martes, 31 de enero de 2017

entre susurros


pintura de Isabel Guerra
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entre susurros
los árboles acunan
eternidades

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“Piazza Sant’Alessandro, 6”

Querida Carmen hoy
no me importa que digan los periódicos
que prosigue la huelga de estudiantes
o que ataca el Viet-Cong
pues ahora
hace muy poco tiempo —tan sólo
unos minutos—
ha empezado a llover. Es importante:
el agua sucia empieza a resbalar
por las paredes: forma
un río en la calle; cae igual que la saliva
de los coches parqueados en aceras
y los toldos se comban por el peso
del agua; y es posible
que dure sólo un rato este chubasco.
Y yo estoy en un bar lleno de gente
y yo estoy en un bar lleno de gente
con humo y mal olor de bocadillos
y bebo mi segundo
gin-tonic de la tarde y me he tragado
dos librium —ya lo ves: llevo la cuenta—
y como te decía
ya no me importan nada las noticias
ni la gente que corre ni la vida
es decir que me importa sólo el agua
que está cayendo siempre con más fuerza
salpicando el cristal junto a mi cara
y pienso en cosas dulces y difíciles
—ser más guapo tener
a una chica bonita y excitada
caminando a mi lado por un feroz pasillo
lleno de puertas altas y de cuadros
de antepasados todos parecidos
que sonríen; y en voces
hondas voces severas; no como estas
que hablan de fútbol y de tonterías
con tono pegajoso y aburrido—
y esto me reconforta: soy capaz
de amar a un elefante y de tener
concomitancias con un gran marica
de prestar mi corbata
de jugar a fantasmas con mi prima;
y me levanto llamo al camarero
—sigue lloviendo ¡oh agua sucia cae
cae por favor!
sobre la horrible piel de Barcelona
no te detengas hasta que me duerma—
y pago los gin-tonic y el tabaco
recojo mis papeles —me doy cuenta
que hago nuevos proyectos imposibles-
y cuando estoy a punto
de salir de una vez de este tristísimo
café de la puñeta ya me olvido
del hombre que yo fui hace poco rato
de su ternura inútil y su frío
de las pastillas que necesito
para decirle adiós al limpiabotas
y salir a la lluvia; en donde ahora
pienso en ti y tus pestañas y tu abrigo
y voy a casa a escribirte enseguida
para que leas esto y me recuerdes
bebas un trago y otra vez me olvides.

©José Agustin Goytisolo
De: “Algo sucede” 1968-1996
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Mi verso


Mi verso es ave alada
en donde yo dibujo
la letra encadenada.

Troquelada en madera,
palabra fijo, viva,
como en la sementera.

Mi verso no es el nicho
donde se desvanece
la distinción o el dicho:

es arca de tesoro;
es un escaparate
de amistad, de decoro

ingenuo y transparente
si unos ojos tranquilos
lo elevan a la mente;

mas pronto se levanta
al son de los timbales
cuando una voz lo canta,

y, si lo selecciona
la voz que lo declama,
a todos emociona…

Lápiz, carbón o tiza,
al final de los días,
mi verso y yo, ceniza.


De “espejos rotos” 2005

martes, 24 de enero de 2017

NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA


río manzanares en La Padriza
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aguas inquietas
para empezar de cero
arrasan todo

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NO SÉ DE DÓNDE NACE ESTA NEGRURA

No sé de dónde nace esta negrura
que vacía de sangre los pulmones
y empuja irremediablemente
a la ceguera y al silencio.

No sé de dónde viene esta corriente
helada en la que flotan
todos los cisnes muertos y los versos.

Por qué florece en mi garganta
un eco de canciones de otro tiempo
envueltas en el vaho de la nostalgia.
El agua ya pasada es la que mueve
las aspas de este corazón
al borde del hastío.

Busco y me asomo a los abismos
donde se pierde la esperanza,
y bebo todo el aire en la caída.
En esa bocanada
engullo las mentiras, las traiciones,
todas las que he sufrido y contaminan
los manantiales que me surcan.

Una música turbia
envuelve las palabras,
renacen los hechizos,
sahumerios encantados por la fiebre
del pensamiento líquido
que hierve en los matraces.

El pensamiento bulle, brota
la demencia. Soy incapaz
de traducir el laberinto
absurdo en que me muevo.
Mis pasos no me llevan
a espacios conocidos,
me alejan de mí mismo, me extravían.
Sé que voy a tardar en encontrarme.

No soy nadie esta noche,
sólo un hombre perdido,
amenazando simetrías,
razones y equilibrios.

No soy nadie, quizá por eso escriba,
por ver si algo de mí
estuviera escondido en las palabras
y pudiera ayudarme a amanecer
y cruzar la frontera del dolor.


©José Viyuela
Escrito en "Lecturas Turia"
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LA HIPOCRESÍA

“Por tabernas de llanto persistimos
bebiendo a trago y sed en la belleza
mientras después de un vaso de tristeza
otra mayor tristeza redimimos.”
(Jesús Tomé, Ciudad Rodrigo, Salamanca, 1927)


Eternos caminamos
para redescubrir cada mañana
una nueva tristeza en cada paso.

