viernes, 22 de agosto de 2008

Celos

Cabra dócil en Gredos. Foto CHEMA 2008


Que no me digas no. Rizando el rizo
no es que no digas no: no dices nada
desde tu sombra, desde tu mirada,
silueta de cristal, pelo cobrizo.

¡Ay! quien te tomará. ¡Ay!, quien te hizo
tan tuya, tan ufana, tan bandera
siempre de figurín de primavera…
¿cómo no sucumbir en el hechizo?

No dices no, ni nada; (ten la tea
y enciende tu camello desolado;
—con ese cenicero ten cuidado—).

No dices nada, pero sin premura
paseas tu mirada limpia y pura…,
y ocultas otra vida, Melibea.


pbernal
de cartas...



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