sábado, 31 de enero de 2009

El muro



El calendario renovó sus hojas

un recuerdo marchito,

silencio de papeles,

los dedos juegan, un clic de ratón

muestra páginas de redes y amigos.

El juego atrapa,

con sorbos de botella

trago minutos de vacío.

Busco, con chupachús de tinta

en el desnudo silencio,

el teléfono, fue un murmullo,

como un robot conteste

no comprendía nada,

absorto, en este entramado de redes,

mis oídos estaban presos.

Recorrí un muro, para conocer un chino,

fui su admirador por un rato,

jugué en esta idiotez con trescientas mil almas,

me costo salir de esta droga sin sentido,

el chino volvía a la página,

Conseguí salir de su influencia.

Te deje, colgado en el muro,

las monótonas horas

en el puesto de mando

habían devorado tu cerebro.




viernes, 30 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (10 de 12)

EL MANDO

Puesta la locomotora,
encabeza el mercancías.
Aplicada su zapata,
le han dejado a ralentí.
Tiene abierta la cabina,
y mediado su cristal.
La manija del testero
cuelga del gancho. La otra
disimula un garabato
con el primer carruaje…
Está esperando la mano
que suba, la puerta empuje,
se acomode en el pupitre,
desapriete su zapata
y le ordene caminar.

pbernal
hierro y humo
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jueves, 29 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (9 de 12)

LA LLUVIA

Tapan las nubes azul:
los colores desbaratan.
Brilla el hierro de la vía.
Huele la tierra mojada.
Verde regalan al viento
los sembrados con el agua
El tren patina en el hierro
cuando desgrana su marcha.

pbernal
hierro y humo
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CUENTO



El brillo de la madrugada envuelve el cieno

con rayos de piedras preciosas,

la mañana de traje gris,

deja sus zapatos dorados,

en el crucero de la lluvia.

Sueños en nubes de tormenta.

surcan la niebla,

rimas en un caos de letras

andan por aceras llenas de gentes.

El aire ahoga

un autobús sin rumbo, me sumerge

en laberinto de calles fantasma,

no hay ángeles que salven,

en el enredo diario,

los cuentos sobreviven,

en los programas navideños.

Cierro los ojos

viajo por la irrealidad del plasma

soltando los deseos,

una estrella, toca mi brazo,

Papa Noel envía un guiño

te mando tu regalo.

Abro los ojos,

fin de película.

Desconecto la tele.


miércoles, 28 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (8 de 12)

LOS CHINOS

En el acecho del día,
en la curva y en el monte
o el llano de un horizonte,
por un túnel; por la vía,
la rueda, con alegría,
rueda el lomo del acero.
No hay un cómo. No hay un pero.
Su cargamento transporta
y la distancia recorta
para llevar al viajero.

Recorta la lejanía
del tren que conduce, un hombre.
Y le saluda otro hombre
que en otro tren conducía,
al cruzar en plena vía.
No son un par cretinos
que juegan, como a los chinos,
al saludar con la manos
abiertas, de amigos vanos.
Solo son dos peregrinos…

pbernal
hierro y humo
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martes, 27 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (7 de 12)

UN HIERRO MÁS

Estación de salida.
El tren está dispuesto,
y a la espera,
como una pieza más,
el maquinista.

Arranca. Movimiento.
La vía se desliza en el cristal
al compás de la marcha.
Se apresura
el giro de la rueda,
que acomete los cambios y la curva,
y atrás deja señales y postes de telégrafo;
en los cambios trepida en estridencias
de hierro; muerde la pestaña
cabezas de carril en cada elipse.
La curva,
el puente
la trinchera…,
bufan en la cabina;

y anclado en su lugar
se cruza en un suspiro
con el mundo, que corre
en distinto sentido…

pbernal
hierro y humo
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lunes, 26 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (6 de 12)

TÚNEL DE SOMOSIERRA

Serpea por los brezos
el tren en un escorzo de montaña,
espanta con su ruido
a un sorprendido ciervo entre las jaras.
Hay un jabato cerca.
Un ruiseñor le canta a la mañana.
En el rocío flores…
El intruso se afana
y corre presumido
hacia el túnel, que ciega la alborada.

Y se apagan los ecos del paisaje:
el hayedo; las torrenteras blancas;
la nevada ladera de levante;
la fronda enmascarada;
la cinta negra de la carretera,
el sol, que se quedó en la encrucijada...