A patadas cruzamos la conciencia
y saciamos la sed en la quimera
del confort, transigiendo el compasivo
vivir de falsedades y de engaños
en los que somos víctimas, verdugos,
encubridores fatuos y cobardes
encorbatados frente a las esquinas
desde donde se atraca con un niño
de pecho, la mirada de suicidio
y la mano huesuda, desalmada
tendida a las alturas denigrantes
de la divisa cómplice y perversa.

Cabalgamos ausencias tenebrosas
sobre alazanes mórbidos, alados,
clavileños que no dejan las nubes
ni despegan sus alas de la tierra
cegada por pañuelos inocentes.

Tropezamos, y al aire se desangran,
sobre granitos, mármoles y viento,
hálitos de placer y desengaño
desde la jungla de nuestra mentira
al tibio sol que alumbra para todos.

Vestimos el desprecio de cordura
y a la miseria cínica llamamos,
amparados en blanco detergente
para enjugar la mugre del semblante
ennegrecido tras cualquiera esquina.

La verdad nos asusta, nos aturden
las tersas desnudeces desnutridas,
imposibilitados para el odio
porque solo miramos a otra parte,
por tabernas de llanto, persistiendo
en beber, trago y sed, en la belleza.


De “espejos rotos” 2005

martes, 17 de enero de 2017

UN PÁJARO ENTRE RAMAS SECAS


Foto Álvaro
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hielo y ventisca
la cara de madera
solo los pasos
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HERENCIAS

Qué largo peso en el camino,
qué lenta la huella
endurecida
sobre otra huella y otro peso,
y una voz casi idéntica
y un mismo eco, como un espejo
frente a otro espejo, y el silencio.
Para quien ha regresado, silencio.
Silencio para quien se fue
y no encontró
rastro alguno de sí
o quiso escapar y no pudo
o nunca se alejó,
como temía,
de su aldea malévola.
Del tedio –dirán–, lo sublime,
tan corriente. O la certeza
inmerecida
de que será esto
lo único que nos quede:
el largo, lento aprendizaje
de una felicidad posible.
Y para todos,
como se debe, un poco de atención.

©Juan Manuel Muñoz Aguirre
(De "Hacia el viaje", Premio “Margarita Hierro” 2006)
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48 …UN PÁJARO ENTRE RAMAS SECAS



Alborotan el bosque
las indiecitas.
Su cristalina risa
trasciende el río.
Lavan la ropa,
y, entre jabón y espuma,
cantan amores.

Multicolor soportan,
llena de trapos,
un cesto de palomas
en sus cabezas,
alas al viento
que libera del aura
preocupaciones.

Saben las indiecitas
mucho de llantos.
Del murmullo del bosque
son la memoria.
Lavan la pena
de la ropa y del hambre
de cada día.

Silenciosas, amargas,
son el soporte,
y la rama más débil,
de la cabaña.
Y ellas quisieran
ser como pajarillos.
Mas, si lo fueran

estarían trabados
en la enramada.

©pbernal
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"un pájaro entre ramas secas" cierra un poemario. Este último poema surgió de un reportaje radiofónico sobre la Amazonia, en el que hablaba una mujer nativa de sus condiciones de vida.
Si alguien desea tener el poemario, solo tiene que pedírmelo: se lo enviaré en PDF, personalizado.



martes, 10 de enero de 2017

impenitente


foto: LFC (en Perú, 2010)

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impenitente
por encima de todo
sigue su ruta
sbq responde
humilde y fiero

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CUCÚ
(poemas de LAS AFUERAS)


Que se haga la noche
y que la luz se encienda
con ese clic monótono
de los interruptores,
tener un grifo en casa
que despache agua a chorros
con el giro sencillo de una llave,
dejar tu cuerpo al sueño
en un colchón mullido…

son cosas tan normales
en nuestro ardor caucásico,
que apenas percibimos
su valor.

La niña se agarraba
muy fuerte de mi mano,
me miraba asombrada
de mi palor de gringo.
No me quería soltar
porque yo suponía
la luz, el agua limpia,
el colchón de sus sueños.

Me miraba a los ojos
y no decía nada
–más tarde me explicaron
que no hablaba jamás–

Yo me quedé prendado
de su sonrisa abierta,
de sus ojos bellísimos…

Cuando volví a mi tierra,
donde la luz no importa,
donde el agua no importa,
donde el colchón no importa,
recibí un vídeo suyo
en el que me decía:

‘Te quiero mucho, Cucú’.

©LFC 2017
(publicado en fb por el autor. SBQ=Cucú)

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47 SOBREVIVIR

En una sociedad como la nuestra,
la sangre, la tristeza, se derraman
en el asfalto de las vacaciones,
en el tiro en la nuca, o entre bombas…;
y a veces por el hierro de los trenes,
o divergencias de los aviones…
Nunca sabremos lo que nos espera
tras esa esquina, o en la encrucijada
de cualquier laberinto existencial.
Rendimos homenaje a la rutina,
madre de la costumbre. Confiamos
al sol el despertar de cada día,
hasta que todo tiembla, y no hay seguros
para permanecer entre los vivos.
Nos llegan los rumores de las guerras
con sus dificultades, sus penurias,
los tiros, los heridos, los entierros
tumultuosos de desesperanza,
el oleaje humano desangrándose
por los desaguaderos del exilio
en busca de la paz en otra parte.
Mueren los corazones y las casas
rotos entre los huérfanos adultos
y el llanto de mil niños destrozados…,
pero esa guerra no parece nuestra
hasta que sus escombros nos salpican.
La vida no será segura nunca
ni para el corazón, ni para el cuerpo;
la esencia de la vida es aventura
compartida en un campo de batalla,
que puede ser la calle, o nuestra casa:
amigos, compañeros…, los esposos.
Seguridad es una meta móvil
de pié ligero y brazos huidizos.
Por eso, celebremos el presente
que nos permite estar junto a los nuestros
burlando los azares del destino;
pero lancemos ese cabo al agua,
(quién sabe si mañana serán ellos…),
y abramos nuestras puertas al extraño
habitante que viene destrozado
a mudarse ahí, al lado, jadeando,
a celebrar que no perdió la vida,
en cumplimiento de su buena suerte.

