martes, 27 de junio de 2017

un pino derrotado


Foto: Paquita
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cruza la senda
un pino derrotado
por la ventisca

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Perseguidos

Nos persiguen antiguos calendarios,
los dedos índice;
todos los ojos,
todas las miradas.
Nos persiguen errores enterrados
y una maldición que nunca cesa.
Nos persigue un deseo
incontrolable de marcharnos
y estar solos.
Nos persiguen recuerdos moribundos,
los amores,
y la mierda de todas las noticias.
Mirando el mar
medito sobre esto
y en cómo podremos escapar
de tanta cárcel.

©Carmelo González
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Mujer

Una ventana abierta. Sin cristales.
El vuelo de una falda mariposa.
Una risa que canta, pudorosa,
endechas, elegías, madrigales.
Un camino de mirtos y de hiedra.
Oro en las hojas del otoño joven.
La piel cuando palpita. La cosecha
del trigo candeal dulce y salobre.
Amable primavera golondrina
trazando filigranas en el viento,
lejana, seductora, peregrina
de promesas ilusas. El aliento
del caminar pausado. La mirada
perdida en el azul de los espejos.
Señuelo. Trabazón. Una palabra.
Un ademán. Indecisión. Un gesto
sin objeto, sin pena, sin querencia,
ajeno a la intención, sin sinsabores,
eso eres tú, mujer, cuando caminas
delante de mis ojos soñadores.

De Variaciones sobre el ocaso, 2005

martes, 20 de junio de 2017

fuego y hormigas


google
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suben plegarias
se sorprenden los dioses
fuego y hormigas
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Carne de musa

Ella va dejando trocitos de su cuerpo
en cada cama.
Es un puzzle de las noches que pierde,
para creer que gana.
Ella llora cuando nadie puede verla
y ríe en público, mirando al patio de butacas.
Ella es carne de musa para poetas desnortados,
y musa de carne de sus poemas secretos
cuando sólo el desconcierto la respeta.
Ella suele coquetear con la tragedia
y no se rinde cuando la soledad ataca.
Colecciona desengaños
y los clava en su almohada
para que le canten
mientras duerme sola
esa historia de amor triste
que esperaba.
Por miedo a que el olvido la lastime,
ella va olvidando de costado.
Y el olvido ya la hiere,
pero ella
aún
no se ha enterado.
Esa cenicienta que a veces se emborracha
para ponerle tu cara a un príncipe cualquiera
que se convierta en calabaza
a las seis de la mañana.
Esa muchacha que llama a quien no debe,
que cuelga a quien la quiere las llamadas,
que lava sus penas en los bares
y tiende su corazón en las ventanas.
Esa mujer fatal para si misma
que fuma para nadie en los espejos
mientras las horas pasan sin tocarla
y aquello que soñó queda más lejos.
No intentes protegerla de si misma,
de algún modo ella ama esas heridas
que no podrás curar, sólo lamerlas.
No quieras cambiarle el argumento
ella teje su historia con derrotas
que escribe para seguir huyendo.
Por miedo a que la vida la atropelle,
ella va tocando la vida de costado,
Y la vida ya la quiere,
pero ella
aún
no se ha enterado.

©Carlos Salem
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Crisálida


La luna tiñe de cera
los ensueños de una charca.
Hilos de plata, quimeras
fluyen tibias; como el agua
de la lluvia en los cristales
cuando rebosan del alma
anegando de suspiros
en duermevela callada
una noche de silencios,
de tristezas, de venganza.

Eran risas en la hierba
cerca, muy cerca del agua.
Espejeaba la luna,
-plata, jazmín, esmeralda-,
a los ojos de la noche.
Posponía la alborada
un ramito de canela
refrescante, pura brasa,
puñadito de colores
en abrazos acunada,
ángel del cielo venido
a eternizar la distancia…
El mundo se desvaía
en los confines del agua.

Eran risas en la hierba.
Eran risas. Pero al alba…
Mariposa de colores
azules, pálidos… Blanca
la luna se deshacía
en espejuelos del agua
rizada por una brisa
de cánticos de cigarra.
No era tristeza de luna.
No. La charca no lloraba.
¡Ay!, noche de risa ciega
en la hierba, junto al agua,
ángel, ¿donde estás?; sirenas
te convocaron al alba,
hilos de plata subían
desmenuzando montañas,
y el celeste de la noche
en abanico aclaraba.

Puñadito de colores,
ramillete de esmeraldas:
¿dónde la seda de un beso
y el calor de una mirada?
La silueta de tu sombra,
dulce mariposa blanca,
-rocío cubre la hierba-
¿en dónde la reposabas?

Con tus alas de paloma,
ángel, te deshilachabas
en las madejas del sueño
rumoroso de las aguas,
aventando los temores
sin halagos, sin palabras
que recordar de una noche
a la orilla de una charca,
nacida de los azules
poblados de la esperanza.

No te fuiste con la luna;
siempre estarás en su alma
desmenuzando rencores
y estimulando nostalgias,
endulzando pesadumbres
y precipitando lágrimas,
cuando la luna de cera
tiña de sueños el agua.


