ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- qué historias más extrañas no vivimos…
- no sé si fue la suerte o el azar…
---
11 ROPA TENDIDA
Ella lo repetía
en cada Navidad; en cualquier fiesta;
en noches de apagón; en la vela del luto
para llenar las horas de bostezo,
de cansancio, de lágrimas.
A veces retoñaba por la siesta,
quitando y añadiendo, y ascendía
en el estío como fina lluvia.
Otras, a cualquier hora, renacía
por un detalle que colmaba el vaso
e infundía en los labios un temblor…
Llenaría papeles con los hechos
que salpicaban sus lamentaciones.
Evoco la pregunta,
y ver, oír, callar, como respuesta;
y, más lejos aún, -tal vez no tanto-,
calla la boca, que hay ropa tendida.
---
- no sé si dejaremos de ser nadie…
©pbaediciones
martes, 30 de abril de 2013
martes, 23 de abril de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- la escuela no está en la escuela,
que la escuela de la vida
deja más huella de herida…
¡que Ramona y que Manuela!
---
10 ROPA TENDIDA
Esa sonrisa ponla más abierta.
Atiende con premura,
auténtico deseo de agradar,
cuando descubras que algo necesitan.
Tensa el ceño. Demora la respuesta
si buscan sobre asuntos delicados.
Aplica tu paciencia
para curar heridas ya cerradas,
abiertas cicatrices permanentes.
Escucha sin oír con atención
la cháchara que brota sin dar pie.
Asiente si lo pide
la circunstancia de tu fantasía,
procurando que, pura complacencia,
tu gesto no se note,
y ruega que los niños interpreten
que-hay-ropa-tendida.
---
- aprendida la lección
©pbaediciones
- la escuela no está en la escuela,
que la escuela de la vida
deja más huella de herida…
¡que Ramona y que Manuela!
---
10 ROPA TENDIDA
Esa sonrisa ponla más abierta.
Atiende con premura,
auténtico deseo de agradar,
cuando descubras que algo necesitan.
Tensa el ceño. Demora la respuesta
si buscan sobre asuntos delicados.
Aplica tu paciencia
para curar heridas ya cerradas,
abiertas cicatrices permanentes.
Escucha sin oír con atención
la cháchara que brota sin dar pie.
Asiente si lo pide
la circunstancia de tu fantasía,
procurando que, pura complacencia,
tu gesto no se note,
y ruega que los niños interpreten
que-hay-ropa-tendida.
---
- aprendida la lección
©pbaediciones
martes, 16 de abril de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- yo recuerdo una pila
de piedra junto al brocal de un pozo…
- yo recuerdo una verde
pradera regada de jaras…
----
9 ROPA TENDIDA
En sus manos heladas un
ramo de violetas.
Espío de soslayo: su cara
me examina
curiosa y apagada. Me
busca con los ojos.
Me mira y no me mira,
porque su rostro baja
al suelo, y los distrae
con su tarea triste,
sin atender la charla
que fingen los mayores.
Es como yo, quizás,
puede que un año menos,
carece de importancia,
pero su ser me busca
con la necesidad de la
pregunta tibia,
con la intención del
juego, con una urgencia leve
de dar por terminado
algo que no le agrada:
de abandonar el patio, de
evadirse corriendo.
Para tender la
ropa tiene tan pocos años.
----
-
…y una parra cuajada de avispas…
©pbaediciones
miércoles, 10 de abril de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
-
siempre te lo dije que fueras discreto…
-
trampas inocentes no excusan a nadie
---
8 ROPA TENDIDA
bajo
la parra los deja
mientras
cumple cortesías
desinvernada
distante
por
la ventana del patio
entra
la conversación
palabras
inconvenientes
desbordan
la resistencia
reja persiana
recelo
hasta
romper el descuido
ponderan en su butaca
mimbre de nido de abeja
cuando
regresa no dice
su
presencia servicial
que
conoce lo que saben
y
en la mesa de verano
cesa
el ruido de los sables
como
si no hubiera sido
porque
todos consideran
lo
de la ropa tendida
---
-
pues eso.
---
A LA ORILLA DEL MAR
A la orilla del mar.
Tú quieres que te lleve
a la orilla del mar,
donde rompen las olas.
Deseas pasear
escuchando palabras
de amor y soledad.
Buscarás un remando
donde la libertad
de horizontes lejanos
te redima inmortal...
acechar a la roca
con su bronco bramar
en el duro diálogo
con el viento y el mar,
y espiar sus quimeras
en susurros de sal.
Tú quieres que te lleve
a la orilla del mar,
donde rompen las olas.
A la orilla del mar.
Y arrullada en la arena,
dormida descansar.
---
©pbaediciones
martes, 2 de abril de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
-
…que no nos dejaban ni pies ni pisar…
---
7 ROPA TENDIDA
Las faldas tamizaban
horizontes.
Hablaban, como siempre,
de sus cosas,
y no me echaron cuenta.
Yo miraba sin ver, no
me veían.
La distracción guardaba
mis asuntos.
Pensaba en ese coche de madera
que tiene la vecina,
los botes del balón de reglamento,
la muñeca de cuerpo de cartón,
china su cara,
la bici
reluciente,
minúsculos cacharros de guisar,
la taba, las canicas, el tesoro…
Noté que se fijaban, y
una voz
dijo: - (cuidado, que hay ropa tendida).
---
-
… y si te descuidas te dan un sopapo
sin porqué, ni donde, ni cuando, ni cómo…
©pbaediciones
martes, 26 de marzo de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- Recuerdo aquella angustia
terrible, inexplicable,
de la abuela y mi madre, temiendo
respirar…
---
6
ROPA TENDIDA
En forma de vecina
deslenguada,
la puerta se desborda
y el miedo distribuye
su rumor, que se comenta
de portal a ventana; y
en la esquina.
Hay quien se
escandaliza;
quien oculta sus puños
en un nudo;
quien quisiera escapar
en el silencio
para que no lo rocen
las sospechas…
¡Qué mano vuelta
borrará la lágrima
que rueda en la mejilla
de la noche!
---
- …es algo parecido a
lo de hoy…
©pbaediciones
-------
Ecija. Viernes
Santo. Barrio de la Merced
Viernes
Santo. Barrio de la Merced. Es madrugada. La iluminación es escasa, la noche
está perfumada: huele a azahar, a claveles, a los cirios de los Nazarenos, a
incienso… La calle está llena de gente. Los chavalillos juegan, ríen, corren…
Allá en la esquina hay una mocita morena – traje negro de terciopelo, mantilla
de blonda sobre la cabeza – y a su lado un mocito de ojos rasgados – pantalón y
chaquetilla negros, camisa blanca como la nieve, y en su cabeza un sombrero
cordobés, echado una mijita hacia un
lado -. Él la sujeta por la cintura, la mira y ella sonríe. La gente habla. Las
puertas de la iglesia están entornadas. De pronto el aire trae el redoble de
los tambores y los acordes de las trompetas. Alguien dice: “ya viene el Señor,
se oyen los tambores.” El ambiente se va cargando de una magia como sólo en mi
tierra se puede ver y palpar. En la muralla de la calle Arco de Belén se
proyecta la sombra de un Cristo. Por el recodo de la calle aparece la Cruz de Guía.
El murmullo de la gente se convierte en susurro. La pareja de mocitos ya no se
miran. Sus manos están juntas, sus miradas fijas por donde aparece la
procesión. Ya todos están en silencio. Sólo se óyela Hermano Mayor de la
Cofradía, que con voz firme y segura va diciendo: “Cuidado…, un poquito a la
izquierda…” Suena la música. Llegan los Nazarenos – túnica blanca, fajines
negros, capillos, y un escudo bordado: corona de espinas y tres clavos -.