©pbernal

martes, 3 de enero de 2017

pasito a paso


por el camino forestal, Valle de Iruelas

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pasito a paso
el 2017
a andar empieza


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AMISTAD A LO LARGO


Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.


©Jaime Gil de Biedma
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32 MANUEL


Cuenta una vieja leyenda
la candidez y agonía
de Manuel, ese chiquillo
que de niño no quería
celebrar las navidades
con el belén que ponían
sus padres, año tras año,
en el lugar que solían:
las ovejas, los pastores;
las figurillas que un día
tanto contento le dieron,
ahora lo entristecían;
pero a nadie dijo nada;
su mamá desconocía
la tristeza de Manolo
cuando llegaba ese día:
todos juntos celebrando
a ese Niño que nacía,
en el humilde portal,
de san José y de María,
junto a la burra y al buey,
que en su pesebre dormían.
Pasa el mes y cumple años;
Manolito se decía,
y recordaba en sus juegos
al Niñito de María:
- luego será un ayudante
más en la carpintería;
discute en el Sanedrín;
rompe en casa la alegría,
y a predicar la palabra
por la que le prenderían
una mañana de marzo
por el mundo se perdía.
Y le fueron a buscar
juzgándole al otro día;
y pensándolo Manolo
más y más se entristecía,
que en esa negra semana
que llaman santa, moría
colgado de los maderos:
¡qué tremenda villanía!
¡Si yo pudiera impedirlo!,
sollozando repetía.
Cuando sus padres pusieron
el belén donde solían,
vieron que todo encajaba:
San José; la solería
del portal, y la montaña;
y el río, de platería
su cauce de agua y estaño;
y un caballo; y la herrería;
y otro burro y otra vaca;
borregos de pedrería
algodonosa y gastada,
y figuras que tenían
del año anterior guardadas…
Pero Niño no. No había.
Manolo se disgustaba;
una bolsa recogía
y a la calle se marchaba,
pues sus padres discutían:
— ¡Que tú guardaste la caja!
— ¡Que no fui yo!— Se perdía
por el parque Manolito
embriagado de alegría,
y se asomaba a la bolsa.
Y el Niño le sonreía.


©pbernal

POR EL CINCO DE ENERO

XIV.2


Reyes Magos, seis de Enero,
salen de la morería.
Cargaban paquetería
para alivio de febrero.
Entran ya por el sendero.
Mira, rodean la fuente,
y se tropiezan de frente
con Álvaro y con Manuel,
y con un beso de miel
les regalan su presente.

pb

martes, 27 de diciembre de 2016

…o cualquier vía.


La Pedriza. Al fondo La Pared de Santillana
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entre las rocas
sobre un lecho de nubes
poemas nacen

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Estimados seres pensantes:

Aquí os dejo, como es mi costumbre, el villancico que escribo todos los años (cada año uno distinto, se entiende) con mis mejores deseos para TODOS. Gracias


Villancico – Madrigal de 2016

Llegado a estos portales,
aunque la nieve rompa su costumbre
y el frío ya no aliente en una lumbre,

tengo esa tontería
de escribir un discreto villancico,
que después multiplico
por email o wasap o cualquier vía.

Con José y con María,
llegado a estos portales,
os brindo un Corazón por madrigales.


©Jesús Urceloy

(Escritor, Editor literario, Profesor de Escritura Creativa, Poesía y Relato, Animador a la Lectura y a la Música Clásica: urceloy@telefonica.net)
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33 NAVIDAD


Por caminos trillados y sedientos,

(entre selvas, marismas y montañas,
como por vía de único sentido
que solamente un solo tren pasara,
corre su ruta con valor y aliento,
monotonía de fugaz cruzada,
dejando atrás el fruto de un trabajo
que ni el amor ni el altruismo pagan,
incesante, sagaz, sin resultados
que por su concepción dieran ventajas,
justo en el tiempo, justo en el horario,
reloj que nunca atrasa ni adelanta,
y que cuando se aleja nos infringe
sensaciones de fuga y de batalla,
pero cuando se acerca, bien se advierte
con brotes de alegría y esperanza,
aunque la suma y resta no coincidan,
angustias, emociones, añoranzas,
al ver la nieve blanca en los cristales
de una postal…),

una vez más llegó la Navidad.

©pbernal
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POR EL CINCO DE ENERO

XIV 1

Que la suerte te sonría
no lo esperes por su parte,
pues tendrás que conformarte
con lo que la lotería
de la vida te confía.
No te digo ni te cuento
sobre tu merecimiento
de soportar el envite
de que Suerte te visite…
Mas puede ser buen momento.

pb

martes, 20 de diciembre de 2016

DIOS NO EXISTE, LO SÉ...