De Variaciones sobre el ocaso, 2005

martes, 13 de junio de 2017

EL AHORCADO DEL CAFÉ


estampa póstuma
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todas las hojas
se acomodan al suelo
en el estío
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EL AHORCADO DEL CAFÉ BONAPARTE


Para no conocer los abismos del humo
para no tragarse los periódicos de la tarde
para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña
El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos
tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos
sino el ruido de la pobre llovizna
El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos
lejos de los leones morados de todas las guerras
hizo un cordón con una hoja de papel
en la que estaban escritos el nombre del Papa el nombre del Presidente
y otros dos mil Nombres Ilustres
y a la vista de todos los presentes
se colgó del sombrerero que brillaba sobre su cabeza amarilla
El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía
Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido
como una gata furiosa en un tejado
Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador
y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un cuarto de hora
con su voz muy lejana
comenzó a pronunciar un hermoso discurso:

«Maintenant je suis pendu dans le Bona
La lluvia es el cuarzo de mi miseria
Los políticos roen mi bastón
Si no me hubiera ahorcado moriría
de esa extraña enfermedad
que sufren los que no comen
En mis bolsillos traigo cartas estrujadas
que me escribí yo mismo
para engañar mi soledad
Mi garganta estaba llena de silencio
ahora está llena de muerte

Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche
Ella se ha mirado en mis ojos sin saber quién he sido
Ahora lo sabrá leyendo mi historia de hollín en los periódicos
Sabrá que me llamaba Louis Krizek
ciudadano del corazón de los hombres libres
heredero de la ceniza del amanecer
He vivido como un fantasma
entre fantasmas que viven como hombres
He vivido sin odio y sin mentira
en un mundo de jueces y de sombras
La tierra en que nací no era mía
ni el aire en que reposo tampoco
Tan sólo he poseído la libertad
es decir el derecho a sufrir a errar
a ser este cuerpo frío
colgado como un fruto
entre los que cantan y ríen
entre una playa de cerveza
y un templo edificado para adorar el miedo
La mujer que guarda las llaves de la noche
sabrá que me llamaba Louis Krízek
y que cojeaba un poco y que la amaba

Sabrá que no estoy solo que conmigo
va a desaparecer un viejo mundo
definitivamente borrado por el alba
Así como la niebla a veces aplasta
las flores del cerezo
la muerte ha aplastado mi voz»

Cuando el patrón volvió con un policía de lata y azufre
el ahorcado del Café Bonaparte
ya no era más que el humo tembloroso de un cigarro
bajo el sombrerero
sobre una taza con restos de café.

©Fayad Jamís Bernal (Cuba, nacido en México, 1930-1988)

Fayad Jamís Bernal, incluido en Nueva poesía cubana (Ediciones Península, Barcelona, 1970, ed. de José Agustín Goytisolo).

(De asamblea de palabras, blog de Fran Cenamor)
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UNA MADRE SE VA, Y...…


Una madre se va y la vida sigue
con la silla vacía; y el hueco de su alma
sin la sonrisa cálida en la sombra
que aguarda
la vuelta intempestiva; y el aliento
en la ventana,
cuando la desazón de la existencia
asoma por la esquina de la cama.

Una madre se va como la espuma
de un rápido de río de montaña
y arrastra en su vorágine la risa;
y rompe la esperanza;
y en las entrañas deja la tomiza;
y tuera en la garganta.

Una madre se va,
y queda en el ambiente la fragancia
de sus manos abiertas
cobijando la noche con sus armas
de luna y corazón; como el latido
de la dedicación incontestada
de una canción de cuna
en lontananza…



de “espejos rotos”, 2005
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Último poema de espejos rotos.
El poemario queda a disposición de quien lo desee, en pdf y dedicado.



martes, 6 de junio de 2017

atardece


atardece...
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mágica hora
el tiempo se detiene
pasa la vida
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El muerto


Aquél que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo querría poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría,
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquél vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.

Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.


©José Hierro (de Alegría)

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En la puerta un papel que amenaza…


En la puerta un papel que amenaza,
un papel del poder reclamando
que le pague las deudas pendientes
que nunca contrajo.

Su mirada perdida sonríe
(nadie sabe en qué estaba pensando,
ignorante de un débito oscuro
que puede turbarlo).

Son sus años un largo camino
por los duros contornos de un rato,
y el espacio un recinto cambiante
difuso y extraño.

Su familia de pronto le llega
en cualquier situación y escenario,
y les dice y se alegra de verlos
aunque sin notarlos.

Cuántas veces lloró sus recuerdos.
Cuántas veces pensó en olvidarlos.
Cuántas veces temió revivirlos
queriendo matarlos.

Ahora lleva sin pena ni gloria
cada tiempo que vive sin garbo,
cada olvido del día y la hora,
del yo, del pasado.

¡Y que vengan pidiéndole cuentas
de unos gastos que nunca ha gastado!,
mira, Dios, cómo pagan los hombres
que ordenan sus pasos.

Porque dicen las leyes que escriben
esos sabios que quieren mermarlo
que es la cosa primera que mandan
cuidarlos, honrarlos.

Pero luego, no saben si existen;
si en las noches rezuman sus llantos
al compás de una lluvia que cala
de tan largos años.

