lunes, 3 de noviembre de 2008

Poemas de desencuentro (5 de 11)

20.- Poema triste

Mientras duró fue brillante. Nada nubló nuestro cielo.
Hubo amaneceres grises y tardes plomizas, pero
la promesa del mañana presidía nuestro hoy.
Y lejos de guarecernos, nos empapamos de lluvia,
y danzamos, y danzamos jaleados por el viento;
caminamos por el barro henchidos de sueños limpios,
tirando de las conciencias, ofertando nuestros brazos,
señalándoles la herida y su remedio, llorando
a los muertos y animando a los vivos, adelante,
siempre adelante: suplimos ignorancia con pasión
capitaneamos conquistas, desenterramos cadáveres,
blanqueamos las promesas y callamos las traiciones…
pero lo nuestro no puede seguir. Es miedo y pereza.
Te echas atrás, y renuncias; dudas en la encrucijada,
parece duro el ascenso, te asusta el blanco en la cima,
tiemblas al frío del hielo, y… renuncias a la altura,
a la montaña, y al vuelo del pájaro, y a la nieve,
al vértigo del descenso, y al aire puro (¿o soy yo…?)
Tanto temes el ridículo, a ponerte en evidencia,
a sentarte sobre el mundo, encima de sus ideas
trasnochadas, uniformes, encorsetadas y dóciles.
Y renace la desidia: que inventen ellos. No sabes
que fabricamos abismos con nuestras manos cerradas.
¿Porqué salir de la cárcel? Dentro nos dan de comer,
nos abrigan y nos cubren, y la lluvia no nos moja…
Dejemos para los tontos la libertad, me repites,
(¿o soy yo quien se retira…?). Al atardecer cedemos
al sol, al romanticismo, a las nubes encarnadas,
a la reverberación moribunda del ocaso,
al fuego sobrevenido de la noche acogedora…
Si se nos rompe el abrazo, no te culpes, tal vez soy
yo, que miro demasiado; o el destino. Nada es
para siempre y todo acaba. Y entre seguir a la inercia
y esto, mejor esto. Duele. Todas las heridas duelen,
pero se curan, y queda la esperanza. Sucesión
de aventuras repetidas es la historia. Roto está
el encanto en la tiniebla de tu noche, nadie duda
que volverá la bandera a hondear, y se alzará
sobre la fuerza de brazos diferentes; logrará
ilusionar, despertar, mantener viva la llama
solidaria, siempre habrá quien a voces manifieste
el grito desde la tribuna abierta

pbernal
de tren de otoño
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Haiku

por la ventana
escondida en la sombra
la noche mira

pbernal/2008
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