La Cuerda Larga
--
huye lejano
el fuego de la tarde
hiela la nieve
--

DIOS NO EXISTE, LO SÉ...


Qué sensación, entrar en la cocina
después del gol de Messi. La cecina
dispuesta junto al cava me ilumina
y como hasta saciarme. Me fascina

haber cambiado el cava por la tila
y el negro merenguear de la sibila
dándonos por perdidos. Ya tranquila,
marco este día divino en mi pupila.

Dios no existe, lo sé, pero este día
me hace creer en lo que no creía:
Etoo marcando un tanto en Italía,

Xavi de number one y la orejona
en manos de Puyol quedó molona.
Si volviera a nacer... del Barcelona.

©Luis Felipe Comendador
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46 ¡NO A LA GUERRA¡


En una calle cualquiera,
sin aceras, sin asfalto,
un niño da una patada
a una pelota de trapo.
Ladran perros a la puerta
del desprovisto mercado.
Revolotean inquietos
gorriones en el fango
bajo la experta mirada
de un gato.
Jueces hablan jerigonza
en idiomas encontrados.
Por el cielo sobrevuela
una formación de pájaros.
Gritan de pronto los cielos
con alarma y sobresalto
entre zumbidos, y bajan,
perfectamente ordenados,
sobre la calle desierta,
serafines desalmados.
Rueda libre la pelota,
y el niño salta en pedazos.

©Pbernal
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XIII BALTASAR


Llevas errado el camino,
compañero demacrado,
negro, moreno, tostado,
senegalés o beduino;
el Estrecho no es tu sino,
nadie como tú lo sabe:
la patera no es la llave
de la estrella de Belén.
No lo llevas nada bien.
Como no cojas el AVE…

pb

martes, 13 de diciembre de 2016

(no sobra ni una coma:)


fotograma de "Eterno Federico"

trama la luna
con la bruja la muerte
de los amantes

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(no sobra ni una coma:)


ESA SUCIEDAD LIMPIA DE LOS POBRES
(a Lorena Pajares)

(Mi viaje a Perú, la experiencia del viaje dentro del viaje, la emoción desatada y la contenida, están dejando poso en un humilde poemario que voy a titular "LAS AFUERAS". Sí, he vuelto a escribir porque fluyen las palabras sin más, he vuelto a escribir en la cresta de cada noche, cuando el sueño comienza a ganarme y entro en una nebulosa que me lleva a todo lo que fui hace unas semanas.
Me apetece dejaros el primer poema de "Las afueras". Espero que os guste.)

Las afueras,
ese cáncer brutal de las ciudades
donde el bullicio olvida a los sin nombre
más allá del olvido.
“Tienes que ir”
–me dijo con los ojos
asomados tan adentro de mí–
“Tienes que ir a darles esperanza,
aunque sea mentira”.
Fui como un niño atento,
con la boca asombrada,
con las manos temblando,
con un miedo caucásico
de no estar a la altura
de todo aquel desastre.
Trepaba el taxi viejo por los cerros,
patinaba en las curvas inconcretas,
derrapaba en la arena
y salvaba los ranchitos de milagro.
Yo no era de aquel sitio
ni de aquella miseria,
yo no era de sus rasgos
ni de su hablar pausado,
yo no era de esa mugre de chinches
y zancudos y agua sucia...
Se sucedían las casas de plásticos y adobe,
los niños sin zapatos mirando con asombro,
algún hombre sentado con la mirada huraña,
cerro tras cerro, arena.
El taxi dijo basta.
Trepar era ya el único artilugio
con el que abrirse paso por los cerros.
Arriba, justo en la línea gris del horizonte,
puntitos de colores
rodaban por la cuesta hasta nosotros.
Eran niños hermosos
empañados de arena, sin zapatos,
con sonrisas de ángeles sin alas…
¡Esa suciedad limpia de los pobres!
Sin mediar los prejuicios de occidente,
me abrazaron fortísimo,
me llenaron de besos y miradas de asombro,
hicieron piña en mí, como si fuera alguien,
y ya no fue posible dar el paso siguiente.
¡Éramos uno juntos!
Sin más, me dieron todo,
todo lo que tenían:
su sonrisa y sus brazos.
Yo les prometí un mundo occidental
y un futuro.
Les mentí y lo sabía.
Les mentí y lo sabían.

© LUIS FELIPE COMENDADOR
(publicado en fb2016)
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44 LA LARGA NOCHE



Lavó sus manos para la oración,
y lo mataron.

Un viento de cuchillos
hiere la espesa fronda de los montes
sobre traquetear de metralletas.

Oleadas de ira y de miseria,
henchidas de vacío,
roturan con su pena caminos imposibles
en el anochecer de una montaña.

Fértiles valles mecen,
como surcos hendidos por la reja,
semillas generosas:
de la hoguera; del odio y la venganza…

Furia derrama Marte en el asfalto.
Voces suben al cielo, distraído.
Llanto de un niño roto en el silencio…

(¿Cuándo amanecerá por los Balcanes…?)


