martes, 30 de julio de 2013

ropa tendida


ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- un agua solamente
para la levedad de una postura…

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24 ROPA TENDIDA


En penumbra la alcoba,
fragancia de jazmín…, y la mañana.

***

Tu porte, vanidad, alarde, orgullo,
goteando en la cuerda, desmerece
no sin provocación.

Lánguida por la brisa,
insinúas corpiño sin candela
que acune y estremezca tu cintura.

A nadie ya seduces
en ese pedestal inconsistente,
mientras miras al sol, quizá rememorando
cómo me desnudaba.
---

…que solo se lució en el paseíllo.


©pbaediciones

martes, 23 de julio de 2013

ropa tendida

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- como el final de una taza de te,

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23 ROPA TENDIDA


Negro, dorado, rosa, azul, canela…
No es un conjunto, aunque lo acompaña
algo, menos aún, en su campaña
de apenas desvelar cada gemela.

Nunca será de lana o de franela:
raso, seda, satén o fantasía
son su fascinación y rebeldía;
tela suave sobre suave tela.

Lo he lavado con muy poco jabón
en agua tibia, como colofón
a la velada de rosas y oporto,

y lo dejo secar al viento leve.
Un envoltorio tan liviano y breve
merece un verso corto.
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- poso de una velada horizontal

©pbaediciones

martes, 16 de julio de 2013

ropa tendida

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- espías sentimientos

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22 ROPA TENDIDA


Los dedos han rozado su cintura.

Su tacto le ha llevado a la memoria
de otros tiempos, solo por un instante:
como se afirma el paso contra el viento;
como se va el acorde que se pierde,
o se apura el pabilo…

Regresa a su tarea. Las caderas,
ignorando un temblor, tocan las manos
y dibujan la forma evanescente.

Porque no pese tanto la obsesión,
las ha doblado juntas en el centro

y, en un vuelo preciso,
toma su breve felpa,
la pone en la cintura
y en el cajón oscuro de mi cuarto
las guarda con fervor.
---

desde lo más profundo del abismo…

©pbaediciones

martes, 9 de julio de 2013

ropa tendida

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- armónico de ausencias

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21 ROPA TENDIDA


Lo he tomado del balde
y al tacto se despierta
un algo misterioso
de seno que aletea.

Lo trabo vertical
con dedos de madera,
y enseguida se pone en movimiento:
pende, vuela, se mece y zarandea,

y, acompañado como en un sarao
de otras prendas,
se arranca un roc,n rol
desde la tapia hasta la enredadera.

Juega el deseo a ver,
punzada pasajera,
turgencias en el viento,
latido en la carencia,

pero sus manos nada tocarían,
- nada encuentran -
si desde la mirada
pasaran a palpar las cazoletas.
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- al compás de un dolor que tarareas…

©pbaediciones

martes, 2 de julio de 2013

ropa tendida


ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- involuntario imán en la penumbra,

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20 ROPA TENDIDA


En dos pinzas, bandera contra el viento,
con las tirantas libres, ondeando
a tu capricho, bailas con la brisa

como cuando, ceñida a las caderas,
en el vuelo de un paso dejas ver
sombra de mi desnudo.
---

desde la cuerda enseñas todo y nada

©pbaediciones

martes, 25 de junio de 2013

ropa tendida

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

19 ROPA TENDIDA

- siempre presente tamizando luz
mudo testigo lábil a la brisa…

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desconcertado en medio del cordel
trama tu cuerpo corazón de seda
en lágrimas de oro te derramas

desatabas el frío en el abrazo
salvaguardabas del cristal la luz
cautivo de la furia de los besos
cernías de tibieza la batalla
de mudos escarceos de película
tu vuelo retenía los secretos
de mimos risas llantos aprensiones…
colmándote de mugre y de riqueza

pelusas aderezos humedades…
almacenaste tanta porquería
que ya te convenía una limpieza
---

- y mira cómo juega con el viento…

©pbaediciones

martes, 18 de junio de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- prendida de alfileres, sinuosa
al embate del viento…

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18 ROPA TENDIDA


Aún no se han desprendido

-con el sol, con la escarcha,-

los sueños. Yo los veo cómo se desperezan
entre tus pliegues y tus humedades…

En ellos se confunde el celo que cubría

-del roce; de la luna
cuando por la rendija contemplaba-

trazos de mi silueta.
---

- …la sábana retoza.