Forman dos hileras de luz con sus cirios. El Paso en medio – campo de lirios
morados, cuatro faroles, dos romanos, el Cristo -. De algún lugar surge una voz
cantando una saeta terminando en poesía
“…Quien
me presta una escalera
para
subir al madera
para
quitarle los clavos
a Jesús
el Nazareno…”
La
noche está como “embrujá”. Parece que
todos los duendes esta noche han salido a la calle a contemplar esta figura que
un día fue hombre; la gente lo mira, sus miradas son tristes, la tragedia que
aquel hombre padeció está presente. Se oye un roce de pisadas; por la muralla
se ve un resplandor de luz. Parece un rayo de luna sobre el río, o que el sol
ha bajado: es la Madre que viene siguiendo los pasos del hijo que agoniza. Es
una mujer como las de mi tierra, morena, ojos rasgados y un abanico por
pestañas. Sus ojos enrojecidos por el llanto, y una cara de pena que parte el
alma a cualquiera. Un racimo de velas alumbra se paso; el perfume de las flores
que la adornan llega a embriagar, rosas, claveles, nardos, azucenas… Ya está
junto al hijo. Los capataces hacen girar los dos Pasos de forma que las
imágenes se miren, y al son de los campanilleros los costaleros los meces, y ya
no sabes si reír, llorar, o aplaudir… Y de nuevo se oye la voz que canta a la
Madre de Dios. Y la noche huele a rosas, claveles, nardos, azucenas, lirios,
azahar, cera, incienso…, y mientras, los capataces dirigen los Pasos a su
templo. Despacito, despacito, esos muchachos van entrando a si Virgen de rodillas, como si llevaran una paloma
posada en sus hombros.
Elia Pérez,
escuela de adultos de certificado, Sector III, Getafe 5/5/1991
©pbaediciones
-------
jueves, 21 de marzo de 2013
ropa tendida, ESTELA DE UNA DAMA
- Mi deuda cumplida
-----
Manuel
Por aquella vereda va Manuel,
con su
porte altivo y su bastón.
Manuel,
capullito de alelí, varita de nardo,
un día
te irás, y de ti no quedará nada.
Sólo el
recuerdo de lo que fuiste…
Hombre
de ley, dirán.
Dirán
los gitanos: era como un calé.
Muchas
cosas hablarán de ti,
unas
verdad, otras menos,
pero
siempre se hablará de ti,
de lo
que fuiste y de lo que no fuiste.
Te
llevarás contigo tus secretos,
lo que
quisiste decir, lo que no pudiste…
Nunca
sabrán si fuiste feliz o infeliz,
sólo tú
lo sabías, y lo callaste.
Manuel,
dime quién te quiso a ti,
a quién
quisiste…
A
veces, cuando me miras, te miro
y creo
descubrir en tus ojos un velo de tristeza.
¡Habla,
Manuel! ¡Dilo ya!,
que tu
boca de jazmín se abra,
abre tu
corazón.
Que yo,
siempre que piense en ti, me diga:
¡Manuel!,
capullito de alelí, varita de nardo.
-----
- ¿Ropa tendida...?
-----
©pbaediciones
lunes, 18 de marzo de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- Un día la desgracia le sorprendió
al abuelo,
y el sueño de su mundo se nos
desmoronó…
---
5
ROPA TENDIDA
A
la casa solariega,
ni
pequeña ni excesiva
para
los tiempos que corren,
que
nunca definiría
como
mansión, han llegado
visitantes
de visita,
certificado
de evento,
encrucijada
de vida.
Con
diligentes ajustes
de
muebles, se reorganiza
para
que todos quepamos
sin
demasiada fatiga.
Preocupa
(nadie lo dice
por
las ánimas venidas)
el
pequeño descoloque
de
un mueble que se desvía
y
atraviesa en el pasillo,
justo
al lado de la silla
donde,
dicen, descansaba…
El
embarazoso enigma
desdibujado
en la sombra,
apenas
queda a la vista.
