sábado, 31 de enero de 2009

El muro



El calendario renovó sus hojas

un recuerdo marchito,

silencio de papeles,

los dedos juegan, un clic de ratón

muestra páginas de redes y amigos.

El juego atrapa,

con sorbos de botella

trago minutos de vacío.

Busco, con chupachús de tinta

en el desnudo silencio,

el teléfono, fue un murmullo,

como un robot conteste

no comprendía nada,

absorto, en este entramado de redes,

mis oídos estaban presos.

Recorrí un muro, para conocer un chino,

fui su admirador por un rato,

jugué en esta idiotez con trescientas mil almas,

me costo salir de esta droga sin sentido,

el chino volvía a la página,

Conseguí salir de su influencia.

Te deje, colgado en el muro,

las monótonas horas

en el puesto de mando

habían devorado tu cerebro.




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