Se preocupan de hacer efectivos,
pero no de si viven los hados
que mantienen despiertas sus carnes
y su juicio ajado.

No comprende que pidan justicia
esos hombres vestidos de largo
cuando fallan en darla a los pobres,
a los limitados,

y reclaman con fiera arrogancia
sin contar que sus normas y vados
van a herir la conciencia perdida
de tantas y tantos

que ofrecieron su esfuerzo en la vida
con la viva pasión de los años
sin pensar en cobrar usufructos
hoy tan bien negados:

¿cómo quieren que cumpla preceptos
que el poder sin mesura ha dictado
si el futuro, si se hace presente,
va a difuminarlos?

¿Qué sentido le da la gerencia
a abonar unas tasas, los gastos
que le han dicho que son por sus sobras
que no ha generado?

Pues, señor, ya no vive en su casa
desde al menos más de siete años,
que a un lugar retiró sus cuarteles
por no hacer más daño

a una gente que no se enteraba
de que ya se agotaban sus ánimos,
y el poder, que velaba su vida,
decidió ignorarlos.

Y ahora vienen con furia y con fuerza
a exigir lo que nunca pagaron,
y amenazan los pobres recursos
en que se ampararon

esos años más negros y tristes,
con Alzheimer llevando su mano,
y una cuesta sin freno a una meta
abierta en el llano.



de “espejos rotos”, 2005

lunes, 29 de mayo de 2017

corta es la larga escalera



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corta es la larga escalera
que me lleva a salamanca.
la cultura, en bicicleta,
y las nubes en volandas.
la política se espesa
y se expresa la palabra.

©Gonzalo escarpa

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Mis plantas se han ahogado por exceso de riego,
tocar su tierra seca me producía ansiedad.
He ido a la cocina,
me he encontrado en el frutero que todos los pomelos
están medio podridos,
y en la despensa apenas queda una galleta
que se ha reblandecido.
En la calle mi coche no circula,
le hace falta un motor.
No me gusta y aún así vivo con todo esto,
me rodea materia que está muerta.
Los relojes sin pila perdiendo sus agujas
no marcan ningún tiempo
como si este presente y no digamos futuro
me hubiesen abandonado.
Esta casa alquilada
en la que tengo que pedir permiso
para colgar un cuadro, se me cae por los hombros.
Me he sentido olvidada como una yerba sola
no puedo con el mundo, si es que hay mundo fuera
porque dentro se me ha deshabitado.
Escucho en el silencio de todo lo que ha muerto
llegar la noche entera con su falta de luz
con más quietud si acaso
Y me repito a solas que volverá el sol,
lo veo entrar por la ventana y me oriento,
vuelve el sol a cubrirme, lo digo de verdad;
aunque como todo lo anteriormente dicho,
cada día se muera unos instantes.


© Carmen Castejón Cabeceira
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Una mano dibuja



Una mano dibuja la caricia
y el pómulo se tensa
a la lágrima seca de la vieja.

Cargados de tristeza
en la profundidad de un sueño que se pierde,
los ojos agradecen la ternura
y miran con recelo las palabras:

— ¡Qué guapa te han vestido esta mañana!

Juegan los pies en un paso de baile,
insinuado apenas; parpadea
la cara en el escorzo
de joven picardía; y las pestañas,
- abanico de lamas deslucidas, -
aletean sonrisas olvidadas.

En el camino largo
de la cansada ruta centenaria
mi vieja se ha dejado los recuerdos.


de “espejos rotos”, 2005

martes, 23 de mayo de 2017

intimidades


una cueva en el valle

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entre dos rocas
la penumbra protege
intimidades

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CUANDO EL HOMBRE SE EXTINGA


Cuando el hombre se extinga,
cuando la estirpe humana al fin se acabe,
todo lo que ha creado
comenzará a agitarse,
a ser de nuevo,
a comportarse libremente
como
los niños que se quedan
solos en casa
cuando sus padres salen por la noche.

Héctor conseguirá humillar a Aquiles,
Luzbel volverá a ser lo que era antes,
fornicará Susana con los viejos,
avanzará un gran monte hacia Mahoma.

Cuando el hombre se acabe
cualquier día,
un crepitar de polvo y de papeles
proclamará al silencio
la frágil realidad de sus mentiras.


©Ángel González.
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EL HOMBRE DE LA SILLA


El hombre de la silla – los ojos como lanzas –
aviva desvaríos prendido de la puerta:
cristales oxidados cerrados a la calle
por donde se desangra la soledad más yerta.

La pulcra galería de tonos agradables
se puebla de fantasmas de blanca vestimenta;
abrigos y bufandas ocultan desolados
deshechos de persona; ceniza macilenta.

La sala resplandece, y una voz sin historia
se apodera del aire: llama con un suspiro
a cruzar a otra sala; a enfrentar una mesa;
a descubrir un brazo y entregarlo al vampiro.

