La panaera


La panaera, mare, la panaera.
Un niño l´ha venío a la panaera.

Que no es un niño.
Que si s`entera… ¡ay!, si s`entera:
una niña ha parío la panaera.

Tiene los ojos, mare, de sol y menta
la niña que ha tenío la panaera,
de sol y menta,
y con lunas y bollos,
la panaera,
con eso l`alimenta.

La niña que ha parío la panaera
rollitos tiene, mare,
de primavera.

Unos rollitos
en sus piernas y brazos
y el ombliguito.

No sé que tiene, mare,
la panaera.

Loca, loquita,
to er mundo me lo dise,
desde que tuvo, mare,
a su chiquita.

©pbernal

martes, 16 de febrero de 2016

Gastalápiz



nido de agujas
cobijo de la piña
agazapada

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CAMINANDO

Las calles y las noches
nuestros pasos van creando.
Desde el vértice
de nuestros pies
abrimos ángulos
dulcemente,
los penetramos.

Senderos de hojas
bellas acariciamos
que en un leve crujir
se rinden y se quiebran
para hablarnos

Trémulos los astros
nos contemplan;
nosotros solos
solos nosotros
caminando.

©Gema Abarca
(Gastalápiz)

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ANA


Ana.
Soberana.
Menuda.
Galana.
Coqueta,
(chica, es-
tate quieta.)
Cariño-
sa y vana.

Ana,
los azules
ojos
abedules
envuelven
si miran,
suspiran
y ríen
y se meten
dentro
con su
senti-
miento,
y moja,
tozuda,
su lagri-
ma al viento,
y dice que
quiere
o dice que
nones.
Si lo dice
Ana,
reina,
soberana,
dicho queda y
¡ole!


©pbernal

martes, 9 de febrero de 2016

limones


Pintura de ©Isabel Guerra

en la canasta
de las manos milagro
zumo reposa
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Caen los limones azules
al suelo de azul y hielo.
Ven a quitarme este frío,
ven a sacarme este miedo.
Sobre la miel y la escarcha
se besan los limoneros
danzando azules batallas
entre tu cuerpo y mi cuerpo.
Se me agrieta el vaho del alma
esperando en el estero.
A la luz azul del alba
los limoneros ardiendo
restañan con azul zumo
las heridas del destierro.
Ven a sacarme este frío,
azul hielo bajo el miedo.
Ven y quítame la escarcha
bajo el azul limonero.

© Pon ( Madrid, España)
Del blog “palabras prestadas”

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20 LA SEU VELLA



Peinas el aire en el azul translúcido,
torre de un ajedrez indescifrable,
reina consorte del ayer perdido,
en la roca profunda, baluarte,
madre de tus raíces legendarias:
peinas entre algodones, en el aire,
esos tejados que cobijan flores
de lis y de gentiles los linajes,
esos aleros llanos de sus cúspides
creyéndose magníficos gigantes
en un paisaje de verdín y Segre.
Saben de guerras y de tempestades
tus piedras arañadas por el viento:
de asedios, de traiciones y de de sangre
elucubradas desde tus enigmas,
fortaleza de fueros insondables.
En torno a ti medraron los villanos
venidos de las villas y lugares
a ofrecerte su fruto y pleitesía:
soñaban progresar junto a tu auge.
No alejes el respeto que te brindan
los bárbaros extraños, paseantes
que buscan a tu sombra tenebrosa
el secreto imposible de tu empaque.



©pbernal