Todos
lo ignoran. No ella
que
sigue con la manía
de
resolver el misterio…
(Será
la ropa tendida.)
---
- Encontré tus papeles, y una foto
retrata sentimientos.
- Mañana te lo cuento…
©pbaediciones
martes, 12 de marzo de 2013
ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- Mi mumá me mimaba, y nunca consentía
que nadie me sangreara,
pero cuando no estaba…
---
4 ROPA TENDIDA
Han salido corriendo
delante de las
recriminaciones.
Junto a la placa un
trapo. En el alma,
roja de lumbre del
carbón de piedra,
pucheros burbujean.
Escobones
apoyan su paciencia en
el rellano,
antesala de un mundo
forastero
y cruce de saludos,
buenos días,
de las vecinas, de sus
comentarios,
hasta cuando la olla
los aroma.
Cabriolean visillos y
cortinas
por la corriente de las
cristaleras,
y nosotros corriendo,
¡fuera de aquí! ¡Los niños educados…!,
delante de las
recriminaciones.
---
-
Mimos en campo abierto,
jugando
con los perros y borricos…
©pbaediciones
martes, 5 de marzo de 2013
ropa
tendida: ESTELA DE UNA DAMA
- ¿Recuerdas la novela de las 5?
- …me ataban con un hilo de
hilvanar…
---
3
ROPA TENDIDA
el sol desde la loma
llama y entra
de par en par abrimos
la ventana
tampoco hoy hay luz
para la radio
la calle y el silencio
germinan con canciones
de mairena
mientras adecentamos las
baldosas
quitamos telarañas a
los muertos
zurcimos los calzones
en la cocina bulle con
pereza
la piedra del carbón
incombustible
para poner la mesa por
poner
el paso corto de la
brisa helada
dejando cada cuarto en
la penumbra
y el ajetreo se ha
quedado fuera
ya no hay nada que
hacer pero es mentira
en esta casa no se
acaba nunca
no hay fiestas de
guardar ni vacaciones
que rompan la cadena de
los días
el agua del barreño
sabañones
no lo digas delante de
los niños
yo la saco y la tiendo
---
- Era un pilón de piedra junto al
pozo…
- Debajo de una parra con abejas.
martes, 26 de febrero de 2013
ropa
tendida: ESTELA DE UNA DAMA
26 de febrero
-
A ver si ahora sí, que ayer dudabas…
-
No es eso, no… Cosas de la memoria.
---
2
ROPA TENDIDA
(Baja los ojos, abre
los oídos,
oír, ver y callar: que
nadie note
tu presencia minúscula.
Tú ve tomando nota,
pero vete,
escóndete debajo del
zaguán;
deja que los mayores se
retraten
con su palabrería:
quien no volvió del frente;
silencios en la cola del mercado;
el cínico que ofende sólo con su presencia…
No lo vas a entender,
no lo preguntes.
Si ven curiosidad,
callarán en lo más
interesante
de la conversación y,
sin volverse,
enlazarán con voz más
comedida:
- calle, comadre, que
hay ropa tendida.)
---
- La historia que me
cuentas es verdad.
- Yo también la he
vivido en otro pueblo.
©pbaediciones
viernes, 22 de febrero de 2013
ropa
tendida: ESTELA DE UNA DAMA
22 de febrero
---
-
Hoy hace un mes, y yo con esta pinta.
-
No estás tan mal: te veo en cada sueño…
---
1 ROPA TENDIDA
Del bajo suben voces
entrelazadas con las
confidencias,
sonoras, inaudibles,
que danzan desde el
quinto
por el trapecio de cada
ventana.