El hombre de la silla clava sus esperanzas
en el sol de la calle; en el tráfico–río
que lo devuelva pronto a su tierra de nadie,
a rondar el paseo con su silla y su frío.



de “espejos rotos”, 2005

martes, 16 de mayo de 2017

EL FALSO LLANO


pradera en el valle
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desde la fronda
el silencio respira
ojos del valle

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EL FALSO LLANO


En 1492
descubrí los barcos, abandonaban el horizonte para
rozar los dedos de nuestra isla. Lucía era dueña de sus
silencios aunque sus silencios no tuviesen dueño,
ningún periódico huraño previno a los niños de
ninguna tormenta, ningún teniente coronel anunció
nubarrones, el mar era azul azul, ahí no nos
perdíamos nada, volvía a ser tarde aunque llegamos a
punto de que el sol desvirgara nuestro presente.

En 1942
el día en que mi madre me regaló una corona de
pinchos para recompensarme por el esfuerzo, como si
todavía le doliera la sensación de que mi cabecita
saliera de su vientre, como si el barco hundido con la
proa todavía hincada entre sus muslos no dejara de
naufragar, Lucía abandonaba el silencio y hablaba con
los tripulantes, quería que su silencio solo fuera
nuestro y contaba en idiomas extraños a los
desconocidos que nuestra isla requería ser un secreto.

El 1942
los barcos encallaron en nuestra isla y Lucía y yo todas
las noches aflojábamos tornillos como delfines
desesperados, los barcos se hundieron y mi madre
aguantó los embates como una fiera.
Todo fue a peor, los tripulantes aún están aquí y yo
intento averiguar si Lucía está entre ellos.


©Óscar Aguado
de “El falso llano”
(Editorial Gato Encerrado)

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EL VIEJO



El viejo la miró mientras cruzaba,
súbitamente roto su sosiego.
Supo de las barreras de su ego
prendido al aire que su paso daba.

Sorbió el encanto de su pie: trenzaba
bailes de bailarina, de pasiego,
con un meneo de caderas; fuego
de luz sus ojos cuando la miraba.

Una punzada fue la sacudida
del aire en sus pulmones, suspendido
al ver la maravilla sin clemencia

de la muchacha firme, decidida
perturbando su pulso, sorprendido
cuando ya no ocultaba su impotencia.


de “Espejos rotos”, 2005

martes, 9 de mayo de 2017

alguna lluvia


flor en el valle

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alguna lluvia
y el milagro sucede
prímula blanca

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LOS SÍNTOMAS PRIMERO


Vieja sabia he de evocarte
por las tardes del campo en tu regreso
los cabellos y el manto desceñidos
con pétalos de flores salpicada.

¿Cómo despiertas Primavera Loca
la algarabía de ese viento rojo
de esa carne tan seca en vivos brotes
que palpitan cuajados de mil verdes...?

¿Qué excitante mudanza gravitando
como las huellas que embellecen mudas
la tersura desierta de una playa
cerniste lente sobre el campo yerto...?

¡Oh trasfondo total! ¡Oh vigorosa
ley oculta rectora de la sangre!
¡No va contigo el tiempo sí la vida!


©Ezequías Blanco
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LA AUSENCIA


A veces pasan cosas. Amanece.
El sol engaña tras de la ventana.
Suena la radio. Se repite vana
la lluvia de la ducha, que se crece

repicando al puchero (cuece-cuece
de la espuma volátil y liviana).
Molestan el vecino tarambana,
y el rezongar de un viejo que padece.

A veces en la tarde pasan cosas.
Las luces tamizadas por el árbol
coloreando la penumbra inerte…

…y a veces nada pasa, y entre rosas
de la noche marchita bajo el mármol,
solo queda esperar la nueva muerte.



De “espejos rotos”, 2005

martes, 2 de mayo de 2017

oscuro pensamiento


Cría de buitre negro en el nido (2016, julio)
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bruma en el valle
oscuro pensamiento
desde su patria

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LA SITUACIÓN


En todo pensamiento se esconde una tiniebla,
como en toda emoción una sombra de duda.
En todas las verdades hay un mármol que tiembla
y en todas las mentiras un fuego de penumbra.

De lo poco que somos, gran parte es de un fantasma.
Nuestro deseo gobierna su industria de espejismos.
La memoria más nuestra también es de la nada.
La conciencia, en secreto, blande un puñal en vilo.

El pasado divaga entre estatuas de humo.
El presente parece una ilusión en fuga.
Allá en el porvenir hay siempre algún reducto
en que ensoñar la trama de estos sueños a oscuras.

La noche está callada como el eco del miedo.
Las sílabas se juntan en busca de un sentido.
Nuestra historia la escribe con su cálamo el viento.
Y este huir de nosotros, del tiempo y del destino...

©Felipe Benítez Reyes
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LA VIDA


Es un libro la vida de páginas en blanco.
Sin sentir lo escribimos a golpe de experiencia.
Deja huella la pluma de penas y alegrías,
caminos que se rompen, semillas que verdean…

Y el libro cobra vida. Y la vida es un árbol
de raíces profundas y de ramas etéreas
recorridas de savia y embriagadas de viento
en los amaneceres de eterna primavera.

