martes, 15 de octubre de 2019

átame los zapatos

 Carril-bici sin salida... 
---

quienes construyen
esos carriles bici
no los frecuentan

distintos los harían
si los usaran…
---

DESPEDIDA

Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.

Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.

Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.

Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!

Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

Gabriel Celaya
---

CASA SIN VENTANAS


En la casa sin ventanas,
rellenamos los colchones
con vertidos, chatarra y gases diamantinos.

Nuestra comodidad reposa
sobre mullidas montañas de cadáveres.
Alberto García-Teresa
---

INVOCANDO A DEMÉTER

Qué lejos de tus pastos nutricios,
me llevaron mis pasos obcecados,
en busca del nuevo paraíso.

Fuiste mi primer manantial
mi primera luz elemental.
Nardos y líquenes languidecieron
en mis manos ya sin luz materna.

Soy materia de tu materia,
semilla concebida por tu alma,
si te niego languidezco,
necesito mis raíces impregnadas en tu tierra,
anidar en tus caricias,
sentir sobre mi piel el calor de tu mirada.

Sin alimento y sin consuelo
vagué por sendas y caminos,
lamiendo mis llagas, forjando mi escudo.

Alicia Naya Díez
---

2

MI AMIGO FIEL

Átame los zapatos, Eu, anda, y te cuento lo de mi amigo fiel…
     “En el Valle, cuando salgo a caminar por el monte, mi compañía fiel, esa que nunca falla, es “Lagartija Colaquebrada”, que suele cruzar repentina, a la carrera, con prisas de conejo mirando la hora, y se pierde en una grieta entre las piedras, o baja a los suburbios del camino sombreados de hierbas en los bordes. Yo me contengo grave, y detengo mi paso por contemplar la maravilla de su carrera loca. A veces se detiene bruscamente, se queda estática y otea el sendero como esperando a ver si el peligro que supuso el intruso pasó de sus dominios. En esos casos demoro mi parada y observo sus temores, los colores de su traje de campo, verde oliva; el corte de su apéndice perdido; su actitud expectante…, y le pregunto; y charlamos, hasta que, sin motivo aparente, quizá por un misterio de reloj, en un brusco pispás desaparece.
     Hay otro Fiel Amigo que no falla. Se trata de un anciano vejestorio, o tal vez jovenzuelo encanecido, añejo, desgarbado, lacónico en palabras y silencios, que no para de hablar por los caminos cuando rompe la espita junto a mí. Nos toleramos. A mí no me molesta su discurso y yo le dejo hablar, aunque su sombra solo es una ilusión, pues nunca lo han tocado mis dedos, ni lo han visto mis ojos: parece que me acecha, y su presencia noto solo cuando mis pies están fuera del camping. Con estos personales voy al monte…"
Pero átame los zapatos, y te lo cuento…
---




No hay comentarios: