jueves, 6 de noviembre de 2008

Poemas de desencuentro (8 de 11)

23.- Pies de barro


embarrados los pies en el estero
sin prevención ni miedo al oleaje,
edificáis castillos artilleros

con soltura, sin miedo y sin bagaje
que curta y atesore vuestro vuelo,
camino aventuráis en el viaje

avasalláis sin penas, y sin duelo
trazáis la raya para que divida
el suelo que pisáis, de nuestro suelo

con amarras atáis la despedida,
voluntades ligáis con desparpajo
controlando el cordón que da la vida

de lejos parecéis el espantajo
donde prospera el ave peregrina
cuyos polluelos claman desde abajo

a vuestro lado nadie se imagina
la brisa madrugada en el trabajo
ni el frágil vuelo de la golondrina

vivís un mundo fácil, de relajo,
sin prisas, sin tensiones ni impaciencia,
pero dispuestos a matar de un tajo

sois la crema del nudo y de la ciencia:
juez y parte en el juego de la vida,
desde el trono rigiendo la excelencia…
y con los pies en tierra diluida.

pbernal
de tren de otoño
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La crisis

La crisis te alcanzó cuando salías
medio dormida. Era una mañana
igual que la anterior y la siguiente,
con reverberación en los tejados,
sonámbulos actores presurosos,
un tráfico de muerte en el asfalto,
sudor en el transporte colectivo
y mil indicaciones
que no quisiste ver. Solo pensabas
en tu preocupación de cada día,
mucho más importante
que las habituales de la gente:
los graves avatares de la bolsa;
los estridentes gritos de la radio;
la multiplicación de los voceros
que pretenden abrir tu entendimiento
hacia la comprensión de lo que pasa…

¿Quién sabe lo que ronda
por tu cabeza cuando, el paso firme,
caminas en el metro a tu destino
mirando sin mirar esas miradas
perdidas en la bruma de las preocupaciones
que embargan al común de los mortales?

Cuando la crisis se encaró contigo,
por eso le dijiste,
sumida en una crisis desde siempre:
¿Crisis? ¿Qué crisis?
¿Cual es la que me toca?


pbernal/2008
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miércoles, 5 de noviembre de 2008

DE GONZALO

LA PISCIFACTORÍA LABORATORIO DE CREACIÓN
Comienzan los cursos en noviembre
La Piscifactoría crece y cambia de sede. Este mes comienzan los nuevos talleres de este espacio de creación y experimentación de Madrid:

- LABORATORIO DE CREACIÓN POÉTICA con Gonzalo Escarpa (martes)

- TALLER DE NARRATIVA CORTA con Javier Siedlecki (miércoles)

- TALLER DE CINE NO NARRATIVO con Fernando Cañero (jueves)

- TALLER DE GUIÓN CINEMATOGRÁFICO con Elisa Puerto (jueves)

- SEMINARIO DE CONSTRUCCIÓN DE POEMARIOS con Ben Clark (5-6 de noviembre de 2008)

Plazas limitadas. Abierto el plazo de inscripción

617 60 33 08 / info@revistafosforo.com



+ info: www.lapiscifactoria08.blogspot.com

C/ Juan Martín el Empecinado, 21
MADRID.-

Poemas de desencuentro (7 de 11)

23.- El malo de la película

No sé porqué razones
frutos de un árbol fértil en canícula,
te miras como el malo.
Ese tan malo de cualquier película.
Pero no el malo, malo.
Quiero decir que no eres ese malo
maníaco-vengativo
al burdo estilo del capitán Garfio
ni al sutil del Padrino…
Eres el perdedor triste y anónimo,
la sombra de la escena,
el indio de Jerónimo
esquinado en la bruma, por condena
sacando bien el pecho,
que penetre la bala por derecho
y caiga del tejado
de muerte herido, pero bien matado.

pbernal
de tren de otoño
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La corona
(borrador de un poema humorístico)


En Getafe reposas. Yo a tu lado
respiro del tabaco tus alarmas.
Tu codo me apuntala las costillas,
y me alejo de ti a Guadalajara.
Tan lejos yo no puedo relajarme,
y sueño en duermevela. La distancia
me lleva a los anhelos que traías
cuando de jovencito festejabas:
esas manos ineptas recorrían
vírgenes campos, sendas, ensenadas
que ahora vírgenes siguen. Qué desastre,
qué desperdicio, majo, qué manazas.
No sé que pinto en Pinto: la tersura
de mi muslamen no te dice nada.
Tú, la cerveza, el fútbol, los amigos…
Yo en equilibrio al borde de la cama.
Una mañana vas a despertarte
y encontrarás tu testa coronada.


pbernal/2008
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martes, 4 de noviembre de 2008

Poemas de desencuentro (6 de 11)

21.- Un hombre se equivoca

Un hombre se equivoca, y aquí no pasa nada.
Lamento de sirenas frente a la mar bravía.
El grito se congela antes de ser lanzado.
Junto a las campanillas le brotan telarañas.
Un hombre se equivoca: en alto las guadañas.
Ya brilla al infinito la sangre de las flores.
Las mieses se acobardan de fruto y sed ahítos.
Y mil gargantas gritan fragores de desquite.
Un hombre se equivoca posado en su poltrona.
Embrollo de papeles su mesa en la atalaya.
Mas todos disimulan bajo la algarabía.
Con gestos de pereza enfrentan su costado.
Un hombre se equivoca. Arena en el desierto.
Sufragan mil proyectos para comprar la lupa.
Indagan con equipos los pelos, las señales.
Ha de pagar su culpa. Y buscan con ahínco.

pbernal
de tren de otoño
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Poema de humor
Ejercicio del taller

Voces de un mudo sonaron,
por las calles de Madrid.
Era cojo y daba saltos,
también montaba en patín.
Preguntaba un ciego a un sordo
que pasaba por allí:
¿Ves lo mismo que mis ojos?
¿No le faltará un ruedín?
Solo sé que lo que escucho
es un canto, y dice así:
yo no maldigo mi suerte
si todo el pelo perdí,
más despejada la frente,
lo que me ahorro en sufrir.
Y el ciego, cara de tonto,
algo quería decir:
- Saca el teléfono, sordo,
y pregunta al CSI.
Llegó al lugar de los hechos
un señor Guardia Civil
a esclarecer los misterios
con tricornio de marfil.
No me hagáis perder el tiempo,
no lo puedo consentir,
no existe nadie tan recto,
¿no sabéis mi pedigrí?
Una joroba yo veo,
-dijo el sordo sin mentir-.
Pedigrí tiene mi perro,
-dijo el ciego su sentir-.
El Guardia, que no tolera
tanta arrogancia viril,
esposados se los lleva
a rendir cuenta al edil.
Mientras los dos caminando
de llorar no tenian fin,
el mudo estaba cantando
coplas que dicen así:
Es mejor ser mudo y ciego...
que tener que ver y oír:
que por meterte en lo ajeno,
al cuartelillo has de ir.

José Antonio García. /2008
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lunes, 3 de noviembre de 2008

Tanka

Nace el otoño
las plantas se marchitan
el cuervo llega
volando a la terraza
el geranio florece.