Y en un instante ciego por nadie diseñado,
como una golondrina perdida en la tormenta,
una ráfaga fría de tiempo desparrama
esas hojas doradas de la frágil vereda,

y el libro se desarma. Se derrama la pluma
con su tinta salada de lágrimas y seda,
y en el viento prendidos aventamos fantasmas,
esos que nos visitan un otoño cualquiera.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 25 de abril de 2017

dejarse ir


el buitre negro

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en el azul
mecido por la brisa
dejarse ir

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LOS PRIMEROS CRISTALES


unos peldaños corriendo tras mis pies
me duelen los zapatos
de charol
y la costumbre
de aplastar mi nariz en tu cristal.
Escuchar la nocturna rutina de cenar
vivir dentro del aro que me abraza
lanzar al cielo el diábolo y lograr
que patine en mis brazos.
No querer que la noche me sorprenda
y sin embargo
amar el artilugio nocturno
de los programas de la radio.
¿No se levanta la niña?
No, le toca tomar el calcio.
Cómo huele a pepino y caramelo en el verano de tu rostro.


©María Torvisco
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LA NOCHE DE SAN JUAN





Nacidos de la nada en una tarde cálida
barajaron la sombra y la quimera,
y quemaron tristeza, y apagaron nostalgia;
llamaron a la magia y ahogaron los temores
en pócimas de miel y de hechicera.

Desvanecieron en el abandono
sus lazos invisibles sellados con un beso;
cayeron de una sima en otra sima;
rompieron la distancia del secreto
entrando sin entrar en el misterio…

Ignoraron el tiempo reprimiendo deseos
apurados en copas de alabastro,
y, en el límite puestos, navegaron mareas
con el rumbo perdido y las velas trizadas,
empapados de fuego (una boca en la boca),
resumidos en uno.
Y a la nada volvieron.

De “espejos rotos”, 2005

martes, 18 de abril de 2017

Llovizna


como pez en el agua

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el sol de abril
duda con la sorpresa
de la tormenta

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Llovizna


Entre los escasos árboles del parque
la llovizna
no cesa…

Dos estudiantes de secundaria
de camisolas oscuras
fuman a escondidas.
Taciturnos y desolados.
Silenciosos.
Como si fueran a retarse a duelo.

Una llovizna
sin cesar está cayendo sobre el parque,
pero el follaje aún sigue seco.


©Alexander Shurbanov
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…el vuelo de una falda mariposa



Eres contradicción.

Te pasas media vida proyectando
y la otra media en un triste lamento
por tus lucubraciones.

Buscas seguridad en tu actitud,
firmeza en tus verdades,
eficacia en el logro de tus actos,
la gratificación por tus virtudes…

Juegas
con el escepticismo y el engaño;
peleas en la guerra y el amor;
navegas la esperanza
sobre la mar crisol de los ensueños
ilusorios de anhelos y ambiciones.

Y te asaltan temores.
Y las dudas
atenazan amargas soledades
de vacíos de tul deshilachado.

Ocultas tu dolor con arrogancia
bajo la sumisión desesperada
mascando rebeldías:
sobresalir se mezcla con deseos
de pasar de puntillas por la vida…

Te consideras dueño de tu espacio,
pero eludes colmar tus compromisos.

Defiendes tu noción de lo que sea:
criticas eso que se pone a tiro
arrimando la luz a tu deseo;
niegas la sal y el pan a los mortales,
ignorantes perdidos,
mientras te regodeas en tu nube…

Pero al fin de la ruta,
cuando nada señala tu sendero,
acechas el espejo una mañana
y ves del otro lado
al extraño que mira tu fracaso.

Y sientes la traición de las ausencias.

Y el peso del desahucio de tu mundo.

Contarás ya muy poco - como ayer -
pero van a pedirte tu silencio:
tu voto, tus temores, tu camino
apagado a poquito.
Que te olvides
de las rancias batallas de tus guerras,
presencia en el desván de tus haberes…

Pura contradicción. No te resignas
y sigues opinando. Solicitas
el arrojo del sol de cada día;
el renacer del mundo en tu ventana;
el vuelo de una falda mariposa…

(Tal vez eso es la vida).


De “espejos rotos”, 2005

martes, 11 de abril de 2017

el árbol


árbol surgiendo de una roca
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el árbol de Pepe Hierro
hijo de un brote de Silos
que con sus manos sembrara
ya no apunta al infinito…

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VIVÍAMOS FELICES


Vivíamos felices
con un porro en la mano
y de cerveza hasta las trancas.

Vivíamos felices
decía un punk not dead
después de consumir
que Cuba es libre
y que dios salve a la reina.

Maneras de vivir
decía un heavypollas
con una sobredosis de OB/DC
y una guitarra eléctrica.

Todo el mundo es feliz
entre polvos pica pica
decía un hombre G
con un polo Lacaste
siempre atento a posar como modelo.

Vivíamos felices
mientras caía el muro de Berlín,
en la franja de Gaza
bombardeaban hospitales,
y en la guerra de Irak
condenaban a la ONU
a un total fracaso.

Vivíamos felices
y no se nos caía la cara de vergüenza
mientras en el tercer mundo
un niño fallecía
cada tres segundos y medio.