©pbernal

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XII GASPAR


Polvo levanta tu paso.
El arenal del desierto
deja de estar medio muerto
cuando cruzas el ocaso.
¿Buscas a Lawren acaso?
¿A Ab-del-Krim en bicicleta?
Deja ya la duna quieta,
que Belén es otra ruta
más piadosa, menos bruta
para tu motocicleta.

pb

martes, 6 de diciembre de 2016

miran de frente


árboles sujetando la ladera
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miran de frente
agarrados al suelo
sobre la yerba
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DECIDME CÓMO ES UN ÁRBOL

Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire.
Recitadme un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre,
decidme cómo es el beso de una mujer,
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman de enamorados
tiemblos de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa?
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.
No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario.


©Marcos Ana
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43 TODO NO DA IGUAL



¿Qué nos jugamos en las elecciones?

(- La sociedad dormita en el silencio
de un sin vivir que vive de alegrías
vendidas al barato de una noche
cuando la luna ya se haya ocultado.
Tendremos que cuidar nuestra dialéctica;
cubrirla con medidas diplomáticas;
diferenciar la praxis semiótica, y
dar falsa corrección en la política.
Conservaremos nuestros intereses
protegiendo los flancos con espadas,
sin miedos a saltar en el vacío,
sin precaución de no dañar a nadie…
Nadie se sentirá más ofendido
que quién recorte nuestros privilegios…)

En unas elecciones ¿qué apostamos?


©pbernal
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XI MELCHOR


Con abundante equipaje
a lomos de un dromedario
— en transportes, lo ordinario —
salió Melchor de viaje.
Buscaba, junto a su paje,
ese coche que sería
lo que le permitiría
al Niño-Dios visitar
y enseguida regresar
a su pueblo, Alejandría.


pb

martes, 29 de noviembre de 2016

PINAR DEL RÍO, CUBA



claro del bosque
desbandada de ciervas
rama quebrada


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PINAR DEL RÍO, CUBA
Mi bisabuelo posa con uniforme a rayas
en un estudio de Pinar del Río.
Tiene aquel gesto grave del recién reclutado
que siempre había pensado que la patria
se almacenaba entre la naftalina
de las casullas nazareno y oro,
o en la tarde de sol de un patio de cuadrillas,
hasta que en el embarque
los labios del sargento se llenaron altivos
con la palabra España.

El mismo gesto del torero clásico
y algo meditabundo que se enfrenta
a aquella artificiosa soledad del retrato.

Pero, ¿en qué pensaría el bisabuelo
hace más de cien años
en el etéreo instante de la fotografía?
Reconstruyo esta historia colectiva
que es la misma de siempre. Es el soldado
que ve pasar la muerte a cañonazos
en la explanada de los palmerales
o la intuye acechando entre epidemias
sobre lechos de yodo. Y se imagina,
cuando acabe esa guerra, perdida de antemano,
con aquella mulata que tenía
un puesto de santera frente a la catedral
y sabía a vainilla
y a jugosa guanábana. Se piensa
convertido en indiano, propietario
de un ingenio de azúcar,
paseando el domingo con su puro
y su traje de lino almidonado,
con fondo musical de banda de kiosco
y un olor familiar a caramelos
tostados en la feria. No sabía
mi bisabuelo en el etéreo instante
en que fue retratado, que esperaba
un barco de tullidos de regreso
a la vieja metrópoli, el vendaje
gangrenado de pérdidas, Castilla
y los caminos de la trashumancia.

©Verónica Aranda
(De Postal de olvido, El Gaviero, 2010)

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40.- EL MILAGRO

Armado por la vida, recelando y
partiéndose la cara con cualquiera,
la soledad del monte le hizo huraño.
Arriba era el señor de su quimera.

Chocaba endurecido, y ofendía
al alba si empezaba a despuntar,
ajeno a los ensueños y aventuras
que le hubieran podido alborozar.

Hasta que en un instante
algo le conmovió.

Amago, duda, fuente cristalina,
campanilla, inocencia, comezón...
Atávicos temblores sacudieron
y desarmaron a su corazón,

cuando, forzado, tuvo que aguantar
la risa contagiosa de un bebé.


©Pbernal



martes, 22 de noviembre de 2016

en un otoño


casa abandonada
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en un otoño
acopio de recursos
leña cortada

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TRES OTOÑOS


Simplemente me son indistintas las sonrisas del verano,
y no busco misterio alguno en el invierno,
pero he observado casi sin equivocarme
tres otoños en cada año.

El primero es un desorden de la fiesta
a despecho del verano de ayer,
vuelan las hojas como pedazos de un cuaderno;
todo es húmedo, abigarrado y claro.

Los abetos son los primeros que entran en la danza,
echando sobre sí un transparente adorno,
sacudiendo de prisa las lágrimas momentáneas
a una vecina detrás de la cerca.

Así sucede apenas comienza el relato...
Un segundo, un minuto, y he aquí
viene el segundo, sin pasiones, como la conciencia,
oscuro como un ataque de aviones.

Todos en seguida parecen más pálidos y mayores.
Está saqueada la comodidad del verano,
y de las trompetas de oro las marchas lejanas
entre una neblina olorosa flotan.

Por las frías olas de su incienso está cerrada la bóveda alta;
pero se esforzó el viento, se abrió el espacio y entonces
se hizo comprensible a todos: termina el drama,
y esto ya no es el tercer otoño, sino la muerte.