Poemas de desencuentro (5 de 11)

20.- Poema triste

Mientras duró fue brillante. Nada nubló nuestro cielo.
Hubo amaneceres grises y tardes plomizas, pero
la promesa del mañana presidía nuestro hoy.
Y lejos de guarecernos, nos empapamos de lluvia,
y danzamos, y danzamos jaleados por el viento;
caminamos por el barro henchidos de sueños limpios,
tirando de las conciencias, ofertando nuestros brazos,
señalándoles la herida y su remedio, llorando
a los muertos y animando a los vivos, adelante,
siempre adelante: suplimos ignorancia con pasión
capitaneamos conquistas, desenterramos cadáveres,
blanqueamos las promesas y callamos las traiciones…
pero lo nuestro no puede seguir. Es miedo y pereza.
Te echas atrás, y renuncias; dudas en la encrucijada,
parece duro el ascenso, te asusta el blanco en la cima,
tiemblas al frío del hielo, y… renuncias a la altura,
a la montaña, y al vuelo del pájaro, y a la nieve,
al vértigo del descenso, y al aire puro (¿o soy yo…?)
Tanto temes el ridículo, a ponerte en evidencia,
a sentarte sobre el mundo, encima de sus ideas
trasnochadas, uniformes, encorsetadas y dóciles.
Y renace la desidia: que inventen ellos. No sabes
que fabricamos abismos con nuestras manos cerradas.
¿Porqué salir de la cárcel? Dentro nos dan de comer,
nos abrigan y nos cubren, y la lluvia no nos moja…
Dejemos para los tontos la libertad, me repites,
(¿o soy yo quien se retira…?). Al atardecer cedemos
al sol, al romanticismo, a las nubes encarnadas,
a la reverberación moribunda del ocaso,
al fuego sobrevenido de la noche acogedora…
Si se nos rompe el abrazo, no te culpes, tal vez soy
yo, que miro demasiado; o el destino. Nada es
para siempre y todo acaba. Y entre seguir a la inercia
y esto, mejor esto. Duele. Todas las heridas duelen,
pero se curan, y queda la esperanza. Sucesión
de aventuras repetidas es la historia. Roto está
el encanto en la tiniebla de tu noche, nadie duda
que volverá la bandera a hondear, y se alzará
sobre la fuerza de brazos diferentes; logrará
ilusionar, despertar, mantener viva la llama
solidaria, siempre habrá quien a voces manifieste
el grito desde la tribuna abierta

pbernal
de tren de otoño
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Haiku

por la ventana
escondida en la sombra
la noche mira

pbernal/2008
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domingo, 2 de noviembre de 2008

Poemas de desencuentro (4 de 11)

19.- Hastío

Una triste maraña
envuelve los caminos de la vía
como una telaraña
de hierros y porfía,
cárcel en donde pena el alma mía.

El espíritu vuela
con el viento. Trepa sobre una nube
de blanca duermevela
y sube, sube y sube
hasta donde subir quiere la nube.

El alma se consuela
desde la soledad de un bello canto
en la tarde de vela,
de ruidos y de llanto,
de recuerdos amargos y de espanto.

Las nubes de colores
revolotean en el mar celeste
como si fueran flores
al viento del oeste
sobre la broza y el olivo agreste.

El horizonte viene
cegado por el monte y por la grama.
El tiempo se detiene
y el tren prende la llama
y aligera la ruta de mi dama.

Un pájaro perdido
evoluciona de la nube en calma.
Su vuelo busca el nido
dibujado en mi palma,
…y siento que a mi cuerpo vuelve el alma.

pbernal
de tren de otoño
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Haiku

en el silencio
de las horas de clase
solo tú hablas

pbernal/2008
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sábado, 1 de noviembre de 2008

CAFÉ

En el gemido que rompe el silencio,
Las niñas de mis ojos juegan
con los vestidos de las flores
y la combustión del verano.
Mi mente, salta por las ramas,
buscando el escondite de tu risa
y la medicina de tu presencia.
En el desayuno de la jornada,
el café, arde en la boca
con el olor de tu recuerdo.
Un río de lágrimas
pide tu vuelta.

haiku

El disco en verde
la mariposa vuela
cruzo la calle

Poemas de desencuentro (3 de 11)

18.- Invisible

hay ocasiones en las que me hago invisible
sí invisible
no sé si a otros les sucede creo que sí
pero yo me he dado cuenta
lo que no aseguro es
si seré convincente al explicarlo

pensad que hablo… de una puerta
la de la “VÍA 1” todos la vemos la
abrimos y cerramos
y nos aísla y protege
o nos fastidia esperar (que abran pasen
suban o bajen …)

creo que es comprensible
que está claro hay puerta y
nos afecta en nuestra vida diaria
pero no percibimos su existencia
la empujamos la abrimos la cerramos
(a veces de una patada) damos con los nudillos
discretamente o con la palma de la mano
para ser oídos del otro lado
pero de hecho la ignoramos

imaginad ahora el quicio diáfano
sin barreras ni estorbos transparente
cristalina como el aire cálido o
frío del ambiente
no está pero todos diríamos oye
que no está
qué ha pasado
¿se la han llevado? ¿se ha roto?
¿la han quitado? ¿porqué? ¿quién…?

y de ahí un paso a protestar afligidos
pobrecita con lo alegre que era
toda ella de gris perla y
marcas de herradura en sus bajos
y su picaporte quebrado
y su chirrido al abrirla…
¡y lo que protegía del andén!

tal vez no os hayáis dado cuenta pero
cuando estaba en su quicio
era invisible
es ahora que no está
cuando la vemos tal cual
con sus gracias y penas
y la estimamos en su función
y lamentamos su falta
su extraña pérdida
y nos interesamos por su deterioro
por su sustracción
por su fuga melancólica de nuestra incomprensión
del sentimiento de sentirse ignorada
solo ahora advertimos su presencia

no sé si convencí en lo de mi invisibilidad
(y la vuestra)
lo que sí sé es que nunca en ese caso
llegaremos a ser echados tanto en falta
como la puerta
como cualquier puerta

pbernal
de tren de otoño
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Tanka

En el camino
donde cruzan las luces,
pétalos secos.
El amor que perdura
se recrea en la lágrima.

pbernal 2008
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viernes, 31 de octubre de 2008

Poemas de desencuentro (2 de 11)

17.- El manómetro


El manómetro a cero.
Tamborileé sobre el cristal
y saltó la aguja.

El picaporte se atascó.
Di un empellón
y cedió la puerta.

La pantalla no iba.
Le di con los nudillos,
y se encendió.

(No sé porqué me contuve
cuando me desdeñaste.)


pbernal
de tren de otoño
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Tanka

La pluma vuela
sobre los cazadores.
La herida nace.
El llanto del otoño
lamenta tu desdicha.


pbernal 2008
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NOTICIA: nace Redfósforo
Tras varios años remitiendo información sobre diferentes eventos a través de los boletines de Fósforo Acción Cultural, cambiamos de formato y de nombre. Redfósforo será a partir de ahora el organismo encargado de enviar puntualmente toda la información sobre las actividades culturales que generen los colectivos que integran esta red virtual, coordinada por Gonzalo Escarpa. Te ofrecemos un avance de la programación del último trimestre del año, y esperamos seguir acompañándote durante mucho tiempo.
Gonzalo Escarpa publicará durante el último trimestre de 2008 el poemario 'Mass Miedo' (Arrebato Libros, Madrid), 'No haber nacido' (Editorial Delirio, Salamanca) y la segunda edición de 'Fatiga de Materiales', en formato bolsillo (Ediciones Trashumantes, Valencia).
La Escalera de Jacob, un espacio cultural polivalente que despunta en el barrio de Lavapiés en Madrid, acogerá distintas actividades coordinadas por personas y colectivos vinculadas con Redfósforo.
Vuelve La Piscifactoría_Laboratorio de creación, con nueva sede y una mayor oferta de cursos. Además, a partir de ahora existe la posibilidad de cursar los talleres on line, gracias a la alianza con Escueladeescritura.com.
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jueves, 30 de octubre de 2008

Poemas de desencuentro (1 de 11)

con la misma moneda me pagaste
con la misma moneda te pagué:
te ignoro como a mí tú me ignoraste.