©José Antonio García
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HUMO
(un alto en el aula, (antiguo) Centro de Poesía José Hierro)




El humo llena la noche;
la noche de luna blanca.
No titilan las estrellas
entre rejas de ferralla.
Escalones, escaleras
bajo la luna gallarda,
vestidas de blanco y humo
tras la cancela cerrada,
se ocultan de blanco luna
entre velos y guirnaldas,
humareda cenicienta
de polvo, cansancio y lágrimas,
habitantes en la noche,
la noche de luna blanca.

Susurros, palabras breves
en corrillos se sustancian,
correveidile secreto
de vapores. La nostalgia
rescatada de la noche
oscura, lúgubre, pálida,
tímidamente reluce
cerca de la balaustrada,
mientras la sala se purga
del eco de las palabras,
esas palabras que migran
junto a la reja ventana
donde nadan las estrellas
en humo de luna blanca.

Quién suspira por un verso;
cuál un poema declama
a la sombra de la luna
y al amor de la esperanza
de ser, de sentir que saben,
de recibir alabanzas
confundidas con la bruma
y el fragor de una batalla,
declamada entre volutas
de humaredas negras, blancas,
reclamando cortesías…
hasta el toque de campana
que diluye los vocablos
y al humo lo deshilacha.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 4 de abril de 2017

tantas cosas te dije


diente de león

---

tantas cosas te dije
que ya no sé las cosas que te dije
ni algunas..., que no sé si te las dije

---

A LA MISTERIOSA (1926)


Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.
Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.
Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.
Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.

©Robert Desnos (1900-1945)
(Versión de Francisco de la Huerta)
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EL SECRETO


Como tesoro guardo mi secreto,
ese del que jamás daré recado
ni al amigo más fiel y confiado,
ni al ser que más adoro y más respeto.

Debo callar. No debo ser concreto
sobre la nadería del candado
que vela mi secreto resguardado
de la curiosidad del indiscreto.

La caja donde guardo mi tesoro
no es fuerte: sus paredes son endebles
como las cajas de la mayoría;

por eso yo la olvido, yo la ignoro,
y así velo sus lazos indelebles
que, rotos, ya secreto no sería.


De “espejos rotos”, 2005

martes, 28 de marzo de 2017

Hacia el viaje


senda forestal
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hacia el viaje
como muñoz aguirre
pasa la vida

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ATTILA


Terminó la primera juventud
y con su fin llegó el primer regalo
de madurez. No, no fue una corbata
–porque no usa corbata–, ni tampoco
un par de calcetines. Fue una maleta buena.
Una maleta dura
de esas que uno contempla con envidia
acompañando al paso a los pilotos
y a las ejecutivas en El Prat:
hermosa, la maleta
más odiada por los cestos azules
que delatan volúmenes y excesos
en las puertas de embarque.
Ese fue su regalo.
Y al abrirla, admirando los bolsillos
y el forro suave, el cierre con su código
secreto, descubrió
un trozo de papel con un mensaje:
«Inspeccionado por Attila Blesz».
Lleva ya varios miles de kilómetros
con ella deslizándose a su lado
sin esfuerzo y sin ruido. Nada roto.
Nada flojo. Ningún hilacho suelto.
Y en muchas ocasiones, hastiado de aeropuertos,
cansado ya del viaje y del terror
rutinario de todos los despegues,
ha pensado en Attila
revisando los huecos donde hoy guarda sus libros
y la ropa interior.
Ha pensado en Attila
inspeccionando el cierre y cada rueda,
y lo ha invocado siempre cuando al fin
ha sentido el contacto con la pista,
y le ha dado las gracias en silencio
por cuidarle a su modo en la distancia.

©Ben Clark 2017
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DEUDA IMPAGADA


Olvidaré mañana retirar la cortina
que separa la noche de las luces del alba;
no cerraré los grifos, ni apagaré los fuegos,
ni regaré la hiedra; ni guardaré la casa…

Me marcharé despacio sin aplazar el tiempo,
sin ruido que despierte luces de madrugada,
antes de que las horas alboroten el pulso
de los rendidos sueños que arrebujan las sábanas.

Dejaré la prudencia junto a la cortesía
colgados en la percha, cerca de la ventana,
donde la hipocresía de mis vicios ocultos
disputen la memoria con mis virtudes vanas.

Deslizaré mi sombra desde cualquier postigo
hacia el punto brillante de esa estrella celada
que vigila la ruta del helado infinito,
del olvido, del sueño, de las perdidas almas.

El embozo plegado de mi sábana limpia
guardará los temblores de mi noche callada,
y la huella desnuda de una lágrima libre
rodará sin premura, sin temor, sosegada.

…y en el pliego desnudo (con la ciega torpeza
de mi trazo inseguro con el que porfiaba
escribir el pasado y soñar el futuro),
quedará suspendida toda deuda impagada…


De “espejos rotos” 2005

martes, 21 de marzo de 2017

El espantapájaros


En La Raja de La Pedriza, volando...
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cuando el anuncio
utiliza un poema
lo cosifica

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EL ESPANTAPÁJAROS

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.


©Oliverio Girondo
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NADA

Dedicación, esfuerzo; el tiempo como nada
y el tiempo como todo; tiempo como medida
de las frivolidades que trazan los minutos
en la dentada rueda menguante de la vida.

