martes, 21 de mayo de 2019

CANTO TRISTE


por la senda abierta al andar...

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frío de nieve
palpitan las estrellas
cálido nido

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CANTO TRISTE

Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.
Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.

¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.
Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.

Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Por poco tiempo alegraos,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.
Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.

Ya me voy a su casa,
pereceré.
Acaso por mí tú tengas que llorar,
por mí tengas que afligirte,
tú, amigo mío,
pero yo ya me voy,
yo ya me voy a su casa.
Sólo esto dice mi corazón,
no volveré una vez más,
jamás volveré a salir sobre la tierra,
yo ya me voy, ya me voy a su casa.

Sólo trabajo en vano,
gozad, gozad, amigos nuestros.
¿No hemos de tener alegría,
no hemos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.
Jamás lo hago en el tiempo del verdor,
sólo soy menesteroso aquí,
sólo yo, Cuacuauhtzin.
¿No habremos de gozar,
no habremos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.

de Cuacuauhtzin deTepechpan (México. Imperio azteca, caña 1410–1443)

(Historia del poema)

Cuacuahtzin de Tepechpan (caña 1410–1443) fue gobernador y poeta de Tepechpan, sucedió a su padre Tencoyotzin, señor de Tepechpan, que murió muy joven. De acuerdo con el historiador Fernando de Alva, Ixtlilxóchitl tomó parte en varios enfrentamientos como aliado de Tezcoco y México-Tenochtitlan. En una de estas campañas obtuvo gran cantidad de oro, mantos, plumas y esclavos como botín de guerra. Parte de este tesoro fue empleado para los gastos de palacio y para embellecer la corte de Tepechpan. Además de por su puesto como gobernador y sus actos de guerra, hoy en día se le conoce fundamentalmente por sus poemas, que compuso en náhuatl clásico.
Después de haber entregado una gran cantidad de regalos a un noble mexicano, llamado Temictzin, Cuacuauhtzin se casó con la hija de Temictzin, Azcalxóchitzin, en el año 12-pedernal (1440). Debido a que Azcalxóchitzin era demasiado joven, Cuacuauhtzin no consumó de inmediato su matrimonio. Tras su matrimonio, Nezahualcoyotl, tlahtoani de Tezcoco, se enamoró de Azcalxóchitzin y envió a Cuacuauhtzin a la guerra contra Tlaxcala.
Bajo el mando de Nezahualcoyotl, se ordenó a Cuacuauhtzin acudir al punto más peligroso de la lucha, de modo que resultara muerto y Nezahualcoyotl pudiera casarse libremente con Azcalxóchitzin. Cuacuauhtzin averiguó las intenciones de Nezahualcoyotl y antes de partir para la guerra compuso su Canción de tristeza o Canción triste. Este poema está dirigido a un grupo de amigos cercanos, y trata el tema de la traición de su señor y amigo, Nezahualcoyotl, que le enviaba a una muerte prácticamente segura: "¿Dónde habríamos de ir donde nunca muriéramos?", escribió a modo de apóstrofe referido a Nezahualcoyotl por medio de su epíteto Yoyontzin o "el jadeante". Murió en el año 3-caña (1443) en la batalla contra los tlaxcaltecas. Su biografía fue compilada por Ixtlilxóchitl. Sus composiciones aparecen en tres colecciones diferentes sobre obras precolombinas.
(blog "asamblea de palabras", de Francisco Cenamor)
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LOS LÍMITES DE LA AUSENCIA

Sabe que no vendrá.

Más allá del cristal, la tarde gris.
Velo rosa de tul lo disimula.
No quiere despertar. Sabe que no vendrá.
Los celos afilados se ocultan en la sombra.
El trepidar de las gotas de lluvia
golpea la ventana,
y evoca su figura…

El aroma sensual llenará todo.
Ofrecerá su cuerpo a su mirada.
Rodearán sus brazos el abismo,
y el fuego de sus ojos
intentará prenderse con su fuego.
Y sus labios querrán besar su boca,
escabullirse por encrucijadas,
despertar la tormenta, arrancar convulsiones
y cabalgar los prados del olvido.

Navegará los montes con sus manos.
Resembrará semillas con los besos
que tanto prodigaba,
pero sus dedos tocarán el aire
y su boca el vacío.

Sabe que no vendrá. Se desmorona
su corazón sobre la cama.

Desoye la prudencia. Tan sólo de una punta,
con un temblor retira la cortina
y por su borde escapa la mirada.
Está la calle oscura.
La ciudad, desierta.
Mil estrellas replican los cristales,
-rótulo, bar, farola-.
Mil estrellas de agua.

En la esquina, penumbra.
Espectros en el aire
y alguna sombra alienta su esperanza…

Pero, bajo el cobijo de la lluvia,
no viene nadie.

Sabe que no vendrá, porque la lluvia
ya no le afecta. Ya no importa nada…
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CATARATAS 6

El destino es seguir.

Las herramientas
sirven
para ganar el tiempo
en ese caminar hacia la meta
sabida, o vislumbrada;

porque a veces la ruta
nos la marca el azar,
y la opción es
seguir
moviendo los pies.

Hacia la línea del horizonte
brilla un destello.

Vamos tras él
sin darnos cuenta
de que la luz se aleja
cuanto más caminamos.

Solo nos queda fijar la mirada
en la letra pequeña.

Pb/Mayo 2019
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