Se adentran los vagones
en la entraña,
y la noche domina.
Y la vida se calla.
Solo el bronco rumor bajo la cueva
cavada en la montaña.

Despunta de la noche
una luz telaraña
como una flor dormida que despierta,
como si se entreabriera una ventana.
Luego, con brusquedad, el día vuelve,
sale de la montaña
el hierro, y se acelera sobre el hierro
despendolado, porque va en bajada.

Y renacen verdores de ladera
—brezos, jabatos, ciervos; y la jara;
cántico de colores—
por la boca almenada.
Vamos hacia el poniente.
El azul resplandece en la distancia
y el horizonte, leve, se dibuja
en lontananza…

pbernal
hierro y humo
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domingo, 25 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (5 de 12)

LA BUSCO A ELLA

La bóveda, colores
y la noche serena;
sobre montes y ríos,
sobre viejas traviesas
con su locomotora,
rota la duermevela,
cien vagones arrastra,
viajeros y viajeras.
El rumor de motores
en el silencio quiebra
la leve telaraña
que trazan las estrellas.
El candil de la máquina
despabila tinieblas.
En la vía los sueños.
En el cielo, praderas.
A los lados, la noche.
Al frente, vía nueva.
Arriba, sobre el campo,
se va abriendo una brecha…
Un rayito de plata.
-La noche sigue cerca-.
Sentado en su cabina
la mira cómo trepa.
Y la sigue de lejos.
Y alcanzarla quisiera.

pbernal
hierro y humo
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Autocontrol

Desde que el ermitaño impuso el derecho de admisión en su caverna, se ha prohibido la entrada a sí mismo y duerme plácidamente a la intemperie.

José Manuel Dorrego
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sábado, 24 de enero de 2009

El cóndor




¡Oh cóndor, de un mundo muerto!

Eres el ave triunfal

de un vuelo lleno de niebla,

por estalactitas de hierba

en un rincón natural.

¡Oh cóndor, de un mundo muerto!

Llora, tu iris de membrillo

en esta pureza andina,

sientes batalla asesina

en el suspiro del indio.

¡Oh cóndor, de un mundo muerto!

Los incas te dieron trono,

salieron del bello mundo,

te quedaste moribundo

en la noche de abandono.

¡Oh cóndor, de un mundo muerto!

Hoy, vuelas sin la corona

y se marchitan tus alas

en el mundo de las balas

la vida, es una bribona.

¡Oh cóndor, de un mundo muerto!

Lo salvaje erró su vuelta,

en la materia avanzada

no hay divinidad preciada,

la comarca fue disuelta.

Cóndor, en lo alto del mundo

Quédate en lugar oriundo.


Niño sin luna

(sobre los niños en Palestina)

Yace un niño sin luna
debajo de un olivo
las hojas lo acarician
cubriéndole la cara,
y el viento en su congoja
alcanza las estrellas,
una daga difusa
le ha atravesado el alma.
Yace un niño, y el rio
se desborda en torrentes,
de gotas de rocío
con amargor a lágrimas,
el silencio en la noche
ha besado su frente
cerrándole los ojos
cantándole una nana.
Yace un niño en sus manos
nace un beso de madre
y una azucena blanca,
la tierra de amapolas,
el cielo gris plomizo
el mundo ha enmudecido,
no dice nada, calla.

Santos Arévalo Ávila
2008
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Hierro y humo 4 (4 de 12)

LAS VÍAS DEL CERRO

Diez vías, diez; solo diez
para tropecientos trenes.

Los cambios, escalonados,
les dan comunicación,
y los trenes van pasando
para su reparación.

No caben más. El colapso.
Luego desesperación.
Poco a poco van saliendo,
y prosigue la función.

Es lo que pasa en el CERRO
cada día:
a unas horas sobran trenes.
A otras, le sobran vías.

pbernal
Hierro y humo
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viernes, 23 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (3 de 12)

VÍA DE LA EMPALIZADA

Vieja vía que aguantas sin reproche
el paso del Depósito: los trenes
suben y bajan, y con sus vaivenes
sobre tu cuerpo bailan cada noche.