©pbaediciones

martes, 11 de junio de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- Hoy he visto la nieve
desde el amanecer de los Depósitos,
y a Madrid alfombrando la llanura,
y al este, recortado, el Cerro de los Ángeles.
¿En dónde estabas tú…?

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17 ROPA TENDIDA


Salpica el sol por el tamiz de luces
que las manos recrean en las cuerdas
para deshabitar las humedades.

Ofrecen a la brisa la cadencia
selectiva: medias y calcetines
tendidos en pareja, pretensión
de compromiso de fidelidad.
Pensamientos oscuros y lejanos,
mecidos en el aire, se descartan
en la conversación con las poleas.
Penden los pantalones empapados,
y vuelan los festones de una enagua;
corpiños y camisas se revuelcan
sujetas por los hombros; sonadores,
servilletas y paños de cocina,
se aguantan por un pico, - por la espalda
una sombra infantil se desdibuja…, -
calzoncillos y bragas, corazones,
ese sujetador, la toallita,
de la nada testigo, por la fronda
de la cuerda del centro. Y, a su lado,
una sábana rosa, ya sin huellas.
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- tal vez en tus recuerdos…

©pbaediciones

martes, 4 de junio de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- la flor hay que regarla cada día
con cariño y respeto

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16 ROPA TENDIDA


cuando quise sentí sobre la piel
desnuda palpitante
el filo de un cuchillo
deslizándose leve
por un segundo desde tu mirada

la sangre de tus ojos en los míos
desdén desprecio hielo
rompió los tenues lazos
tendidos torpemente como estelas

fugaz aconteció luego sonrisa
apenas esbozada

tus brazos rodearon mi cintura
y el roce de tu boca
inició por mi piel un peregrino
caminar sinuoso

difunto y sepultado sin embargo
quedaba mi deseo
---

- la confianza es el edificio
más imposible de reconstruir…

©pbaediciones

martes, 28 de mayo de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- ágiles dulces incansables tensas
dóciles y arrugadas como un trapo

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15 ROPA TENDIDA


hay una prenda grande en la colada
que cuando se recoge
ni siquiera la cuerda cede comba

apenas su lugar
siente la liviandad de su vacío

sin embargo la emplean todos en esta casa

entre sus duros pliegues las manos desinfecta
las palabras más gruesas dulcifica
acecha los rincones retirando pelusa polvo limo
las lágrimas enjuga en la cocina la voz en el salón
la desvergüenza

hay una prenda grande en la colada
imprescindible omnipresente tierna
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- siempre en la brecha…

©pbaediciones

martes, 21 de mayo de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- atesorados trapos tendidos bajo el cielo
en soleados días de antiguas primaveras

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14 ROPA TENDIDA


había una pradera
con grises matorrales
manchados de colores

había un balde lleno
de flores encrespadas
con restos de humedad

había gorriones
mirando la tarea
de manos a la luz

y un sol que soleaba
peñas zarzales brezos
tu mapa de acuarela
---

- que manos arrugadas del agua colocaban

©pbaediciones

martes, 14 de mayo de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- la trama de la luz en los olivos…
- un brocal blanco en medio…

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13 ROPA TENDIDA


Vi cómo me miraban
tus manos en un guiño de avaricia,
mientras cantaban números al viento,

y con el velo puesto en los cristales,
y tregua en el postigo,
nació mi desazón por conocerlo.

Entorné la ventana. La rendija
multiplicó charoles en tus ojos
y sombras en tu pelo.

Bailaban un compás desesperado
mis latidos, los tuyos. No dejaba
ver la penumbra ni tan solo un gesto.

Entre carreras voceaban motes
más allá de la puerta: perseguían
quimeras a lo lejos,

y apresuré mi roce con tus labios.
Y seguimos jugando al esconder
con el tesoro del sabor de un beso.
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- y caballos salvajes a lo lejos.

