martes, 17 de julio de 2018

Muecas



Muecas

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VII

Mueca

Soy un pedazo de alguien.
Soy una vena, un depósito entre terrones
ya que el mundo entero me cayó encima.
¿Quién, bajo una montaña, sabe dónde está?
A veces me pongo muy nervioso,
porque pienso que ya todo
se ha acabado para mí.
Al ser lanzado por el vitral de la misericordia,
aaí en un mar de árboles, las olas astilladas.
La tierra salió corriendo.
Un trozo de tela, de ropa de alguien,
baila, se asoma, y se hunde de nuevo.
La bulla se dobla y se guarda.
La ola, que al crecer, no sabe más que tragar,
obliga todo lo horizontal a ascender.
Así el mundo se llena la boca de si mismo,
y sin poder cantar, busca el punto
en que se va de cabezas no a un abismo
sino a una nada insípida en que rodar,
donde se muele el espacio entre las cosas
y no quedará ni el vestigio de una membrana
para resonar.

de Mario Ángel Quintero
(inéditos)
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XXVII

Rebosa su corazón
de contento. Gritar quiere
con su canción, que se muere
lleno de satisfacción.
Lleno lleva su zurrón.
Las precauciones olvida.
Y la euforia desmedida,
perdida la suspicacia,
le proporciona desgracia
en cuanto que se descuida.

de apuntes, 2001
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CUANDO LLEGUE, CUANDO LLEGUÉ

Cuando llegue al otro lado de la valla
tendré un trabajo fijo
mi propio coche
y un móvil pantalla táctil
último modelo.

Será fácil
dicen que allí hay pisos vacíos
que a veces, por exceso, no se recoge la cosecha
que en la calle hay electrodomésticos en buen estado
que la gente abandona porque se ha cansado de ellos.

Si
cuando llegue al otro lado de la valla
ser pobre, musulmán o ser negro
no será un problema.

Allí los derechos humanos

cuando llegue al otro lado
todo será fácil
nada será un problema

cuando llegué (con acento) al otro lado de la valla.
cuando llegué

perdonad,
pero ese,
ese,
será otro poema.

de Josef Antoni
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LOS DÍAS DE UN VENCIDO

Decía Sören Kierkegaard que “Los hombres son absurdos. Jamás emplean las libertades que tienen, sino que exigen las que no tienen. Tienen libertad de pensamiento, pero exigen libertad de expresión.”. Es para analizar, ¿eh? Como esa postura sobre el tiempo parado y el hombre quieto postulada sobre sí mismo, que plantea que cualquier artefacto mental o físico que lanzas al mundo vuelve directamente a ti.
Kierkegaard es, desde mi punto de vista, uno de los filósofos más interesantes y creativos a los que he accedido… El placer que muere justo en el momento de nacer, la imperfección de alcanzar metas por ‘lo contrario’, el valor de la melancolía, el hombre como resuelta equivocación natural, la pena como comodidad de la vida, la alegría de la quietud [quien está quieto no corre riesgos], la felicidad como puerta de la nada, la verdadera lucha de dar vida a tus espectros, la ridiculez de la prisa, la inocencia como absurdo, la esperanza de no dejar de ser niño, la intensidad en todo y sin medias tintas, la imperfección como prueba de perfección, la miseria de la existencia que contempla su gloria, el absurdo de correr tras los placeres y no gozarlos, el fraude de la verdad, esa cosita de que la muerte no promete nada pero lo cumple todo, la desaparición del mundo por un ‘júbilo general’, el recuerdo como proposición de vida completa y completada, el deseo de la pasión por la posibilidad, la religión como placebo en el que Dios sufre y los discípulos dormitan, su exhortación a la desesperación para entender el sentido de la vida, el valor de movimiento que contiene el detenerse, el otorgarle valor de categoría esencial a lo individual, la esencial necesidad de eternidad en lo temporal, la individualidad como salvación, el silencio como arte de eternidad…
Un tipo interesante con mil propuestas en las que arder sin prisa, con una impronta que seguir y con mil contradicciones que intentar resolver en un punto crítico. A mí me da mucha vidilla leerlo, tanta como leer a Pavese, a Pizarnik o a Angelito González.
Y el trabajo mental que me proporcionan sus lecturas me va centrando como hombre y me apoya en mi casi clara idea de individuo lanzado como una flecha hacia la nada.

de Luis Felipe Comendador Sánchez
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