Pbernal
de tren de otoño
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Necrológica

Pedro Bernal, in honorem so petrus yacentem


Este que yace aquí, muerto de amores
bajo peña encriptada y refulgente
es Don Pedro Bernal y fue indulgente
la musa con su causa y sus ardores.

Dicen que a Escarpa le mandaba flores
y al Romero lavaba a detergente,
y que a un tal Urceloy, el más valiente,
en décimas pintó con mil colores.

No se sabe si en dardos de Cupido
o en otros dardos de simpar materia
hasta estas lindes persiguió su fama.

Solo que si hubo musa en el envido
supo cumplir cabal y sin histeria
su verso libre convertido en llama.

Abdul Celoy, bachiller.

Jesús Urceloy, 2008
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miércoles, 29 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (14 de 14)

XIV Los objetivos

Con este fabuloso resultado
que vamos a lograr con el viajero,
intuirá el tornillo, ilusionado,
que puede percibir algún dinero

de aquel que limpiamente ha recaudado
en ruta. Las divisas de romero.
Y, del economismo diseñado,
el plus del objetivo traicionero.

Me gusta trabajar en el Proyecto.
Sentir que ya soy parte de la Historia.
Vivir la Inteligencia. Yo remonto

las pruebas, los ensayos. El provecto
afán de la labor satisfactoria.
Pero me duele que me crean tonto.

pbernal
de tren de otoño
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Tankas

La sopa tibia
en un cuenco seguro
moja los dedos.
Tus ojos lentos sorben
el paso de los días.


De pie una lámpara
dibuja rompeolas
por las paredes.
Las sombras pulverizan
esos bordes de luz.


Un sofá al fondo,
sentadas dos personas
en cada extremo.
Los pies sobre sus muslos
afinan la distancia.


M Sol Huerta
octubre 2008
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martes, 28 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (13 de 14)

XIII El ahorro

En la columna trece del asiento
que haremos cuando hagamos el balance,
pondremos, rigurosos, el avance.
Luego le añadiremos el evento:

que diga sin decir cual es el cuento.
Tendremos que buscar un nuevo alcance.
Al montón de millones del balance
bien vale que pongamos un acento.

Luego se comprometen filtraciones
y salen una y mil informaciones
de gente que nos quiere más bien mal.

Ignoran el durísimo tramado
que da por inocente resultado
ahorrar, en el negocio, personal.

pbernal
de tren de otoño
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Tanka

Son láguimas de barro
sus huellas en la alfombra
desconsolada.
Volcada sobre el suelo,
solo una mesa.

M Sol Huerta
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lunes, 27 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (12 de 14)

XII La rentabilidad

Aumentan los kilómetros de vía
que van hacia diciembre desde enero:
un ciento de millones y un viajero
sumado tren a tren, y día a día.

El watio, más barato se confía
al clavo que conduce con esmero:
ese instrumento dúctil, puro y fiero
con traje, con corbata y fardería.

Él siente como suyo el estamento,
y sigue ciegamente a sotavento
las cartas, y las normas y pamplinas.

Papeles que desbordan su recuento,
invaden la escarcela sin talento,
e inundan el buzón… y las esquinas.

pbernal
de tren de otoño
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domingo, 26 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (11 de 14)

XI El balance

Del tren, de los viajeros y la vía,
yo sé que cerrarán el ejercicio
con superávit en el beneficio,
y en el haber reservas de hidalguía:

por cuatro de los puntos, agonía
para cubrir sobrados el servicio,
(algunos, sin reserva, con oficio),
y sirven como cientos a porfía.

Ya sube cada vez una pulgada
esa línea quebrada
que marca los ingresos por viajero.

Y quedan, por fortuna, en la estacada
los tiempos de la Feria terminada
en los que, casi, se nos vio el plumero.


pbernal
de tren de otoño
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sábado, 25 de octubre de 2008

CITA VIRTUAL

Cada mañana, llego a la oficina,
abro ordenador y miro correo.
Hoy, igual que ayer, nada.
Mi cerebro se cansa de rutina,
ha empezado a imaginar,
me sugiere, escribir tu nombre
en el google.
Acepto el reto.
Voy a buscarte en Internet,
tecleo, con ojos audaces,
el resultado, no se hace esperar.
Ahí está tu fotografía,
en un lado del blog,
abajo, reseña de tus amigos
(con foto incluida).
Me invitas
a registrarme gratis,
quiero llegar a ti,
sigo las instrucciones,
¡puedo lograr contacto!
mis dedos saltan por las teclas,
mi víscera, late con fuerza
con encuentro virtual.
¡Hace tanto tiempo que no te veo!
voy a encender tu mente,
escribo rápido, te pongo un chat-.
Quedamos en la red.

tanka

Hay un mensaje
en el contestador
oigo el silencio,
la voz se ha vuelto muda
número equivocado.

La leyenda del AVE (10 de 14)

X La mesa

me han dicho que se sabe de memoria,
y que compara y mide, y que sopesa,
en el reloj de caja de la Mesa,
las horas que dan vueltas a la noria:

la del ordenador y de la gloria;
la Mesa del tabaco y de la pesa
donde nacen maquetas; una Mesa
en la que se improvisa la victoria;

se fragua, se compone y se cocina
la Norma y el Destino y la Receta
un día y otro más, más otro día;

en ella reproducen la bencina,
y en duros van cambiando la peseta
con juegos de sutil economía.

pbernal
de tren de otoño
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Tanka

En el torrente,
cuando despierta el día,
las soledades
acompañan mis pasos
hacia tu pensamiento.

pbernal /2008
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viernes, 24 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (9 de 14)

IX Las cuentas

En líos de dinero y de cocina,
lo siento, no deseo estar metido,
(a no ser que se trate de cocido
con morro, con tocino, con chacina).

Las cuentas, don Alberto las afina:
él tiene su misterio ya sabido
y trata de ganar lo convenido,
más lo que no proclama y vaticina.

Del catering que cargan de mañana
en el coche-vagón del restaurante
del tren que se desliza por las vías,

el hombre determina la macana,
el menoscabo, el gasto, lo sobrante,
y el precio del arroz y las judías;

pbernal
de tren de otoño
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Necrológica

Epitafio (al estilo de la Antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters)
para Jesús Urceloy

“Sé que la muerte no es descanso,
sino aventura, (…)”
La muerte tarde,
de José Hierro


Yo soy Grande: soy Poeta:
mi ser todo lo domina.
Es el Saber medicina
que me agrada y etiqueta.
Bajo esta losa tan quieta
no paro de demoler
versos que quiere poner
en un poema fingido
-por eso aquí me ha metido-
ese alumno del Taller.

Ese alumno del taller
se considera poeta;
y yo, cada papeleta,
cara se la haré vender.
Desde que duermo a placer
en tan oscuro recinto,
no pruebo pinta ni tinto,
y el Hilo me lo ha cortado…
El día menos pensado
lo mandaré al Laberinto.

