lunes, 10 de noviembre de 2008

Tren de otoño (1 de 1, y FIN)

27.- Tren de otoño

…viajar perdiendo la vida
que ya no se ha de vivir…
(Luis Cernuda)

I
Por el hecho de nacer
emprendemos un viaje,
renovado como un traje
cada tiempo de crecer.
La ruta es un padecer
sin razón hasta morir
con estadios de reír.
Aprovecha la partida:
viajar es perder la vida
que ya no se ha de vivir.

II
De niño, cuando dormía,
soñaba, vana ilusión,
ser un día campeón
en lides de fantasía.
De mayor lo refería
nostálgico del dormir
y ya no poder abrir
cualquier caja de Pandora,
pues, cuando pasa el ahora
ya no se vuelve a vivir.

III
Un camino tortuoso
persigue cualquier viajero,
unas veces, placentero;
otras, las más, escabroso,
pero siempre laborioso
en el intento de urdir
la trama del existir,
de buscar una razón:
de aprovechar la ocasión
que ya no se ha de vivir.

IV
El aroma de la jara
y los perfumes del heno
desdibujan en tu seno
este verso que declara
la certeza de la vara
de pesar y de medir
lo que te quiero decir:
antes de tu despedida,
piensa que dejas la vida
que ya no vas a vivir.

V
Galopa, tren, por la vía,
no dejes de galopar;
el camino que has de andar
síguelo con agonía.
Apura la fantasía
que te brinda el sin vivir
de correr hasta morir.
Aunque pierdas la partida.
Juega quemando la vida
que ya no vas a vivir.

VI
La grama crece en el huerto.
Listo para navegar
hay un barco. Bajamar
impide salir del puerto.
El otoño viene incierto
con el soñar y el decir
de sus hojas al morir,
doradas sobre la vía:
se va terminando el día
que ya no se ha de vivir.

VII
Yacen las vías tapadas,
y la máquina del tren
detenida en el andén,
por hojas tristes, doradas;
las vías, tan oxidadas…
El tren ya no va a salir
ni podrás con él partir
camino de la estación
(oda, poema, canción…
que ya no vas a escribir).

VIII
Convoy a un destino cierto.
Listo el barco en la ensenada
sin motor, sin velas; nada
que lo empuje a ningún puerto.
Yace el otoño despierto
con el manto de cubrir
el año, que va a dormir
soñando la primavera
(florida, y aventurera…)
que ya no se ha de vivir.

IX
Cada vez va más ligera
la caja del equipaje;
con afán busca sombraje
la peripecia viajera:
considera pasajera
esa idea de partir
que nunca le hizo sufrir,
y en el otoño, a la mano,
sueña gozar un verano
que ya no habrá de vivir.

X
Vagar sin destino cierto.
Una vez más intentar
levantarse y soportar
la travesía del desierto;
caminar el campo abierto
sin temor a decidir
entre la vida o morir,
porque al fin todo es huída:
viajar perdiendo la vida
que ya no se ha de vivir.

pbernal
de tren de otoño
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