Alimentan el ruido de
la vida
griterío infantil, la
risa clara
del tercero derecha,
la voz tajante del
primero A,
que impone un ¡basta!,
susurros desde el
cuarto,
canciones, el molina,
la piquer…
En el ecosistema de mi
patio,
la cal despellejada, tornasolados nichos,
la sordidez sobre su pavimento,
se cruzan familiares
los saludos,
y gimen las poleas,
cuando recogen, tienden
la colada.
---
- De sobra sabes que
eso no fue así….
- Vale. Lo rompo. Ya te
traeré otro.
©pbaediciones
lunes, 24 de diciembre de 2012
SOY (IV)
21/12/12
Soy la que no tiene voz,
la que está siempre callada,
la que escribe con los ojos,
la de la intensa mirada.
La que no puede y desea
ser un cuerpo en movimiento
solo mi mente pasea
cual hoja, bailando al viento.
Soy la que lleva trazada
en la palma de la mano
sombras de la madrugada
perfumes del oceano.
Soy la que vive soñando
la de las mil fantasías
con las que voy superando
pasito a paso los días.
Soy la que pasa en la cama
la mayor parte del tiempo.
Hasta que se ahogue la llama
divaga mi pensamiento.
Adilia Aires
21/12/2012
Villancico del perrito de
Urceloy
“Para Holmes, que lo ladra muy bien”.
Mi perrito ha hecho pis
mi perrito ha hecho caca
y le ha dicho a María
que Urceloy no le saca:
- No me saca, María,
no me saca, José,
y me meo, me meo
y otras cosas que sé.
Mi perrito ¡Ay que pena!
se ha quejado al Antipas
que le salen ruiditos
por allende las tripas:
por allende y adentro,
por la cola y los pies,
y un olorcillo viene
y otro se va, ya ves.
Mi perrito a los Magos
que han venido de Oriente
les pide que le saquen
un poquito ahí enfrente:
no al portón del Congreso,
ni al portal de Belén,
que a la plaza de Tirso
ya le parece bien.
A las seis se levanta
Urceloy de la siesta
y el perrito le mira
con ojillos de fiesta:
el rabito se agita
de alegría y bondad:
- Vamos, perrito, al parque,
vamos, que es Navidad.
Urceloy / 2012
miércoles, 19 de diciembre de 2012
ÁNGELES DE CABECERA
(Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria)
Aunque la intuición me anticipara la
terrible noticia, cuando llega, el
tiempo se detiene (o acelera), frente a un muro al final de un precipicio.
Todo mi pensamiento se concentra en frenar la
carrera, en conservar la calma, en perpetuar el tiempo como… si no pasara nada.
Temo dar ese paso que nadie sabe a dónde
llevará. Me balanceo en el umbral inmenso del vacío con una carga emocional
desconocida que puede deslizarme por la pendiente de la autocompasión, o el
abandono a la indolencia, a mirar a otro lado y escapar.
Una llamada basta. Vienen a visitarme.
Llegan con la mochila repleta de presentes,
dispuestos a ayudar, y para todos traen un gesto confortante, una sonrisa
abierta de luz, de comprensión, una mano tendida en el anhelo de servir de
puente entre la realidad y la verdad desnuda.
Pasan los días. Sé bien que están ahí. Siento
que con sus alas me protegen limando las aristas que van erosionando mi camino
de regresión a un punto sin retorno. Y dejan que les hable sin pudor de tantas
inquietudes que me asaltan, para las que prodigan sus respuestas sinceras, sus certezas
sin falsas esperanzas.
Ocupo mi lugar en sus proyectos. Comparten mi
dolor y mi desesperanza, y me animan a ser como yo soy, ofreciendo el consuelo
del silencio cómplice, de la razón discreta, de la palabra justa sin ánimo
moral que empañe mi conciencia.
Con su rico bagaje de recursos medidos, hacen
milagros prodigando bienes que despliegan humildes, sin falsas alharacas: con
sola su presencia reconfortan el ánimo, y al escuchar las quejas que inundan mis
sentidos, alivian de asperezas las sempiternas horas que me atan sobre el lecho
del dolor. Y llenan en mi entorno los huecos que la vida rompió con sus
caprichos: los sueños no cumplidos, las promesas de la inocencia para siempre, los
lazos rotos, la marcha holgada hacia la eternidad…
No sé de mi existencia qué sería sin mis
custodios ángeles de cabecera.