Aplauden. Los siento afuera.
Han venido a visitarme.
¡Tirsa!, ¡Carmelo…! ¡Tiradme
donde asirme! Yo quisiera
despertar en la pradera
al arrullo de una nana;
lavarme en la palangana…,
que ya está bien de aventura.
O que le pongan sutura
al Hilo roto de Ariadna.

pbernal 2008

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jueves, 23 de octubre de 2008

MADRIGAL

Hebras de hilo doradas
centellean,como alegres presagios
en el timón diario,de los naufragios.
El cálido aire toca,
música de sortilegio y encuentro
afina su instrumento,
para ablandar tu corazón de roca.
La tarde llega loca,
una visión radiante
deja sobrecogido tu semblante.

La leyenda del AVE (8 de 14)

VIII A sotavento

Me gusta cada día mi trabajo.
Andar entre la gente. Mi viajero.
Hablarle, e informar al extranjero
y a la dama sin pausa y a destajo.

Con el faro sombrío de mi tajo,
me gusta desvelar el candelero
de la noche velada de un enero
con amagos de luna y golpe bajo.

Ya no quiero saber nada de nada
de gráficos y turnos y empujones
en el amanecer de cada día.

Me gustan los excesos de jornada.
Las mermas. Trasnochar. Los madrugones.
Y vivir en el tren, sobre la vía.

pbernal
de tren de otoño
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Necrológica

Cuando mueras
(Para Manela Sola, con cariño)

Aquí yace mi cuerpo
tan seco, tan arrugado. Desván
de piedra con memoria,
urna tapizada de flores frescas.

Y este olor intenso a tierra mojada
me trae tu tacto, tus dudas, tus manos,
la música de tu piel, tus caricias.

Este olor intenso a tierra mojada
esparce mis palabras por el viento.

Este olor que, por fin, me reconforta.

Mª Sol Huerta
octubre 2008
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miércoles, 22 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (7 de 14)

VII Las bajas

Amigo en la distancia. Compañero.
En la dura labor del día a día
fuiste, tal vez, lo que se te pedía,
aunque no culminaras tu sendero.

Era tu gesto grave y muy severo:
en tu reserva se te conocía.
Algún misterio en ello se veía,
pues luego contestabas con esmero.

Erudición y celo dedicabas
en aureolas con que demostrabas
tus diligencias y preocupaciones.

En el magno Proyecto te pidieron
lo mejor de tu vida, y se perdieron
tu saber, tu ambición y tus razones.

pbernal
de tren de otoño
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Necrológica

A Carmelo

Y cuando ya todos beodos
nos dispusimos a enterrarlo,
solo a él se le ocurre despertarse
a recitar un último poema,
que así sonaba.

¿Y qué es la vida
sino úna cómica función,
donde un payaso a solas
ensaya, con tristeza, una sonrisa?
¿Y qué sentido tiene
tomarse los problemas
sin sal y sin azúcar?
¿Y no es amargo el trago
si no se bebe con amigos?

¿Y la muerte...?

La muerte es solo un chiste
que a todos los presentes os asusta,
y del que yo me descojono.

José Antonio García
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martes, 21 de octubre de 2008

Seiscientos

Eras el cobijo de mi sonrisa
en un día de lluvia.
Con la estufa de tus pupilas,
dabas calor a mi mañana
tus modales de caballero,
salvaban este ambiente tosco,
ahora que te has ido,
mi seiscientos se para,
y la carrocería esta en el suelo.

La leyenda del AVE (6 de 14)

VI El trabajador

De las economías, tolerancia:
con la renuncia expresa por escrito,
me pongo en casa, y con ello evito
desgaste, desazón y discrepancia.

A percibir renuncio la ganancia
del excedente horario no prescrito.
Y del curro en un día no descrito.
Y en el de vacación de circunstancia.

Reniego de las normas del contrato
nacidas desde alguna mente inculta
que asfixian y encorsetan mi trabajo.

Mi calidad de vida, cuesta abajo.
Y no sé bien a quien cargar la multa:
si a mi dedicación, o al sindicato.

pbernal
de tren de otoño
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Taller de creación poética

Ejercicio: necrológica a un compañero (según modelo de Edgar Lee Mansters en Antología de Spoon River).

Ester Lucio (1963 - 2006)
descansaba en paz antes de morir


Aquel año fue maravilloso:
La puesta de sol en la sabana de Onghari,
el poblado tucna, los hombres de barro,
los porteadores que me condujeron
a los bosques cercanos al volcán,
el espalda plateada que me acogió en su grupo,
su vida apacible, sus caricias fraternales;
libre y segura lejos de la bestia blanca.
Aún escucho el ronco preludio
a la erupción del Kumanbora.


José Pérez Carranque
octubre de 2008
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A Pepe, en recuerdo

Yo, José P punto Carranque
aparecí oscilando en el centro del auditorio
la mañana en que la asamblea general
comenzó con casi dos horas de retraso
a la espera del director de recursos,
yo mismo.

Cuando alguien irrumpió en la sala
y lo comunicó,
a J. L. Ruidera no se le encogió el gesto
y tras el silencio dijo:
"Lástima, era un buen chico.
¿Continuamos?"


Esther Lucio
19 de octubre de 2008
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lunes, 20 de octubre de 2008

Azar (Décima)

Te escapas entre mis dedos,
me dejas agrio pomelo,
lo dulce se va en un vuelo,
lo amargo contiene enredos,
intento vencer mis miedos,
caminar por este suelo;
el azar rompe el modelo
me deja sin equipaje,
en un autobús sin viaje.
Me siento pez en anzuelo.

La leyenda del AVE (5 de 14)

V El jefe

En contra de sin par oposición
de gente que lo mira todo mal,
he dispuesto en su casa al personal
tras dura y desigual negociación.

También reconocí la petición
de cambio del trabajo semanal:
los días en el gráfico banal
subrogan los de turno a rotación.

Por descansos vendí fidelidad.
Ventajas y talones prodigué
con la mirada puesta en nuestra empresa.

Descarada y audaz fue mi promesa:
a todos bienestar proporcioné.
¡Y he logrado comprar la lealtad!

pbernal
de tren de otoño
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domingo, 19 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (4 de 14)

IV Palabras

Corrillos en la Puerta y en la Nave.
Palabras del Andén a la Cabina.
Colillas y rumor en la Oficina.
Soflamas en el Cuarto y en el AVE.

Papeles que se sellan con la Clave.
La Norma, que se pacta y se declina.
Personas que no saben… adivina.
Personas que debieran… nadie sabe.

Los Turnos del trabajo rotativo
en ciclos de semanas y de días,
se muestran en la ley organizados.

Los pactos del Concierto Primitivo,
-asambleas, respeto, cortesías...-,
están pisoteados.

pbernal
de tren de otoño
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sábado, 18 de octubre de 2008

Lunes



Mis párpados se abren

con pesadillas de sueño,

mis sentidos siguen presos

en la borrachera

que sacude el despertar.

mi cuerpo salta sin gana,

en nube de enfado,

un zumbido de llamada,

trepa a mis oídos,

y rompe el hechizo,

con voz de sibila

susurra…

recuerda no es sábado,

Hay que trabajar.


Audaz Caballero



(En este asfalto de las prisas y los empujones, un caballero Quijote contra todo lo negativo).

Llegaste todo galante,

con tú seductor anzuelo

audaz caballero de hielo

me atrapaste, en un instante.


El día lanzó conjuro,

con palabra convincente

ya, nada era coherente

Cupido derribó el muro.


El miedo hizo cobertizo,

en la locura del día

puso razón cirugía

a desliz antojadizo.


La rutina pagó cuenta

de esta fiebre virulenta.


La leyenda del AVE (3 de 14)

III La excelencia

Firme como una estampa de aguafuerte,
soporto de plantón de cuartelero
mirando como pasa mi viajero
camino de su plaza y de su suerte.