Vivir fuera del tiempo. Abrir una ventana
de luces y reflejos; la puerta de salida;
romper con los relojes que rigen el espectro
de cada encrucijada; de cada despedida.

Abandonarse al viento del norte. Diluirse
una mañana triste, o una tarde perdida,
sin decir nada a nadie para no despertarlo.
Y, a punto de ser polvo, cristalizar la huída.

De “espejos rotos” 2005

martes, 14 de marzo de 2017

EL MUNDO QUE YO NO VIVA


travesía
---
uno tras otro
los pasos van haciendo
leve el camino


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EL MUNDO QUE YO NO VIVA


El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.


©Agustín García Calvo
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LA CASA
(la casa de la Merced)

Si tu patio vacío de pronto se llenara
con la galantería del jazmín. Si la rosa
inundara de aroma cada rincón. Si el día
en tus brazos se abriera como una mariposa.

Si tu sala desnuda se vistiera de pronto
del halo refrescante de aquella rumorosa
presencia que llenaba cada sutil momento
con su mirada limpia, sencilla, cautelosa…

Si la sombra tranquila de tus horas más tibias
atemperara en sueños la prisa. Si la prosa
de vaguedades hecha rompiera su misterio…,
si una palabra tuya nombrara alguna cosa…

Si la brisa nocturna acariciara el aire
que envuelve la nostalgia en la penumbra ociosa.
Si en el ocaso triste de la tranquila tarde
la luna cortejara tu efigie silenciosa…

Si la música dulce que penetra el espacio
se acercara a mi rostro serena, luminosa
como baja el rocío en la noche de plata
salpicando de flores tu mirada celosa.

Si tu risa llenara las cimbras enlucidas
recorriendo los patios furtiva, presurosa,
oculta a la mirada de la hiedra y el mirlo,
y a la llama vehemente de mi sed amorosa…

Si a la sombra de un árbol en la siesta rendido
te inventara mi sueño. Si te hiciera mi diosa
y posado en tu seno olvidara el destino.
Si enredado en el tiempo te sintiera dichosa…

Si la casa de pronto se quedara vacía…
Si de polvo cubierta, callada, rencorosa,
olvidara su tiempo en el tiempo perdida…
…en mi sueño sería siempre la más hermosa.

De “espejos rotos” 2005

martes, 7 de marzo de 2017

¡VETE A LA MIERDA!


La Cuerda Larga desde El Nevero
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sobre la nieve
la levedad del ser
insoportable

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ESTE RARO LENGUAJE QUE NOS HABLA

Este raro lenguaje que nos habla
cuando crepita, como los aviones
le dictan a este cielo otros sentidos,
se enciende. En el silencio
la dádiva es mayor. Atenta, la hora
se agacha. Hay que beber.
La sed es una voz que, muy severa,
sacian centelladoras las centésimas.
Seguras de su azar, hoy hay palabras
que saltan las altísimas
amargas diluidas blandas simas
del sol. Contra la furia,
felicidad. Contra el espanto, espejos.
Se está acercando lentamente una
carretera distinta: donde antes
eran barreras, busca ahora las bocas.
A veces hay que arder para entenderse,
otras hay que entender para el incendio.
La llama es en la escucha donde nace.
Si no la tocas
es cuando te quemas.


©Gonzalo Escarpa

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iVETE A LA MIERDA!



Un mínimo detalle, imperceptible,
cambia el sentido de tu ser: la suerte
que mueve el hilo de tus pensamientos
hacia la vida o la desesperanza,
tira de los ramales caprichosos
sin objeto ni fin, sin decisiones
previamente fijadas.
No sabes qué te pasa; la cabeza
se te desploma de su pedestal,
o te yergues ufano
retador, optimista, turbulento
arrostrando pesares.
Preso de la sutil melancolía
teñida de nostalgia o de deseo
te arrastras por el polvo
de la tristeza más desesperada
ocultando tu vista
a la luz deslumbrante de las flores:
no soportas el peso de la vida.
Te aflige la existencia
tan solo con que quiebren tu derrota
o renueven la ruta que te lleva.
Eres contradictorio hasta contigo:
abominas de ser, de ser tú mismo
en tu mejor cosecha,
y renuncias a todas tus virtudes;
y te relegas a sufrir la sombra
a la que te conduce
tu amarga decepción,:¡vete a la mierda!

De “espejos rotos” 2005

martes, 28 de febrero de 2017

CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN


subida al Nevero (Navafría)
---

irrelevante
en la grandiosidad
luego la euforia

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CONSEJOS PARA UN POETA JOVEN

No hartarse de leer
nunca,
jamás,
tampoco.
No imitar con descaro
la poesía de los otros.
No escribir lo que piensas
que otros quieren que escribas.
No dejarles tus versos
a poetas amigos
mientras estén inéditos.
No criticar a críticos
que puedan serte útiles.
No poner nunca pegas
a poemas nefastos
de los poetas popes.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para abajo.
No presentarse a premios
de quinientos talegos para arriba.
No presentarse a premios.

