martes, 30 de septiembre de 2008

Gritaré por la paz

Gritaré por la paz ,
hasta quedarme ronco,
quiero que todo el mundo,
hoy escuche mi voz,
y se unan conmigo,
los hombres de la tierra,
en un canto a la vida,
en un himno al amor.

Santos Arévalo

haiku

el tren se para
en estación de prisas
bajo despacio.

Obsesiones




Rueda del tren que, rodando,
por la cuesta vas allá
con ligereza y sin frenos
a toda velocidad.

Rueda cónica, rotunda,
con dientes alrededor:
atacas contra la rueda,
y girando ya sois dos.

Planchadora y basta rueda
media, gigante o enana;
rueda de apisonadora
que ruedas o estás parada,

hendida, lisa, dentona,
simple, doble, paralela,
esférica, biselada,
de acero, de cinc, de cera,

de cartón o de madera,
de juguete, de taller,
tú, que te paras o ruedas,
dame razón de tu ser.

Dando vueltas me obsesionas
y yo me dejo llevar.
Gira, rueda. Gira y gira.
Nunca dejes de girar.


pbernal

lunes, 29 de septiembre de 2008

Camino de Sevilla

Camino de Sevilla
cantando vienes
que cantando el camino
bien lo entretienes;

tarareando
esa pena penita
la vas calmando.


Subiendo la pendiente
te demorabas
que las cuestas arriba
son presas bravas;

cuando las bajes
ganarás alegría
con tus viajes.


Por debajo del puente
saltaba el río;
sus aguas gorjeaban
con desafío,

y con su canto
tu copla sofocaban
presa de llanto.


La rambla coreaba
con desparpajo
penas de amor y vida
aguas abajo.

Fue tu destino:
una estela en el aire
marcó el camino.


Entre cántaro y canto
tu sed alivias
de amores y de muerte
libre de envidias.

En tu cabina
solo tú eres el jefe
de tu oficina.


pbernal
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Ovillejo: el blog


¿Quién procura la emoción?
Concepción.

¿Quién su intimidad mantiene?
Zene.

¿Quién anima el ritual?
Bernal.

Cuando la hoja virtual
viven, cultivan y sudan,
sus desazones desnudan
Concepción, Zene y Bernal.


domingo, 28 de septiembre de 2008

POEMA 20 DE Pablo Neruda

ANDUVISTE NIÑO, ANDUVISTE

Anduviste niño, anduviste.
Anduviste navegante por el mar.
Una estrella, una estrella sueña.
Una estrella sueñas niño,
Y el mar niño, el mar no te
la sabe pintar. Píntala niño,
píntala, que yo menos te la he de pintar.

¿Me pides niño que te pinte, que te pinte
unos zapatos para tus pies descalzos?
En que aprietos me pones niño,
en que aprieto.

En tus ojos niño, veo el mar
que atravesaste. Pero no encuentro
niño, la alegría en esos ojos.
No la hallo niño, no la hallo.

Niño píntame tú la aurora,
la estrella. Píntame niño
píntame mis pies, píntamelos.
Píntamelos descalzos, así niño.

Píntame niño en ese mar
píntame y enséñame
a ser navegante y
vamos juntos a soñar




zepi.

ANDUVISTE NIÑO, ANDUVISTE

REFLEXIÓN

Título: CUEVA AJENA (En positivo)



Nunca hallaremos un sitio propio, aunque nos empeñemos en afirmarlo.

Si uno busca dentro de si, se da cuenta de que nunca nada ha sido tuyo,
y seguimos buscando y buscando.
Buscamos y buscamos, y en esa búsqueda nos vemos siempre
en lugares ajenos, en corazones ajenos, en mentes ajenas, en
pensamientos ajenos.
Nos damos cuenta de que todos esos ajenos son cuevas abiertas.
Que cuando entras en ellas, las recorres, te iluminan,
te brindan todo ese aire de tranquilidad, te ofrecen ese tesoro
escondido dentro de sus entrañas. Te abrazan... y no dicen nada.
Solo actúan en silencio y te llenan.

Entonces, es cuando te das cuenta que cada ser guarda una cueva,
que cada ser está esperando siempre a alguien para recibirlo,
que cada ser no se tiene a si mismo.



Zene

Una estampa



Entre dichosa y cansada
junto al río se reclina
una aldea peregrina
de bocateja gastada.
El agua mansa, callada,
pone hiedra en los rincones
y despinta sus balcones
de madera destronada.

A lo lejos, sus fachadas
cristalinas, parecían
acuarelas que fundían
las tejas abermejadas;
son las hiedras, abrazadas
a los arcos de verbena,
zarcillos de hierbabuena
sobre la plaza colgadas.

Una torre languidece
de cigüeñas anidada.
En la espadaña, callada,
la campana se entumece.
Cuando la luz amanece
y el sol despierta al castaño,
se recompone un rebaño
que a lo lejos crece y crece.

Cada rincón, cada casa,
cuanto verdea y florece,
una estampa me parece
de azul y verde. La brasa
del horizonte lo arrasa
con pinturas de acuarela.
Y es un suspiro la estela
cuando el tren, volando, pasa.


pbernal

sábado, 27 de septiembre de 2008

El sur


QUISIERA ESTAR SOLO EN EL SUR

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

Luis Cernuda

viernes, 26 de septiembre de 2008

haiku

el disco en verde

la mariposa vuela

cruzo la calle.

Fantasia

La música de un contrabajo,

emite sonidos medicinales

en el agitado, latido diario

de una céntrica calle.

Un aprendiz de violinista,

al otro extremo,

le hace la competencia.

Sin mueca de enfado y sonrisa,

pide veinte céntimos por la música.