Las lanzas te protegen con derroche
de cercas herrumbrosas, y entretienes
al clavel y a la rosa: los andenes
envidian tus laderas y tu broche,

pues tus escasos metros de tablao,
-el Mono, la Garita del Mellao,
la Playa, el Cambio, la Señal cuadrada-,

han vivido percances y armonía:
choques y novedades por tu vía…
y la gloria de ser Empalizada.

pbernal
Hierro y humo
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jueves, 22 de enero de 2009

Hierro y humo 4 (2 de 12)

VÍA DE CUENCA
(años 60)

Vía de Cuenca, chiquilla.
Invitas a la carrera
así, rejuvenecida.
Vía renovada, nueva,
única, medio soldada,
sin socavones, con rectas.
Dime, camino de hierro
adecentado hasta Cuenca,
-más allá de Utiel dejado
a la suerte de Valencia-,
¿por qué te cuidan así;
por qué te tienen en cuenta?
Como el último reducto
del balasto con madera,
bien te pintas tú la boca
y los cabellos te peinas,
y vistes tu largo cuerpo
como una minifaldera
para crear con tu encanto
ensueños de primavera…
Pero, dímelo bajito,
nuevo trazado de Cuenca:
¿a quién tratas de mentir
con tu impúdica comedia…?

pbernal
hierro y humo
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miércoles, 21 de enero de 2009

LA CIUDAD

Calzadas
Bocinas
Retinas
Jornadas

Presiones
Chillidos
Rugidos
Talones

Tortuosa
Carrera
Brumosa

Urbana
Esfera
Tirana.

Hierro y humo 4 (1 de 12)

A UNA VÍA

Una vía veterana
soportaba siempre al tren;
los carriles se movían
bajo el peso del bisel,
lo encaminaba y regía
con furia, sin altivez.
Las ruedas, acompasadas
en la junta del bretell,
brincando se retorcían
como maza de almirez.
Mercaderías de hierro,
cargamento del exprés,
a la vía soterraban
hasta desaparecer.
Esa vía procuraba
conducir y mantener
en el carril a la rueda,
demostrando su poder.
Pero a veces, por venganza,
la sacaba del riel.

pbernal
hierro y humo
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martes, 20 de enero de 2009

VALOR

La planta brotó en tierra estéril,
el oráculo predijo su suerte,
se aceleraron sus latidos,
podía subir al árbol, tomar el fruto
el destino le tendía la mano,
para subir por la escalera
sólo le pedía no tener miedo,
con la fuerza de un león, llegó a lo más alto.
Había ganado el combate.

EL ÚLTIMO ACORDE

Sonó la guitarra mientras bailaban,
un quejido rasgo la niebla
en un canto de voces rotas,
malviviendo en un tiempo negro.
El hielo de las piedras, fue
blanca espuma de enfurecidos mares.
Mil canciones revivieron en sus oídos,
un recuerdo hizo blanco en su sonrisa,
le hirió la música
sus manos tocaron dones lejanos
abrazados a las pupilas de hoy,
tembló
sintió el vacío
la guitarra tocó su último acorde.

Hierro y humo 3 (5 de 5)

RELOJES

Lentamente va subiendo
la aguja de la presión:
con aguda precisión
en su escala va creciendo.

Puntos de aceleración
encabritan los motores.
Suman fuerza sus vectores.
Conforman revolución.

Velocímetro perverso
alocado por ganar
milésimas de segundo
a la hora de llegar.

pbernal
hierro y humo
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lunes, 19 de enero de 2009

Hierro y humo 3 (4 de 5)

ESPERA

Detenido en la señal,
luz que frena libertades,
oye pasar la saeta
del reloj. Cañaverales
reflejan como luciérnagas
bermejas luces procaces
en el borde de la vía.
Nadie detrás ni delante.
Más allá de la señal
otros trenes cardinales
en la noche se zambullen
desplazando nimiedades.
Melancolía de luces,
cohetes centelleantes
franquean en un suspiro
la playa y sus arrabales.
Y encerrado en su cabina
él solo y sus soledades.

pbernal
hierro y humo
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domingo, 18 de enero de 2009

Hierro y humo 3 (3 de 5)

PRUEBA DEL FRENO

Esas agujas cruzadas
de color naranja y negro,
marcan, indican y ordenan
hacer la prueba del freno.
Asegura el tren, y baja.
Haz del balasto sendero,
y entre piedras y rastrojos
vigila los agujeros
abiertos al infinito
de pérdidas y siseos.
Ve comprobando las mangas
y los acoples, con celo
hasta el final, y en la cola
prueba si llega el silencio;
y regresa pateando
zapatas, que penda suelto
cada hierro de su biela:
y ya tienes flojo el freno.
Cuando llegues a cabeza,
puedes dar el tren dispuesto.

pbernal
hierro y humo
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Calzoncillos

¿Es necesario
llevar ropa interior
bajo la lápida?

Julio César Navarro
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