jueves, 4 de septiembre de 2008

Nuestra bola del mundo

Avance americano en Irak, marzo de 2003

Nuestra bola del mundo
tiene una herida
por donde sangra el miedo y
se va la vida.

Gritan los muertos
desde su sepultura
en el desierto.


Una reja terrible
rotura el cielo
para sembrar la tierra
de furia y cieno.

Llueven diamantes
que regarán la siembra
de mendicantes.


Amontonar escombros
es el destino
del Poderoso Imperio.
Su desatino

trunca cosechas
de esperanza. Los odios
abren su brecha.


Por el desierto avanza
vil e invasora
una fuerza terrible
y atronadora,

punta de lanza
del mercado que juega
con la esperanza.


Desde el cielo los dioses
apuntan fino,
para que los misiles
rompan con tino.

Los Generales
nada saben de daños
colaterales.


Convenciones, Tratados…
agua pasada.
El negocio lo vale.
Guerra ganada

y el mundo es nuestro.
Arena venderemos
a este desierto.


Ciudadanos del mundo
lloran los muertos.
Con lágrimas de ira
cavan sus huertos

y siembran flores
para borrar del mundo
los sinsabores.


Llamas suben al cielo
en holocausto
y dejan el mercado
limpio y exhausto:

la sangre roja
perfila en los cascotes
pena y congoja.


Una noche terrible
llena los días
de niños andrajosos
y algarabías;

suena el aviso
y en la calle se queda
su paraíso.


pbernal
de cartas...

1 comentario:

conchi dijo...

Hola Pedro! Me agrada ver que el blog esta vivo gracias a tus poemas. He llegado de vacaciones y me he puesto corriendo a mirar el blog. He publicado algunos para que esto no decaiga y siga estando vivo. Tü ya eres todo un maestro. Me gusta mucho lo que has escrito. A ver si alguien más se anima y el blog vuelve a ser como antes.