©Anna Ajmátova/1943
(Rusia, 1889-1966)
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41 LA CUNETA
(cantar de ciego)

Cuentan que su joven vida era como un manantial,
y la daba generoso sin temor a la verdad.

Quien supiera aquella noche qué cosa pudo pasar,
bien se lo calla su boca a quien quiera preguntar.

Murió de un tiro en la nuca,nadie lo quiso tocar,
y empujado en la cuneta lo dejaron reposar.

Su despojo soterrado lo ha cerrado un vendaval
sin la caja, sin la ropa, sin fosa, sin cristianar.

Solo la tierra cobijo da a su cuerpo por piedad
y con el paso del tiempo estercola aquel bancal.

Cabello, manos y piernas, entrañas de mocedad
en huerta fue convertida, fértil, rica, sin arar.

Unas bellas flores bordan el túmulo sin marcar.
Y se repite el milagro de nuevo la vida dar.


(y cada primavera, salen las flores...)
©pbernal

martes, 15 de noviembre de 2016

meditaciones


sosiego en el pantano


en el pantano
tumultuosas aguas
fluyen tranquilas


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MEDITACIÓN DEL TACTO

La piel que transparenta un alma fría.
La piel que representa un fuego helado.
La piel que es la frontera de un callado
fluir de sangre herida en la que ardía
el secreto de luz del mediodía
y el enigma nocturno del pecado.
La piel acariciada por la aurora.
La arañada de blanco por la luna.
La piel que busca piel en su deriva.
La piel estremecida ante la aurora.
La piel que se hace luna ante la luna.
La carne tan valiente y fugitiva.

©Felipe Benítez Reyes
del libro "La misma luna", 2006


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36 JINETE DE SOMBRAS



¿Qué bulle dentro de ti? ¿A dónde se dirigen las fibras de tu espíritu?

A caballo de nubes caprichosas retozas al azar divagando deleites, éxitos, reconocimientos; asaltas castillos, subes montañas, cruzas bosques impenetrables, avasallas semejantes…

Buscas, exploras, investigas, conquistas; viajas a lugares imposibles esperando encontrar…; pero al rendir el día siempre tropiezas con las manos vacías.

¿Qué quieres? ¿A qué meta destinas tu energía?

A caballo de noches inventas fantasías. Ingrávido, planeas espacios desolados; giras sobre tu propia materia indiferente y al fin ves en el fango, oculto entre la sombra, la insoportable levedad de tu existencia.

Y sigues adelante, haciendo camino contra el viento, con la eterna pregunta en el extremo de tus dedos:

¿Qué te mueve? ¿Qué pretende tu ambición? ¿Hacia dónde te lleva tu existencia…?,

me digo cada día…


©pbernal

martes, 8 de noviembre de 2016

inverosímil


esperanza en Lanchaquebrada
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inverosímil
cuando el sueño se toca
si se consuma

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Llamas, vino


En el móvil la luz de tu llamada,
dices: mi cuarto frío… sé de un par de
cuerpos leña que se anhelaron, ¿arde
en la tuya mi boca recordada?

Te respondo que ya, que acudo en nada,
que derrito el asfalto de la tarde,
que ni un hueco en la mía que no guarde
ascuas, ¿sigue… la tuya en llamarada?

Para el arder a dos, llevo dos copas
y una botella helada de godello.

Verte beber, ser el cristal y verte
apurar el instante, ser sin ropas,
dar el vino al adiós, probar tu cuello,
tus dos húmedos labios... y beberte.


©Francisco Caro
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45. QUÉ SABE LA NOCHE…

En la noche dormida el silencio sospecha.
Sensaciones y sombras de la mano se van.
Acaricia la nube un murmullo lejano.
Un temblor resquebraja el espejo del mar.

En la noche sin luna el secreto traiciona.
Un sueño de ventura se ovilla en soledad.
Minúsculo bagaje. Una mano vacía
en el mortal viaje de una estrella fugaz.

En la noche desfilan de sombría morada
al murmullo lejano del espejo del mar,
y en la playa sin luna el silencio despierta
sueños de desventura, aprensiones de azar.

En la noche de sombras, con mínimo bagaje,
emergen convulsiones de muda soledad;
miran acongojados la precaria patera,
y acomodan su alma en honda oscuridad.


©pbernal

martes, 1 de noviembre de 2016

Tetis, Aquiles...



el oleaje
relieve y espesura
nace la calma

GORRIÓN

No olvido. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio al aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.

©Claudio Rodríguez
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PAISAJE
(Tetis: el encargo)


Azul de cielo sobre mar en calma.
Tupido bosque. Jungla temblorosa.
Verde campiña donde los rebaños
pacen hierba jugosa...

Majestuosos puentes, viejas rocas,
salvan arroyos, ríos, y un embalse
tranquilo, junto a un pueblo de labriegos
en la falda del valle.

Un carro, y un auriga, y una lanza;
y un torreón de piedra, desolado;
y una silueta lúgubre en un risco.
Y un hombre frente a un barco…

Trazos de forja van tomando cuerpo,
y en el escudo brotan los matices
del cincel gobernado por Hefesto,
para que muera hermoso el rey Aquiles.