Respondo dulce, y en sonrisa invierte
su natural reserva el pasajero,
si lo acompaño con frugal esmero
y apunto su cartón para que acierte…

La cara soy del tren y de la empresa
en la riada de la sobremesa,
colofón, homenaje, celestina

que aguanta si le ponen en aprieto
con interrogación de algo concreto,
o piden que le enseñe la cabina.

pbernal
de tren de otoño
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viernes, 17 de octubre de 2008

PRIMAVERA



El día viste de oro,

la ciudad es música de sirenas

en anónimo lloro.

El calor, derrama las emociones

en las aceras de pasos gastados.

El traje con sudor

olvida su decoro.

La primavera danza

con la lluvia de polen

en césped de esperanza.

El aire sopla con notas de flores

y colores sonoros

en recuerdo de añorados sabores.


Otoño



Te vas con soplo de viento

y aroma de avellano,

me quedo sin alimento

en este vagar urbano.


El sueño eleva su vuelo

dejando mi alternativa

en estalactita de hielo

con tu figura cautiva.


La amistad canta piedad

para aliviar el combate

de pies sin agilidad

en día de disparate.


Octubre da sensaciones

lanzando cosquillas de hojas,

a suelos multicolores

activa tus congojas.


Todo es ya perecedero

en este otoño sin freno.


La leyenda del AVE (2 de 14)

II El traje

Traje de azul vergara el uniforme
con alas de solapa en el chaleco.
Zapatos negros de charol. A juego
oscuro calcetín ejecutivo.

Camisa blanca. La corbata, garzo.
Prendas del interior a libertad.
Guantes ribeteados de amarillo,
y la cartera para documentos.

Con el frío, la nieve y el balasto,
una larga trinchera de lanilla,
elegante, que impide caminar.

Y para proteger ropas tan guapas,
un bastón camuflado de sombrilla.
(Un día la chistera nos darán.)

pbernal
de tren de otoño
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jueves, 16 de octubre de 2008

La leyenda del AVE (1 de 14)

I La casa

Remozado casón granate y oro,
dominas la gran plaza con su fuente,
la salida de coches, los viajeros,
el murmullo de gárgolas y pájaros...

Habitó un hospital en tus entrañas,
sanatorio de heridos; tus salones
en oficinas fueron transformados
para los ministerios de la vía.

Hoy eres la bandera y el arcano
en donde se reservan los secretos
de la marcha triunfal que lleva el AVE;

y con el figurín de punta en blanco
que lleva el tren y mima a su cliente,
botica de sutil experimento.

pbernal
de tren de otoño
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miércoles, 15 de octubre de 2008

TIEMPO

El tiempo, derriba emociones,
desnuda esperas,
tiñe de indiferencia
encuentros.
La polaroid
de unos instantes,
es marchito papel
en la maleta de los años.
El tiempo, impone su gobierno,
la edad suma ser responsable
y resta gramos de locura.
La emoción de unos besos
quedó en aceras desgastadas
de calles entradas en años.
Las miradas adolescentes
jugando, a encontrarse
entre nazarenos y vírgenes
se quedaron en las piedras del suelo.
Hoy, nuevas gafas
buscan ayer perdido
entre los nuevos pasos.
Pero, la magia
no es la de antaño,
aquella voló
como estrella fugaz
cuándo al reloj
le salieron achaques.

Valores culturales (la leyenda del AVE)

Conviene consultarlo con Francisco.
También hay que decírselo a Tomás.
Y a Pedro. Y a Manuel. Ya Federico.
Y a todos los demás…

Es nuestro compromiso un ente mágico:
ocultemos las leves deficiencias,
cubramos las heridas,
obviemos las penosas incidencias;
tracemos con carácter energético
los nuevos objetivos estratégicos
para poder lograr
la calidad total.

Suaviza la mirada.
Templa el timbre de tu acerada voz.
Orienta tu canción indiferente
a la satisfacción de tu cliente:
mañana serás tú;
hoy es ese señor.

Indaga, busca, piensa; participa.
Lucha codo con codo con tu hermano
que puede ser cualquiera:
el súper-tenacilla; el fogonero;
el azafato; el técnico; el negrero…
admítelo por cierto:
mañana puede ser el mismo Alberto;
(hay veces que parece casi humano).

Colabora. Confía en el cliente
si dice que se le ha muerto su padre,
aunque ya lo contara junto al chekin
hace un mes por la tarde…

Asume el liderazgo del que manda:
por eso está subido encima de la burra;

Él tiene la misión de ser el norte,
el guía y promotor con el ejemplo,
aunque a veces parezca
la rosa de los vientos...

Recuerda con esmero, ¡oh colaborador!
que todo tu trabajo se mide con dinero.

Y el fin de la misión valoraremos
con la eficacia de nuestra gestión.

pbernal
de tren de otoño

martes, 14 de octubre de 2008

Emma (para Emma López Alcaide)

Desde la prominencia de este monte;
de la cima redonda del otero,
un sabio mira sin saber a dónde,
temeroso de no ser el primero
en ver la figurilla pizpireta
de una rosa juncal, linda, discreta.

Sus ojos en el viento se recrean
como ave suspendida en el vacío;
se mecen en el aire; se marean
en un soñar de azul en el estío,
y buscan a la flor llamada rosa
juncal, discreta, linda: primorosa.

La rosa de los vientos se interesa
por ese llanto de los ojos viejos;
de la ceniza toma una pavesa
y se lo lleva lejos, lejos, lejos…;
allá donde tener pueden la clave
de esa rosa juncal que lleva el AVE.

pbernal
de tren de otoño

lunes, 13 de octubre de 2008

Él ya lo sabe… (para Mar)

Tu nombre sabe a mar
y a viento salinero cuando sales,
-morena de sabor, de sal morena,
con bandeja de plata y alhamares…-
irisada y azul en tu mirada,
para romper las olas más audaces.
Extrañas olas de romper extraño
contra sueños de miel y mestizaje…

Llevas tan dentro el mar
que brotan en tu risa los manglares
pintando de horizonte
a los vientos australes…
por detrás de tu espalda.

Él ya lo sabe.
Él sabe, Mar, que tú te llamas Mar
y vuelas en el AVE.

pbernal
de tren de otoño

domingo, 12 de octubre de 2008

Publicidad: viajar en AVE

El mundo se pasea y da la mano
los fines de semana y de jaleo,
tomándose la copa o el poleo
en preferente, en club; en el verano...

Ciudad Real, Sevilla, Puertollano;
Madrid, Bruselas, Bonn… el Pirineo;
París y Roma: Puerto del Pireo;
el japonés, teutón o mejicano…

La presencia gentil de la azafata,
el servicio de la tripulación,
su gesto, su atención tienen la clave

y dicen, en verdad, de qué se trata:
no ya de renunciar al avión,
sino de preferir viajar en AVE.

pbernal
de tren de otoño

sábado, 11 de octubre de 2008

Supervivencia




La mañana lleva velos

a la ciudad que bosteza

con soplo de sabor a hielo

y ruidos en la cabeza.


El aire es indiferente

en este poroso suelo,

de prieto corsé de gente

andando con jet de vuelo.


Amapolas atrevidas

cantan el verde paisaje

en calles introvertidas

de árido peregrinaje.


Los zumbidos de trabajo

aprietan celdas de abejas,

sacando miel a destajo

en relaciones complejas.


La tarea gris, sin brillo

remienda el roto bolsillo.