Pbernal / Elia Pérez
(20/12/2012)
sábado, 1 de septiembre de 2012
Septiembre
POEMA MANIERISTA
A veces se me olvidan los sueños.
Cuando despierto, a mi lado
sólo queda una cama deshecha.
En contra de la norma y de las leyes de la física
el viento ordena mis cabellos.
No me sorprendo.
Recibo más de lo que doy.
Tiendo a prolongar la felicidad.
Probablemente sea un defecto que no controlo.
O una incertidumbre.
Vuelo en dirección a las olas
y los pianos me observan detrás de los escaparates
con sus tapas cerradas.
Camino despacio sabiendo de tu boca.
Si estoy aquí, ahora, es porque siento.
Habrá días en que no me encontraréis.
Detrás de mi casa acaba el mundo.
© Javier Díaz Gil
31 de agosto de 2012
A veces se me olvidan los sueños.
Cuando despierto, a mi lado
sólo queda una cama deshecha.
En contra de la norma y de las leyes de la física
el viento ordena mis cabellos.
No me sorprendo.
Recibo más de lo que doy.
Tiendo a prolongar la felicidad.
Probablemente sea un defecto que no controlo.
O una incertidumbre.
Vuelo en dirección a las olas
y los pianos me observan detrás de los escaparates
con sus tapas cerradas.
Camino despacio sabiendo de tu boca.
Si estoy aquí, ahora, es porque siento.
Habrá días en que no me encontraréis.
Detrás de mi casa acaba el mundo.
© Javier Díaz Gil
31 de agosto de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
LA OTRA ACTUALIDAD
ADELA de Valencia. Dos mil siete.
Foro de Cuidadores. Una página
recoge la inquietud del afectado
por los estragos que la plaga hace.
Hablan sobre Raúl, Josep, Jesús…,
testigos mudos del padecimiento
en la desesperanza prisioneros.
Hablan Nuria, Zaúla, Silvia, Charo…,
cuidadoras, dolientes MIKAELAS
rebeldes en luchar contra el desánimo.
Un día cualquiera, junio, dos mil doce.
Después de cinco trascendentes años,
habladnos, MikaELAs, de la vida
que, como el río, se perdió en la mar;
de las vivencias y las ilusiones
en lágrimas calladas diluidas;
o me estáis esperando en las estrellas…
ADELA de Valencia. Dos mil siete.
Foro de Cuidadores. Una página
recoge la inquietud del afectado
por los estragos que la plaga hace.
Hablan sobre Raúl, Josep, Jesús…,
testigos mudos del padecimiento
en la desesperanza prisioneros.
Hablan Nuria, Zaúla, Silvia, Charo…,
cuidadoras, dolientes MIKAELAS
rebeldes en luchar contra el desánimo.
Un día cualquiera, junio, dos mil doce.
Después de cinco trascendentes años,
habladnos, MikaELAs, de la vida
que, como el río, se perdió en la mar;
de las vivencias y las ilusiones
en lágrimas calladas diluidas;
o me estáis esperando en las estrellas…
viernes, 11 de mayo de 2012
NOCHES SIN SUEÑO
06/05/2012
No quiero llanto ni pena,
cuando se acerque mi fin,
quiero a mi gente serena,
que nadie llore por mí.
Sueño la brisa marina,
en el último soplo
de mi respirar.
Sueño por última vez:
bañarme en la playa,
correr, bailar...
Sueño tener a mis pies
las verdes olas del mar.
Sueño guitarras vibrando
y voces cantando
en la despedida.
La luz se va disipando,
como se apaga la vida.