©pbaediciones

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LA SILLA





Breve, recia, sencilla; complaciente
con el entorno; uso poco espacio
en la espera y la prisa; voy despacio
agilizando el paso entre la gente.

Me muevo cautelosa, sonriente
por el bruñido suelo del palacio,
y con alegre paso por el lacio
piso del usuario más corriente.

A la mesa me arrimo, y me acomoda
el libro, la escritura, la tetera…;
y me acerco con tiento a la escalera.

Para llevarme, en cuatro quedo toda.
Útil, leal y buena compañera,
me ofrecen por muy poco a quien me quiera.

martes, 7 de mayo de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- Santa inocencia, todo resbalaba
como el agua que fluye en el arroyo,

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12 ROPA TENDIDA


Sabían los oídos vigilantes,
los ojos bajos, el oído alerta.

El filo del mandil entre los dedos
y a mano el escobón, en el rellano
tendían, como redes de pescar,
hilos de información, trama, futuro
del presente, noticia que sirviera
para disimular cada mañana.

Tendían con palabras encogidas
eso que le ha pasado a no-sé-quién,
no sé de dónde ni cómo lo gana,
dónde descansarán sus desventuras…,

rumores que alimenta la charla de vecina.

Tendían, sin mayor preocupación,
mientras corríamos entre sus piernas
bajo los delantales y las faldas,
húmeda ropa.
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- …y, como el agua, cala…

©pbaediciones

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Más allá de diciembre


Como solo lo he dicho en las palabras,
mi calle está en los mapas y las guías.
Será al atardecer, cuando cansado
bebo poco, fingiéndome impotente.
Suele ser, por desgracia verdadero
que no acabo jamás, que no me llega
la sangre urgente que regresa a casa
cuando la lluvia su mirada barre.
En el fondo es posible, muy posible,
la carta fue con miedo al matasellos
tan solo por tocarlas. Una piedra
rompió el papel. Se levantó llorando.
Hablan de ti, de mi, y algunas veces
te pido que abandones la lectura
porque llorando bebo algo más lento.
Nueve relojes dan las diez en punto.
- Niños, mujer, comed, que se os enfría.
Muestra mi mano lenguas que bebieron
besando el cuello a una mujer estéril.
Dejadme, por favor, esa mentira.
Mi padre está asomado a la ventana…


Collage sobre versos de Diciembre,
de Jesús Urceloy
(PB)

martes, 30 de abril de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- qué historias más extrañas no vivimos…
- no sé si fue la suerte o el azar…

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11 ROPA TENDIDA


Ella lo repetía
en cada Navidad; en cualquier fiesta;
en noches de apagón; en la vela del luto
para llenar las horas de bostezo,
de cansancio, de lágrimas.

A veces retoñaba por la siesta,
quitando y añadiendo, y ascendía
en el estío como fina lluvia.

Otras, a cualquier hora, renacía
por un detalle que colmaba el vaso
e infundía en los labios un temblor…

Llenaría papeles con los hechos
que salpicaban sus lamentaciones.

Evoco la pregunta,
y ver, oír, callar, como respuesta;

y, más lejos aún, -tal vez no tanto-,
calla la boca, que hay ropa tendida.
---

- no sé si dejaremos de ser nadie…

©pbaediciones

martes, 23 de abril de 2013

ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- la escuela no está en la escuela,
que la escuela de la vida
deja más huella de herida…
¡que Ramona y que Manuela!

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10 ROPA TENDIDA


Esa sonrisa ponla más abierta.
Atiende con premura,
auténtico deseo de agradar,
cuando descubras que algo necesitan.
Tensa el ceño. Demora la respuesta
si buscan sobre asuntos delicados.
Aplica tu paciencia
para curar heridas ya cerradas,
abiertas cicatrices permanentes.
Escucha sin oír con atención
la cháchara que brota sin dar pie.
Asiente si lo pide
la circunstancia de tu fantasía,
procurando que, pura complacencia,
tu gesto no se note,

y ruega que los niños interpreten

que-hay-ropa-tendida.
---

- aprendida la lección


©pbaediciones

martes, 16 de abril de 2013



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- yo recuerdo una pila de piedra junto al brocal de un pozo…
- yo recuerdo una verde pradera regada de jaras…

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9 ROPA TENDIDA


En sus manos heladas un ramo de violetas.
Espío de soslayo: su cara me examina
curiosa y apagada. Me busca con los ojos.
Me mira y no me mira, porque su rostro baja
al suelo, y los distrae con su tarea triste,
sin atender la charla que fingen los mayores.