Locomotora 252


3


¡Atención! ¡Atención!, Dos-cincuenta y dos solicita,
¡exige!, ser atendida en su demanda de atención:
La consola del AIDT —dice— se queja
de falta de intimidad para su corazón.
Pide doble cristal, un cerrojillo pequeño,
un chip de refrigeración…

Indica que no le entra polvo —más quisiera ella— pero alega:
(¡atención!) excesos de temperatura, recalentamiento
en sus circuitos, vibraciones, deshidratación…
(Y todo para nada.) Un doble cristal, por caridad

(olviden, por ahora, el chip de refrigeración). Doble cristal
para sus lucecitas, para sus pulsadores de aire y de tierra,
para sus números de colores, para sus ensueños
cuando cruza las crestas de la sierra…,
suplica (para empezar)

en petición rubricada,
dirigida y estampada por triplicado ejemplar.

El cerrojillo… para otro momento.
(Nadie imagina —murmura— lo que significa
trajinar siempre a doscientos).


pbernal
de tren de otoño

viernes, 10 de octubre de 2008

Locomotora 2-5-2

2

Yo le acaricio el pomo antes de la partida.

Aflojo la tensión de las zapatas.
Pido, y miro, si sube la tracción.
Y si lucen las luces. Y, si en la espera,
cierran filas el sol de primavera
y la nube cargada de emoción
antes de la partida.

Después de la partida, templo, mando. Domino.
Somos centauro.
Somos prolongación.
Yo le pido, y, sin dudarlo, todo me lo da.
Surcamos el espacio; nos solazamos
al sol del mediodía; nos zambullimos en el lago
y en las oscuridades de la noche sombría,
camino de cualquier eternidad.
Y en un momento,
a cualquier hora del día,
indiferente,
ni temprana, ni tardía,
sin pena,
sin nostalgia,
sin tristezas,
nos separamos.

Y la dejo seria, callada en su armonía,
a la espera de otro amante
que la lleve a pasear
por la vía.

pbernal
de tren de otoño
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EL ENDECASÍLABO ITALIANO
Por Juan Ruiz de Torres:

Hacia el siglo XV, llegó a la lírica española un verso extraño a nuestros usos: el endecasílabo. Nacido en Italia, hicieron pruebas titubeantes de su uso nuestros Marqués de Santillana y Juan de Mena, entre otros. Los resultados no fueron concluyentes: junto a versos elegantes y llenos de empaque, otros disonaban, porque no obedecían elementales leyes de la fonética. Tuvieron que llegar Boscán (aunque sus versos son también duros a menudo) y Garcilaso, que dominó su estructura. El Siglo de Oro se entregó con entusiasmo a su cultivo, y muchos poetas consigueron extraordinarios logros, desde Góngora y Quevedo a Herrera o el mismo Cervantes, que tiene sonetos nada desdeñables. Hoy día sigue su empleo, tanto en América como en España, y casi todos los poetas connotados le han rendido culto.
El problema es que no basta con que un verso tenga 11 sílabas (“fónicas”) para que sea un endecasílabo de metro italiano. Ha de obedecer a algunas, muy pocas pero exigentes reglas:
- todos los endecasílabos tienen (como todos los versos castellanos) acento en 10ª sílaba;
- no puede haber jamás un acento en la 5ª o en la 7ª sílabas, o habrá una segura pérdida de eufonía;
- el acento básico (o constituyente) debe recaer en la sílaba 6ª (endecasílabos propios);
- para dar diversidad al poema, puede haber endecasílabos impropios ocasionalmente (acento en 8ª);
- una buena composición endecasílabica (y las hay muy variadas, no sólo sonetos) debe jugar, dentro de las reglas anteriores, con las muchas posibilidades de acentuación que se exponen más abajo: nada menos que 28 diferentes.
- en un poema de “metro italiano” pueden emplearse versos de 7, de 9, de 11 y de 15 sílabas, e incluso combinarlos con otros más breves, sobre todo tetrasílabos, aunque (abajo se verá) no hay grave pérdida de eufonía si hay versos de 2, de 3, de 5 y aún de 6 sílabas.
Por supuesto, se pueden escribir poemas con otros tipos de versos, pero en general no tendrán la eufonía del metro italiano. Se salvan los poemas en metros hexasílabo, octosílabo, algunas combinaciones de versos de 10 y de 12 sílabas (pocas en verdad), decasílabo y dodecasílabo. Pero es difícil (no imposible) combinarlas entre sí y conservar la eufonía.
Esto es: el grupo fónico de mayor productividad es el metro italiano, sin que despreciemos ( y usemos ocasionalmente) otros.
Claro que existen poetas – incluso muchos poetas - a quienes la eufonía les importa un bledo. Yo no tiraré la primera piedra, desde luego; hay gente pa’ to’.

ENDECASÍLABOS DE METRO ITALIANO
(en negrita, los endecasílabos propios)

ACENTO EN 1ª *;
1-4 Vírgenes mágicas de la montaña;
1-6 Sufren los animales en los campos
1-8 Mágicos estremecimientos nuestros
1-3-6 Llora el hombre su triste condición
1-3-8 Llevan todos su lamentable carga
1-4-6 Ábreme el mar su sólido celeste
1-4-8 (endecasílabo sáfico) Supe de ti cuando el calor llegaba
1-6-8 Áridas las besanas, sueñan lluvia

* Llama Navarro Tomás, a los versos que tienen acento en 1ª y 6ª, endecasílabos “enfáticos”.

ACENTO EN 2ª *;
2 Asíntotas que nos desencaminan
2-4 Sabrás de impávidos enamorados
2-6 A ti, los que llamamos desde siempre,
2-8 Después de tu mortificado llanto
2-4-6 Aquí y allá, los tristes alaridos
2-4-6-8 Aquí y allá, los tristes nunca vencen
2-4-8 Serás, quizás, como el cristal que sueña
2-6-8 Se van, sin despertar aquel recuerdo

* Llama Navarro Tomás, a los versos que tienen acento en 2ª y 6ª, endecasílabos “heroicos”.

ACENTO EN 3ª *;
3 Te contemplas en las exposiciones
3-6 ** Te veré cuando el frío nos abrace
3-8 Laberínticos manantiales cantan
3-6-8 Por el mar han llegado lentamente

* Llama Navarro Tomás, a los versos que tienen acento en 3ª y 6ª, endecasílabos “melódicos”.
** Atención a la medida en esta modalidad, que siendo la más clásica, es también la más propicia para “fabricar” dodecasílabos: “Tras la tímida pantalla de la vida”…

ACENTO EN 4ª *, **;
4 (endecasílabo provenzal) Con el coraje de los estudiantes
4-6 Para llorarte más cada mañana
4-6-8 (endecasílabo francés) En el jardín, las rosas siempre sueñan
4-8 (endecasílabo francés) Hacia la luz se deslizaba el ángel
4-8 (con cesura tras la 5ª sílaba; llamado endecasílabo sáfico-adónico)
Aquí sabemos / que el dolor es triste (con “/” el lugar de la cesura)

* Llama Navarro Tomás, a todos los versos que tienen acento en 4ª, endecasílabos “sáficos”; nosotros discrepamos algo de esa definición (ver arriba), después de examinar las compisiciones de Safo de Lesbos, que exigen también acento en 1ª.
** Si el acento en 4ª está constituido por una palabra aguda, algunos llaman a éste “endecasílabo francés”; el segundo constituyente puede estar en 6ª u 8ª.

ACENTO EN 6ª *;
6 Con el remordimiento de los años
6-8 En el definitivo gran silencio

* Según Navarro Tomás, el acento constituyente en 6ª sílaba define al endecasílabo como “yámbico”.

