martes, 13 de enero de 2009

Hierro y humo 1 (3 de 3)

3 EL VIAJERO

El andén es la frontera
que desea atravesar;
acera y embarcadero,
muro, pared vertical
que lo separa del tren
con confidencialidad:
esperar, subir, sentarse;
dejar el tiempo pasar.

No le preocupa el destino.
Va donde lo lleve el tren.
Le complace su camino.
Se embriaga con su vaivén.
Su sentido no le importa,
a Sevilla es un placer,
y, si regresa a Madrid,
se regocija también.
Es lo que más le interesa.
Pues si se aleja del tren
se conjetura desnudo.
Sentado con languidez
en la sala de viajeros
mirando el mundo correr
a través de la ventana:
es cuando se siente bien.
Sentir el mundo, que va
cuando él viene: del revés.

pbernal
hierro y humo
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