Es como yo, quizás, puede que un año menos,
carece de importancia, pero su ser me busca
con la necesidad de la pregunta tibia,
con la intención del juego, con una urgencia leve
de dar por terminado algo que no le agrada:
de abandonar el patio, de evadirse corriendo.

Para tender la ropa      tiene tan pocos años.
----

- …y una parra cuajada de avispas…

©pbaediciones

miércoles, 10 de abril de 2013



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- siempre te lo dije que fueras discreto…
- trampas inocentes no excusan a nadie

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8  ROPA TENDIDA


bajo la parra los deja
mientras cumple cortesías

desinvernada distante
por la ventana del patio
entra la conversación

palabras inconvenientes
desbordan la resistencia
            reja   persiana   recelo
hasta romper el descuido
            ponderan en su butaca
            mimbre de nido de abeja

cuando regresa no dice
su presencia servicial
que conoce lo que saben

y en la mesa de verano
cesa el ruido de los sables
como si no hubiera sido

porque todos consideran
lo de la ropa tendida
---

- pues eso.


---

A LA ORILLA DEL MAR



A la orilla del mar.

Tú quieres que te lleve
a la orilla del mar,
donde rompen las olas.

Deseas pasear
escuchando palabras
de amor y soledad.

Buscarás un remando
donde la libertad
de horizontes lejanos
te redima inmortal...

acechar a la roca
con su bronco bramar
en el duro diálogo
con el viento y el mar,

y espiar sus quimeras
en susurros de sal.

Tú quieres que te lleve
a la orilla del mar,
donde rompen las olas.

A la orilla del mar.

Y arrullada en la arena,
dormida descansar. 
---


 ©pbaediciones

 

martes, 2 de abril de 2013



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- …que no nos dejaban    ni pies ni pisar…

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7  ROPA TENDIDA


Las faldas tamizaban horizontes.

Hablaban, como siempre, de sus cosas,
y no me echaron cuenta.

Yo miraba sin ver, no me veían.
La distracción guardaba mis asuntos.

            Pensaba en ese coche de madera
            que tiene la vecina,
            los botes del balón de reglamento,
            la muñeca de cuerpo de cartón,
            china su cara,
la bici reluciente,
            minúsculos cacharros de guisar,
            la taba, las canicas, el tesoro…

Noté que se fijaban, y una voz
dijo:     - (cuidado, que hay ropa tendida).
---

- … y si te descuidas te dan un sopapo
sin porqué, ni donde, ni cuando, ni cómo…


©pbaediciones

martes, 26 de marzo de 2013



ropa tendida: ESTELA DE UNA DAMA

- Recuerdo aquella angustia terrible, inexplicable,
de la abuela y mi madre, temiendo respirar…

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6  ROPA TENDIDA


En forma de vecina deslenguada,
la puerta se desborda
y el miedo distribuye su rumor, que se comenta
de portal a ventana; y en la esquina.

Hay quien se escandaliza;
quien oculta sus puños en un nudo;
quien quisiera escapar en el silencio
para que no lo rocen las sospechas…

¡Qué mano vuelta borrará la lágrima
que rueda en la mejilla de la noche!
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- …es algo parecido a lo de hoy…

©pbaediciones
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Ecija. Viernes Santo. Barrio de la Merced