ACENTO EN 8ª;
8 Que para quienes conjugaron sombras

OTROS ENDECASÍLABOS
(No compatibles con los de metro italiano)

ACENTO EN 5ª;
3-5 (endecasílabo guaraní*) Una noche clara de plenilunio
1-5-8 Todo lo que tú me han contado siempre
2-5-8 (endecasílabo anfibráquico) Llegaron los años de rostros grises

* Así lo llamo por encontrarse en la canción paraguaya “La Flor de Ipacaraí”

ACENTO EN 7ª;
1-4-7 (endecasílabo dactílico, anapéstico o de “gaita gallega”)
Virgen oscura que parte al destierro
3-7 Cuándo el viento me dará la respuesta
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jueves, 9 de octubre de 2008

MIEDO (Raymond Carver)

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

Locomotora 252

Locomotora 252


1


Insiste. Palpita la luz del pupitre.
Mendiga sanción de los datos… Lo ignoro.
La máquina grita, desidia me imputa.
Parpadea. Avisa con reflejos blancos,
y azules destellos, de hastío y alarma:

“— No toques el regulador no me aceleres
no pases la señal no entres en ruta
no te /me lances por la vía
camino de no sé dónde porque no veo
no me llega el sonido de las olas
no sé de los colores de la hierba
ni del rumor del bosque que se abre
a mi paso, no abras sin datos el regulador
los necesito para la marcha
pasa bajo mis hierros la baliza
sin saludar siquiera
y la estación se aleja
y vienen la montaña y la trinchera
y la cresta cortada de la sierra
y la perdiz y el vencejo
y la liebre y el autillo
y el puente se me cruza sin mirar
y el río pasa lleno de ramas y corolas
adornando la vida de aventura
y yo quiero verlo sentirlo vivirlo…”

— ¡Calla, máquina!
Aprende a saber quién manda.

pbernal
de tren de otoño
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Recuerdo

He cogido el agua de tu recuerdo
para bebérmela en los días secos.
He visto tu risa, en el horizonte
mientras, caminaba sin luces.
He notado el roce de tú aro
cuándo el círculo estaba roto,
y el cubo me hacia presa.
He pedido tu garra
para saltar los muros
cuándo mis piernas eran gelatina.
He soñado con tu regreso
cuándo los sueños se quemaron
en el alquitrán del asfalto.
He gastado mis pies,
en la acera, de los deseos de humo.
He jugado contigo, en noches
sin luna, y cuchillos de miedo.
He construido proyectos
cuándo el destino
quitaba los andamios.
He sobrevivido a tu ausencia,
cuándo no había billete de regreso.

Argonautas (brigada de maniobra)

vienen hombres solos
con mono amarillo
de grasa manchado

andan por las piedras
con el rostro erguido,
paso descuidado

afrontan la vida
como con descuido
pero están al tanto

son su dios los topes
más por que los temen
que por ser guardados

sus manos son ganchos
de donde se prenden
eslabones mansos

es el tren amigo
falso y traicionero
cuando va despacio

su vida es condena
maliciosa breve
de eterno epitafio

llevan un diario
que guarda los guantes
de grasa y amianto

y un soplo de angustia
cuando juntan topes
y está diluviando

hablan por el aire
repiten consignas
miden el espacio

códigos secretos
cantos comunican
con celo profano

su trabajo es ciego
visten de amarillo
como los payasos

dominan el quiebro
con una manija
poniéndole el gancho

tropiezan dos veces
juran a la luna
lloran como esclavos

mastican la muerte
con ojos esquivos
rezan al diablo


pbernal
de tren de otoño

martes, 7 de octubre de 2008

Décimas desde el tren

Blanca luce la salida
de la ruta preparada;
muge la rueda lastrada
en el carril constreñida;
arde la piedra bruñida
al compás del traqueteo;
se mueven en el meneo
los pasajeros del tren,
y danzan con el vaivén
que produce el bamboleo.

Amarillo el sol derrama
en el crepúsculo viejo,
y despinta su reflejo
en el monte y en la grama;
el sol a la luna llama
al juego del escondite,
y ella contesta al envite
de naranja revestida,
que de plata no es venida
si del sol queda un ardite.

Gana la luna la noche
competida por el foco,
- de lúmenes más bien poco
por evitar un derroche -.
Luz derrama cada coche
alumbrando ventanilla,
fíjense qué maravilla:
entre la luna en el monte,
y el rosa del horizonte,
una luciérnaga brilla.

Un azul naranja y cobre
oscurece lontananza;
nubes ocultan bonanza
y cobra el aire salobre.
La poca luz que le sobre
al día que se marchita,
aquella estrella chiquita
ansiosa la robará:
corriendo la llevará
donde Zeus se lo permita.

Cantan las ruedas y gritan
rodando por los rieles,
con sonido de caireles,
sin guitarras que compitan
ni cigarras que repitan
el compás de sus canciones.
Dormitan los corazones
de los viajeros del tren,
porque sus ojos no ven
el riesgo de tropezones.

Una centella lejana
relampaguea a lo lejos.
La curva. Los aparejos
de la vía campechana
palpitan en la ventana
frente al rostro dibujado
de un niño malhumorado.
Y le asusta la centella.
Y sueña ser una estrella
del cristal al otro lado.

Camina valientemente
por el pasillo. Vacila
su paso de garabila;
tropieza, se da de frente
con la valija y la gente.
Quiere llegar el primero,
y se rebulle un viajero
por tamaño desatino:
cuando alcance su destino
verá que llega el postrero.

Viajan estrellas fugaces
en el borde del ensueño.
Ponen capital empeño.
Pero dibujan agraces
estelas en sus mensajes,
desvaídos de ternura,
en esta noche tan pura.
Cerrado está el horizonte;
y a lo lejos, tras el monte,
solo vislumbro espesura.

Dos horas, dos, y llegamos,
puntualicé a mi viajero,
evacuando al cenicero
la charleta que llevamos.
El andén abandonamos
de la estación de salida
dos horas ha, y la medida
del tiempo ya languidece.
Y el destino se recrece.
Y mengua la despedida.

Notas tomo en el pupitre.
Levanto la vista, y miro.
Y se me clavan, cual tiro,
ojos de toro o de buitre:
sangre, romero, salitre,
naranja, fuego y engaño.
Froto el cristal con un paño,
y nace la maravilla
de la ciudad de Sevilla.
Es el último peldaño.


pbernal
de tren de otoño

lunes, 6 de octubre de 2008

AVE de paso

AVE de paso:
tu prisa por llegar, ¿qué te compensa?

Una rampa dibuja la frontera
desde donde te lanzas en montura
blanca zaina, sobre la estructura
metálica, de cárcel corralera.

Hacia el páramo asciendes la escalera
de liviano escalar, y de blandura,
penetrando con ímpetu y hondura
desde el invierno hacia la primavera.

Abandonas el monte, y la espesura
de la encina guerrera. Y la porquera
sabana de la tierra extremadura.
Y al Tajo. Y al Guadiana calavera…

Bajas al valle. Dejas la angostura
serrana, y a su gente brava y fiera.
Avanzas por la plácida frescura
sinfonía de verdes de pradera.

Todo te dice adiós en tu conjura
de paso de relámpago, quimera
de vuelo de paloma mensajera
sin vuelo ni mensaje. La premura

por alejarte de la extremadura,
y la sierra, y el valle y la pradera,
sabiendo que al final nadie te espera,
se me antoja capricho o chifladura.