Subo la calle,

bajo lunas de libros

un poeta incipiente,

hace versos…

la voluntad, te lo regalo.

El ruido y las prisas ponen montaje.

a todo este teatro callejero.

La locura toma el asfalto

Los ojos se llenan de fantasía

Vuelves deprisa a la oficina,

Cambias el chip,

La seriedad se impone,

La rutina lleva gafas oscuras.

haiku

Haiku: representación mínima de lo que está pasando en ese momento.
...y 9.
descubrimiento.
mira. me mira y ríe
jilgueros cantan


pbernal

Los nueve haikus que componen la serie de mis publicados, fueron instantes de un paseo con mi nieto.

jueves, 25 de septiembre de 2008

BARRERAS

Barreras

Este inmenso sentido de la realidad
se me escapa. Ahuyentando ese áspero
proceso que avanza, que se cuela
por toda esta ruta sanguínea
lapidas todo entendimiento
entretenido en ti.
No vences las barreras
Tú eres la barrera
No avanzas, ni entiendes
El sentido real se escapa
Dentro de mi sentido.
Mi ruta sanguínea
ya no avanza, lapidada
por tu propio entendimiento.
No vences las barreras
Tú eres la barrera.


zepi

UNA HOJA CAE

I

Una hoja cae
Cae un rayo de luz tras esa hoja.
El niño mira impaciente
La madre no tanto
No tanto, porque no siente
La luz.
Coge la hoja el niño
Sigue mirando su luz
La madre no tanto, sólo ve
La hoja en la mano del niño.

II

Entretanto,
La luz continúa aquí,
esperando el amanecer de
esos ojos que osan no saber
nada.
Ella por todos lo espacios
habitables. Se mueve por todos
los rincones no visibles.
Ella ingenua, intenta
abarcar el universo,
instalarse en mentes
de seres extraordinarios.
Exigentes, extremadamente sutiles,
infinitamente sutiles. Sutiles.

III

Una hoja cae.
No hay rayo de luz
La hoja se deslizó de la mano del niño.
No hay luz
La luz busca refugio en los ojos de ella
Ella no tanto, no tanto...

zepi
Ausencia de ti



Siempre estuvo aquí.
Distante mi mirada, ausente, siempre ausente.
Siempre estuvo aquí
Distante, siempre distante.
¿Por qué se pierden los ojos?
¿Por qué se ausentan las miradas?
Aquí en esta quietud del tiempo,
donde el aire frío no es tan frío
pienso ahora en ti. ¡Qué ausencia de ti!
¡Que largo amanecer! Estoy al extremo
de tus sueños, en la cima de un amanecer
de otoño. Respiro la fragancia de tu cuerpo,
me entrego a la savia de tus besos, a la
suave caricia de tus manos. -¡Qué ausencia
de ti!- Largo es este amanecer de otoño
donde mi cuerpo tiembla de deseo.
Mañana, mañana ya no es mañana
Mañana se hace lentamente hoy. Y las horas
de hoy se harán tan lentas hasta el atardecer.
Será al atardecer. Al atardecer tus ojos, tu
boca, tu esencia.
Al atardecer, cómplices de nuevo.
Suspiros sin ausencia de miradas,
aceleración del tiempo, silencio y despedida.
Nuevamente, ausencia de ti.



Zepi.
El verso Libre

El verso libre es
La cometa que aletea
Que se soltó del hilo
Sin dejar de volar.
Es una ráfaga de aire,
Zumbando en mi oído.
Es la palabra abierta,
No un deseo
Fugaz.

El verso libre,
Es el hijo aquel
Que tanto ama la
Libertad,
Y se aparta del
Rebaño y no
Para de caminar.

El verso libre
no se mide y se comprende,
No sabe rimar.
Se toma el privilegio
Extenderse sin medida,
O simplemente,
Osa quedarse acurrucado
En un pequeño punto negro
Y luego,
No decir nada
Solo afligirse.


Zepi.

ELLAS, TAN SOLO ELLAS

ELLAS, TAN SOLO ELLAS


Sara, Carmen, Ana, Mayte. ¿Alguna más?

Cada día se hace nuevo.
Con el mismo nace el estadío impropio de un despertar ausente, que se dificulta con la burla sonora del tiempo.
No hay estadío, sólo un sitio simple, cómodo al rigor del tiempo que rodea al ritmo de la vida.
No hacen falta palabras, ellas solas vienen y van, y se quedan atrapadas en el aire sin descifrar.
No se descifran las palabras, se escuchan. No mueren, se agitan y se despliegan intentando cavar el oscuro sentir de la vida que no cesa.
Se incorporan los ausentes transeúntes. No es sólo un lugar, ni un sitio.
Es el retorno al silencio, ese silencio que se adormece, sino que vive dentro de si, es el silencio estratégico de secretos que no te han de mojar más que los labios con el sabor frío del licor, ese silencio cobijado por la música y las voces que no turban tu mente.
Me bebo todo el silencio y naufrago en él, condensando la armonía de la risa y la palabra.
Sigo esperando a que se abra la puerta, para que salga alguna de ellas y me vea.
La puerta continúa cerrada y mi mente se confunde, se retrasan mis pensamientos, una voz interior me pide que me acerque. Al acercarme, me doy cuenta de que soy yo quien tengo las llaves y me corroe el alma por no haber invitado a Sara, a Ana, a Mayte, a Carmen, y a... a alguna más. Las dejé fuera y yo sigo estando allí ausente

Zepi.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

haiku

rojo horizonte

de un día que se apaga

miro el reloj.

haiku

rayas al aire
primero paralelas
confusas luego.

pbernal