Viernes Santo. Barrio de la Merced. Es madrugada. La iluminación es escasa, la noche está perfumada: huele a azahar, a claveles, a los cirios de los Nazarenos, a incienso… La calle está llena de gente. Los chavalillos juegan, ríen, corren… Allá en la esquina hay una mocita morena – traje negro de terciopelo, mantilla de blonda sobre la cabeza – y a su lado un mocito de ojos rasgados – pantalón y chaquetilla negros, camisa blanca como la nieve, y en su cabeza un sombrero cordobés, echado una mijita hacia un lado -. Él la sujeta por la cintura, la mira y ella sonríe. La gente habla. Las puertas de la iglesia están entornadas. De pronto el aire trae el redoble de los tambores y los acordes de las trompetas. Alguien dice: “ya viene el Señor, se oyen los tambores.” El ambiente se va cargando de una magia como sólo en mi tierra se puede ver y palpar. En la muralla de la calle Arco de Belén se proyecta la sombra de un Cristo. Por el recodo de la calle aparece la Cruz de Guía. El murmullo de la gente se convierte en susurro. La pareja de mocitos ya no se miran. Sus manos están juntas, sus miradas fijas por donde aparece la procesión. Ya todos están en silencio. Sólo se óyela Hermano Mayor de la Cofradía, que con voz firme y segura va diciendo: “Cuidado…, un poquito a la izquierda…” Suena la música. Llegan los Nazarenos – túnica blanca, fajines negros, capillos, y un escudo bordado: corona de espinas y tres clavos -. Forman dos hileras de luz con sus cirios. El Paso en medio – campo de lirios morados, cuatro faroles, dos romanos, el Cristo -. De algún lugar surge una voz cantando una saeta terminando en poesía

“…Quien me presta una escalera
para subir al madera
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno…”

La noche está como “embrujá”. Parece que todos los duendes esta noche han salido a la calle a contemplar esta figura que un día fue hombre; la gente lo mira, sus miradas son tristes, la tragedia que aquel hombre padeció está presente. Se oye un roce de pisadas; por la muralla se ve un resplandor de luz. Parece un rayo de luna sobre el río, o que el sol ha bajado: es la Madre que viene siguiendo los pasos del hijo que agoniza. Es una mujer como las de mi tierra, morena, ojos rasgados y un abanico por pestañas. Sus ojos enrojecidos por el llanto, y una cara de pena que parte el alma a cualquiera. Un racimo de velas alumbra se paso; el perfume de las flores que la adornan llega a embriagar, rosas, claveles, nardos, azucenas… Ya está junto al hijo. Los capataces hacen girar los dos Pasos de forma que las imágenes se miren, y al son de los campanilleros los costaleros los meces, y ya no sabes si reír, llorar, o aplaudir… Y de nuevo se oye la voz que canta a la Madre de Dios. Y la noche huele a rosas, claveles, nardos, azucenas, lirios, azahar, cera, incienso…, y mientras, los capataces dirigen los Pasos a su templo. Despacito, despacito, esos muchachos van entrando a si Virgen  de rodillas, como si llevaran una paloma posada en sus hombros.

Elia Pérez, escuela de adultos de certificado, Sector III, Getafe 5/5/1991   

 ©pbaediciones
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jueves, 21 de marzo de 2013



ropa tendida, ESTELA DE UNA DAMA

- Mi deuda cumplida

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Manuel

Por aquella vereda va Manuel,
con su porte altivo y su bastón.

Manuel, capullito de alelí, varita de nardo,
un día te irás, y de ti no quedará nada.
Sólo el recuerdo de lo que fuiste…

Hombre de ley, dirán.
Dirán los gitanos: era como un calé.
Muchas cosas hablarán de ti,
unas verdad, otras menos,
pero siempre se hablará de ti,
de lo que fuiste y de lo que no fuiste.
Te llevarás contigo tus secretos,
lo que quisiste decir, lo que no pudiste…
Nunca sabrán si fuiste feliz o infeliz,
sólo tú lo sabías, y lo callaste.

Manuel, dime quién te quiso a ti,
a quién quisiste…

A veces, cuando me miras, te miro
y creo descubrir en tus ojos un velo de tristeza.
¡Habla, Manuel! ¡Dilo ya!,
que tu boca de jazmín se abra,
abre tu corazón.
Que yo, siempre que piense en ti, me diga:
¡Manuel!, capullito de alelí, varita de nardo.

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- ¿Ropa tendida...?
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