El reloj marca la hora,
asoma la aurora,
nace el alba
fresca y pura,
cae en mi alma
la noche oscura.
Adilia Aires
06/05/2012
No quiero llanto ni pena,
cuando se acerque mi fin,
quiero a mi gente serena,
que nadie llore por mí.
Sueño la brisa marina,
en el último soplo
de mi respirar.
Sueño por última vez:
bañarme en la playa,
correr, bailar...
Sueño tener a mis pies
las verdes olas del mar.
Sueño guitarras vibrando
y voces cantando
en la despedida.
La luz se va disipando,
como se apaga la vida.
El reloj marca la hora,
asoma la aurora,
nace el alba
fresca y pura,
cae en mi alma
la noche oscura.
Adilia Aires
lunes, 2 de abril de 2012
aguas pasadas
AGUAS PASADAS
Del "Blog de Adilia Aires"
Miro mis manos vacías
inertes y bien cuidadas.
Y el recuerdo de otros días...
Son aguas pasadas.
---
POEMA SOLIDARIO
brisa de la hoja,
gota de rocío,
trino del gorrión,
agua del arroyo,
nacimiento del día,
paso de libertad…,
¿qué te detendrá?
Pbernal/2012
---
DESPUÉS
Tras la ceniza muerta de estos días,
cuando el vacío blanco de estas noches
se gaste, cuando la niebla de este instante
sin forma, sin imagen, sin caminos,
se disuelva, cumpliendo su tormento,
la tierra emergerá pura del mar
de lágrimas sin fin donde me invento.
Sophia de Mello
---
Del "Blog de Adilia Aires"
Miro mis manos vacías
inertes y bien cuidadas.
Y el recuerdo de otros días...
Son aguas pasadas.
---
POEMA SOLIDARIO
brisa de la hoja,
gota de rocío,
trino del gorrión,
agua del arroyo,
nacimiento del día,
paso de libertad…,
¿qué te detendrá?
Pbernal/2012
---
DESPUÉS
Tras la ceniza muerta de estos días,
cuando el vacío blanco de estas noches
se gaste, cuando la niebla de este instante
sin forma, sin imagen, sin caminos,
se disuelva, cumpliendo su tormento,
la tierra emergerá pura del mar
de lágrimas sin fin donde me invento.
Sophia de Mello
---
martes, 13 de marzo de 2012
No sabemos
Hoy, trece de marzo, se nos ha marchado Loli. En febrero se fue Israel... Para ellos, y para tantos que se han ido, va el homenaje de estos versos.
No sabemos nada
para Loli, Israel…
Navegamos soñando los caminos
que debemos tomar. A nuestro lado
acompaña la misma singladura
alguien que nos importa. No sabemos
qué ruta seguirá, cuál imagina
en el negro horizonte de su sueño;
ni si conseguirá paladear
el que más le interesa, la esperanza,
la senda de las flores. No sabemos
si su camino enlaza con el nuestro,
con el de las personas de la calle,
con el de quien le mira y le sonríe…
Nada sabemos
de los atajos de su pensamiento.
Y navega, la nave haciendo agua,
hasta que el hundimiento es la partida.
Quizá, ya en su destino,
se ría de los sueños que nos sueñan…
pbernal, 2012
No sabemos nada
para Loli, Israel…
Navegamos soñando los caminos
que debemos tomar. A nuestro lado
acompaña la misma singladura
alguien que nos importa. No sabemos
qué ruta seguirá, cuál imagina
en el negro horizonte de su sueño;
ni si conseguirá paladear
el que más le interesa, la esperanza,
la senda de las flores. No sabemos
si su camino enlaza con el nuestro,
con el de las personas de la calle,
con el de quien le mira y le sonríe…
Nada sabemos
de los atajos de su pensamiento.
Y navega, la nave haciendo agua,
hasta que el hundimiento es la partida.
Quizá, ya en su destino,
se ría de los sueños que nos sueñan…
pbernal, 2012
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