©pbernal

martes, 25 de octubre de 2016

POLÍTICA


(árbol horizontal surgiendo de una roca sobre el sendero)


abren las piedras
osadía inaudita
puertas al cielo


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CUMPLEAÑOS

La estela de la vida va forjándose
contra esa flor que horada en el misterio
de la infancia... Y el galope tendido
hacia un entrechocar férreo de voces.
Sobre la muselina los abrojos
la espiral de los cantos mensurables
donde el naufragio la otra flor violenta
reviente como un pan único fruto.
¿Acaso derramar límites nuestros
mendigando la luz y ojos de tigres...?
¿Acaso árbol cuchillo o movimiento
hasta romper la oscuridad en cachos...?
Suele el tiempo afirmar con la evidencia
irrumpir inclemente en las moradas
y de tanto cansancio dormir ángeles...

©Ezequías Blanco

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42 POLÍTICA



pausado en ademanes
como exige el guión tan bien trazado
desgrana las verdades

en su comparecencia de intenciones
el agua va calando
sobre la piel curtida de la gente

en su expresión reflejan
ecos de aprobación y de rechazo

palabras se repiten
sobre la plebe dúctil y sumisa
que rompe con aplausos entusiastas
el mantra colocado en el discurso

la masa se disuelve

duda y certeza suenan agridulce
no cabe preguntar alguna cosa
un manto de unidad es importante

los medios siempre acechan disidencias


©Pbernal

martes, 18 de octubre de 2016

¿Décima o soneto?



vida florece
contra todo pronóstico
sobre la roca


PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD


Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer como ambrosía.

Me abrí al mundo en la ducha, que molía
en mi cuerpo maduro la galbana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi umbría.

Salí a la calle como a la batalla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi futuro...

pero no encontré más que un aire impuro,
un affiche del Ché y el recetario
de una vida pendiente de canalla.

©Luís Felipe Comendador

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TEMORES
(ni décima ni soneto)


Dolor temo causar. Gozo recelo.
Es mi duda tan llena de agonía
que me duelo del sol de un nuevo día
y de la noche cuando miro al cielo.
Aunque parezca que mi sino es duelo,
soy solo pregonero de cantares
lanzados al confín de los lugares
en afán de contento; de agradar.
Y aunque rendir quisiera este penar,
perder lazos de amor son mis pesares.

©Pbernal

martes, 11 de octubre de 2016

marinero


primavera 1

la fantasía
del espíritu vuela
sobre las aguas

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QUIÉN CABALGARA EL CABALLO


¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!

De un salto,
¡quién cabalgara la mar!

¡Viento, arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!

De un salto, quiero cabalgar la mar.

¡Amárrame a tus cabellos,
crin de los vientos del mar!

De un salto,
quiero ganarme la mar.

© Rafael Alberti (De Marinero en tierra)

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39 MARINERO, MARINERO

En El Puerto, marinero,
espera un barco velero
a punto para zarpar.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
ansiosos por navegar).

Marinero, marinero,
embárcame en tu velero
pintado de libertad,

que un vendaval justiciero
carga con fuego artillero
y lacera la verdad.

Las velas de tu velero
alas serán, marinero,
para aprender a volar.

Mi palabra, marinero,
inundará el mundo entero
de versos de vida y paz.

Dibujaré, marinero,
con sangre de jornalero,
la paloma de la paz;

y un barco; y un misionero
apóstata; y un barquero
varado en un olivar…

Surca la mar, marinero:
timonea bravo y fiero
contra el duro vendaval

de amores, y de guerreros
perjuros, y compañeros
masacrados sin piedad.

(En caballitos de mar
llegan sueños a la orilla
cansados de navegar).

En las alas, marinero,
de tu barquito velero
permíteme regresar

al El Puerto, mi sol primero:
en sus olas jugar quiero
por toda la eternidad.


©pbernal
(trabajo de taller)

martes, 4 de octubre de 2016

¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?



fotografía
más allá de las nubes
el buitre negro


¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?

Cuando leo un poema, suelo disculpar sus posibles imperfecciones: falta de ritmo, errores de medida, excesos verbales, aun anacolutos. No disculpo, desde luego, los lugares comunes ni la falta de originalidad. Pero todo ello lo minimizo si el poema contiene esa gema maravillosa que es un verso memorable.
No pienso que la Poesía sirva sólo para lo que la Prosa puede hacer, y muy bien por cierto: narrar, contar, enseñar, describir, divertir. Esto es, no me opongo a que un poema narre, cuente, enseñe, divierta. Pero su función no acaba ahí, y con sólo eso está tristemente incompleta.
Oigo a menudo inclusive el D.R.A.E. lo dice que el objetivo de la poesía es la “Belleza”. Aparte de que ese es un concepto demasiado cambiante, no la creo función exclusiva de la Poesía; yo encuentro bellísimo el Teorema de Pitágoras. Y las reglas del Arte... A estas alturas, ¿qué queda de ellas?
En cambio, a veces, sólo contadas veces, encuentro en algún poema uno o dos versos que saltan desde el papel y me transportan a un mundo distinto. Que golpean sin misericordia, que descubren otra forma de mirar la realidad. Versos por los que vale la pena hacer un viaje a las antípodas, versos que abren puertas insospechadas. Esas líneas mínimas consiguen que el poema sea poesía y lo salvan, como nos dijo Luis Rosales una tarde en Prometeo. Versos con magia. Los que hacían a Emily Dickinson sentirse “como si le hubieran dado un tiro en la cabeza”. Ellos componen el meollo de lo que hoy llamo “poesía”.
Si tratamos de recordar viejos poemas, veremos que sólo nos llegan fragmentos, versos sueltos. Así, “polvo seré, mas polvo enamorado”, “ojos claros, serenos”, “compañero del alma, compañero”, “recuerde el alma dormida”, “pero el cadáver, ay, siguió muriendo”, y mil más. Palabras felices que dan su valor al poema, que son el vehículo para que perdure y llegue hasta nosotros la Poesía.
Por eso, lo que me hace sentirme ante un verdadero poema es la aparición de ese verso, a lo sumo un par de ellos, que se quedan ahí, vibrando, siempre distintos a sí mismos. Y ese momento justifica cualquier espera.