Porque, cuando al final de tu andadura
recompones tu facha y tu solera,
emprendes de inmediato la tortura:
surcas con nuevos bríos la pradera,

y en tu vuelo desprecias la hermosura
serrana, su vibrante cordillera
recortada de azul, y la pintura
del cielo y de la tierra zalamera

de La Mancha, dorada su llanura
con esmeraldas en la sementera,
que miran tu pasar en la espesura,
y se preguntan por tanta carrera…

AVE de paso, mira el campo y piensa:
tu prisa por llegar ¿qué te compensa?
pbernal

domingo, 5 de octubre de 2008

Falta tú brillo (Décima)

Tú aroma, suave presente,
en la fría brisa, muda
de una mirada desnuda,
mi mente es el exponente,
de tu recuerdo reciente,
atrapándome en tú vuelo,
a café de desconsuelo.
Tú soplo fue fugaz brillo,
me dejo sin lazarillo.
¡Vuelve! grito con anhelo.

El repetidor

El repetidor se ha rascado la cabeza.
Hoy no hace más que rascarse la cabeza.
Y quejarse.
Ciertamente la vista es privilegiada, dice.
¡Ay!, suspira, si pudiera contar lo que veo...

Una antena clásica replica
desde su cortedad en las tejas:
— ¿Es que no puedes…?

Una parabólica le da con el codo:
— Nosotras no hablamos, clásica; repetimos.
A saber qué le cuentas tú a los de abajo…

El repetidor vuelve a rascarse la cabeza y
tropieza con el pico
de una cigüeña
que acaba de dejar un palito más
para la construcción de
su nueva casa.

pbernal
de tren de otoño

sábado, 4 de octubre de 2008

Décima de sabores

El atractivo pañuelo,
con la seductora fresa,
la apasionada cereza,
y el atrevido pomelo,
bailan en traje de anhelo,
con los zapatos sin bríos,
y deseos con desvío,
en música de quimera,
y amores de billetera,
por salones de gentío.

Navidad de andén


Ande, ande, ande,
la Marimorena,
ríete conmigo
que hoy es Nochebuena.

Pañales lava María
y los tiende en los rosales,
por eso les felicita
toda la gente del AVE.

Ande, ande, ande,
la Marimorena,
al Cerro la bajo
desde la Tercera.

Son las fechas navideñas
fiestas de paz y alegría,
de reuniones familiares
y trabajo todo el día.

Ande, ande, ande,
la Marimorena,
si quieres mañana
la liamos buena.

La noche de Nochebuena
es larga como ninguna;
pocos son los que trabajan
y en el año sólo hay una.

Ande, ande, ande,
la Marimorena,
no te desanimes
que hay otras más buenas.

Los turrones y bizcochos
te pueden dañar el diente;
y en el día veintiocho
puedes ser un INOCENTE.

Ande, ande, ande,
la Marimorena,
con esta que muevo
ya va la docena.

pbernal
de tren de otoño

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Selección de cestos

Un anaco de cesta vella que o papá fixo
cuando eu era nena e lle miraba fite fite as mans
morta de envexa.

Outro anaco doutra cesta,
a que fixo o papá para pasar o tempo
senque ninguén lle mirase as mans
cando a recua dos fillos fuxiu da aldea
escapando do rei
dos sachos.

Estoutro é o cestiño novo
que fixo unha semana antes de morrer,
mentres o seu gato lle lambía as mans.

Luz Pichel
de casa pechada
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viernes, 3 de octubre de 2008

Gazpacho manchego

En esta árida llanura
con escudos de ilusiones
y batallas de aventura
cabalgan mis emociones.

En olores de Quijote
y tortas en armadura
la liebre enseña el bigote
el pollo salta en fritura.

El tomate enciende fuego,
en esmerada cocción
de preparado manchego,
ajo y laurel en fusión.

El tomillo flor terrestre
con aroma de verbena
y sabor verde campestre
pone color a la escena.

La sartén parece buena
el gazpacho grita listo
la tripa camina llena.

Viajeros 2003



En clase club viajaba complacido
(a su mujer asido)
el ministro del ramo de la vía
acompañado por un compañero,
(ese que lleva asuntos ganaderos).
Mas éste, por azares del destino,
a su esposa llevaba de camino
en el ocho sentada, sin revista,
sin copa, sin café, sola en turista.
Mas hete aquí que, cuando el tren arranca,
la señora del ocho se levanta
y a cola se dirige con pereza.
Y en club, con el esposo y compañeros
culmina su viaje placentero
sin ser... amonestada.

Pues ¿quién osar podría
contra gente tan guapa... y tan bravía?


pbernal

jueves, 2 de octubre de 2008

Trabajo



trabajo le cuesta al día
abrir luz cada mañana
para darnos existencia

trabajo le cuesta al tren
adentrarse por la vía
a través del horizonte

trabajo le cuesta al hombre
levantar el puño al aire
cuando exige por comida

y cuando en casa le dicen…
cuando los niños le llaman…
cuando la noche le acecha

le cuesta trabajo al hombre
de su jergón levantarse
para afrontar con su pecho
lo que la vida le traiga.



pbernal

miércoles, 1 de octubre de 2008

Ahora yo cierro esta puerta

Ahora yo cierro esta puerta.
Abro una ventana para asomarme
al mundo, detrás de este muro de palabras.
Palabras que se hacen una sola sustancia
de creencias, de mitos y de ideas.

Por esta ventana se colarán
encendidas luces de poesía.
Como lo dijo aquel chaval:
El poeta escribe,
Porque para él siempre hay luz. No importa
Que sea la expresión de un loco.
No importa.
“Poesía es la luz de un poeta”.
Es la razón de sentimientos encontrados
con el desmesurado intento de cambiar
el mundo con ráfagas de voces calladas
infiltradas e inyectadas en la sombra
de su memoria.

Mi ventana se abre al mundo,
a cada loco que quiera acercarse a ella
a cada loco que me de un poco de luz.


zepi

Favorit

Fotos de tazas en cubos de plástico,
adornan su traje granate,
la puerta, llena de espirales.
anuncia mensaje integral
de zumo y comida vegetariana.
Sus mesas, se llenan de ejecutivos
con ganas de comerse el mundo.
El calor, toma la garganta
y la comida apenas pasa.
La nostalgia, baila en el aire
con el olor de tu recuerdo.
Como cada día, vuelvo a comer
al sitio, donde te halle por sorpresa.
Busco la locura, en ciudad con normas.
Sueño, en la rutina del día...
tú encuentro en la soledad de la calle.

Flores Nocturnas - Silvio Rodriguez

Un homenaje poético en forma de canción, para esas mujeres que invisibilizan sus verdaderos sentimientos, sus deseos y frustaciones. Si para esas flores nocturnas, que ensartan sus vidas en guirnaldas sin fe. Flores sin primavera ni estación.

Para el hierro y la piedra

El herbicida pasa
repartiendo veneno
al hierro y a la piedra.

Una nube de polvo
asfixia los geranios
de la cercana huerta.

Prímulas palidecen
nacidas en el borde
junto a la sementera.

Famélicos insectos
dibujan rosetones
entre la adormidera.

La grama languidece
amarilla de flores
de primavera.

El mirlo y el jilguero
a coro ya no cantan
en la pradera.

Hurones y conejos
huyen de la emboscada
que los asedia.

El mijo y el insecto
lloran desesperanza
por la ribera

empapada de jugo
-muerte, guerra, veneno-
(el herbicida pasa)
para el hierro y la piedra.

pbernal