No ser, en modo alguno,
de tradiciones necias
que le pongan un marco
a tu poesía.
No escribir en los bares.
No escribir nunca a máquina.
No escribir.
No beber bourbon malo
ni ginebra sin marca conocida.
No serle fiel a nada,
ni a ti mismo.

No escribir con catarro
ni con esa resaca de los lunes.
No hacer uso ridículo
de recursos lingüísticos pedantes.
No hacer poesía angélica
pensando que el lector es gilipollas.

No tomarse las cosas tan en serio
que parezca que va la vida
en ello.
No ser un petulante
ni un estúpido.

No comer con las manos
tostón frito
después de una lectura.
No firmar los poemas
con tu nombre
seguido de la fecha:
es pedante.

No romper nunca nada
pues el pasado es siempre
un referente.
No creerte ese dios
que nunca fuiste
ni serás de seguro

No escribir de la Virgen,
como algunos poetas
que conozco.


©Luis Felipe Comendador

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SUENA TU NOMBRE
(a M. R.)

Suena tu nombre. Te llaman
de otro mundo, de otra esfera;
nada despeja tu sueño
aliñado de asperezas,
y contestas con desgana.
Los resortes de la mesa
gritan luz canalla y verde,
y hasta el gallo se despierta.
Habla tristezas la radio;
la radio relata penas
mientras la ropa se aparta,
la ducha te despereza,
cara y cuchilla discuten
y en la barba se concentran…
Descubres del otro lado
alguien con esas ojeras,
le saludas, te saluda,
inclináis vuestras cabezas,
os laváis la dentadura,
os miráis sin extrañeza,
os volvéis la espalda; luego
lo abandonas tras la puerta…

Pones la calle en su sitio,
que nadie la dejó puesta;
subes al coche, y arrancas
camino de tu verbena
para cubrir con tu sombra
huecos que el alba no llena…

de “espejos rotos” 2005

martes, 21 de febrero de 2017

rayos de fuego


sol de febrero
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rayos de fuego
la hojarasca recibe
temblor del bosque

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EAU DE NOUS

Cuando te vas por las mañanas
queda en mi cuarto
nuestro perfume común.

El rastro del animal nuevo
que inventamos.
El aire enriquecido
de una jaula sin barrotes
en la que cabalgamos
toda la noche.

Así olería el mundo
el primer día de su vida.

A lava y a flores.
A lluvia fecunda.
Y a tierra caliente.
Muy caliente.

Y ya quisieran chanel y compañía
embotellar la esencia
de todo lo que empieza
cuando tū y yo nos despojamos
de corazas
para nadarnos mutuamente
amnésicos de orillas
y celebrando recordar

que no hacer pie es igual
que no haber tocado fondo.

Me duele ventilar el cuarto.

Siento que con nuestro olor a amor
se va por la ventana lo mejor de mí.

Luego recuerdo
que en cualquier momento
volveremos a mezclar los ingredientes
sin medir las proporciones
como siempre hacemos
y hacemos siempre
un perfume nuevo.

Y sonrío a solas.
y aspiro hondo.
Y ahí sigue.

El aroma que hace llegar las estaciones.


©Carlos SalemDos

---
VATICINIO

Echó los dados su soñar despierto
en el damero de la madrugada:
las campanas sonaron
arrebatadas, en barullo torpe
roto el sosiego inane
en donde su mañana se mecía.

Movió la ficha negra
absorto en el color de calcetines,
zapatillas, alfombra…, zarandajas
en la tiniebla agreste,
y avanzó las casillas, tembloroso,
con las manos delante,
confundido el parchís con la gallina ciega.

El borde de la cama, proceloso
escollo de los mares
a la deriva en el confín del cuarto,
rozó su flanco sur por el estrecho
astillas levantando,
y rodaron los dados de sus dedos.

Contó los cuadros con la ficha puesta,
y, en el borde de un aura de bóveda celeste
apagada en oscuros contraluces
del día no llegado,
dio con la crisma firme, enarbolada,
en el canto entreabierto de la puerta…

Hoy no será un buen día, vaticina.


De “espejos rotos” 2005

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Yo

“— Yo soy yo solo, con mi circunstancia”
(una voz susurraba en el desierto);

yo no soy nada: nada me conmueve.
Mi circunstancia menos.
Los cielos alimentan mis espinas.

(— ¿De qué me quejo?)
---

martes, 14 de febrero de 2017

desmayarse...


vista desde la cima
---

sudor y fango
y al levantar el vuelo
nace la calma

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SONETO

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Lope de Vega
---

LA INDOLENCIA


La simplificación de lo difícil.
No llamar a las cosas por su nombre.
Temer la claridad. Ser derrotista
frente a las fichas que la vida mueve.
Forjar con materiales de deshecho
castillos en el aire. Ser pasivo
con el dolor que quema las heridas.
Mirar a contraluz los avatares
negados desde siempre. La memoria
cegarla con la lágrima y el llanto.
Gritar en el vacío de la noche
mudos insultos contra las estrellas.
Denostar lo imposible. Sedentarse
en la simplicidad de la indolencia…

(¡Mira cómo despunta la alborada!)


De “espejos rotos” 2005