Juan Ruiz de Torres

MUERTE DE UNA FLOR EN LANZAROTE

A Jorge Guillén, maestro

La luz junto a la luz. Abajo, sombra.
Al rumor del crecer, la flor se estira
—renueva cielo el Sol—; vive, respira.
Afirma la estatura que la nombra.

Un mar de espigas secas. Una alfombra
de pómez sobre un lago que es mentira.
El halcón, siempre abierto, gira y gira.
Un volcán de ceniza el campo escombra.

La flor, ya con esfuerzo, se endereza.
Duele vivir. Se dobla su cabeza.
No logra iluminar su corto aliento.

A golpes de amargura, a paso vivo,
se muere porque sí. Y antes cautivo,
su polen, al fin libre, se da al viento.

(1980)

©Juan Ruíz Torres (1931 - 2014)

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TINTO DE VERANO


Destellos acarician la esmeralda
de sus ojos de miel y aguamarina,
velada en la tumbona, en esa esquina
desde donde controla cada espalda.

Una pamela cubre, de Mafalda,
la rebeldía de la seda fina
de su cabello, negra golondrina
torrencial en su pecho de guirnalda.

La piscina refleja en la pantalla
solisombras de juegos y morralla
entre sonrisas, guiños y algún ¡hola!,

mientras mira y escribe y le da
al enter con el dedo, y así está
al mismo tiempo acompañada y sola

©pbernal

martes, 27 de septiembre de 2016

furtivos



Valle de Iruelas
un disparo amanece
junto al pantano
solo la noche sabe
de los furtivos

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NUEVE

No juegas ya conmigo, tan orgulloso estás
que más allá de ti no necesitas nada.
Te observas incesante, sin embargo
te olvidas de que yo te soy tan parecida
que te describiría con la fidelidad
de un espejo: tan semejante a ti
que hasta podrías amarme sin temor a excederte.
Pero, si en desdeñarme persistes obstinado,
no importa, esperaré.
Mientras enhebro cintas de dulce terciopelo
en el blanco entredós de una tirabordada
o anchas randas de encaje infatigable labro,
atisbando estaré el menor de tus gestos.
Tan preciso lo retendré en mi rostro,
tan exacto, que pasado algún tiempo,
cuando la edad viril, arrastrándote
tras derruir la seda delicada
exija tus mejillas para sus arrayanes,
tu pecho como un muro para enredar su hiedra,
no tendrás más remedio que mirarme.
Y te verás en mí, adolescente, inmóvil
durante muchos años todavía.

©Ana Rossetti
(de “Dióscuros”)


MARU

Siempre recordaré su blanca camiseta:
con ella sus encantos, discreta, protegía.
Y su sonrisa eterna, leve, de escorrentía,
rastro de arroyo bronco bajando la meseta.

Proporcionado el cuerpo; figura pizpireta
tirando un poco a mucho su pecho de hidalguía.
Vencida junto al borde gritaba con porfía.
Caerse amenazaban su teta y su otra teta.

Alguien que confiaba en salida más airosa
y se ocultó en liviano vuelo de mariposa,
buscándole las vueltas, la empujó a la piscina.

Ella salió empapada. Su suéter esculpía,
confusa y codiciada, formas de fantasía…,
buscando en quién poner las iras de su inquina.

pbernal

martes, 28 de junio de 2016

TARDE


Foto Drus:

ante la lente
las páginas del monte
son telarañas

ESTÁ LA TARDE

está la tarde, está
la tarde terca, está la sacra
tarde, la tarde estéril, la
tarde anónima, las
tardes de todos, las alegres tardes,
la tarde que no llega, la que tarda,
la tarde más fatal, la tarde
atenta,
y luego
está
esta
tarde

sin
nada
más
que

tarde


©Gonzalo Escarpa/2013

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34 SUMISIÓN
(Tribuna Abierta)



“Aunque solo me mires en invierno o verano
y luego me despaches con un ¡clic! despectivo;
aunque me abras la puerta muy poco receptivo
en esta primavera o en el otoño vano;

aunque me trates menos que como a simple hermano
y nunca me deshojes con afán combativo,
y en el contacto leve te muestres selectivo
y deseches mis flores, mi risa, mi reclamo.

Aunque nunca te sientas como mi dueño y amo
y me dejes tirada como algo conflictivo;
aunque no te motive ni encuentres el motivo
para que en la penumbra me confieses: ¡te amo…!”

En la sombra, callada, lo mismo que Cyrano
desgranaba su llanto de sus versos cautivo,
mis “páginas abiertas” te ofrecen su atractivo,
(y también su Tribuna), amigo Caetano.


©pbernal